Diversidad sexual

Diversidad sexual (188)

Por Lirians Gordillo Piña
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La Habana, mayo (Especial de SEMlac).- Mientras Yuris termina su tesis, Arcelio reorienta su vocación hacia la Medicina. Ambos jóvenes son sobrevivientes del acoso escolar homofóbico que, silenciosamente, pervive en las escuelas cubanas.
Yuris Enriques Delgado es una joven trans a punto de graduarse en Licenciatura en Informática de la Universidad de Camagüey, a más de 500 kilómetros de La Habana. Su historia es poco común y en ella aparecen estrategias personales que le garantizaron el camino a la educación superior.
"Mi familia me apoyó siempre, nunca me discriminó. Mis amistades también han sido muy importantes porque eran las personas con las que compartía, dialogaba y a quienes exponía mis criterios y dudas", dijo Enriques Delgado a SEMlac.
Hace apenas dos años, asumió públicamente su identidad de género femenina. Esperar, más que una estrategia o casualidad, fue fruto de la sobrevivencia.
"En este país necesitas estudiar y tener nivel medio para poder tener un empleo. Es cierto que las escuelas propician que haya discriminación y se viven muchas dificultades; pero creo que uno tiene que marcar sus metas, no importa los obstáculos", afirma.
Además del apoyo familiar y de sus amistades, la joven camagüeyana reconoce la apertura de las máximas autoridades y del alumnado en su universidad. 
Una realidad que no vivió Arcelio Espino Ochoa en la oriental provincia Las Tunas. Él siempre quiso ser fiscal militar e ingresar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), pero las "sospechas de ser homosexual" fueron suficientes para descartarlo.
"Por las preguntas que me hicieron, pude darme cuenta de las intenciones del tribunal. Me preguntaron si había estado con mujeres o con hombres. Fue un momento muy duro, me sentí derrotado, aplastado e impotente porque, por una sospecha de que fuera gay, me estaban tronchando mi vida", declaró Espino Ochoa a SEMlac.
"En nuestro país la educación es un bastión de la Revolución y si excluimos a la población LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales y queers) entonces no cumplimos con la consigna de una sociedad con todos y para el bien de todos", sostiene el estudiante de Medicina.

¿Qué dicen las investigaciones?
Activistas y especialistas cuestionan la ausencia de estudios sobre deserción escolar por acoso homofóbico. Investigaciones cualitativas revelan que es la población trans la más afectada por este tipo de violencia.
"En la mayoría de los/las adolescentes la desvinculación escolar se produce por el rechazo que su imagen corporal travestida provoca en la comunidad escolar", afirma la investigadora Yohanka Rodney.
Rodney participó en el panel "Resultados investigativos y retos futuros para la prevención del bullying homofóbico y transfóbico en el contexto educativo", realizado el pasado 19 de mayo en la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona (UCPEJV), como parte de las actividades académicas de la 10ma. Jornada Cubana contra la Homofobia y Transfobia.
Según la doctora en ciencias, existe evidencia científica sobre acoso escolar homofóbico y transfóbico en Cuba desde 1996.
El estudio "Bullying o acoso escolar. Un acercamiento desde el estudio bibliométrico de la producción científica en el contexto cubano", muestra la presencia de esta problemática en publicaciones científicas, académicas, medios de prensa especializados y espacios del activismo social.
A esta sistematización se le suma el "Estudio preliminar sobre el bullying o acoso escolar homofóbico en algunas escuelas de la capital", que realizó un grupo de investigadoras de la UCPEJV en 2015.
En el estudio participaron 130 estudiantes desde el nivel primario hasta la enseñanza técnica profesional. También se incluyó una pequeña muestra de jóvenes que cursan estudios pedagógicos.
Las conclusiones del pilotaje muestran que, para la mayoría del estudiantado, la escuela es un lugar seguro. Pero poco más del 25 por ciento la considera insegura para "los flojitos, afeminados y varones que parecen mujeres".
En su intervención, Rodney presentó algunas expresiones frecuentes del lenguaje homofóbico en el ámbito escolar.
"Tortillera, pan con pan o pan con salsa, marimacha, flojito, pajarito, cherna, falta de junta, desfondada, mariquita, mariposa" son insultos frecuentes que sufren en mayor medida un "niño que se comporta como una niña" y un "niño que se siente atraído sexualmente por otro niño", expuso la estudiosa.
"En general es evidente que varones homosexuales o percibidos como tal son el blanco principal por encima de las muchachas percibidas como lesbianas", concluye la investigación.
El baño resultó el lugar más inseguro, seguido por el receso y el camino a casa. También las investigadoras encontraron que el acoso escolar homofóbico puede arreciarse por ser negro o negra, tener menos ingresos económicos y bajo rendimiento escolar, entre otros rasgos.
Recientemente, Rodney alertó sobre las consecuencias del acoso escolar homofóbico y transfóbico en el artículo "Época de sensibilidad humana y transformaciones profundas".
"Las consecuencias del acoso escolar son variadas, pues causa dolor, daño y humillación para los niños, niñas y adolescentes, afecta su aprendizaje, su desarrollo y su futuro. Impacta a las víctimas, sus agresores, a los espectadores y a la escuela donde ocurre, afecta la salud mental, produce un detrimento progresivo de la autoestima y habilidades sociales, a la vez que produce en las víctimas una creciente preocupación acerca de su seguridad personal", afirma la pedagoga en el texto publicado por el periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC).

Más allá de la voluntad…
"No puedes enfrentar con violencia a alguien que te está violentando, porque solo se genera más violencia y no se llega a nada. Posiblemente, el más perjudicado es uno mismo. Oídos sordos a ciertos comentarios. Hay que apoyarse en las amistades y apostar por el respeto", opina Yuris Enriques Delgado.
Ella y Arcelio Espino Ochoa forman parte de la Articulación Juvenil por la equidad social, una iniciativa que reúne a jóvenes de distintas provincias del país, grupos y organizaciones cubanas.
Ambos jóvenes han encontrado en el activismo la manera de contribuir al cambio y de apoyar a otras personas.
"Creo que hay que trabajar y el activismo puede hacer mucho. Hace falta llegar a las instituciones", afirma Espino Ochoa.
Blogs personales, colectivos de activistas y grupos en las redes sociales comparten por estos días historias de vida, comentarios y criterios que reclaman la inclusión plena de personas homosexuales y transgénero en los espacios escolares y sociales.
La estratega educativa y de comunicación que lidera el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) también apuesta por incidir en las instituciones educativas con la campaña "Por escuelas sin homofobia ni Transfobia. Me incluyo".
Hasta el próximo 2018 la campaña prevé distintas acciones para debatir sobre el bullying en las escuelas, cómo detectarlo y abordarlo desde la perspectiva del estudiantado y el profesorado.
Para Mariela Castro Espín, directora del Cenesex, se trata de ser conscientes de la responsabilidad social y profesional "de tener herramientas para manejar el acoso escolar homofóbico".
"Tenemos que generar espacios emocionales amables porque, a través de las emociones, aprendemos cosas que a veces no sabemos verbalizar. Un espacio acogedor donde se aprende la solidaridad y el cariño, el respeto a los límites y al deseo de cada uno", dijo Castro Espín durante la sesión científica en la UCPEJV.

