México: Yucatrans, un apoyo para las mujeres trans de Yucatán

Por Lorena Castellanos Rincón
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Yucatán, México, agosto (SEMlac).- A pesar de que en los últimos años se han logrado grandes avances en materia de derechos humanos para las personas de la diversidad sexual, aún se presentan situaciones de discriminación que les impiden gozar de estos derechos de manera plena.
En el estado de Yucatán, todavía existen prejuicios y estereotipos contra las personas transgénero, quienes se siguen topando con casos de discriminación laboral, por los cuales ejercen oficios diferentes a los que desean o para los que estudiaron.
Ante esta realidad, también han surgido premisas y estigmas de que las mujeres trans se dedican mayormente a exhibir sus cuerpos, a la prostitución y a laborar en bares de mala muerte.
Miranda Abigail Trillo Herrera, de 45 años y presidenta del Grupo Yucatrans, señala que las mujeres trans dedicadas a este oficio lo hacen por la necesidad de sobrevivir, al ser expulsadas de sus casas o al impedírseles trabajar en algún otro ámbito; no obstante, muchas de ellas han logrado encontrar otras opciones para mantenerse y ser personas productivas.
Actualmente, Trillo Herrera se gana la vida como comerciante, a pesar de que estudió la licenciatura en Administración de Empresas Turísticas, carrera que nunca pudo ejercer.
"Al momento de ir a pedir trabajo, me escaneaban y me decían: yo creo que a ti te corresponde mejor el área de cocina, para lavar platos y ollas y ese tipo de utensilios. Eso me causó vergüenza por un tiempo, porque tanto que estudié y que me quemé las neuronas para que yo me pusiera a lavar platos y ollas, como que no era justo", dice.
A pesar que ella "salió del clóset" y aceptó su personalidad en una época en la que la homofobia y la transfobia tenían mucha más presencia y fuerza, pudo demostrar a sus padres que era una persona productiva y reconoce que, en la actualidad, hay un gran abanico de posibilidades para las mujeres transgénero, principalmente cuando estudian y trabajan para ser sus propias jefas.
"Hemos buscado la manera de cómo sobrevivir a esta sociedad que es tan cabrona y tan discriminatoria y que en la cuestión de inclusión laboral es muy difícil en estos tiempos".
Junto a ella colaboran otras 14 personas para el colectivo, de las cuales 10 son chicas trans y tres chicos trans, quienes se han superado para salir adelante, como lo ha hecho Shantal Guerrero Romero, también de 45 años de edad, que decidió estudiar para montar su propio negocio.
"Si yo voy a ser así (mujer trans), enseguida dije que en lo laboral siento que no me van a aceptar en ningún lugar siendo vestida, entonces dije, voy a estudiar siendo modista. Agarré y estudié como modista de costura", explicó.
A pesar de que Shantal ha sido aceptada por su familia prácticamente desde que comenzó a "vestirse" como mujer, reconoce que la situación aún es difícil para las mujeres trans de Yucatán, tanto en el ámbito familiar como en el laboral.
Mencionó que actualmente existen trabajos en los cuales aún no incluyen a las chicas trans, como el de secretaria o de ejecutiva o asesora en algún banco, por "más inteligente" que sea.
"Todavía nos discriminan, la gente acá todavía está muy cerrada. Yo digo que aún viven en el siglo pasado, que no nos aceptan de esa manera. Pienso que hay muchas chicas que les dicen "no" y se dejan caer y no se trata de eso, se trata de demostrar que yo soy más chingona y lo voy a hacer yo sola".
Además de ser modista, también se dedica al estilismo, oficio que ha ejercido desde hace 10 años y en el cual continúa estudiando y actualizándose para seguir vigente en el mercado.
"¿Qué les diría (a las chicas trans)? Mejor estudiar algo donde nosotras podamos ser nuestras propias jefas, que nadie te mande; al contrario, ser tú la jefa y tener tú la gente y contratar chicas que sean como nosotras, darnos esa oportunidad entre nosotras mismas".
Con el paso del tiempo, este tipo de trabajos, como los que realiza Shantal, también han formado parte del estereotipo de las mujeres trans, el cual ha sido desafiado por personas como Dafne Isabel Aguilar Martínez, mejor conocida como "La Muñeca", quien ejerce como bartender en un Sports Bar de la ciudad de Mérida.
"La Muñeca", de 30 años de edad, detalla que si bien las chicas trans son catalogadas como modistas o cocineras, no se debe a que son los únicos oficios que pueden realizar, sino porque son en realidad los trabajos que a ellas les gustan.
"Me di cuenta que es lo que nos gusta; sí pudimos haber estudiado otra cosa, pero nos gustaba más lo femenino, que es lo que tiene que ver con el papel de una mujer, porque normalmente no había hombres estilistas, era muy poco común", declaró.
Dafne Aguilar, que se salió de su casa a los 17 años para poder "vestirse", comenzó a trabajar por su cuenta en bares de deportes, como garrotera, mesera y posteriormente como bartender.
