Género

Género (379)

Por Soledad Jarquín
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Oaxaca, México, agosto (SEMlac).- En la última década se han registrado en México cerca de 11.000 muertes maternas, a las que se suman unos 400 casos más reportados en lo que va del presente año, de acuerdo con los datos de la Secretaría de Salud.
Consecuencia de ello, en los últimos cinco años, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió 121 recomendaciones a instituciones como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), Petróleos Mexicanos (PEMEX) y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), así como a 26 sistemas estatales de salud, que constituyen el 81 por ciento del total de entidades del país.
De acuerdo con la CNDH, poco más de la mitad de las recomendaciones se emitió por inadecuada atención médica al momento del parto, que derivó en la muerte de 14 mujeres y de 37 bebés.
Para Paola Sesia Arcozzi-Masino y Sergio Meneses Navarro, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), en Oaxaca y Chiapas, respectivamente, la muerte materna está ligada a factores como la desigualdad social, exclusión y discriminación por clase, etnia y género.
En entrevista para SEMlac, por separado, ambos reconocieron que ha crecido la infraestructura hospitalaria, pero no basta con abrir hospitales y contratar más personal, se requiere un proceso de sensibilización del personal médico.
Aseguran que si bien en Chiapas y Oaxaca, como en el resto del país, ha disminuido la muerte materna, aún no se alcanzan los Objetivos del Desarrollo Sustentable propuestos para 2015, que es reducir en 75 por ciento la incidencia de muerte materna y garantizar la cobertura universal de la asistencia especializada al parto.

Violencia y corrupción
Esos factores estructurales y, al mismo tiempo, la falta de transparencia en los programas y presupuestos, han detonado en actos de corrupción, muchos de ellos públicos, lo que repercute en la muerte materna y la de los infantes.
Los casos registrados en las recomendaciones de la CNDH muestran actos de discriminación y violencia como gritos e insultos a las pacientes, la falta de atención oportuna, malas valoraciones médicas que provocaron que parieran en jardines, baños o en la calle, violaciones al derecho a la salud de parturientas y la imposición de métodos de anticoncepción sin consentimiento de las mujeres, este último en seis casos.
Salvo los estados de Nuevo León, Baja California Sur, Aguascalientes, Colima, Quintana Roo y Tlaxcala, el resto de las entidades tiene al menos una recomendación.
La Ciudad de México, que concentra diversos hospitales públicos del IMSS, ISSSTE, SEDENA y del sistema del gobierno local, tiene 17 recomendaciones; le sigue Oaxaca con un total de 13, con nueve Michoacán, y con ocho en Chiapas y Veracruz, respectivamente.
Las recomendaciones de la CNDH también son por el desabasto de medicamentos, la aplicación de vacunas que provocaron discapacidad y fallecimiento de niños y niñas, denuncias por carencia de energía eléctrica por falta de pago en un hospital y negación oportuna de atención médica a seis personas privadas de su libertad lo que derivó en su muerte.
El sistema de salud en el país ha navegado entre claros y oscuros que repercuten en la salud de la población. Hay acusaciones de corrupción en diversas entidades, las más recientes en Veracruz durante el sexenio del exgobernador Javier Duarte de Ochoa, quien hoy enfrenta un proceso; en tanto que Germán Tenorio Vasconcelos, exsecretario de Salud de Oaxaca, espera ser juzgado desde la prisión.

Desigualdad persiste
Sergio Meneses Navarro, médico cirujano y doctor en Ciencias de la Salud Pública, refiere que en Chiapas la infraestructura hospitalaria pasó de 10 a 25 hospitales en los últimos 17 años, lo que mejoró la atención médica, particularmente por parto y emergencias obstétricas.
Sin embargo, un estudio que realizó revisando lo sucedido en la primera década de este siglo, revela que la brecha de desigualdad se duplicó entre las mujeres indígenas y no indígenas.
"Las primeras tienen una mayor tasa de mortalidad materna, porque en el fondo no se atienden las causas estructurales de la desigualdad, y en tanto no ataquemos de frente y con claridad las diferencias de racismo, clase y género, no disminuirá la muerte materna", señaló el investigador, quien ha puesto en marcha en diversos hospitales el programa Trato Digno para revertir este problema.
Paola Sesia Arcozzi-Masino, quien ha dedicado 15 años a la investigación de este problema social-médico en Oaxaca, explicó que la muerte materna se reconoce como un indicador muy sensible a las desigualdades de clase social y/o de discriminación étnica o racial que sitúan en mayor riesgo de morir durante la reproducción a las mujeres pobres, que viven en localidades de muy alta marginación, rurales y/o indígenas.
La doctora en Antropología sociocultural indica que para el período 2002-14, el riesgo de fallecer durante la maternidad para mujeres de localidades rurales de Oaxaca fue 4,3 veces mayor que para las residentes en las principales ciudades del estado, incluyendo la capital.
Reconoce, sin embargo, que como sucede en el país, en Oaxaca ha disminuido de manera sensible el número de fallecimientos de mujeres durante el período de maternidad, lo que se explica como resultado de políticas públicas para disminuirla y que han tenido "cierto éxito"; el reto ahora es reducir las brechas interestatales.

Oaxaca…habrá que esperar
El panorama en Oaxaca no es halagador; en entrevista para SEMlac, el secretario de Salud, Celestino Alonso Álvarez, declaró que el déficit presupuestal es de 5.300 millones de pesos (311 millones 764 mil dólares), hay 114 hospitales y clínicas inconclusas desde hace dos sexenios, y la conclusión y operación del Hospital de la Mujer tendrá que esperar para la segunda mitad del próximo año, ya que, aunque se termina la construcción de la primera etapa para 30 camas este fin de año, su equipamiento será hasta el próximo verano.
Alonso Álvarez, el segundo secretario de Salud de la actual administración que está iniciando su octavo mes, apuntó que estabilizar financieramente los servicios de salud de Oaxaca requerirá de al menos dos o tres años más, de ahí que ante los escasos de recursos financieros se tendrán que priorizar las acciones.

