Diversidad sexual

Diversidad sexual (184)

 


Por Tamara Vidaurrázaga Aránguiz
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Santiago de Chile, enero (SEMlac).- Vicente tiene 23 años y se encuentra en tránsito hacia la identidad de género que eligió, aunque nació niña y fue bautizado como "Camila".
Los trámites a los que ha sido sometido para cambiar su identidad han sido tortuosos, lentos e irrespetuosos del momento que vive, porque en Chile no existe Ley de identidad de género y, quienes requieren cambiar su identidad, deben hacerlo utilizando la normativa para cambio de nombres que existe en el país.

El tránsito de Vicente
Ya a los cinco años Vicente sentía incomodidad. No le gustaba que le pusieran faldas ni vestidos y se negaba a salir de la casa si lo vestían de rosado, pidiendo que le regalaran los juguetes que veía en manos de niños. "Recuerdo que jugaba con las barbies de mis hermanas, pero siempre pedía que me regalaran autos, soldados o juguetes "de niño".
A veces aceptaban regalarme ciertas cosas, pero siempre diciendo que eran de niño y que no eran para mí. Ahí, de cierta manera, comencé a notar que no era como el común de las niñas, que no calzaba con el modelo. Veía a los niños y quería ser como ellos, vestirme como ellos y jugar con sus juguetes", indicó a SEMlac.
Siendo adolescente notó cambios corporales incómodos, que evidenciaron su desarrollo hacia una mujer, identidad que no se ajustaba con cómo se autopercibía. Insatisfecho con su cuerpo femenino, cada vez fue más introvertido, cuestión que se exacerbó al notar que le gustaban las mujeres "entonces comencé una lucha interna como para hacerme hetero. Recuerdo que pasaba mucho tiempo pensando en eso, me angustiaba pensar el tema del pololeo", recuerda.
A los 21, por primera vez una amiga le señaló que, tal vez, era una persona trans, abriéndosele un mundo nuevo con la posibilidad de transitar hacia una identidad de género con la que se sintiera más cómodo, a pesar del miedo al rechazo y el maltrato.
Sin embargo, esta decisión sería solo el comienzo de un largo proceso para transformarse en quien deseaba ser. "Me presenté como trans en mi familia y comunidad cercana. Empecé a investigar sobre los procesos, las hormonas, operaciones". Luego vendrían los trámites legales que implican hacer una rectificación del acta de nacimiento como si se tratara de cualquier cambio de nombre, pero exigiéndosele que diera pruebas de que era un hombre y no la niña inscrita al nacer.
Hace más de un año Vicente está siendo asesorado por la Clínica Jurídica de la Universidad de Chile, y debió presentar dos testigos que dieran fe de conocerlo hace más de cuatro años con su actual identidad. Luego vendría el peritaje físico y psicológico en el Servicio Médico Legal, procedimiento voluntario pero que aumenta las posibilidades del cambio de identidad.
"El examen físico se basó en preguntas de mi cuerpo, como si tenía malformaciones, algún daño en extremidades. Un chequeo de todo el cuerpo. Aparte se me pidió mostrar los pechos y la vagina (…) Luego de esto, me dieron hora para el peritaje sicológico. La entrevista duró cerca de media hora, donde el perito me preguntó por violencia infantil, abusos, orientación sexual, rendimiento académico. En todo momento muy hostil, frio y distante".
"Hizo hincapié en que si me gustaban los hombres no había problema en decirlo, si me habían abusado lo podía decir, si tenía algún familiar homosexual, casi como presionando a darle una razón para escribir en el informe que había una causa traumática para ser trans o algo así", relata Vicente.
Tras estos trámites, debió someterse nuevamente al examen psicológico porque el primer perito se encontraba en proceso de sumario, y la experiencia fue todavía más brutal cuando ni siquiera lo llamaron por su actual nombre y lo hicieron callar cuando quiso explicarle sobre su niñez.
"A veces te da rabia e impotencia ver que te ponen tantos obstáculos para poder ser quien quieres ser", indica. Actualmente, Vicente se realizó un tratamiento hormonal y una mastectomía para que su cuerpo se parezca más a su identidad de género, si bien señala que no se auto percibe como un hombre sino como una persona trans, más allá de los binarismos impuestos que obligan a tomar la decisión de ser hombre o mujer.

La normativa actual
En Chile no existe una normativa específica que permita cambio de nombre y género para las personas trans, y solo existe una ley que autoriza cambios de nombres y apellidos en ciertas causales, como aquellos irrisorios o que puedan producir humillaciones, por lo que cuando una persona trans quiere realizar este cambio, depende del criterio del juez y no hay garantía de este derecho.
Según el informe "Cartografía de los derechos trans en Chile", realizado por OutRight Action International, con apoyo de Fundación TranSítar y Organizando Trans Diversidades (OTD Chile), y disponible en https://www.outrightinternational.org/sites/default/files/TransRpt_Chile_SP.pdf, acceder al cambio de nombre y sexo "requiere que el demandante presente una petición a un Tribunal Civil, junto con diagnósticos psicológicos y psiquiátricos, y certificados que acrediten tratamientos quirúrgicos o farmacológicos".
Estos incluyen la histerectomía (remoción de los órganos reproductores femeninos), mastectomía (remoción de las mamas) y tratamiento hormonal para hombres trans, e implantes mamarios, vaginoplastia, y tratamiento hormonal para mujeres trans.
Los tribunales civiles requieren que el demandante presente exámenes médicos, diagnósticos y pruebas de cirugías del Instituto Médico Legal para poder proceder con la rectificación. También se requiere de testigos que acrediten ante el tribunal que el solicitante vive como varón (o mujer), que ha sido conocido y reconocido por su nombre de varón (o de mujer) por lo menos durante cinco años. El Tribunal toma la decisión final, y puede rechazar ambas solicitudes, aprobar solo el cambio de nombre y rechazar la rectificación de sexo, o modificar ambos.
En el país se cuenta también con una Ley Antidiscriminación que incluye la orientación sexual y la identidad de género como motivos prohibidos de discriminación, y cuyo objetivo fue crear un mecanismo legal apropiado para restablecer los derechos en casos en los que las personas se enfrenten a actos de discriminación arbitraria.
Sin embargo, el informe indica que esta tiene dos limitaciones: primero que "el juez puede retirar el carácter arbitrario de la discriminación, y establecerla como razonable si el acto está protegido por otro derecho fundamental de la Constitución (por ejemplo la libertad de religión), por lo tanto, el juez puede no considerar el contexto ni ponderar los hechos para tomar su decisión", cuestión que redundaría en que los jueces en vez de combatir la discriminación la promuevan.
Como segunda limitación, que exista falta de claridad sobre los entes y procedimientos responsables de definir, implementar y monitorear la efectividad de esta ley.