Por Lirians Gordillo Piña
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La Habana, mayo (SEMlac).- Especialistas afirman que la ausencia de un estándar jurídico uniforme crea incertidumbre y afecta a las personas intersexuales y trans, quienes sufren marginación por la cultura patriarcal y binaria.
"El derecho les niega la libertad de asumir su identidad de género intersexual, obligando a la persona a seleccionar uno de los dos estereotipos sexuales para obtener reconocimiento legal", afirma la abogada Patricia Otón Olivieri.
Otón Olivieri participó en el panel Tangencias de la orientación sexual, la identidad de género y la intersexualidad en el derecho de familia, junto a la jurista Esther Vicente.
Las profesoras titulares de la Facultad de Derecho e integrantes del grupo INTERMUJERES de la Universidad Interamericana de Puerto Rico compartieron avances y pendientes en la agenda LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales).
El panel formó parte de las sesiones de la IX Conferencias internacional de Derecho de Familia, IV Escuela Ibero-latinoamericana de Derecho de Familia y otras disciplinas afines y el III Congreso Centroamericano y del Caribe de Derecho de Familia, celebrados en La Habana del 10 al 12 de mayo.
La presentación también se incluyó en el programa de la X Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia, que se efectúa en la isla en el mes de mayo.
Durante su exposición, Otón Olivieri presentó controversias entre la intersexualidad y el derecho de familia y propuso alternativas para comprender estas realidades desde una perspectiva de derechos humanos.
Según la experta, la intersexualidad plantea múltiples retos al sistema jurídico, social y político, pues cuestiona los fundamentos de la definición de sexo, reta la cultura binaria y el poder médico que dictamina cuándo "una persona no es normal, está enferma, padece de una condición que debe ser atendida/corregida conforme a la norma femenina o masculina".
La práctica y la experiencia cotidiana demuestran la pervivencia del enfoque médico sobre la intersexualidad. En este enfoque prevalece la asignación de sexo lo más rápido posible y enfatiza en la apariencia externa de los genitales para conformar el cuerpo de él o la infante, según el binomio masculino-femenino.
"Se ofrece un mínimo de información a los padres y al menor para evitar traumas psicológicos", apuntó.
Mientras, otros dos modelos se abren paso. Uno intermedio o alternativo apuesta por el poder de la patria potestad y pone énfasis en la necesidad de divulgar la información completa a los padres para que estos decidan si el tratamiento quirúrgico u hormonal es lo mejor para su infante.
El modelo de moratoria completa desde las ciencias jurídicas "apuesta por la autonomía de la voluntad y el reconocimiento de la capacidad evolutiva del menor. Este enfoque evita los tratamientos quirúrgicos y hormonales que no sean necesarios por cuestiones de salud, hasta que la persona pueda consentir".
Otón Olivieri se manifestó contraria de las cirugías, pues violan el derecho a la autonomía del cuerpo y son altamente cuestionadas por afectar negativamente el disfrute y placer sexuales, por resultar una esterilización involuntaria, ser dolorosas, crear tejido cicatrizado, provocar incontinencia urinaria, resultar en complicaciones médicas de largo plazo y terminar en una asignación de sexo que luego puede no corresponder con la identidad de género que eventualmente asumen las personas.
Según datos estadísticos de la Organización Intersex Internacional en un informe publicado en abril de 2015, el 1,7 por ciento de la población es intersexual, 0,5 por ciento de la población presenta genitalidad ambigua y aproximadamente dos por ciento de los nacimientos vivos son de infantes intersexuales. Las cirugías "correctivas" genitales se realizan en uno o dos por cada 1.000 nacimientos vivos.
Para la académica, el derecho puede contribuir a disminuir la presión social de definir a infantes intersexuales como niñas o niños, mujeres u hombres.
"Otra opción es eliminar mediante legislación la clasificación por sexo y permitir que la persona sea quien determine su identidad de género cuando decida hacerlo. Utilizar la clasificación, si se quiere, de ser humano o persona, sin especificación del sexo en los documentos oficiales del Estado", propuso Otón Olivieri.

 