Por Alicia Mendoza 
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México, julio (SEMlac). El Senado de la República mexicana a través de su Unidad de Género, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) y ONU Mujeres presentaron el Atlas de Género, plataforma informática de estadística que reúne indicadores demográficos con perspectiva de género y que servirá para el trabajo legislativo cotidiano.
En el evento que se llevó a cabo en la casona de Xiconténcatl participaron las senadoras Diva Hadamira Gastélum Bajo y Angélica de la Peña Gómez; Paloma Merodio Gómez, vicepresidenta de la Junta de Gobierno del INEGI; Lorena Cruz Sánchez, presidenta del INMUJERES, Juliette Bonnafé, responsable del Programa de ONU Mujeres en México, y María Eugenia Gómez Luna, directora General Adjunta de Asistencia Técnica al Subsistema Nacional de Información Económica.
Al destacar que la información estadística es una de las herramientas necesarias para impulsar el cumplimiento de la agenda de género, Cruz Sánchez informó que el Atlas de Género es un esfuerzo interinstitucional del INEGI y el INMUJERES, con la participación de ONU Mujeres y la División de Asuntos de Género de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
La información del Atlas de Género reúne 85 indicadores, sobre 10 temas, con lo que se hacen visibles las desigualdades y brechas de género, además de identificar estas diferencias según la ubicación geográfica, pues se analiza cada estado del país.
Con dicha información se puede orientar el desarrollo, planear, mejorar, modificar, dar seguimiento y evaluar, tanto políticas públicas, como acciones legislativas e impulsar la toma de decisiones enfocadas en la igualdad sustantiva de género para mejorar las condiciones de vida de las mujeres y niñas en México, destacó María Eugenia Gómez Luna. 
Así, el Atlas muestra mapas que dan cuenta de las desigualdades entre mujeres y hombres, sobre los temas de: población, educación, salud, trabajo, uso del tiempo, emprendimiento, pobreza, toma de decisiones, población indígena y afrodescendiente, y violencia contra las mujeres, todos relacionados con los derechos humanos.
Por ejemplo, en el ámbito laboral indica que a nivel nacional 59,6 por ciento de las mujeres están ocupadas en el sector informal, mientras que el 57,3 por ciento de los hombres están en el mismo sector, es decir, que las mujeres se ocupan más en el sector informal, destacó Paloma Merodio Gómez.
Otro de los resultados señala que las mujeres a nivel nacional trabajan más, ya que al sumar las horas de trabajo remunerado y no remunerado en promedio registran 3.032 horas, en comparación con los hombres que registran 2.500 horas, según la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo, 2014.
Además, el Atlas visualiza que para 2015, 14 estados de la República contaban ya con una representación de mujeres en sus congresos locales igual o mayor al 50 por ciento, y que a nivel municipal sólo dos estados alcanzaban poco más del 40 por ciento de mujeres como presidentas municipales, en comparación con 19 estados donde más del 90 por ciento de sus municipios estaban encabezados por un hombre.
María Eugenia Gómez adelantó que los indicadores del Atlas de Género serán actualizados, ya que en agosto próximo el INEGI dará a conocer los resultados de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), 2016.
A su vez, la presidenta del INMUJERES recordó que la ENDIREH se levantará de manera regular cada cinco años, debido a que la Junta de Gobierno del INEGI la consideró como Información de Interés Nacional, en 2015.
Desde la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en México en 1975 y la Cuarta Conferencia Internacional de la Mujer, Beijing 1995, se puso de manifiesto que la falta de estadísticas y datos desagregados por sexo era parte de los obstáculos que impiden cambiar la vida de las mujeres y niñas; por ello con el Atlas de Género se cumple con el mandato de estas conferencias internacionales de derechos humanos, subrayaron las senadoras Diva Hadamira Gastélum Bajo y Angélica de la Peña Gómez.

De la Redacción
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La Habana, julio (Especial de SEMlac).- "Me golpeó tan bestialmente en la cabeza, que me provocó pérdida de la visión de un ojo, desorientación y disociación", contó la mujer a la investigadora, aún en estado de fuerte conmoción, a pesar de haber transcurrido algún tiempo desde los hechos.
Fue así, en ese estado, que "tomé un pomo con una sustancia inflamable y se lo tiré y lo prendí", concluyó la entrevistada.
Se trata de uno de los tantos testimonios anónimos de la investigación doctoral de la socióloga Iyamira Hernández Pita, que vuelve sobre uno de los debates actuales más polémicos vinculados a la atención integral de la violencia de género en Cuba: las múltiples brechas que existen en el marco jurídico- normativo.
A juicio Hernández Pita, "ofrecer protección y seguridad a víctimas y sobrevivientes de violencia de género pasa por incorporar a la estructura jurídica elementos que permitan articular el trabajo preventivo, además de brindar un tratamiento específico a esas personas", explicó a SEMlac.
Por su parte, la jurista Arlín Pérez Duharte, profesora de Derecho Penal de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, considera que las brechas y desafíos de la legalidad cubana frente a la violencia de género "se pueden ubicar en cuestiones que se relacionen con la norma vigente, que a veces se necesita cambiar o mejorar".
Pero también existen otras "que se relacionan con la aplicación de las leyes ya existentes, como la interpretación inadecuada de algunas herramientas que tiene la norma penal" aseveró Pérez Duarte a SEMlac.
Con ellas coincide el también jurista Manuel Vásquez Seijido, subdirector del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), quien aprecia "múltiples retos a la hora de abordar de manera integral la violencia de género".
"Si se profundiza en algunos delitos que son conocidos y sancionados por nuestros tribunales, encontraremos que entre los motivos del hecho violento yace la violencia de género como una causa. Pero, que yo conozca, no existe ninguna norma jurídica vigente en nuestro país que regule expresamente la violencia de género", aseveró Vásquez Seijido en entrevista con SEMlac en noviembre de 2016.
Para este jurista, la norma que quizá pueda acercarse más a cumplir esa función es el Código Penal.
"Pero, en los casos de delitos contra la integridad física, no vas a encontrar en el Código Penal ninguna agravante que exprese que el delito ocurrió motivado por odio o aversión hacia una persona por su género, identidad de género u orientación sexual", precisó.
En su artículo "Código Penal cubano y violencia contra la mujer por su pareja: una relectura con enfoque de género", la investigadora Aida Torralbas hace referencia a caminos que quedan por recorrer.
La especialista holguinera subraya que "las normas jurídicas son un reflejo de los valores que imperan socialmente, y también son un reflejo de la ideología dominante en una sociedad dada", indicando los caminos que aún quedan por recorrer.