La ley de identidad de género
En materia internacional, los Principios de Yogyakarta disponen que los Estados deben "tomar todas las medidas legislativas, administrativas y de otra naturaleza necesarias para que se respete plenamente y se reconozca legalmente la identidad de género definida por cada individuo", entendiendo el género como "la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente respecto de sí misma, que puede o no corresponder con el sexo asignado al momento de nacer".
Sin embargo, esto no se aplica todavía en este país, como se indica en la Cartografía de los derechos trans, en la que se recomienda la aprobación de una Ley de identidad de género que regule casos como el de Vicente.
Con estos fines, en 2013 se presentó un proyecto que va en esta dirección y que, de convertirse en ley, asegurará que la identidad de género se reconozca como un derecho humano, y ayudará a garantizar la igualdad ante la ley de las personas trans, independiente del cuerpo que tengan, por lo que no exigiría transformaciones corporales para llevarse a cabo.
Después de dos años de presentar y revisar reformas en el Congreso, en noviembre de 2015 la Comisión de Derechos Humanos del Senado aprobó un texto final, con 15 artículos más otros dos de carácter transitorio, que permitirá rectificar las partidas de nacimiento de las personas trans. En el caso de mayores de 18, bastará hacer el trámite en el registro civil, mientras en el caso de los menores de edad tendrían que realizar la gestión en los tribunales de familia apoyados por sus progenitores.
Esto último ha significado una discusión, puesto que parlamentarios de derecha han señalado que los niños y niñas no tienen clara su identidad sino hasta mayores, mientras que organizaciones como TranSítar, que trabaja con niños niñas y adolescentes trans, indican que debieran remitirse al mismo trámite administrativo que las personas adultas, y que -incluso- entre los 14 y 18 años no debieran requerir del acuerdo de los adultos responsables, ya que tendrían edad para discernir su propia identidad.
Para Niki Raveau, directora de Fundación TranSÍtar, "la Ley de identidad de género significa que un derecho humano fundamental como lo es el derecho a la identidad -negado a un sector de la población- será por fin reconocido y devuelto".
"Esta ley debe tomar en cuenta el derecho a la autopercepción identitaria y fuero interno: la población transgénero de todas las edades debe tener derecho a legalizar su identidad sin tener que pasar por jueces ni peritajes absurdos y anacrónicos", indicó a SEMlac.
En la Cartografía, Niki indica que "nuestra Fundación cuenta con niñas y niños perfectamente capaces de afirmar su género ya desde los cuatro y cinco años de edad. Niñas y niños trans saben perfectamente quiénes son. Son los jueces y el Estado de Chile quienes no conocen ni saben quiénes son las niñas y niños trans".
TranSíTar es una organización en que se comparte "una visión no binaria del género, en construcción permanente y donde la niñez es la voz principal. Nuestro principal objetivo es visibilizar la niñez y juventud trans: darle un rostro cultural y resaltar la construcción identitaria transinfantil, tanto como una Revolución del Género, así como la necesidad urgente y real que es. Consideramos que somos más que una demanda en torno a una ley: nuestro objetivo es hacer comunidad, reconocer nuestras luchas históricas y tomarnos todos los espacios que nos estaban siendo vetados", explica Niki.
Mientras la Ley no sea un hecho, menores de edad no podrán rectificar sus nombres, lo que implica una abierta discriminación por ejemplo en los establecimientos educacionales que pueden definir si aceptan o no llamarlos por sus nombres sociales; mientras que las personas adultas deberán seguir exponiéndose al proceso vivido por Vicente, siendo patologizadas antes de permitírseles definir cuál es el género con el que se identifican de manera más cómoda.
Para Niki, es importante comprender que la ley de identidad de género es solo un avance en torno a derechos fundamentales para la comunidad trans, pues "devolverá un derecho fundamental que faltaba, quedando aún pendiente, además de los procesos idóneos para alcanzarla, todo lo que refiere a salud, educación y ámbito laboral, respecto a los cuales no se pronuncia la legislación, a diferencia de legislaciones avanzadas de países como Malta y Argentina".
"Las personas trans somos más que una demanda en torno a una ley. Existimos desde siempre y esta ley es un paso más en la necesaria conquista de espacios", indicó a SEMlac.


Por Dixie Edith
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La Habana, diciembre (SEMlac).- "Ya no hay judío ni pagano, esclavo ni hombre libre, varón ni mujer, porque todos ustedes no son más que uno en Cristo Jesús".
Las palabras de la carta o epístola del Apóstol Pablo a los gálatas, contenida en la páginas del Nuevo Testamento, fueron el eje para la primera predicación de una nueva comunidad cristiana en La Habana.
Creada justo el pasado 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, el núcleo capitalino de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM) celebró la unión de cristianas y cristianos desde una vocación "absolutamente inclusiva", al decir de la pastora Elaine Saralegui, líder de esa iglesia en la isla.
ICM en Cuba, nacida hace pocos meses en Matanzas, llegó con un ministerio abierto y positivo para las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI), aseguró Saralegui.
De ese modo, se ha convertido en la primera institución religiosa en el país que apoya y valora a las familias homoparentales, bendice las uniones amorosas sin distinción por orientación sexual o identidad de género y permite que las personas LGBTI accedan al ministerio pastoral.
Además, acoge a practicantes de distintas religiones y denominaciones del cristianismo, o a personas que han sufrido discriminación o rechazo por motivos diversos.
"Nosotros nos conformamos como iglesias porque somos un grupo de personas que estamos entendiendo de manera diferente la sexualidad, la identidad de género y la espiritualidad", ha explicado Saralegui a SEMlac.
Quizás por eso, en la más reciente reunión celebrada en el Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), participaron no solo cristianos de diferentes comunidades de Cuba y los Estados Unidos, sino también activistas por los derechos de las personas LGBTI.
Tras un primer homenaje a Fidel Castro, "una persona valiosa que ya no está entre nosotros", al decir de Saralegui, la predicación estuvo a cargo de la reverenda Raquel Suárez, de la Iglesia Ebenecer de Marianao, también en La Habana.
La Carta a los Gálatas ha sido muy usada por feministas cristianas y también por otras comunidades transgresoras y habla de la libertad cristiana, comprometida con la justicia, detalló Suarez.
Se trata de carta escrita por San Pablo de Tarso a la comunidad cristiana o Iglesia de Galacia, cuyo argumento principal aboga en favor de la libertad cristiana, en oposición de las enseñanzas de los judaizantes, quienes insistían en que la observancia de la ley ceremonial era una parte esencial del plan de salvación y promovían criterios de exclusión.
Para Suárez, construir una comunidad cristiana en el espíritu de la Carta a los Gálatas y a partir del respeto a nuestras diversidades es emprender un camino de transformación personal y comunitaria que entraña mucha responsabilidad y mucho trabajo, agregó.
"Con la experiencia de ustedes podemos enseñar, educar y ofrecer un modelo de Iglesia diferente no solo por la inclusión, sino también por otras causas justas", aseveró la reverenda Suárez.