Por Lirians Gordillo Piña
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La Habana, mayo (SEMlac).- Educar en el respeto a la diversidad y la plena inclusión de personas homosexuales y transgénero es un reto que asumen activistas e instituciones que luchan contra la homofobia en Cuba.
"Cada vez más personas comprenden que la homosexualidad no es una enfermedad, en tanto las fobias sí lo son; que la homosexualidad no es peligrosa, en tanto la homofobia y la transfobia sí lo son", dijo Mariela Castro Espín el pasado sábado 13 de mayo en La Habana.
La directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) reconoció los resultados, aprendizajes y apoyos recibidos durante estos 10 años de Jornadas cubanas contra la homofobia celebrados en la isla desde 2007.
"Contamos con el trabajo de más de 3.000 activistas por la salud y los derechos sexuales que se han formado en todo el país", reconoció la diputada a la Asamblea Nacional de Poder Popular, órgano legislativo cubano.
Castro Espín intervino al finalizar la Conga contra la homofobia, popular pasacalle que da inicio a actividades culturales y de debate en el Pabellón Cuba, una institución cultural ubicada en una céntrica avenida, muy cerca del Malecón habanero.
Hasta el próximo año las acciones de esta "estrategia de transformación social" liderada por el Cenesex se centrarán en espacios educativos con el lema ¡Por escuelas sin homofobia, ni Transfobia! ¡Me incluyo!
Activistas de Argentina, Estados Unidos y Cuba compartieron experiencias sobre el bullying homofóbico en las escuelas, durante un panel de intercambio.
Ernesto Betancourt Oliva, integrante de la red Humanidad por la Diversidad (HxD), reconoció las garantías históricas del gobierno socialista cubano y los pasos recientes en el ámbito político y legislativo nacional.
"La Cuba de hoy no es el país de hace 40 años; hoy contamos con resultados y adelantos concretos. Pero no podemos callar ante la ocurrencia de bullying en las escuelas. Tenemos que apoyarnos y respaldarnos en las políticas que están trazadas por el gobierno y el Partido Comunista de Cuba (PCC)", dijo Betancourt Oliva.
El activista planteó "proponer al Ministerio de Educación implementar un proceso de acompañamiento a chicas y chicos trans para que no abandonen la escuela".
Pero antes de la solución es necesario reconocer el problema y para ello activistas y especialistas reclaman de la investigación social.
Visibilizar la magnitud del acoso homofóbico escolar depende mucho de la investigación. La doctora en Ciencias Pedagógicas Yohanka Rodney reconoció como reto de hoy contar con un estudio que aporte datos sobre la magnitud del acoso homofóbico en las escuelas.
Rodney insistió en la importancia de la sensibilización y el conocimiento como herramientas para que ley y práctica confluyan.
"Todo depende también de la formación, la sensibilización y la capacidad de los territorios y las escuelas para enfrentar estas situaciones", dijo la especialista.
El activista argentino Dario Árias sabe de las tensiones entre avances legales y discriminación social.
Durante el intercambio, Árias relató que en su país, a pesar de los adelantos legislativos en materia de diversidad sexual, hoy se vive un retroceso de 15 años con el gobierno de Mauricio Macri.
Ante estos retos, la feminista y diputada argentina Karina Nazabal destacó las potencialidades del activismo y su responsabilidad de acompañar a los colectivos en desventaja, con el apoyo a su inclusión en los espacios laborales y educativos.
"El activismo puede y debe intervenir en estos asuntos", dijo Nazabal.
En el panel también se presentó el trabajo del colectivo Sero Project, una organización que lucha frente a la criminalización de las personas que viven con VIH en Estados Unidos.
Durante el día se realizaron otras actividades habituales, como las celebraciones ecuménicas y de amor, la presentación de artistas trans y la Fiesta por la Diversidad.
La Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia tendrá su acto central el próximo 17 de mayo en Santa Clara, a más de 260 kilómetros de la capital, en el centro del país. El programa se extenderá hasta el 26 de mayo. 

De la Redacción
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La Habana, mayo (SEMlac).- La X Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia se enfoca en el acoso escolar homofóbico, una de los problemas menos visibles pero más dañinos en la sociedad, anunció en la mañana del 3 de mayo, en conferencia de prensa, Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).
Aunque dijo no tratarse de un problema grave en las escuelas cubanas, la directora del Cenesex sí consideró necesario llamar la atención sobre este tipo de acto discriminatorio, que ocurre en los espacios de socialización escolar.
La escuela tendrá un espacio protagónico este año, dijo, porque es una de las instituciones más importantes de la sociedad y, aun siendo baja la incidencia del bullying o acoso escolar homofóbico y transfóbico, se trata de un comportamiento discriminatorio muy dañino.
Uno de los puntos clave, junto a la educación de la población, es la formación del profesorado en estos temas, señaló la directora del Cenesex. En particular, se trata de ofrecer herramientas metodológicas para prevenir este problema en las escuelas, que son el lugar idóneo para que niñas y niños aprendan a quererse y respetarse, argumentó.
Alcides Roca Zayas, especialista del Departamento de Salud Escolar del Ministerio de Educación y coordinador del Programa de Educación de la Sexualidad con Enfoque de Género y Derechos, agregó que estos esfuerzos buscan el desarrollo de una vida sana, responsable y feliz.
El funcionario precisó que las instituciones educativas serán el espacio idóneo para promover acciones no discriminatorias y en contra de la violencia, en favor de los derechos sexuales y humanos de sus estudiantes.
La X Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia se extenderá hasta el 20 de mayo con el lema "Por escuelas sin homofobia ni transfobia: me incluyo". Las sedes principales de las actividades serán La Habana la ciudad de Santa Clara, a 280 kilómetros de la capital.
Como ya es habitual, el programa de este año incluye exposiciones de arte y fotografía, presentaciones de libros, música y la tradicional y esperada gala cubana contra la homofobia y la transfobia, que se realizará el viernes 12 de mayo, en el teatro Karl Marx, de la capital cubana.
Este año, además, se realizará el Festival de Cine por la Diversidad, del 4 al 12 de mayo, en el Pabellón Cuba, a la par de actividades y encuentros académicos. 
Junto a la directora del Cenesex estuvieron también en el encuentro con la prensa el subdirector de esa institución, Manuel Vázquez Seijido, y la actriz y cantante transexual chilena Daniela Vega, quien celebró el trabajo en las instituciones escolares para que se entienda la diversidad humana como algo positivo.

 

 


Por Tamara Vidaurrázaga Aránguiz
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Santiago de Chile, enero (SEMlac).- Vicente tiene 23 años y se encuentra en tránsito hacia la identidad de género que eligió, aunque nació niña y fue bautizado como "Camila".
Los trámites a los que ha sido sometido para cambiar su identidad han sido tortuosos, lentos e irrespetuosos del momento que vive, porque en Chile no existe Ley de identidad de género y, quienes requieren cambiar su identidad, deben hacerlo utilizando la normativa para cambio de nombres que existe en el país.