Contexto particular

Las preocupaciones y reflexiones de estos especialistas, aunque alimentan un debate actual, tienen historia. 
A mediados de la década pasada, los abogados Idalia Martiatu y Julio Perojo ya habían obtenido un resultado de investigación que cuestionaba la falta de especificidad de la legislación cubana en torno al tema.
En su "Estudio sobre violencia y tratamiento penal en Matanzas", los abogados constataron que en el Código Penal no existe un reconocimiento legal a la existencia de la violencia familiar en particular, y contra la mujer en general, a partir de una indagación concentrada básicamente en su provincia de residencia, a poco más de 100 kilómetros al este de la capital.
Concretamente, si el hecho de golpear a una persona no trae como consecuencia lesiones que requieran tratamiento médico, no es considerado delito, sino una contravención del orden público, y se resuelve con la imposición de una multa al golpeador, lo que añade humillación sobre la víctima y cierto grado de desprotección, advertían Martiatu y Perojo.
De acuerdo con esa investigación, 90 por ciento de los 24 fiscales, abogados, instructores policiales y jueces entrevistados en Matanzas coincidió en la necesidad de promulgar una ley específica con ese objetivo.
Más recientemente, en 2014, la doctora Clotilde Proveyer, socióloga de la Universidad de La Habana, también alertaba del valor de la visibilización de la violencia de género en las leyes.
A su juicio, hacerlo "facilita la actuación en el marco de la legalidad contra la impunidad de los maltratadores", explicó en su artículo "Violencia de género. Aproximación desde la realidad cubana", publicado ese año en la revista Sexología y Sociedad.
Sin embargo, "es importante tener en cuenta que una ley por sí sola no contribuye a acciones eficaces; existe un abanico de cuerpos legales en nuestro país que contribuyen a la protección de las mujeres, y todos tienen un papel preventivo si se cumplen adecuadamente", reflexionaba Proveyer, quien cuenta con una larga trayectoria en el estudio del tema.
En un punto coinciden la mayoría de los especialistas entrevistados y de las investigaciones consultadas: si quienes aplican las leyes no cuentan con capacitación y una adecuada conciencia de género, la ley, aunque exista, puede convertirse en letra muerta. 
Un total de 20 países de América Latina y el Caribe cuentan actualmente con leyes de violencia contra las mujeres, aunque solo en ocho se asignan recursos específicos en su presupuesto nacional, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
En tanto, 14 países han tipificado el delito de feminicidio y dos lo han establecido como un homicidio agravado por razones de género en su legislación.
En Cuba, en 2012, la Conferencia Nacional del Partido Comunista reconoció la necesidad de enfrentar la violencia de género e intrafamiliar, lo que se convirtió en el primer pronunciamiento público oficial sobre el problema.
Pero aun cuando varios artículos de la Constitución, el Código Penal y otros cuerpos legales incluyen normativas relacionadas con la equidad de género, no existe todavía una legislación adecuada y específica para enfrentar la violencia machista, ni instrumentos suficientes para proteger a las víctimas.
Por ejemplo, aunque el Código Penal considera como agravante, en caso de maltrato, la existencia de parentesco entre víctima y agresor, en el caso del delito de lesiones, "existe un incorrecto tratamiento en su aplicación", reconoció Pérez Duarte a SEMlac.
"Este delito habla de lesiones corporales y de dañar gravemente la salud, pero eso no se ha interpretado como que el agravar o dañar gravemente la salud tiene que ver también con violencia de tipo psicológica. Por lo tanto, cuando una mujer sufre de este tipo de violencia, que no deja marcas visibles, muchas veces se encuentra con que no tiene un tratamiento penal adecuado, porque no se entiende como delito de lesiones", detalló.
Igualmente, se identifican muchas limitaciones a la hora de intervenir en el medio familiar, según los análisis de esta jurista.
"Todavía está presente en el medio jurídico que la familia deber resolver sus problemas a lo interno, entre marido y mujer nadie se mete y entre parejas, cualquiera que sea su condición sexual, tampoco", argumentó Pérez Duarte. 
Tras una intensa investigación testimonial y documental sobre el tema para su tesis doctoral, Hernández Pita resumió algunas recomendaciones para este servicio.
En su opinión, "se debe incorporar al Código Penal el delito de malos tratos, para evitar la impunidad de los agresores y poder intervenir proactivamente en estos casos".
Igualmente, la socióloga considera que es urgente la aprobación de una ley que sancione el feminicidio, porque aumenta la presencia en el escenario cubano de las muertes como máxima expresión de la violencia de género.
Pero también "faltan servicios especializados para los agresores, como medida penal alternativa y, en paralelo, se debe trabajar educativamente con los operadores y decisores del Derecho, en promover conciencia de la magnitud del fenómeno y de sus costos sociales y para la salud", agregó Hernández Pita.
Para esta estudiosa, cada vez más se refuerza la necesidad de una Ley integral de género, y no solo de atención a la violencia de género en particular.

Violencia contra violencia
A juicio de Hernández Pita, además, el tema jurídico normativo cobra especial relevancia en presencia de aquellas mujeres víctimas-sobrevivientes, que a menudo por falta de apoyo institucional, o en legítima defensa, dan muerte a su pareja o expareja y asumen la doble condición de víctima y victimaria.
Un ejemplo claro de esta situación se da con "la interpretación de la eximente de la legítima defensa que puede dar solución a casos de violencia donde la mujer pasa de víctima a ser victimaria", confirmó Pérez Duarte.
Cuando esta posibilidad no se aplica adecuadamente, y no se toma en cuenta que la mujer ha reaccionado a un ambiente de violencia, se encuentra entonces desprotegida en el mismo proceso penal, explicó la profesora de la Universidad de La Habana
Historias de vidas de mujeres en esa condición respaldan la opinión de estas expertas.
"Me obligaba a tener relaciones sexuales sin yo tener deseo (…), le temía porque me golpeaba muy fuerte, nunca supe que hacer, a quién acudir o pedir ayuda, me paralicé…", explicó otra de las mujeres que brindó testimonio anónimo para la investigación doctoral de Hernández Pita.
"Una noche llegó y buscó un pretexto para discutir, me golpeó y luego me obligó a tener coito anal, me bañé porque me sentía asqueada y puse a hervir agua, y me dije: 'nunca más me harás estas cosas'".
En casos como estos "se puede hacer uso de lo que dice la ley durante el proceso de instrucción jurídico-penal, con la finalidad de buscar equilibrio entre el hecho y la vulnerabilidad criminalizante, teniendo en cuenta la autobiografía de estas mujeres, surcada por una historia lineal de maltrato como atenuante para obtener límites de sanción menor", recomienda Hernández Pita.
Igualmente, llama a hacer interpretaciones de lo que dice la ley en cuanto a la legítima defensa, "siempre que se agredan los derechos individuales, patrimoniales, el honor, la defensa de un tercero o el miedo insuperable".
En su investigación, Hernández Pita pudo constatar que "todo lo que hasta el momento ofrece la ley frente a la atención de estos casos no se utiliza, porque estamos frente a un fenómeno naturalizado, que no es reconocido como delito y, por ende, no recibe el tratamiento jurídico que debe".
Pérez Duarte, aunque concuerda en que urge una legislación específica, insiste en que "no podemos esperar a que cambien las leyes para resolver los problemas".
"Con lo que se tiene, se puede ir trabajando", sostiene. En su criterio, primero hay que profundizar en la capacitación que se le da a todas las personas que están involucradas en el proceso de impartir justicia: policía, instrucción, fiscalía, tribunales y abogados, entre otros.
Todo en función de "visibilizar que existen en la norma --tanto civil, como familiar, penal y laboral-- recursos para tratar el tema de la violencia contra la mujer", aseveró. 