 


Por Mercedes Alonso Romero
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Santo Domingo, noviembre (SEMlac).- Un total de 28.611 niños y niñas, hijos e hijas de parejas constituidas por dominicanos o dominicanas y de otras nacionalidades, deberían tener acta de nacimiento en el país; pero no han podido acceder a ese derecho, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI-2012), en la cual se resalta que 25.655 poseen madre o padre haitiano.
El Centro para la Observación Migratoria y Desarrollo Social en el Caribe (Obmica), y el Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas (Mudha) han llamado a restaurar el derecho a la identidad y nacionalidad de hijos e hijas de parejas mixtas, informó a SEMlac la oficial de comunicaciones de Obmica, María Scharbay Martínez, quien entregó un documento.
En ese texto ambas partes se pronuncian por la afirmación del presidente dominicano, Danilo Medina, durante su discurso de juramentación el pasado 16 de agosto, cuando dijo que "un niño sin documentación es un niño sin identidad y sin futuro".
"Nuestro compromiso es alcanzar un ciento por ciento de registro oportuno y disminuir sensiblemente los niveles de subregistro tardío", afirmó el mandatario.
Tanto Obmica como Mudha confían en que se cumpla el compromiso de Medina de coordinar, con la Junta Central Electoral (JCE), la implementación de un sistema universal de documentación civil para toda la población dominicana.
"A la vez animamos a que se haga un esfuerzo especial para que se esclarezcan los procedimientos que conduzcan a la obtención de la nacionalidad, en caso de hijos e hijas de parejas mixtas, garantizando así el respeto del artículo 18 de la Constitución", señala el documento.
La abogada de Mudha, Jenny Morón, criticó que "no se le entregue el papel de cama a la madre por ser extranjera". En tal sentido, la socióloga Allison Petrozziello recomendó que el Ministerio de Salud Pública instruya a su personal sobre el relleno correcto del certificado de nacido vivo.
Petrozziello puntualizó la necesidad de que la JCE adiestre a sus oficiales sobre la correcta implementación del artículo 28 de la Ley de Migración, que permite que el padre dominicano o madre dominicana haga el registro de su hijo o hija.
"Recomendamos que se habilite el carné de regularización para fines de declaración de los menores, al igual que lo han ido habilitando para otros fines, tales como la inscripción en la seguridad social", indicó la socióloga.
Desde el 2014 Obmica y Mudha trabajan la temática de "parejas mixtas" a través de acompañamiento legal, comunicaciones e incidencia, a fin de buscar soluciones para que las familias puedan inscribir a sus descendientes en el registro civil dominicano sin impedimento.
Actualmente, la iniciativa es apoyada por la Unión Europea y ambas organizaciones han hecho un llamado al Ministerio Salud Pública y a la Junta Central Electoral para trabajar unidos y avanzar en la garantía de los derechos del niño y la niña, independientemente del lugar en el mundo en que haya nacido.


Por Lirians Gordillo Piña
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La Habana, noviembre (Especial de SEMlac).- Unir diversas voces en un solo reclamo es el objetivo de activistas, grupos y experiencias comunitarias que luchan por los derechos de la población LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales y queer) cubana.
"Si todos trabajamos por lo mismo, es momento de articularnos. Establecer puentes permitiría, a mediano o largo plazo, construir un movimiento coherente y responsable que abogue por el derecho de las personas a habitar libremente sus sexualidades", opina Rafael Alejandro Suri González, integrante de la Red Humanidad por la Diversidad (HxD), adscrita al Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).
Para apoyar esta integración, el proyecto Abriendo Brechas de Colores (ABC) que trabaja a favor de los derechos de las personas transgénero y homosexuales en el ámbito religioso, convocó a un taller con 19 colectivos y experiencias de las provincias La Habana, Matanzas, Villa Clara, Sancti Spíritus y Granma.
El encuentro, en su primera edición, se celebró en la sede del Seminario Evangélico de Teología en la ciudad de Matanzas, del 11 al 13 de noviembre pasado.
"Nos propusimos unir diferentes personas, proyectos y espacios para articular las demandas y que tengan mayor impacto", explica la pastora Elaine Saralegui, una de las coordinadoras de ABC.
Saralegui explicó a SEMlac que entre los objetivos del proyecto está construir alianzas entre el mundo secular y el religioso, unir a activistas independientes y redes que cuentan con apoyo institucional con el fin de fortalecer las acciones a favor de la diversidad sexual.
"A veces se notan voces encontradas y creo que eso desvirtúa el activismo. Es importante que cuando vayamos a hacer una demanda, la sociedad vea una articulación", opina la líder de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM) en Cuba.
Sin embargo, no basta solo con la voluntad. Según activistas, líderes comunitarios y religiosos, existe temor al cambio y a lo desconocido; realidades que pueden transformarse con persistencia, el conocimiento de experiencias exitosas, el diálogo y la construcción crítica del activismo social.