El tránsito de Vicente
Ya a los cinco años Vicente sentía incomodidad. No le gustaba que le pusieran faldas ni vestidos y se negaba a salir de la casa si lo vestían de rosado, pidiendo que le regalaran los juguetes que veía en manos de niños. "Recuerdo que jugaba con las barbies de mis hermanas, pero siempre pedía que me regalaran autos, soldados o juguetes "de niño".
A veces aceptaban regalarme ciertas cosas, pero siempre diciendo que eran de niño y que no eran para mí. Ahí, de cierta manera, comencé a notar que no era como el común de las niñas, que no calzaba con el modelo. Veía a los niños y quería ser como ellos, vestirme como ellos y jugar con sus juguetes", indicó a SEMlac.
Siendo adolescente notó cambios corporales incómodos, que evidenciaron su desarrollo hacia una mujer, identidad que no se ajustaba con cómo se autopercibía. Insatisfecho con su cuerpo femenino, cada vez fue más introvertido, cuestión que se exacerbó al notar que le gustaban las mujeres "entonces comencé una lucha interna como para hacerme hetero. Recuerdo que pasaba mucho tiempo pensando en eso, me angustiaba pensar el tema del pololeo", recuerda.
A los 21, por primera vez una amiga le señaló que, tal vez, era una persona trans, abriéndosele un mundo nuevo con la posibilidad de transitar hacia una identidad de género con la que se sintiera más cómodo, a pesar del miedo al rechazo y el maltrato.
Sin embargo, esta decisión sería solo el comienzo de un largo proceso para transformarse en quien deseaba ser. "Me presenté como trans en mi familia y comunidad cercana. Empecé a investigar sobre los procesos, las hormonas, operaciones". Luego vendrían los trámites legales que implican hacer una rectificación del acta de nacimiento como si se tratara de cualquier cambio de nombre, pero exigiéndosele que diera pruebas de que era un hombre y no la niña inscrita al nacer.
Hace más de un año Vicente está siendo asesorado por la Clínica Jurídica de la Universidad de Chile, y debió presentar dos testigos que dieran fe de conocerlo hace más de cuatro años con su actual identidad. Luego vendría el peritaje físico y psicológico en el Servicio Médico Legal, procedimiento voluntario pero que aumenta las posibilidades del cambio de identidad.
"El examen físico se basó en preguntas de mi cuerpo, como si tenía malformaciones, algún daño en extremidades. Un chequeo de todo el cuerpo. Aparte se me pidió mostrar los pechos y la vagina (…) Luego de esto, me dieron hora para el peritaje sicológico. La entrevista duró cerca de media hora, donde el perito me preguntó por violencia infantil, abusos, orientación sexual, rendimiento académico. En todo momento muy hostil, frio y distante".
"Hizo hincapié en que si me gustaban los hombres no había problema en decirlo, si me habían abusado lo podía decir, si tenía algún familiar homosexual, casi como presionando a darle una razón para escribir en el informe que había una causa traumática para ser trans o algo así", relata Vicente.
Tras estos trámites, debió someterse nuevamente al examen psicológico porque el primer perito se encontraba en proceso de sumario, y la experiencia fue todavía más brutal cuando ni siquiera lo llamaron por su actual nombre y lo hicieron callar cuando quiso explicarle sobre su niñez.
"A veces te da rabia e impotencia ver que te ponen tantos obstáculos para poder ser quien quieres ser", indica. Actualmente, Vicente se realizó un tratamiento hormonal y una mastectomía para que su cuerpo se parezca más a su identidad de género, si bien señala que no se auto percibe como un hombre sino como una persona trans, más allá de los binarismos impuestos que obligan a tomar la decisión de ser hombre o mujer.

La normativa actual
En Chile no existe una normativa específica que permita cambio de nombre y género para las personas trans, y solo existe una ley que autoriza cambios de nombres y apellidos en ciertas causales, como aquellos irrisorios o que puedan producir humillaciones, por lo que cuando una persona trans quiere realizar este cambio, depende del criterio del juez y no hay garantía de este derecho.
Según el informe "Cartografía de los derechos trans en Chile", realizado por OutRight Action International, con apoyo de Fundación TranSítar y Organizando Trans Diversidades (OTD Chile), y disponible en https://www.outrightinternational.org/sites/default/files/TransRpt_Chile_SP.pdf, acceder al cambio de nombre y sexo "requiere que el demandante presente una petición a un Tribunal Civil, junto con diagnósticos psicológicos y psiquiátricos, y certificados que acrediten tratamientos quirúrgicos o farmacológicos".
Estos incluyen la histerectomía (remoción de los órganos reproductores femeninos), mastectomía (remoción de las mamas) y tratamiento hormonal para hombres trans, e implantes mamarios, vaginoplastia, y tratamiento hormonal para mujeres trans.
Los tribunales civiles requieren que el demandante presente exámenes médicos, diagnósticos y pruebas de cirugías del Instituto Médico Legal para poder proceder con la rectificación. También se requiere de testigos que acrediten ante el tribunal que el solicitante vive como varón (o mujer), que ha sido conocido y reconocido por su nombre de varón (o de mujer) por lo menos durante cinco años. El Tribunal toma la decisión final, y puede rechazar ambas solicitudes, aprobar solo el cambio de nombre y rechazar la rectificación de sexo, o modificar ambos.
En el país se cuenta también con una Ley Antidiscriminación que incluye la orientación sexual y la identidad de género como motivos prohibidos de discriminación, y cuyo objetivo fue crear un mecanismo legal apropiado para restablecer los derechos en casos en los que las personas se enfrenten a actos de discriminación arbitraria.
Sin embargo, el informe indica que esta tiene dos limitaciones: primero que "el juez puede retirar el carácter arbitrario de la discriminación, y establecerla como razonable si el acto está protegido por otro derecho fundamental de la Constitución (por ejemplo la libertad de religión), por lo tanto, el juez puede no considerar el contexto ni ponderar los hechos para tomar su decisión", cuestión que redundaría en que los jueces en vez de combatir la discriminación la promuevan.
Como segunda limitación, que exista falta de claridad sobre los entes y procedimientos responsables de definir, implementar y monitorear la efectividad de esta ley.