De la Redacción
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Aguascalientes, México, julio (SEMlac).- Las mujeres son, desde hace varios años, una mayoría de la población mexicana, con 51,2 por ciento de los 123,5 millones de personas que habitan el país, y la mortalidad materna disminuyó en los últimos 25 años en 54,1 por ciento.
La información fue proporcionada en un comunicado de prensa por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), a propósito del Día Mundial de la Población, celebrado el pasado 11 de julio.
El texto señala que, conforme a las proyecciones de población que estima el Consejo Nacional de Población (CONAPO), el número de personas que reside en el país en 2017 es de 123,5 millones. En tanto, las mujeres componen 51,2 por ciento y los hombres, 48,8.
Por edad, se observa una gran cantidad de niños y niñas menores de 15 años (33,3 millones) y jóvenes de 15 a 29 años (31,9 millones). Ambos grupos de edad concentran en poco más de la mitad de la población total (52,8 %). 
Entre 1990 y 2017, el porcentaje de la población infantil pasó de 37,9 a 27 por ciento, mientras que la proporción de jóvenes disminuyó de 29,7 a 25,8 por ciento.
La reducción ininterrumpida de la fecundidad desde finales de la década de los sesenta y el aumento de la esperanza de vida han generado una base piramidal cada vez más angosta y una proporción cada vez más alta de adultos (30 a 59 años) y adultos mayores (60 y más años).
Los primeros incrementaron su porcentaje de 26 a 36,7 por ciento, entre 1990 y 2017; mientras que en las personas de 60 y más años se acrecentaron de 6,4 a 10,5 por ciento en el mismo período. Se espera que en 2050 su monto aumente a 32,4 millones (21,5 % de la población total). 

Desafío inmediato: población adulta mayor
El aumento de las personas adultas mayores implica desafíos importantes en materia de política pública. De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas (ONU), "el envejecimiento de la población está a punto de convertirse en una de las transformaciones sociales más significativas del siglo XXI, con consecuencias para casi todos los sectores de la sociedad, entre ellos, el mercado laboral, financiero y la demanda de bienes y servicios, así como para la estructura familiar y los lazos intergeneracionales".
Otro proceso demográfico vinculado a los cambios en la estructura por edad tiene que ver con el aumento relativo de la población en edades potencialmente activas (bono demográfico). Lo anterior se puede percibir cuando se analiza la tendencia a la baja de la razón de dependencia demográfica, la cual expresa el número de dependientes económicos (0 a 14 años y 60 y más años) por cada 100 personas en edad de trabajar (15 a 59 años).
Entre 1970 y 2017, la razón de dependencia demográfica pasó de 107,6 a 59,9 dependientes por cada 100 personas en edades activas. Se prevé que en los próximos años este indicador siga bajando, haciendo más patente el incremento relativo de la población en edad productiva. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), "una mejor educación y empleo para los jóvenes son la clave para aprovechar el bono demográfico". 
En México datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), indican que, en el cuarto trimestre de 2016, 2,4 por ciento de la población de seis a 14 años y 32,5 por ciento de la población de 15 a 19 no asiste a la escuela. Por otra parte, la mayoría de las y los jóvenes de 25 a 29 años sabe leer y escribir un recado (98,5 %); sin embargo, solo la mitad (49,7 %) cuenta con algún grado de educación media superior y superior.
Los desafíos que presentan ambos procesos (envejecimiento y bono demográfico) deben constituir una coyuntura para que a la población se le garanticen los derechos sociales imprescindibles, a fin de generar capacidades y oportunidades de desarrollo.
En este sentido, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) argumenta que "ante las crisis económicas, climáticas y alimentarias que se enfrentan en la actualidad, la generación de capacidades en los estados y las sociedades para el diseño y la implementación de estrategias que minimicen su impacto será un elemento crucial para sustentar los avances hacia la consecución de los objetivos del desarrollo".

Esperanza de vida
La mayor sobrevivencia de la población es consecuencia de los avances tecnológicos y una mejor cobertura en los servicios de salud. De acuerdo con las proyecciones del CONAPO, para 2017 la esperanza de vida al nacer es de 75,3 años. Con este aumento en la sobrevivencia de las personas, las causas de fallecimiento se dan principalmente por padecimientos crónico-degenerativos.
Lo anterior se reafirman con las estadísticas de mortalidad: en 2015, la diabetes mellitus, las enfermedades isquémicas del corazón, las del hígado y las cerebrovasculares constituyeron las principales causas de muerte de la población; en conjunto ocasionaron 39 por ciento del total de las defunciones ocurridas en el país.