Pensar el activismo desde la comunión
El doctor Alberto Roque tiene años de experiencias en el activismo LGBTIQ en la isla. Para él, este "no es únicamente un trabajo en solitario, requiere coordinar esfuerzos entre personas, instituciones y grupos en función del reconocimiento de los derechos y su disfrute cotidiano".
Un análisis realizado por los asistentes al taller arrojó que el activismo a favor de la diversidad sexual en el país es diverso en cuanto a objetivos, escenarios, personas que lo integran y estrategias de trabajo.
Al centro del debate estuvo la existencia o no de un movimiento y comunidades LGBTIQ en Cuba. Más allá de la polémica, quienes asistieron al encuentro apostaron por trabajar retos y debilidades del activismo desde sus fortalezas.
El colectivo identificó como logros el espacio ganado en el ámbito público nacional; la pluralidad de proyectos con experiencia y las alianzas con sectores gubernamentales estratégicos, como los ministerios de Cultura y Salud Pública, principalmente.
Otros aciertos reconocidos fueron el desarrollo de un enfoque de derechos humanos en la mayoría de los proyectos y la integración de la lucha contra otras discriminaciones, como el racismo y el machismo.
Suri González, integrante de la red HxD, se cuestiona la situación de confort que implica "quedarse en el círculo habitual de trabajo" y propone revisar "hasta qué punto el activismo trasciende los marcos en los que estamos acostumbrados a incidir".
En su opinión, se impone una mirada hacia el interior de cada persona que asume la lucha contra la homofobia. "Hay que sobreponerse a los miedos, tabúes y prejuicios que están ahí. Forman parte de nosotros porque no hemos sido capaces de interiorizar el mensaje que queremos transmitir", declaró a SEMlac el joven activista.
Desde su natal Placetas, en la central provincia de Villa Clara, Suri González desarrolla un activismo que involucra a sus amistades, a su familia y comunidad. Experiencias comunitarias que, a su criterio, se diluyen en las "campañas nacionales" organizadas desde centros urbanos y la capital.
Precisamente, otros retos identificados fueron visibilizar proyectos y realidades locales, además de establecer puentes entre experiencias religiosas y laicas.
Al taller llegó la práctica de la Iglesia Presbiteriana del municipio Taguasco, en la provincia de Santi Spíritus, donde se celebra la Jornada Cubana contra la Homofobia.
Según una de las integrantes de esa comunidad religiosa, lo logrado allí habla de la transformación posible en una localidad alejada de los centros urbanos.
"Mi experiencia me ha enseñado que no se pueden imponer las cosas y que hay que partir de un proceso, de pequeños pasos para luego lograr cosas grandes", dijo a SEMlac Roselid Morales González, impulsora de talleres y actividades a favor de la diversidad sexual en la Iglesia Presbiteriana de Taguasco.
Morales González explica que la implicación personal, ponerse en el lugar de la otra persona ha favorecido que personas adultas mayores, jóvenes e infantes se integren en una fiesta del respeto y aceptación de la diversidad en toda su expresión.

Estrategias para el futuro
Hacer realidad las ideas, proyectos y objetivos trazados es el primer reto para la mayoría de los activistas que participaron en el foro.
La construcción colectiva permitió trazar objetivos comunes como superar las alianzas personales y fortalecer los puentes entre grupos y redes; ganar espacio en los medios de comunicación masiva; hablar con voz propia; llevar el activismo a las calles; integrar a más voces, proyectos sociales y ecuménicos.
"Este tipo de activismo que queremos promover fortalece la construcción de liderazgos múltiples, apuesta por tomar de manera horizontal las decisiones, establecer de forma más objetiva las demandas colectivas, hacer visible el rol de las experiencias locales, desarrollar un pensamiento colectivo crítico y apoyarnos en el conocimiento para diseñar estrategias comunes", dijo Alberto Roque a SEMlac.
No quedarse en los talleres y sistematizar las experiencias son otros de los objetivos. Un trabajo que para la mayoría se hace día a día y que fomentan experiencias locales y voces diversas.
"No podemos pensar en cambios si estos no se producen en la base y la base es la comunidad. El trabajo comunitario va a sostener el alcance de nuestro activismo y va a permitir que crezca", afirma Suri González.

RECUADRO:
Visibilizar las distintas experiencias y proyectos es una necesidad manifiesta de activistas cubanos. "Lo que no se nombre no existe", fue una de las frases presentes en los debates. En el taller participaron representantes de diversos proyectos e iglesias como:
La Iglesia de la Comunidad Metropolitana en Cuba (ICM); Centro Provincial de las Infecciones de transmisión sexual (ITC) en Matanzas; Red de Educadores de Matanzas; Centro Kairós de Matanzas, la iglesia Episcopal de la provincia de Cienfuegos, la iglesia Presbiteriana del municipio de Taguasco, en Sancti Spíritus y la Bautista Kairós, en Bayamo, Granma.
También asistieron representantes de la Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba, la Red de Educadores Populares y la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad.
Estuvieron presentes integrantes de la red Humanidad por la Diversidad (HxD), Jóvenes por la Salud y los Derechos Sexuales y Juristas por los Derechos Sexuales, colectivos que acoge el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).

Por Gabriela Ramírez
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México, octubre (SEMlac).- "Vivimos con miedo, en las últimas semanas se ha desatado una ola de violencia y el Estado ha mandado el mensaje de que pueden matarnos y no pasa nada", dice Kenya Cuevas, una persona trans, amiga de Paola Ledezma, asesinada recientemente en la Ciudad de México.
En una conferencia de prensa se señala que la violencia contra las personas trans se ha recrudecido en los últimos días. Paola Ledezma y Alessa Flores fueron asesinadas en la Ciudad de México; Marylin en Chalco, Estado de México; Itzel Durán en Comitán, Chiapas; una más en San Felipe Guanajuato; otra en calidad de desconocida en Tehuixtla, Morelos, al igual que una más en Tijuana, Baja California y en Coyuca de Benítez, Guerrero.
El 2016 ha sido el año con más asesinatos de personas trans desde el 2007. Este año se han registrado 45 asesinatos, México ocupa el segundo lugar en la región, luego de Brasil. 
A Paola la asesinó un hombre "porque no le dijo que era hombre". Le dio dos balazos, pero él está libre. El caso, según relatan Kenya Cuevas y Rocío Suárez, amigas de Paola, está plagado de irregularidades en la actuación de la procuraduría capitalina.
Nadie se explica cómo las autoridades han dejado al presunto agresor en libertad y cómo no han tomado en cuenta los testimonios de cuatro personas, dos amigas de Paola y dos policías que vieron al hombre con el arma en la mano.
"Esto envía a la sociedad el mensaje de que no importa que maten una persona trans, envía el mensaje de que las personas trans no tenemos el mismo valor", señala Kenya. 
Ante ésta situación, han decidido organizarse y realizar diversas acciones como una marcha el próximo jueves que saldrá del Monumento a la revolución en la Ciudad de México. "No vamos a tolerar esta impunidad", explica Rocío.
Esta marcha estará acompañada de otras acciones encaminadas no sólo al tema de la seguridad, sino del trabajo sexual que actualmente se encuentra en el debate de la Constitución de la Ciudad de México. 
Participará organizaciones como Trabajadoras Sexuales Trans Independientes, MoviiMx, Opcion Bi, #24A Edomex-CdMx, No Más Discriminación, El Ausente, Movimiento Mexicano de Ciudadanía Positiva A.C., Red de Madres Lesbianas en México, Letra S, Akelarre Violeta, Federación Mexicana de Sexología, Grupo Interdisciplinario de Sexología-GIS, Musas de Metal Grupo de Mujeres Gay A.C. y Centro de Apoyo a las Identidades Trans, que calculan que se han registrado 10 personas trans asesinadas y una desparecida en las últimas semanas.