La ley de identidad de género
En materia internacional, los Principios de Yogyakarta disponen que los Estados deben "tomar todas las medidas legislativas, administrativas y de otra naturaleza necesarias para que se respete plenamente y se reconozca legalmente la identidad de género definida por cada individuo", entendiendo el género como "la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente respecto de sí misma, que puede o no corresponder con el sexo asignado al momento de nacer".
Sin embargo, esto no se aplica todavía en este país, como se indica en la Cartografía de los derechos trans, en la que se recomienda la aprobación de una Ley de identidad de género que regule casos como el de Vicente.
Con estos fines, en 2013 se presentó un proyecto que va en esta dirección y que, de convertirse en ley, asegurará que la identidad de género se reconozca como un derecho humano, y ayudará a garantizar la igualdad ante la ley de las personas trans, independiente del cuerpo que tengan, por lo que no exigiría transformaciones corporales para llevarse a cabo.
Después de dos años de presentar y revisar reformas en el Congreso, en noviembre de 2015 la Comisión de Derechos Humanos del Senado aprobó un texto final, con 15 artículos más otros dos de carácter transitorio, que permitirá rectificar las partidas de nacimiento de las personas trans. En el caso de mayores de 18, bastará hacer el trámite en el registro civil, mientras en el caso de los menores de edad tendrían que realizar la gestión en los tribunales de familia apoyados por sus progenitores.
Esto último ha significado una discusión, puesto que parlamentarios de derecha han señalado que los niños y niñas no tienen clara su identidad sino hasta mayores, mientras que organizaciones como TranSítar, que trabaja con niños niñas y adolescentes trans, indican que debieran remitirse al mismo trámite administrativo que las personas adultas, y que -incluso- entre los 14 y 18 años no debieran requerir del acuerdo de los adultos responsables, ya que tendrían edad para discernir su propia identidad.
Para Niki Raveau, directora de Fundación TranSÍtar, "la Ley de identidad de género significa que un derecho humano fundamental como lo es el derecho a la identidad -negado a un sector de la población- será por fin reconocido y devuelto".
"Esta ley debe tomar en cuenta el derecho a la autopercepción identitaria y fuero interno: la población transgénero de todas las edades debe tener derecho a legalizar su identidad sin tener que pasar por jueces ni peritajes absurdos y anacrónicos", indicó a SEMlac.
En la Cartografía, Niki indica que "nuestra Fundación cuenta con niñas y niños perfectamente capaces de afirmar su género ya desde los cuatro y cinco años de edad. Niñas y niños trans saben perfectamente quiénes son. Son los jueces y el Estado de Chile quienes no conocen ni saben quiénes son las niñas y niños trans".
TranSíTar es una organización en que se comparte "una visión no binaria del género, en construcción permanente y donde la niñez es la voz principal. Nuestro principal objetivo es visibilizar la niñez y juventud trans: darle un rostro cultural y resaltar la construcción identitaria transinfantil, tanto como una Revolución del Género, así como la necesidad urgente y real que es. Consideramos que somos más que una demanda en torno a una ley: nuestro objetivo es hacer comunidad, reconocer nuestras luchas históricas y tomarnos todos los espacios que nos estaban siendo vetados", explica Niki.
Mientras la Ley no sea un hecho, menores de edad no podrán rectificar sus nombres, lo que implica una abierta discriminación por ejemplo en los establecimientos educacionales que pueden definir si aceptan o no llamarlos por sus nombres sociales; mientras que las personas adultas deberán seguir exponiéndose al proceso vivido por Vicente, siendo patologizadas antes de permitírseles definir cuál es el género con el que se identifican de manera más cómoda.
Para Niki, es importante comprender que la ley de identidad de género es solo un avance en torno a derechos fundamentales para la comunidad trans, pues "devolverá un derecho fundamental que faltaba, quedando aún pendiente, además de los procesos idóneos para alcanzarla, todo lo que refiere a salud, educación y ámbito laboral, respecto a los cuales no se pronuncia la legislación, a diferencia de legislaciones avanzadas de países como Malta y Argentina".
"Las personas trans somos más que una demanda en torno a una ley. Existimos desde siempre y esta ley es un paso más en la necesaria conquista de espacios", indicó a SEMlac.


Por Dixie Edith
(
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La Habana, diciembre (SEMlac).- "Ya no hay judío ni pagano, esclavo ni hombre libre, varón ni mujer, porque todos ustedes no son más que uno en Cristo Jesús".
Las palabras de la carta o epístola del Apóstol Pablo a los gálatas, contenida en la páginas del Nuevo Testamento, fueron el eje para la primera predicación de una nueva comunidad cristiana en La Habana.
Creada justo el pasado 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, el núcleo capitalino de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM) celebró la unión de cristianas y cristianos desde una vocación "absolutamente inclusiva", al decir de la pastora Elaine Saralegui, líder de esa iglesia en la isla.
ICM en Cuba, nacida hace pocos meses en Matanzas, llegó con un ministerio abierto y positivo para las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI), aseguró Saralegui.
De ese modo, se ha convertido en la primera institución religiosa en el país que apoya y valora a las familias homoparentales, bendice las uniones amorosas sin distinción por orientación sexual o identidad de género y permite que las personas LGBTI accedan al ministerio pastoral.
Además, acoge a practicantes de distintas religiones y denominaciones del cristianismo, o a personas que han sufrido discriminación o rechazo por motivos diversos.
"Nosotros nos conformamos como iglesias porque somos un grupo de personas que estamos entendiendo de manera diferente la sexualidad, la identidad de género y la espiritualidad", ha explicado Saralegui a SEMlac.
Quizás por eso, en la más reciente reunión celebrada en el Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), participaron no solo cristianos de diferentes comunidades de Cuba y los Estados Unidos, sino también activistas por los derechos de las personas LGBTI.
Tras un primer homenaje a Fidel Castro, "una persona valiosa que ya no está entre nosotros", al decir de Saralegui, la predicación estuvo a cargo de la reverenda Raquel Suárez, de la Iglesia Ebenecer de Marianao, también en La Habana.
La Carta a los Gálatas ha sido muy usada por feministas cristianas y también por otras comunidades transgresoras y habla de la libertad cristiana, comprometida con la justicia, detalló Suarez.
Se trata de carta escrita por San Pablo de Tarso a la comunidad cristiana o Iglesia de Galacia, cuyo argumento principal aboga en favor de la libertad cristiana, en oposición de las enseñanzas de los judaizantes, quienes insistían en que la observancia de la ley ceremonial era una parte esencial del plan de salvación y promovían criterios de exclusión.
Para Suárez, construir una comunidad cristiana en el espíritu de la Carta a los Gálatas y a partir del respeto a nuestras diversidades es emprender un camino de transformación personal y comunitaria que entraña mucha responsabilidad y mucho trabajo, agregó.
"Con la experiencia de ustedes podemos enseñar, educar y ofrecer un modelo de Iglesia diferente no solo por la inclusión, sino también por otras causas justas", aseveró la reverenda Suárez.