Salud reproductiva
Datos que proporciona la Encuesta de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2014, indican que la necesidad insatisfecha de métodos anticonceptivos es de 4,9 por ciento entre las mujeres unidas en edad fértil; mientras que en las adolescentes (15 a 19 años) unidas, llega a ser de 13,5 por ciento.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) argumenta que la planificación familiar no solo permite espaciar o limitar los embarazos, sino también disminuye el riesgo de morir por una procreación prematura o porque la mujer ha tenido más de cuatro hijos. En este sentido, reducir la mortalidad materna e infantil forma parte del enfoque que se le da a la salud reproductiva. Entre 1990 y 2015, la razón de mortalidad materna en el país disminuyó de 88,7 a 34,6 defunciones de mujeres por cada 100.000 nacidos vivos.
La OMS estima que, en 2015, en los países de ingreso bajo, solo 40 por ciento de las embarazadas realizaron la atención prenatal recomendada. México está por arriba de esta cifra y así lo demuestran los datos de la ENADID 2014 que estiman que 97,2 por ciento de las mujeres de 15 a 49 años con su último embarazo entre enero de 2009 a septiembre de 2014 recibió atención prenatal con un promedio de 8,5 consultas.
En cuanto a la mortalidad infantil, también se observa una disminución importante entre 1990 y 2015, al pasar de 32,5 a 12,5 defunciones de niños menores de un año por cada 1.000 nacidos vivos. La OMS hace énfasis en que "el riesgo de muerte del niño es mayor durante el período neonatal (los primeros 28 días de vida) y para evitarlo son esenciales un parto seguro y cuidados neonatales eficaces".
En México se realiza un seguimiento especial a las defunciones de niños de cero a cuatro años ocasionadas por enfermedades diarreicas y respiratorias agudas. Ambas han disminuido su nivel entre 1990 y 2015 al pasar de 145,9 a 7,3 y de 124,5 a 16,5 defunciones por cada 100.000 niños menores de cinco años, respectivamente.
ONU comenta que, en 2013, el número de personas que vivían con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) a nivel mundial era de 35 millones y en ese mismo año fallecieron 1.5 millones por esta enfermedad. En México, los casos notificados de VIH y de sida de personas que se encuentran vivas son 135.515 (al 15 de noviembre de 2016), en tanto que los registros administrativos de defunciones señalan que, en 2015, murieron 4.756 personas por VIH, de los cuales, 19,8 por ciento eran jóvenes de 15 a 29 años.
Para la OMS, el VIH/sida es uno de los más graves problemas de salud pública en el mundo y conforme a esta organización, "los países deben formular y aplicar políticas y programas destinados a mejorar y ampliar los servicios de prevención, tratamiento, atención y apoyo relacionados con el VIH para todas las personas que lo necesitan". 

Por Gloria Analco
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México, julio (SEMlac).- Frente a la controversia de que los acuerdos del comercio internacional afectan la vida de las mujeres, la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) presentó una nueva herramienta digital que provee información sobre el impacto de políticas de comercio sobre la equidad de género.
Ello, a pesar de que estudios sobre la liberación de las transacciones comerciales y su impacto de género "no muestran efectos negativos o positivos", según la UNCTAD.
Sin embargo, los efectos de los tratados de libre comercio, como el TLC, han sido objeto de estudio por diversas organizaciones por desatender el enfoque de género y los efectos diferenciados que tienen los modelos de esos tratados.
Según la controversia, acuerdos como la Asociación Transpacífico, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y los Acuerdos de Asociación Económica, han afectado la vida de las mujeres.
En opinión de la UNCTAD, los análisis que han derivado en esa afirmación deben considerar el contexto en el que se desenvuelven las políticas que inspiran a dichos tratados sobre comercio.
Las organizaciones que promueven la igualdad de género han producido valiosas investigaciones sobre ese asunto, con resultados significativos sobre el impacto que frena la liberalización económica de las mujeres.
Esos tratados, han concluido varios estudios, afectan la cantidad de nuevos empleos que pudieran ser destinados a las mujeres, permiten la evolución de la brecha de género en las remuneraciones, así como la calidad del empleo.
También con ellos se hacen más presentes los niveles de pobreza e inequidad distributiva, lo cual afecta más a las mujeres, y otro hallazgo fundamental de las investigaciones sobre Comercio y Género es que el crecimiento del comercio internacional no ha contribuido a mejorar la vida de las mujeres.
Por otro lado, tampoco han contribuido a atender la esfera de la economía del cuidado, lo cual impide lograr un impacto positivo en términos de equidad social y de género.
Por su parte, la UNCTAD consideró que esos análisis deben considerar el contexto en el que se desenvuelven esas políticas, por lo cual el organismo sugiere que las implicaciones de ese tipo sean estudiadas caso por caso.
La herramienta cubre esa necesidad, al utilizar datos que predicen el potencial impacto en la población de una medida sobre el comercio internacional, antes de ser implementada.
Esta forma de evaluación responde a la pregunta de qué pasaría con las mujeres si una cierta política de este tipo fuera implementada, explicó la UNCTAD.
La herramienta fue presentada durante la Sexta Revisión Global de Ayuda al Comercio que se celebró en Ginebra hasta el 13 de julio.