Por Lirians Gordillo Piña
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La Habana, octubre (Especial de SEMlac).- "¿Por qué dos mujeres lesbianas van a criar a un niño?", se pregunta Delmis Fajardo Tamayo. A su interrogante responden, en primer lugar, estereotipos y prejuicios que en Cuba limitan el derecho de las personas homosexuales a constituir familia.
Varios mitos rodean a las familias homoparentales, formadas por dos mujeres o dos hombres que se aman. 
Entre otros, la idea de que un niño o niña que vive con esa pareja desarrolle, obligatoriamente, una orientación sexual homoerótica; que su desarrollo psicológico y cognitivo se vea afectado por la orientación homosexual de sus padres o madres y que, debido a estas circunstancias, sus relaciones sociales sean limitadas.
No existe evidencia científica que corrobore estas creencias sociales, extendidas en la sociedad cubana contemporánea. Hasta el momento, no se dispone de ningún estudio que determine que el tipo de familia (homoparental o heteroparental) sea un indicador de éxito.
"Mi pareja y yo estamos capacitadas para criar a nuestros hijos. Los niños lo que más necesitan es amor, afecto y comprensión. Todo está en el nivel de preparación y sensibilidad que tenga una persona para criar a un menor, para orientarlo en la vida, en lo que está bien y mal. No depende de ser lesbiana o heterosexual", declaró Delmis Fajardo Tamayo a SEMlac.
Fajardo Tamayo vive en el municipio Manzanillo en la oriental provincia de Granma, a 740,8 kilómetros de La Habana. Junto a su pareja Yaricelis Díaz Mejías, ella cuida de cinco niños (cuatro niñas y un niño), hijos biológicos de Fajardo Tamayo.
En los seis años de relación, esta pareja ha enfrentado prejuicios y lucha por sus derechos y reconocimiento como familia. Su historia hace visible las dificultades que deben enfrentar las personas LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros, intersexuales y queer) que deseen tener descendencia
Aunque la población de lesbianas ha sido poco estudiada, algunas investigaciones apuntan a que la maternidad es un anhelo y deseo manifiesto para muchas.
Según un estudio realizado con 25 mujeres lesbianas, en edades comprendidas entre 25 y 45 años, en la central provincia de Cienfuegos, más de la mitad de la muestra relacionó la maternidad con su identidad de género y sexual. 
"Mi ambición sería: 'tener hijos', 'tener una familia con mi pareja', fueron las frases más repetidas, según el artículo "Salud sexual y desarrollo de la sexualidad de mujeres lesbianas, en edad adulta", de los psicólogos Omar Frómeta Rodríguez y Tania Maité Ponce Laguardia.
No obstante, la mayoría ve frustrado su deseo de ser madre biológica, adoptiva o de crianza.

Lagunas legales, derechos autoagenciados
Con más de cinco décadas de políticas y prácticas a favor de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, Cuba implementa estrategias para estimular la fecundidad, frente al progresivo envejecimiento demográfico.
Sin embargo, una de esos programas, el de Atención a la Pareja Infértil, no llega a las mujeres homosexuales y parejas lésbicas pues los servicios de reproducción asistida y de adopción están destinados solo a parejas heterosexuales.
De "injustificable exclusión" califica esta realidad el investigador y psicólogo cubano Ariel Arcaute.
"El Estado cubano debe actuar como garante de lo que es un derecho con el cual se nace: el ser padre o ser madre, sin reparar en la orientación del individuo", opina el especialista.
Pero algunas parejas no se rinden a las dificultades y buscan estrategias alternativas. En el estudio de 2015 "Representación social de la lesbomaternidad cubana. Desafíos, desarrollo y evolución en contextos excluyentes", Arcaute constató la existencia del pluriparentesco.
"El pluriparentesco es la posesión de más de un rol familiar (afectivo / consanguíneo) con referencia a los hijos e hijas de estas parejas, donde un padre biológico, además, es el hermano del recién nacido; una abuela biológica comparte la responsabilidad de ser la madre adoptiva; una madre biológica funge también como la madre adoptiva del padre de su hijo", refiere el cientista social en su estudio de caso de 20 mujeres lesbianas (10 parejas) en familia.
Pero Delmis Fajardo Tamayo y Yaricelis Díaz Mejías saben que lograr la llegada de la descendencia ansiada tampoco es garantía de éxito.
"Todo comenzó cuando llevé a mi pareja a vivir conmigo. Se me acercaron funcionarias de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) de mi localidad, la jefa del Consejo Popular que atiende el Programa Educa a tu hijo, una oficial de la Dirección de menores del Ministerio del Interior (MININT) y dos maestras de la escuela de una de mis hijas", contó Fajardo Tamayo a SEMlac.
Esta cubana de 38 años recuerda con indignación que le hicieron todo tipo de preguntas, le cuestionaron que los niños no tuvieran una figura paterna como referente y comprobaron que los infantes durmieran en una habitación independiente.
"Un día llegué con mi mamá del hospital y los vecinos me dijeron que a los niños los habían llevado para la Casa de niños sin amparo filial. Querían aplicarme el delito de 'otros actos contra el normal desarrollo del menor', por abandono, por dejarlos con mi pareja", rememora Fajardo Tamayo.
En ese momento, Fajardo Tamayo no tenía un empleo fijo, sostenía a su familia mediante actividades económicas temporales como vender pizzas, dulces o alguna artesanía. Su caso llegó a tribunales y fue sancionada a cumplir un año y tres meses de trabajo comunitario.
"Terminé la sanción antes de tiempo, por mi buena conducta. Entonces me uní al grupo Venus de mujeres lesbianas y bisexuales, me formé como activista y hasta el día de hoy no hemos tenido más problemas. Cuando tengo cualquier situación, se cómo dirigirme y a dónde ir", declara Fajardo Tamayo.
Para esta activista por los derechos de la comunidad LGBTIQ en Cuba, el conocimiento de los derechos y deberes, la preparación y empoderamiento que ha encontrado en la Red nacional de mujeres lesbianas y bisexuales -que auspicia el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex)- han sido fundamentales para ella y su familia.