 


Por Mercedes Alonso Romero
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Santo Domingo, noviembre (SEMlac).- Un total de 28.611 niños y niñas, hijos e hijas de parejas constituidas por dominicanos o dominicanas y de otras nacionalidades, deberían tener acta de nacimiento en el país; pero no han podido acceder a ese derecho, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI-2012), en la cual se resalta que 25.655 poseen madre o padre haitiano.
El Centro para la Observación Migratoria y Desarrollo Social en el Caribe (Obmica), y el Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas (Mudha) han llamado a restaurar el derecho a la identidad y nacionalidad de hijos e hijas de parejas mixtas, informó a SEMlac la oficial de comunicaciones de Obmica, María Scharbay Martínez, quien entregó un documento.
En ese texto ambas partes se pronuncian por la afirmación del presidente dominicano, Danilo Medina, durante su discurso de juramentación el pasado 16 de agosto, cuando dijo que "un niño sin documentación es un niño sin identidad y sin futuro".
"Nuestro compromiso es alcanzar un ciento por ciento de registro oportuno y disminuir sensiblemente los niveles de subregistro tardío", afirmó el mandatario.
Tanto Obmica como Mudha confían en que se cumpla el compromiso de Medina de coordinar, con la Junta Central Electoral (JCE), la implementación de un sistema universal de documentación civil para toda la población dominicana.
"A la vez animamos a que se haga un esfuerzo especial para que se esclarezcan los procedimientos que conduzcan a la obtención de la nacionalidad, en caso de hijos e hijas de parejas mixtas, garantizando así el respeto del artículo 18 de la Constitución", señala el documento.
La abogada de Mudha, Jenny Morón, criticó que "no se le entregue el papel de cama a la madre por ser extranjera". En tal sentido, la socióloga Allison Petrozziello recomendó que el Ministerio de Salud Pública instruya a su personal sobre el relleno correcto del certificado de nacido vivo.
Petrozziello puntualizó la necesidad de que la JCE adiestre a sus oficiales sobre la correcta implementación del artículo 28 de la Ley de Migración, que permite que el padre dominicano o madre dominicana haga el registro de su hijo o hija.
"Recomendamos que se habilite el carné de regularización para fines de declaración de los menores, al igual que lo han ido habilitando para otros fines, tales como la inscripción en la seguridad social", indicó la socióloga.
Desde el 2014 Obmica y Mudha trabajan la temática de "parejas mixtas" a través de acompañamiento legal, comunicaciones e incidencia, a fin de buscar soluciones para que las familias puedan inscribir a sus descendientes en el registro civil dominicano sin impedimento.
Actualmente, la iniciativa es apoyada por la Unión Europea y ambas organizaciones han hecho un llamado al Ministerio Salud Pública y a la Junta Central Electoral para trabajar unidos y avanzar en la garantía de los derechos del niño y la niña, independientemente del lugar en el mundo en que haya nacido.


Por Lirians Gordillo Piña
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La Habana, noviembre (Especial de SEMlac).- Unir diversas voces en un solo reclamo es el objetivo de activistas, grupos y experiencias comunitarias que luchan por los derechos de la población LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales y queer) cubana.
"Si todos trabajamos por lo mismo, es momento de articularnos. Establecer puentes permitiría, a mediano o largo plazo, construir un movimiento coherente y responsable que abogue por el derecho de las personas a habitar libremente sus sexualidades", opina Rafael Alejandro Suri González, integrante de la Red Humanidad por la Diversidad (HxD), adscrita al Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).
Para apoyar esta integración, el proyecto Abriendo Brechas de Colores (ABC) que trabaja a favor de los derechos de las personas transgénero y homosexuales en el ámbito religioso, convocó a un taller con 19 colectivos y experiencias de las provincias La Habana, Matanzas, Villa Clara, Sancti Spíritus y Granma.
El encuentro, en su primera edición, se celebró en la sede del Seminario Evangélico de Teología en la ciudad de Matanzas, del 11 al 13 de noviembre pasado.
"Nos propusimos unir diferentes personas, proyectos y espacios para articular las demandas y que tengan mayor impacto", explica la pastora Elaine Saralegui, una de las coordinadoras de ABC.
Saralegui explicó a SEMlac que entre los objetivos del proyecto está construir alianzas entre el mundo secular y el religioso, unir a activistas independientes y redes que cuentan con apoyo institucional con el fin de fortalecer las acciones a favor de la diversidad sexual.
"A veces se notan voces encontradas y creo que eso desvirtúa el activismo. Es importante que cuando vayamos a hacer una demanda, la sociedad vea una articulación", opina la líder de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM) en Cuba.
Sin embargo, no basta solo con la voluntad. Según activistas, líderes comunitarios y religiosos, existe temor al cambio y a lo desconocido; realidades que pueden transformarse con persistencia, el conocimiento de experiencias exitosas, el diálogo y la construcción crítica del activismo social.

Pensar el activismo desde la comunión
El doctor Alberto Roque tiene años de experiencias en el activismo LGBTIQ en la isla. Para él, este "no es únicamente un trabajo en solitario, requiere coordinar esfuerzos entre personas, instituciones y grupos en función del reconocimiento de los derechos y su disfrute cotidiano".
Un análisis realizado por los asistentes al taller arrojó que el activismo a favor de la diversidad sexual en el país es diverso en cuanto a objetivos, escenarios, personas que lo integran y estrategias de trabajo.
Al centro del debate estuvo la existencia o no de un movimiento y comunidades LGBTIQ en Cuba. Más allá de la polémica, quienes asistieron al encuentro apostaron por trabajar retos y debilidades del activismo desde sus fortalezas.
El colectivo identificó como logros el espacio ganado en el ámbito público nacional; la pluralidad de proyectos con experiencia y las alianzas con sectores gubernamentales estratégicos, como los ministerios de Cultura y Salud Pública, principalmente.
Otros aciertos reconocidos fueron el desarrollo de un enfoque de derechos humanos en la mayoría de los proyectos y la integración de la lucha contra otras discriminaciones, como el racismo y el machismo.
Suri González, integrante de la red HxD, se cuestiona la situación de confort que implica "quedarse en el círculo habitual de trabajo" y propone revisar "hasta qué punto el activismo trasciende los marcos en los que estamos acostumbrados a incidir".
En su opinión, se impone una mirada hacia el interior de cada persona que asume la lucha contra la homofobia. "Hay que sobreponerse a los miedos, tabúes y prejuicios que están ahí. Forman parte de nosotros porque no hemos sido capaces de interiorizar el mensaje que queremos transmitir", declaró a SEMlac el joven activista.
Desde su natal Placetas, en la central provincia de Villa Clara, Suri González desarrolla un activismo que involucra a sus amistades, a su familia y comunidad. Experiencias comunitarias que, a su criterio, se diluyen en las "campañas nacionales" organizadas desde centros urbanos y la capital.
Precisamente, otros retos identificados fueron visibilizar proyectos y realidades locales, además de establecer puentes entre experiencias religiosas y laicas.
Al taller llegó la práctica de la Iglesia Presbiteriana del municipio Taguasco, en la provincia de Santi Spíritus, donde se celebra la Jornada Cubana contra la Homofobia.
Según una de las integrantes de esa comunidad religiosa, lo logrado allí habla de la transformación posible en una localidad alejada de los centros urbanos.
"Mi experiencia me ha enseñado que no se pueden imponer las cosas y que hay que partir de un proceso, de pequeños pasos para luego lograr cosas grandes", dijo a SEMlac Roselid Morales González, impulsora de talleres y actividades a favor de la diversidad sexual en la Iglesia Presbiteriana de Taguasco.
Morales González explica que la implicación personal, ponerse en el lugar de la otra persona ha favorecido que personas adultas mayores, jóvenes e infantes se integren en una fiesta del respeto y aceptación de la diversidad en toda su expresión.