Por Gloria Analco
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México, julio (SEMlac).- China es el país en el mundo que más está potenciando el liderazgo empresarial de las mujeres, como lo muestra una de sus principales escuelas de negocios, cuyas alumnas y alumnos tan solo en 2011 gestionaron colectivamente un billón de dólares en ingresos, equivalente al 13,7 por ciento del PIB en ese país.
En el Foro de Liderazgo "Las mujeres en ascenso: una perspectiva diversa", organizado por ONU Mujeres y la Escuela Cheung Kong Graduados de Negocios (CKGSB) en Beijing, además se mencionó que el número de mujeres que se preparan en ese centro en clase MBA, representa cerca de 50 por ciento del total, "muy por encima de la media nacional y global".
MBA son las siglas de Master of Business Administration, el programa de postgrado con mayor reconocimiento y prestigio internacional, y está dirigido a titulados y profesionales que desean desarrollar su actividad en el ámbito de la dirección empresarial.
CKGSN es una institución educacional independiente y constituye la única escuela de negocios en China que ofrece MBA, EMBA dual con IMD, Finanzas MBA, Executive MBA, doctorado en Administación de Empresas y programas de Executive Education, tanto a estudiantes de China como del mundo entero.
El Foro contó con una amplia gama de oradores y oradoras que abordaron el tema del empoderamiento de las mujeres en los puestos de liderazgo en todos los sectores, incluyendo la política, los negocios, la iniciativa empresarial, las industrias creativas y la filantropía.
Los discursos de apertura estuvieron a cargo de Julie L. Kavanahg, jefa adjunta de Misión de la Embajada de Estados Unidos en Beijing; Wei Sun Christianson, co-CEO y CEO de Morgan Stanley en China; Gill Zhou, vicepresidente de IBM; Liu Nan, fundador y CEO de Mia; Tao Hong, reconocida actriz china y filántropa, y Zhang Shugin, fundador y director de Sun Village sobre Consultoría en Eduación.
Asa Torkelsson, asesora de la Oficina Regional de la Mujer de ONU Mujeres para Asia y el Pacífico, dijo en la apertura del Foro que es fundamental crear en otros lados una plataforma del tipo de CKGSN, ya que "las mujeres están insuficientemente representadas en todos los niveles de gestión empresarial, con la disparidad más grande en los niveles más altos del liderazgo".
Consideró muy alentador observar que cada vez más mujeres se elevaban a posiciones de liderazgo empresarial en China en los diversos sectores, y por ello consideró que era fundamental entender qué cambios podrían hacerse para el surgimiento de más mujeres líderes y con un enfoque más nítido de género.
A su vez, Xiang Bing, decano fundador y profesor de Negocios y Globalización en CKGSB, señaló que con el Foro de Liderazgo estaban encantados de tener otra oportunidad para crear conciencia sobre la necesidad de impulsar el liderazgo de las mujeres en las empresas.
De hecho, dijo, la CKGSB está comprometida a avanzar en el empoderamiento de las mujeres y, en particular, en los puestos de liderazgo, por lo cual, agregó, el centro ofrece becas específicamente para futuras dirigentes y propiciar que las mujeres de negocios desarrollen todo su potencial.
Bing, además de mencionar que en la clase MBA hay inscritas mujeres en cerca del 50 por ciento, manifestó que el porcentaje de estudiantes del sexo femenino en su programa CEO Executive Education se ha duplicado en la última década.
Hizo ver sobre la importancia de enfrentar los retos para allanarle el camino a las mujeres que persiguen roles de liderazgo en todo el mundo, y, finalmente, señaló que estaban con los brazos abiertos para dar la bienvenida a las que quisieran sumarse a los programas de becas de CKGSB.
En China, ONU Mujeres trabaja por el empoderamiento de ellas con los sectores público y privado y para promover la igualdad de empleo y liderazgo en ese país.
Ahí, echó a andar el programa Responsabilidad Social Empresarial de Género (RSE) con el objetivo de alentar a las empresas a integrar la igualdad de género en su organización, y a nivel mundial promueve los principios del Empoderamiento de la Mujer (WEP), que incluye siete principios para alcanzar la igualdad de género y el liderazgo de las mujeres por medio de políticas internas en que deben desarrollar las empresas que se comprometen a ello.

De la Redacción
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Aguascalientes, México, julio (SEMlac).- El Poder Judicial de la Federación mexicana (PJF) estaba compuesto, al cierre de 2016, por 46.458 servidores públicos, 49,6 por ciento de esa plantilla laboral son mujeres y menos del 20 por ciento son juezas y magistradas, de acuerdo con los resultados del Quinto Censo Nacional de Impartición de Justicia Federal (CNIJF).
Así lo dio a conocer el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) a través de un comunicado de prensa, en el que señala que del total de personal 3.509 (7,6%) estaban adscritos a la Suprema Corte de Justicia de la Nación; 1.535 (3,3%) al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y 41.414 (89,1%) al Consejo de la Judicatura Federal, que contabiliza también al personal de los Tribunales Colegiados de Circuito (TCC), los Tribunales Unitarios de Circuito (TUC) y los Juzgados de Distrito (JD).
Del personal que integró a los órganos jurisdiccionales coordinados por el Consejo de la Judicatura Federal (CJF) al cierre del 2016, 1.379 servidores públicos correspondieron a Jueces y Magistrados, lo que representa un 3,3 por ciento del total de dicho personal.
De estos, 740 corresponden a Magistrados de Tribunales Colegiados de Circuito, 542 a Jueces de Distrito y 97 a Magistrados de Tribunales Unitarios de Circuito. De estos, solo el 19,9 por ciento son mujeres.
Otros datos que da a conocer el Censo es que en 2016 ingresaron un millón 50.670 asuntos, por un millón 53.458 asuntos resueltos en los Tribunales Colegiados de Circuito (TCC), los Tribunales Unitarios de Circuito (TUC) y los Juzgados de Distrito (JD).
Las causas penales ingresadas en los Juzgados de Distrito y en los Centros de Justicia Penal Federal representaron un total de 26.152. En estas se registraron 38.138 delitos, de los cuales el 35,2 por ciento fueron delitos previstos en la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos.
Del total de asuntos que tuvieron conocimiento los órganos jurisdiccionales que integran la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), se encuentran los procedimientos de Amparo Directo en Revisión, que representaron el 44,7 y 50,6 por ciento de los ingresos y resoluciones, respectivamente.
De los asuntos conocidos por los órganos jurisdiccionales del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) en 2016, destacan los procedimientos de Juicio para la Protección de los Derechos Político-Electorales del Ciudadano, que representaron el 60,4 por ciento de los ingresos y 62,5 por ciento de las resoluciones.

La edad y nivel de estudios
La mayor proporción, que corresponde a 33,9 por ciento, se ubica en el rango de edad que va de los 40 a 49 años, seguido del rango de los 50 a 59 años, con un 33,1 por ciento, lo cual suma en estos grupos de edad el 67 por ciento del total de Jueces y Magistrados. 
En cuanto al grado de estudios concluidos de estos servidores públicos, se identifica a la Licenciatura como el más frecuente, con el 48 por ciento; mientras que la Maestría representó el 39,7 por ciento, el Doctorado, 12,2 por ciento, y el porcentaje restante 0,1 no fue especificado.
Al cierre de 2016, los plenos de cada uno de los órganos que conforman al Poder Judicial de la Federación se integraron de la siguiente manera:
Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación
11 Ministros
2 Mujeres (18%)
9 Hombres (82%)
Pleno de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación
7 Magistrados
2 Mujeres (29%)
5 Hombres (71%)
Pleno del Consejo de la Judicatura Federal
7 Consejeros
2 Mujeres (29%)
5 Hombres (71%)