Rompiendo esquemas desde la ciencia
Estudios en distintos países muestran el desarrollo sano y armónico de infantes que crecen con lesbianas o gays. En su estudio, el psicólogo Arcaute constató algunas rupturas del esquema patriarcal en la crianza de la descendencia en parejas de mujeres lesbianas.
"Casi el 50 por ciento de la muestra rompe con los patrones tradicionales de maternidad, para aventurarse a una altísima dosis de creatividad en la educación de los menores, en contextos excluyentes", dijo el especialista a SEMlac.
Protagonismo en el cuidado de hijas e hijos, respeto a la diferencia, no discriminación por orientación sexual y educación para la sexualidad plena son algunos valores que la bibliografía científica sistematiza sobre las familias homoparentales.
El estudio "Fortalezas y debilidades de las familias homoparentales", de las españolas María del Mar González y Francisca López, concluye que "la sociedad puede aprender de las familias homoparentales los valores de igualdad, libertad y tolerancia que promueven".
Según las estudiosas del departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación Universidad de Sevilla, las familias homoparentales deben ser asesoradas y orientadas para afrontar las diferentes dificultades que les depara el contexto. 
"Es responsabilidad de la sociedad disminuir estas situaciones adversas eliminando barreras legales; formando personal con responsabilidades en infancia y familia, educación, servicios sociales, justicia, protección a menores, salud, educación", afirman las autoras en su texto.

Por Lirians Gordillo Piña
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La Habana, septiembre (SEMlac).- Integrantes de la Red nacional de mujeres lesbianas sostienen que no existen derechos especiales para lesbianas, gays, bisexuales, personas transgénero, intersexuales y queer (LGBTIQ). Se trata, según las activistas cubanas, de la igualdad de derechos reconocidos solo, hasta el momento, para mujeres y hombres heterosexuales.
"Somos personas como cualquier otra y tenemos los mismos derechos. No queremos que se nos considere especiales", opina Sarly Soler, activista del grupo Venus, en la oriental provincia de Granma.
Soler participó en el encuentro de la Red Nacional de Mujeres Lesbianas y Bisexuales, celebrado en La Habana del 21 al 23 de septiembre.
La Red, que auspicia el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), está integrada por 16 grupos de mujeres lesbianas y bisexuales de 11 provincias del país y apuesta por su participación creciente en el activismo contra la homofobia, lesbofobia y transfobia.
El encuentro nacional propició la actualización en temas relacionados con el empoderamiento, la cultura jurídica, la violencia de género y lesbofóbica, entre otros.
Durante las sesiones de trabajo se conformó una agenda común, en la que sobresalen la lucha por la aprobación del matrimonio igualitario y el derecho a conformar una familia a partir de la reproducción asistida y la adopción.
También la aprobación de una ley de identidad de género; el reconocimiento en el Código Penal cubano del acoso laboral y la violación a personas LGBTIQ; el derecho a la visita conyugal en el caso de mujeres lesbianas que se encuentran en prisiones; y aparecer como familias homoparentales en el Censo de Población y Vivienda, entre otras demandas.
La discriminación laboral también resulta una preocupación constante, por ello uno de los reclamos es poder acceder a espacios profesionales y cargos de dirección en igualdad de oportunidades.
"Todavía las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y el Ministerio del Interior (MININT) son espacios a los que una mujer lesbiana no puede acceder. No puedes ser una oficial de estos órganos si asumes una relación homosexual", dijo Soler a SEMlac.
Para las activistas homosexuales y bisexuales, conquistar estos derechos dependerá de cambios en la legislación del país y de un trabajo sistemático con instituciones gubernamentales y organizaciones nacionales y comunitarias.
Grupos históricos como Las Isabelas, surgido en 2002 en la provincia Santiago de Cuba, a unos 960 kilómetros al este de La Habana, han logrado el apoyo de las autoridades provinciales del Partido Comunista de Cuba (PCC), la Asamblea del Poder Popular y la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). Sin embargo, esta no es la realidad de otros colectivos y territorios.
Es por ello que la formación en temas de derechos sexuales y reproductivos, el conocimiento de la ley nacional y la unidad entre los grupos fueron identificados durante el taller como herramientas fundamentales para el trabajo en la localidad.
Isel Calzadilla, fundadora de Las Isabelas, opina que el activismo lésbico crece en la isla y destaca la importancia de la unión de varios grupos del país en una misma red.
"Estoy muy contenta porque la voz de las mujeres lesbianas va ganando espacio y encuentros como este son fundamentales para ganar en conocimiento, unidad y proyectar nuestro trabajo futuro", declaró Calzadilla a SEMlac.