Estrategias para el futuro
Hacer realidad las ideas, proyectos y objetivos trazados es el primer reto para la mayoría de los activistas que participaron en el foro.
La construcción colectiva permitió trazar objetivos comunes como superar las alianzas personales y fortalecer los puentes entre grupos y redes; ganar espacio en los medios de comunicación masiva; hablar con voz propia; llevar el activismo a las calles; integrar a más voces, proyectos sociales y ecuménicos.
"Este tipo de activismo que queremos promover fortalece la construcción de liderazgos múltiples, apuesta por tomar de manera horizontal las decisiones, establecer de forma más objetiva las demandas colectivas, hacer visible el rol de las experiencias locales, desarrollar un pensamiento colectivo crítico y apoyarnos en el conocimiento para diseñar estrategias comunes", dijo Alberto Roque a SEMlac.
No quedarse en los talleres y sistematizar las experiencias son otros de los objetivos. Un trabajo que para la mayoría se hace día a día y que fomentan experiencias locales y voces diversas.
"No podemos pensar en cambios si estos no se producen en la base y la base es la comunidad. El trabajo comunitario va a sostener el alcance de nuestro activismo y va a permitir que crezca", afirma Suri González.

RECUADRO:
Visibilizar las distintas experiencias y proyectos es una necesidad manifiesta de activistas cubanos. "Lo que no se nombre no existe", fue una de las frases presentes en los debates. En el taller participaron representantes de diversos proyectos e iglesias como:
La Iglesia de la Comunidad Metropolitana en Cuba (ICM); Centro Provincial de las Infecciones de transmisión sexual (ITC) en Matanzas; Red de Educadores de Matanzas; Centro Kairós de Matanzas, la iglesia Episcopal de la provincia de Cienfuegos, la iglesia Presbiteriana del municipio de Taguasco, en Sancti Spíritus y la Bautista Kairós, en Bayamo, Granma.
También asistieron representantes de la Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba, la Red de Educadores Populares y la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad.
Estuvieron presentes integrantes de la red Humanidad por la Diversidad (HxD), Jóvenes por la Salud y los Derechos Sexuales y Juristas por los Derechos Sexuales, colectivos que acoge el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).

Por Gabriela Ramírez
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México, octubre (SEMlac).- "Vivimos con miedo, en las últimas semanas se ha desatado una ola de violencia y el Estado ha mandado el mensaje de que pueden matarnos y no pasa nada", dice Kenya Cuevas, una persona trans, amiga de Paola Ledezma, asesinada recientemente en la Ciudad de México.
En una conferencia de prensa se señala que la violencia contra las personas trans se ha recrudecido en los últimos días. Paola Ledezma y Alessa Flores fueron asesinadas en la Ciudad de México; Marylin en Chalco, Estado de México; Itzel Durán en Comitán, Chiapas; una más en San Felipe Guanajuato; otra en calidad de desconocida en Tehuixtla, Morelos, al igual que una más en Tijuana, Baja California y en Coyuca de Benítez, Guerrero.
El 2016 ha sido el año con más asesinatos de personas trans desde el 2007. Este año se han registrado 45 asesinatos, México ocupa el segundo lugar en la región, luego de Brasil. 
A Paola la asesinó un hombre "porque no le dijo que era hombre". Le dio dos balazos, pero él está libre. El caso, según relatan Kenya Cuevas y Rocío Suárez, amigas de Paola, está plagado de irregularidades en la actuación de la procuraduría capitalina.
Nadie se explica cómo las autoridades han dejado al presunto agresor en libertad y cómo no han tomado en cuenta los testimonios de cuatro personas, dos amigas de Paola y dos policías que vieron al hombre con el arma en la mano.
"Esto envía a la sociedad el mensaje de que no importa que maten una persona trans, envía el mensaje de que las personas trans no tenemos el mismo valor", señala Kenya. 
Ante ésta situación, han decidido organizarse y realizar diversas acciones como una marcha el próximo jueves que saldrá del Monumento a la revolución en la Ciudad de México. "No vamos a tolerar esta impunidad", explica Rocío.
Esta marcha estará acompañada de otras acciones encaminadas no sólo al tema de la seguridad, sino del trabajo sexual que actualmente se encuentra en el debate de la Constitución de la Ciudad de México. 
Participará organizaciones como Trabajadoras Sexuales Trans Independientes, MoviiMx, Opcion Bi, #24A Edomex-CdMx, No Más Discriminación, El Ausente, Movimiento Mexicano de Ciudadanía Positiva A.C., Red de Madres Lesbianas en México, Letra S, Akelarre Violeta, Federación Mexicana de Sexología, Grupo Interdisciplinario de Sexología-GIS, Musas de Metal Grupo de Mujeres Gay A.C. y Centro de Apoyo a las Identidades Trans, que calculan que se han registrado 10 personas trans asesinadas y una desparecida en las últimas semanas.