Si bien le fue fácil entrar a ese ámbito, debido a que su físico era muy femenino, ella encontraba difícil "fingir ser mujer", ya que si los clientes se enteraban de que no lo era, podría haber complicaciones para ella y su trabajo.
De acuerdo con su experiencia, reconoce que a pesar que el campo laboral es muy amplio y que las chicas trans pueden obtener el empleo que se propongan, lograrlo representa el doble de dificultad para ellas.
"Es más difícil, porque te enfrentas, a lo mejor, a una persona homofóbica o a una persona con bastante prejuicio y discriminación. Es fácil el empleo, no es tan difícil como antes, pero colocarnos en algo que nos guste nos va a costar mucho".
Tal es el caso de Cristal Manrique Hernández, de 31 años de edad, a quien recientemente le fue negado un puesto en una maquiladora de costura, debido a que en su acta de nacimiento aún figuraba con sexo masculino.
"Me dijeron que sí, que con gusto podrían trabajar conmigo, que les encantaría que formara parte de la empresa, pero si voy con el cabello corto y con ropa de hombre, porque mis papeles decían que legalmente soy hombre", expresó.
A pesar de que Cristal Manrique ha trabajado en maquiladoras anteriormente como mujer trans sin tener ningún problema relacionado con su identidad, este altercado la hizo sentirse "de la chingada", puesto que le "abrieron los ojos" ante la realidad de que ella representa un "problema garrafal" para la sociedad.
"Tú vas con toda la confianza del mundo a buscar tu entrevista, tú muy empoderada como mujer trans y hay lugares en donde te topas con pared y te hacen abrir los ojos terriblemente y te acuerdas de la realidad en la que estás viviendo y del lugar en donde estás".
Este no es el único caso de exclusión laboral por transfobia por el cual Cristal ha tenido que pasar; sin embargo, explica que son pocas las situaciones tan explícitas. No obstante, en otros lugares ignoran la solicitud e incluso la rompen y la tiran a la basura.
Aunque actualmente no se encuentra laborando, la vida le ha presentado a esta ama de casa una oportunidad que pocas chicas trans tienen, y esa es la de ser mamá de una niña de nueve años.
Cristal Manrique ha criado a su hija durante toda la vida de la pequeña, quien biológicamente es hija de su esposo, con quien ha mantenido una relación de nueve años.
Afortunadamente, relata, tanto la familia de su pareja como los profesores de la escuela de niña, de sus actividades extracurriculares y sus compañeros de clase la han visto y tratado como la mamá de la menor, sin distinción alguna.
Asimismo, la pequeña no ve a Cristal como alguien más que su madre, y tanto ella como su esposo buscan darle el mejor ejemplo de ellos mismos, y una mejor calidad de vida, incluso mayor de lo que hubiese tenido con su madre biológica.
"Creo que es muy importante, más que nada para demostrarle a la sociedad que sí se puede, y que es un mito el que una pareja trans o una pareja gay puedan criar niños, lo primero que van a decir es que los niños van a ser gays o eso… creo que a la larga, los niños en lo que menos se fijan es en eso".
De estas cuatro chicas trans, tres de ellas se sienten empoderadas, aunque saben que deben seguir superándose día a día. Y todas ellas colaboran en Yucatrans para llevar a cabo proyectos en favor de la población transgénero en el estado, aportando cada una sus talentos y perspectivas para cada actividad que realizarán.
Hoy día la meta principal de Yucatrans es convertirse en una asociación civil, bajo todos los estatutos de la ley. Además, con la ayuda de un endocrinólogo experto, capacitarán a otros dos especialistas del ramo para trabajar con la población trans y brindarles los tratamientos hormonales adecuados.
Próximamente, realizarán cursos y talleres con las chicas trans de los municipios de Yucatán para empoderarlas, y habrá pláticas sobre la prevención del VIH-sida. Con este trabajo de campo, realizarán un diagnóstico y un documental sobre las experiencias de estas chicas sobre cómo han llevado su estilo de vida junto con sus familias, parejas y las personas que las rodean.
"La información que tenemos aquí, en la capital, no llega a los municipios, a los políticos no les interesa que sepan que nosotras estamos protegidas por una ley contra la discriminación y tenemos derecho a hacer un cambio de identidad, que tenemos derecho a casarnos, a la adopción", dijo Abigail Trillo Herrera.
A largo plazo, las integrantes de Yucatrans esperan poder construir un albergue para la población trans de la tercera edad, no sólo de la ciudad de Mérida, sino de toda la entidad.
Como presidenta de la agrupación, Trillo Herrera señala que la diversidad que caracteriza a Yucatrans será muy beneficiosa para todos estos proyectos.
"Para mí es un privilegio contar con ellas, porque cada quien tiene un testimonio de vida muy diferente, pero muy admirable, porque al fin y al cabo son mujeres que han salido solas, se han enfrentado a la vida solas y han demostrado a los ojos del mundo que hay que tener ovarios para poder confrontar, dar la cara en alto y, en un momento dado, no dejarte despreciar o humillar por nadie", concluyó.

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