Por Lirians Gordillo Piña
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La Habana, agosto (Especial de SEMlac).- A Ángeli Carmen Bravo el espejo le devuelve sus orgullosos 50 años. Alegre, vivaz y fuerte, no esconde los años vividos porque son la prueba fehaciente de que ha sabido vencer la adversidad. Esta cubana trans reconoce que llegar a la adultez mayor es un sueño que trae desvelos.
"Si el Señor lo permite, quiero cumplir muchos años más mientras tenga la cabeza clara y a mi lado este alguien que me quiera y que se preocupe por mí", dijo Bravo a SEMlac.
El envejecimiento ocupa debates académicos y mediáticos en Cuba. Según datos oficiales, 19 por ciento de la población cubana tiene más 60 años y más. 
Sin embargo, se desconoce en ese grupo la proporción de personas LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros, intersexuales y queers), particularmente las personas trans. Conocer sobre su esperanza de vida, causas de mortalidad y calidad de vida en la tercera edad es un gran desafío.
Poco se conoce de la población trans, menos aún el grupo de edad mediana. El dato más reciente lo aporta la Encuesta sobre Indicadores de Prevención de VIH-sida de 2013, la cual estima que dentro de la población cubana entre 12 y 49 años, 3.512 son personas trans.
Las historias de vida, criterios de especialistas y el trabajo de redes y grupos sociales suelen ser las principales fuentes sobre envejecimiento, calidad de vida y personas trans.
Como muchas otras cubanas que asumen el cuidado de sus familiares ancianos, Ángeli conoce de los rigores del envejecimiento en Cuba.
"Desde muy joven yo cuido a mi abuelo que ya tiene 94 años y ahora estoy pasando por momentos muy difíciles con mi mamá, que ya es una anciana. Soy una mujer que ha pasado por tantas cosas, por eso estoy muy orgullosa de haber llegado a mi edad. Nunca dejo de arreglarme y me cuido mucho", comenta.
Una dieta balanceada, revisiones periódicas con su endocrino, cuidarse del sol y protegerse de cualquier infección sexual son claves fundamentales para esta habanera que, desde adolescente, fue identificada como mujer trans.
"Tengo un tratamiento de por vida, con hormonas, por eso siempre estoy al día con mis análisis. Además, me protejo mucho del sol porque me mancha la piel y desde hace años trato de alimentarme de manera sana", afirma.
Ángeli vivió su juventud en la pasada década d los noventa y sobrevivió haciendo espectáculos transformistas, que en aquellos años eran ilegales. Desde 2007 trabaja en el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y fue de las primeras en acceder a la cirugía de readecuación genital.
El trabajo estatal estable le garantizará una pensión por los años trabajados, pero no solo la remuneración monetaria la estimula. Ella afirma sentirse realizada por todo lo que ha aprendido como promotora de salud sexual y por lo que ha podido aportar a la lucha contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género en Cuba.
Estabilidad laboral, buena salud, motivación, adecuada autoestima, vivienda propia y aceptación social le ofrecerán a Ángeli mejores posibilidades para envejecer con calidad de vida y cumplir nuevos sueños.

Más allá de las categorías
El doctor Héctor D. Bayarre Vea, especialista en bioestadística, apunta en su artículo "Calidad de vida en la tercera edad y su abordaje desde una perspectiva cubana", que al indagar sobre este aspecto se deben estudiar cuestiones como el estado de salud del grupo, los factores de riesgo, la predicción de discapacidades, la seguridad económica y material, la protección social y familiar, la participación y el reconocimiento social y el bienestar en las distintas esferas de la vida.
Por su parte, Andy Aquino Agüero, especialista del Cenesex, afirma que si bien desde el punto de vista físico y clínico las personas trans pueden encontrarse en igual condición que el resto de la población, los malestares sociales que provoca la discriminación homofóbica y transfóbica afectan la calidad de vida de estas personas en la tercera edad.
"Para las personas trans es difícil envejecer, por varios motivos. Por lo general no pueden desarrollar proyectos de vida que le permitan una seguridad económica en la adultez mayor, pues sufren bullying homofóbico y no pueden desarrollar una profesión. Suele ser difícil que tengan una vivienda propia y mucho más conformar una familia", declaró Aquino Agüero a SEMlac.
Frente a esta realidad, son comunes sentimientos de soledad, sensación de abandono y depresión.
Victoria Now sabe de esas experiencias, pero a sus 66 años de edad ha encontrado la realización personal; actualmente se encarga del trabajo con la tercera edad como integrante de la Red Trans Cuba.
"Yo estaba encerrada en mi casa y gracias a la Red empecé a salir, a colaborar. A la edad que nosotras tenemos muchas veces se nos tira a un lado como un trapo viejo y hay personas de mi edad que tienen mucho que aportar y compartir con las más jóvenes", afirma Victoria.
Las personas mayores también sufren incomprensión al interior del grupo, pues la vejez no encaja con los mandatos patriarcales que deben enfrentar las jóvenes trans.
"Me encargo de que las personas trans adultas como yo sepan que pueden encontrar un espacio donde sentirse bien. Es muy importante tener incentivo para asumir nuevos proyectos y no sentirnos rechazados. Hoy me siento con más vida", reflexiona la activista sexagenaria.

Envejecer con salud…

En las redes sociales puede encontrarse la noticia de la muerte de una joven trans por complicaciones debido a la inoculación de biopolímeros o producto de complicaciones a raíz de cirugías estéticas realizadas fuera del sistema de salud pública.
El tránsito hacia la identidad de género autopercibida suele implicar riesgos para la salud y la vida de la población trans de cualquier edad.
La Comisión Nacional de atención integral a personas transexuales, coordinada por el Cenesex, radica en La Habana y ofrece un acompañamiento sistemático a cubanas y cubanos de todo el país.
La comisión está conformada por un equipo médico que incluye a especialistas en endocrinología, psicología, medicina general, entre otras especialidades. El tratamiento hormonal es prescrito de manera individualizada y se adquiere de manera gratuita.
Sin embargo, acceder a las cirugías estéticas que culminarían la transición no se encuentra entre los servicios de salud garantizados. Solo la cirugía de readecuación genital forma parte de los servicios de salud públicos.
"Sin salud y vida no es posible nada. Yo les aconsejaría a las más jóvenes que lo pensaran muy bien. En mis tiempos de juventud no existía nada de lo que hoy tenemos, atención especializada, mas reconocimiento", reflexiona Victoria.
También la alta prevalencia del VIH-sida en esta población cobra vidas de jóvenes y adultos.
Según cifras oficiales, hasta mayo de 2014 en Cuba existían 20.654 personas diagnosticadas con VIH, de ellas 83,9 por ciento son HSH (hombres que tienen sexo con otros hombres) población dentro de la cual se incluye a las personas trans.
"Yo siempre les digo a todas mis amigas que la única herramienta existente para evitar cualquier ITS (infección de transmisión sexual) es el condón. Por falta de información no es, esto es una campaña que se viene haciendo hace muchísimos años", opina Bravo.
Como ciudadanas y ciudadanos del país, las personas trans acceden a los servicios de salud gratuitos, uno de los estandartes de la política social cubana. Activistas y personas trans valoran positivamente los pasos hacia el reconocimiento de sus derechos, a la vez que continúan reclamando políticas de salud acordes a sus necesidades específicas.