Por Lirians Gordillo Piña
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La Habana, octubre (Especial de SEMlac).- "¿Por qué dos mujeres lesbianas van a criar a un niño?", se pregunta Delmis Fajardo Tamayo. A su interrogante responden, en primer lugar, estereotipos y prejuicios que en Cuba limitan el derecho de las personas homosexuales a constituir familia.
Varios mitos rodean a las familias homoparentales, formadas por dos mujeres o dos hombres que se aman. 
Entre otros, la idea de que un niño o niña que vive con esa pareja desarrolle, obligatoriamente, una orientación sexual homoerótica; que su desarrollo psicológico y cognitivo se vea afectado por la orientación homosexual de sus padres o madres y que, debido a estas circunstancias, sus relaciones sociales sean limitadas.
No existe evidencia científica que corrobore estas creencias sociales, extendidas en la sociedad cubana contemporánea. Hasta el momento, no se dispone de ningún estudio que determine que el tipo de familia (homoparental o heteroparental) sea un indicador de éxito.
"Mi pareja y yo estamos capacitadas para criar a nuestros hijos. Los niños lo que más necesitan es amor, afecto y comprensión. Todo está en el nivel de preparación y sensibilidad que tenga una persona para criar a un menor, para orientarlo en la vida, en lo que está bien y mal. No depende de ser lesbiana o heterosexual", declaró Delmis Fajardo Tamayo a SEMlac.
Fajardo Tamayo vive en el municipio Manzanillo en la oriental provincia de Granma, a 740,8 kilómetros de La Habana. Junto a su pareja Yaricelis Díaz Mejías, ella cuida de cinco niños (cuatro niñas y un niño), hijos biológicos de Fajardo Tamayo.
En los seis años de relación, esta pareja ha enfrentado prejuicios y lucha por sus derechos y reconocimiento como familia. Su historia hace visible las dificultades que deben enfrentar las personas LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros, intersexuales y queer) que deseen tener descendencia
Aunque la población de lesbianas ha sido poco estudiada, algunas investigaciones apuntan a que la maternidad es un anhelo y deseo manifiesto para muchas.
Según un estudio realizado con 25 mujeres lesbianas, en edades comprendidas entre 25 y 45 años, en la central provincia de Cienfuegos, más de la mitad de la muestra relacionó la maternidad con su identidad de género y sexual. 
"Mi ambición sería: 'tener hijos', 'tener una familia con mi pareja', fueron las frases más repetidas, según el artículo "Salud sexual y desarrollo de la sexualidad de mujeres lesbianas, en edad adulta", de los psicólogos Omar Frómeta Rodríguez y Tania Maité Ponce Laguardia.
No obstante, la mayoría ve frustrado su deseo de ser madre biológica, adoptiva o de crianza.

Lagunas legales, derechos autoagenciados
Con más de cinco décadas de políticas y prácticas a favor de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, Cuba implementa estrategias para estimular la fecundidad, frente al progresivo envejecimiento demográfico.
Sin embargo, una de esos programas, el de Atención a la Pareja Infértil, no llega a las mujeres homosexuales y parejas lésbicas pues los servicios de reproducción asistida y de adopción están destinados solo a parejas heterosexuales.
De "injustificable exclusión" califica esta realidad el investigador y psicólogo cubano Ariel Arcaute.
"El Estado cubano debe actuar como garante de lo que es un derecho con el cual se nace: el ser padre o ser madre, sin reparar en la orientación del individuo", opina el especialista.
Pero algunas parejas no se rinden a las dificultades y buscan estrategias alternativas. En el estudio de 2015 "Representación social de la lesbomaternidad cubana. Desafíos, desarrollo y evolución en contextos excluyentes", Arcaute constató la existencia del pluriparentesco.
"El pluriparentesco es la posesión de más de un rol familiar (afectivo / consanguíneo) con referencia a los hijos e hijas de estas parejas, donde un padre biológico, además, es el hermano del recién nacido; una abuela biológica comparte la responsabilidad de ser la madre adoptiva; una madre biológica funge también como la madre adoptiva del padre de su hijo", refiere el cientista social en su estudio de caso de 20 mujeres lesbianas (10 parejas) en familia.
Pero Delmis Fajardo Tamayo y Yaricelis Díaz Mejías saben que lograr la llegada de la descendencia ansiada tampoco es garantía de éxito.
"Todo comenzó cuando llevé a mi pareja a vivir conmigo. Se me acercaron funcionarias de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) de mi localidad, la jefa del Consejo Popular que atiende el Programa Educa a tu hijo, una oficial de la Dirección de menores del Ministerio del Interior (MININT) y dos maestras de la escuela de una de mis hijas", contó Fajardo Tamayo a SEMlac.
Esta cubana de 38 años recuerda con indignación que le hicieron todo tipo de preguntas, le cuestionaron que los niños no tuvieran una figura paterna como referente y comprobaron que los infantes durmieran en una habitación independiente.
"Un día llegué con mi mamá del hospital y los vecinos me dijeron que a los niños los habían llevado para la Casa de niños sin amparo filial. Querían aplicarme el delito de 'otros actos contra el normal desarrollo del menor', por abandono, por dejarlos con mi pareja", rememora Fajardo Tamayo.
En ese momento, Fajardo Tamayo no tenía un empleo fijo, sostenía a su familia mediante actividades económicas temporales como vender pizzas, dulces o alguna artesanía. Su caso llegó a tribunales y fue sancionada a cumplir un año y tres meses de trabajo comunitario.
"Terminé la sanción antes de tiempo, por mi buena conducta. Entonces me uní al grupo Venus de mujeres lesbianas y bisexuales, me formé como activista y hasta el día de hoy no hemos tenido más problemas. Cuando tengo cualquier situación, se cómo dirigirme y a dónde ir", declara Fajardo Tamayo.
Para esta activista por los derechos de la comunidad LGBTIQ en Cuba, el conocimiento de los derechos y deberes, la preparación y empoderamiento que ha encontrado en la Red nacional de mujeres lesbianas y bisexuales -que auspicia el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex)- han sido fundamentales para ella y su familia.

Rompiendo esquemas desde la ciencia
Estudios en distintos países muestran el desarrollo sano y armónico de infantes que crecen con lesbianas o gays. En su estudio, el psicólogo Arcaute constató algunas rupturas del esquema patriarcal en la crianza de la descendencia en parejas de mujeres lesbianas.
"Casi el 50 por ciento de la muestra rompe con los patrones tradicionales de maternidad, para aventurarse a una altísima dosis de creatividad en la educación de los menores, en contextos excluyentes", dijo el especialista a SEMlac.
Protagonismo en el cuidado de hijas e hijos, respeto a la diferencia, no discriminación por orientación sexual y educación para la sexualidad plena son algunos valores que la bibliografía científica sistematiza sobre las familias homoparentales.
El estudio "Fortalezas y debilidades de las familias homoparentales", de las españolas María del Mar González y Francisca López, concluye que "la sociedad puede aprender de las familias homoparentales los valores de igualdad, libertad y tolerancia que promueven".
Según las estudiosas del departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación Universidad de Sevilla, las familias homoparentales deben ser asesoradas y orientadas para afrontar las diferentes dificultades que les depara el contexto. 
"Es responsabilidad de la sociedad disminuir estas situaciones adversas eliminando barreras legales; formando personal con responsabilidades en infancia y familia, educación, servicios sociales, justicia, protección a menores, salud, educación", afirman las autoras en su texto.

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