De la Redacción
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Aguascalientes, México, julio (SEMlac).- México cuenta con 32.9 millones de hogares, de los cuales el 27,3 por ciento es encabezado por una mujer, 22,2 por ciento de ellos en las localidades rurales y 28,7 por ciento en las urbanas. Además, una de cada cinco mujeres indicó no estudiar por motivos de matrimonio, unión, embarazo o el nacimiento de una hija o hijo.
Así lo informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) al presentar los resultados de su encuesta continua en hogares más reciente: Encuesta Nacional de los Hogares (ENH) 2016.
La jefatura femenina en los hogares por entidad federativa ubica a Sonora con el más alto porcentaje de 36,1; después la Ciudad de México es de 35,3 por ciento; Tlaxcala (31,2 %), Morelos (30,8 %), Guerrero (30,3 %), Puebla (29,9 %), entre los más altos.
Con menos jefaturas femeninas se ubican Nuevo León (21,5 %), seguido de Zacatecas (22,4 %), Aguascalientes (22,5 %), Coahuila y Michoacán (23,4 %), y el Estado de México (23,7 %).
Los hogares mexicanos, dice la fuente, están conformados en promedio por 3,7 integrantes. En las localidades rurales, la estadística revela que son cuatro miembros por hogar y en el área urbana 3,6.
La población estimada asciende a 122.3 millones de personas; la mayoría mujeres con un 51,4 por ciento, en tanto la población masculina está compuesta por el resto, es decir, 48,6 por ciento.
Hoy, solo el 23,2 por ciento de la población total reside en localidades rurales, es decir, 28.3 millones y 76,8 por ciento en localidades urbanas (94 millones).
La ENH 2016 estima 32.9 millones de hogares en el país, de los que el 21,7 por ciento (7.1 millones) se ubican en localidades rurales y un 78,3 por ciento (25.8 millones) en localidades urbanas.
Otro de los datos sobre los hogares que detalla esta Encuesta Nacional de Hogares 2016 es el hecho de que solo un 4,1 por ciento de la población vive en viviendas con paredes de materiales frágiles, 3,3 por ciento tiene techos frágiles y 6,9 aún tiene piso de tierra.
Por entidad federativa se tiene que los hogares que habitan en una casa independiente oscilan entre un 66,7 por ciento en la Ciudad de México y un 99,7 por ciento en Durango. Sin embargo, en 30 entidades el porcentaje de casas independientes supera el 90 por ciento.

Tipos de Hogares
De los 32.9 millones de hogares del país, el 89,4 por ciento (29.4 millones) son de tipo familiar, es decir aquellos en los que al menos de uno de los integrantes del hogar tiene relación de parentesco con el jefe del mismo, en tanto que el 10,6 por ciento restante (3.5 millones) son de tipo no familiar (aquellos en los que ninguno de los integrantes tiene relación de parentesco con el jefe del hogar).
Al considerar el sexo del jefe del hogar se aprecia que 91,9 por ciento de los hogares son familiares cuando el jefe del hogar es hombre, en tanto que cuando la jefatura del hogar corresponde a una mujer el 17,5 por ciento de los hogares son no familiares.
Por entidad federativa, el porcentaje de hogares familiares oscila entre un 80,3 por ciento en Quintana Roo y un 92,5 en Chiapas.
El 56,2 por ciento de los hogares son biparentales (que cuentan con la presencia de padre o madre), 17,1 por ciento son hogares monoparentales (hay presencia de uno solo) y 26,3 por ciento son hogares familiares sin presencia de hijos y hogares no familiares.
Por entidad federativa, el porcentaje de hogares biparentales va de un mínimo de 46,4 por ciento en Ciudad de México a un máximo de 62,9 por ciento en Aguascalientes.

Características educativas
La ENH 2016 estima un total de 60.5 millones de personas de tres a 30 años de edad, que corresponde al grupo en que es más factible estar cursando algún tipo de estudios. De ellas, 35.3 millones indican que están asistiendo a la escuela; 8.1 millones en localidades rurales y 27.2 millones en las urbanas.
De ese grupo de edad que asiste a la escuela, 88 por ciento estudia en escuela pública y 76,4 lo hace en el turno matutino.
Por entidad federativa, el porcentaje de personas de 3 a 30 años que asisten a la escuela y disponen de beca o crédito educativo va de un 8,6 en Baja California a un 44,8 en Chiapas.
De las 25.2 millones de personas de tres a 30 años de edad que no asisten a la escuela, el 35,8 por ciento indicó no acudir a ella porque considera que ya logró su meta educativa o porque no quiso o no le gustó estudiar; el 33 por ciento no estudia por falta de dinero o por tener que trabajar; el 13,5 por ciento dejó de estudiar por matrimonio o unión o por embarazo o el nacimiento de un hijo; y el 17,7 por ciento restante por otras razones, como problemas de salud, personales o académicos.
Entre las mujeres destaca que no asisten a la escuela una de cada cinco (20.8 %) e indicaron no estudiar por motivo de matrimonio o unión, embarazo o el nacimiento de un hijo.
El porcentaje de personas por entidades con menos rezago educativo están la Ciudad de México (21 %), Nuevo León (23,5 %), Sonora (25 %), Coahuila (27,1 %) y Quintana Roo (27,3 %). En el extremo opuesto, es decir con mayor rezago educativo están Chiapas (52,1 %), Oaxaca (51,8 %), Michoacán (47,8 %), Guerrero (46,9 %) y Veracruz (45,2 %).

 