Por Lirians Gordillo Piña
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La Habana, julio (SEMlac).- Besos y abrazos, oraciones y expresiones de dolor reunieron a activistas, líderes religiosos e instituciones cubanas para condenar el atentado homofóbico al club Pulse en Orlando, Estados Unidos.
El 28 de junio pasado se celebró en La Habana La besada que organiza el Proyecto Arcoíris, colectivo independiente que defiende los derechos de personas homosexuales y transgénero en Cuba. 
Integrantes del grupo, junto a parejas homosexuales y heterosexuales, compartieron besos y abrazos para conmemorar esta fecha emblemática del movimiento internacional LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales y queers). La cuarta edición de La besada estuvo dedicada a las víctimas del acto terrorista y crimen de odio ocurrido en La Florida el 12 de junio pasado.
"Está demostrado que no estamos a salvo en ningún lugar del mundo, por eso tenemos que seguir luchando, seguir organizándonos para protegernos nosotros mismos. Los hechos recientes nos lo han confirmado de un modo doloroso y terrible", dijo el activista Isbel Días Torres, miembro de Arcoíris.
Dos jóvenes cubanos residentes en Estados Unidos murieron en el ataque homofóbico en la discoteca, en el que perdieron la vida 49 personas. El colectivo Arcoíris y otros activistas han criticado la escasa cobertura de los medios cubanos sobre este hecho, el mayor ataque masivo en el país norteamericano. 
La movilización y la participación social, la exigencia de políticas públicas que reconozcan los derechos de las personas LGBTIQ y la lucha contra la homofobia en el país y los estados que se reconocen progresistas fueron demandas que emergieron durante el encuentro. 
"No se puede ser de izquierda para unas cosas y para otras no. Si se es antimperialista, se tiene que ser de izquierda también para el respeto y la defensa activa de los derechos sexuales y reproductivos y la libre expresión de la orientación sexual e identidad de género", afirmó la activista Yasmín Silvia Portales.
Para Diarenis Calderón Tartabul, este es el momento de la participación y la unión de las personas que luchan contra la discriminación por género, raza, orientación sexual, identidad de género, etc.
"Creo que tenemos una tendencia a sentir, pero no a expresar y a responder cuando nos convocan desde espacios oficiales. Se trata de salir a formar parte y expresar nuestra lucha a favor de la emancipación de todas las personas", dijo Calderón a SEMlac.

Una plegaria por el respeto y la paz

De la calle al templo fueron algunos activistas de la capital cubana. El 29 de junio, la Iglesia Bautista Ebenezer de Mariano organizó un acto ecuménico en solidaridad con las víctimas y familiares de la masacre del atentado al club Pulse.
Al recibir a las personas asistentes al encuentro, el reverendo Raúl Suárez realizó una oración en la que reafirmaba la comunión en la paz. 
"Aquí estamos Señor porque ningún dolor, sea donde sea, nos resulte ajeno. Aquí estamos Señor para expresar nuestra solidaridad militante", dijo el líder religioso.
El templo recibió a activistas, integrantes de diversas congregaciones, instituciones y organizaciones sociales que luchan contra la homofobia en la isla del Caribe.
Asistieron representantes del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), el Seminario Evangélico de Matanzas, el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), el grupo de Solidaridad Oscar Arnulfo Romero (OAR), la Iglesia de la Comunidad Metropolitana en Cuba, el Centro Memorial Martin Luther King (CMMLK), la Red de Educadores Populares y la Red Ecuménica Fe por Cuba, entre otras organizaciones de la sociedad civil.
"Yo me siento obligada a participar y apoyar todas estas iniciativas, más allá de profesar una religión, porque siento que la esencia humana me convoca. Además, es una forma de alianza que busca la emancipación y evita la segmentación", dijo a SEMlac Mercedes García Hernández, integrante de la Red Humanidad por la Diversidad.
Durante el acto se dieron a conocer mensajes, declaraciones del gobierno cubano y reflexiones de varias personalidades acerca de los lamentables sucesos.
La Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM) en Cuba dio a conocer un comunicado mediante el cual condenó los crímenes de odio cotidianos que sufren quienes enfrentan las normas heteropatriarcales.
"En nuestra memoria histórica como comunidad LGBTI cristiana aplican múltiples crímenes de odio a lo largo del tiempo. Muchas son las masacres que vivimos frecuentemente, a diario. La intolerancia, el odio, las fobias y los fundamentalismos religiosos arremeten sin piedad contra nuestra integridad física y espiritual", afirma el mensaje de ICM en Cuba.

Por Karina Escalona 
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Quito, junio (SEMlac).- El documental La importancia de llamarse Satya Bricknell Rothon, dedicado a narrar la historia de dos mujeres lesbianas que intentan desde 2011 que su hija sea registrada con los apellidos de ambas, integra la muestra que se exhibe en la capital ecuatoriana hasta el próximo 1 de julio, como parte de las acciones en la semana del Orgullo LGBTI.
El caso de las británicas Helen Bicknell y Nicola Rothon, aún pendiente debido a que las leyes del país andino no reconocen el derecho de las parejas del mismo sexo a la adopción o registro de menores, se suma a la selección de materiales audiovisuales escogidos para celebrar la diversidad sexual.
Espacios como la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, la sala Ochoymedio y la Fundación Equidad están entre las sedes de las presentaciones, que incluyen, entre sus propuestas, las películasVelociraptorGrande ÉcoleAzul y no tan rosaAmores Inconclusos, y Ausente.
De acuerdo con la página web de Orgullo Ecuador, una de las instituciones organizadoras de la jornada, en esta ocasión la muestra de cine "llega a los rincones de la capital, lugares que han permanecido lejanos al Orgullo LGBTI".
En las proyecciones barriales tienen el propósito de crear espacios de visibilización, encuentro y reflexión en torno a las diversidades sexuales, la discriminación y los derechos.
Esta es la quinta vez que la celebración del orgullo LGBTI incluye una muestra de cine, que se suma a una serie de acciones que durante el mes de junio han desarrollado organizaciones, comunicadores, productores y artistas en la ciudad de Quito.
Cerca de 20 materiales, documentales y de ficción, componen la cartelera que desde el pasado día 17 se presenta en centros de cine y culturales, con perspectivas que abarcan temáticas tan diversas como la intolerancia, las violencias, los prejuicios y las identidades.
Orgullo Ecuador, entidad que asume la organización de las acciones durante este mes, es un espacio conformado por activistas y cerca de dos decenas de organizaciones que luchan por los derechos de las personas LGBTI en Quito, donde desarrollan una incansable labor de sensibilización, apoyo y educación respecto a importantes temas como la no discriminación y la salud sexual, con actividades deportivas y culturales.

 

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