Por Sara Lovera
(
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México, julio (SEMlac).- Si las mujeres dirigieran las empresas, las utilidades crecerían 15 por ciento, con impactos significativos en la rentabilidad sobre activos, inversión y capital, y en el valor de mercado de las compañías, concluyen 34 estudios elaborados por prestigiosas firmas de consultoría.
Sin embargo, en México parece imposible: aquí solo 6,1 por ciento de las grandes empresas tienen mujeres tomando decisiones, derivado de una visión familista y de control de "fundadores" y "patriarcas". 
En cambio, los directivos hombres representan 93,9 por ciento, dicen las fuentes consultadas que revelan que el criterio del manejo empresarial es "del jefe de la familia". Hay avances solo en empresas trasnacionales con mexicanas capaces, como Manpower o algunas telefónicas. 
Ese porcentaje de 6,1 por ciento de las empresas donde sí hay mujeres en los consejos de administración podría significar ganancias, nueva cultura laboral y aprovechamiento del talento femenino, lo que, según los diagnósticos del Senado y del Centro de Investigación de la Mujer en Alta Dirección, del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas, cambiaría el triste panorama económico del país.
Ahora se proponen cambios legislativos inmediatos y trabajo a largo plazo para transformar la mentalidad empresarial, dicen mujeres interesadas, desde la empresa, la federación y del Congreso, organizadas como bloque. 
Las propuestas apuntan a hacer cambios y aumentar la participación gradualmente, ofreciendo estímulos a quienes empresarialmente se sumen a la igualdad entre hombres y mujeres.
La senadora Cristina Díaz Salazar, presidenta de la Comisión de Gobierno, autora de las iniciativas, sugiere que se fomente la participación de las mujeres en los altos cargos, que el empresariado avance en acciones positivas por ley, que se obligue en la bolsa de valores a adoptar medidas pro igualdad y que "el gobierno predique con el ejemplo con paridad en empresas paraestatales".
Hoy 6,1 es un porcentaje por debajo del promedio de América Latina y tras Brasil, Colombia y Chile, y muy lejos de países europeos, como Alemania, donde el 30 por ciento de las empresas tienen mujeres en los consejos de administración, justo donde se toman decisiones.
Si se impulsara a las mujeres, las utilidades crecerían 15 por ciento, afirma Irene Espinosa Cantellano, tesorera de la Federación, algo probada, dijo, de acuerdo con esos 34 estudios serios.
Según un informe de 2015 del McKinsey Global Institute, se calcula que la equidad de género podría agregar hasta 12 billones de dólares al crecimiento mundial, que en América Latina podría ser de 14 por ciento. Por eso, una de las líneas más interesadas en el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) es el fomento de la participación de las mujeres en la economía, sostuvo por su parte la maestra Marcela Eternod Arámburu, secretaria ejecutiva de esa entidad.
Perder el talento de las mujeres coloca al país entre los más atrasados, los que más desperdician el talento femenino en la economía, dice por su parte María del Carmen Beltrán, directora del Centro de Investigación de la Mujer en Alta Dirección del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas.
Y aunque dos de cada 100 empresas en el país son propiedad de mujeres, estas no tienen el impacto que se necesita para mejorar la economía.
Ello significa que estamos perdiendo talento y creatividad; necesitaremos 81 años para que las mujeres empresarias y emprendedoras rompan el techo de cristal en México.
Nos ganan países inimaginables. En Turquía 10 por ciento de grandes empresas tienen mujeres en sus consejos; en Hungría el 11 por ciento; en Eslovaquia, 14 por ciento; en España, 17 por ciento; en Canadá, 21 por ciento; en Noruega, 40 por ciento, para no hablar de Islandia, donde el porcentaje es de 44 por ciento, un país que con estas medidas redujo la pobreza realmente. Naciones Unidas ha recomendado 30 por ciento para los consejos y puestos directivos.

Diagnóstico lamentable
La senadora Díaz Salazar sostiene que la participación de las mujeres en el liderazgo y la toma de decisiones en las empresas es un problema internacional, pero México es el más rezagado. 
En 2015, según Inmujeres, había una participación de ellas en actividades económicas hasta de 43 de cada 100, mientras que los hombres llegan a 78 de cada 100.
Según el índice de la Brecha de Género del Foro Económico Mundial, México tiene el lugar 66 de 144 países, debajo de la media. Pero si vamos a ver la fuerza de trabajo femenina, el indicador dice que estamos en el lugar 120 y en oportunidades somos el 122. 
Ello, después de 63 años de logrado el voto o 60 de haber firmado acuerdos de la Organización Internacional del Trabajo. Muy por abajo.
Un estudio sobre la profesión periodística señala que las mujeres son dueñas de medios en tres por ciento y en fuerza de trabajo 32,5 por ciento, mientras los hombres son los dueños y tienen los mejores puestos.
Del estudio de Corporate Women Directors Internacional de las 100 empresas más grandes de América Latina 2016, en México únicamente hay 6,1 por ciento de mujeres, por debajo del promedio regional que es de 7,3 por ciento o de Colombia, donde alcanza el 16,8 por ciento o de Chile que tiene ocho por ciento.
Las iniciativas propuestas son el resultado de siete meses de discusión. Díaz Salazar informó que se ha sentado con todos los representantes empresariales, con los directivos de la Bolsa, de la Secretaría de Hacienda y con las mujeres empresarias de todo el país, para generar el ambiente necesario que abran esas oportunidades a las mujeres.
Un acierto fue la expedición de la Norma Mexicana para la igualdad Laboral, que por ahora deberá aplicarse en toda la administración pública, según mandato presidencial del pasado 8 de marzo.
Recientemente en el marco del Foro "La Inclusión Económica de La Mujer, una Buena Práctica Internacional para Incrementar la Rentabilidad", la tesorera mexicana, Espinosa Cantellano, afirmó que la inclusión del talento femenino en la toma de decisiones genera además otros muchos beneficios, como mejor gobernanza corporativa, mayores niveles de innovación, ingresos netos, imagen y lealtad del consumidor.
Esas no son cosas menores, dice la senadora Salazar. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos publicó en días recientes que, si se redujera en 50 por ciento la brecha económica, para el 2030 el promedio del Producto Interno Bruto de los países crecería seis por ciento y se lograría una convergencia plena entre hombres y mujeres, se crecería en 12 por ciento.
Además, hay una convicción internacional para lograr que las mujeres lleguen y tomen las empresas, las hagan crecer y cambien la cultura empresarial, reconoció Díaz Salazar en la entrevista, y dijo que las mujeres están llamadas a salvar un sistema económico con permanentes problemas y crisis. 

Propuestas legislativas
Las propuestas de cambios legislativos que -se advierte- no serán automáticos, y ellas son:
Modificar la Ley del Mercado de Valores para que las sociedades anónimas bursátiles puedan poner en marcha la perspectiva de género en la integración de sus Consejos de Administración, al menos en un 20 por ciento y tendrán un período de gracia de cinco años, para hacerlo gradualmente y otros cinco de maduración.
Modificar en su artículo 5º a la Ley Orgánica de Nacional Financiera y el artículo 6º dela Ley Orgánica del Banco Nacional de Comercio Exterior para dar créditos especiales de NAFIN y BANCOMEXT a las empresas que reporten programas de inclusión de género y sus avances de acuerdo con la norma mexicana de Igualdad Laboral. Ello significará modificaciones o armonización con el artículo 34º de la Ley General de Igualdad entre Mujeres y Hombres y el 38º de la Ley de Obras Públicas.
La senadora Díaz también propone la modificación de 10 artículos a la Ley Federal de Entidades Paraestatales, donde se señala que los órganos de gobierno deberán tener al menos un tercio del género menos representado, dando cinco años de gradualidad para alcanzarlo, siempre y cuándo se pongan en marcha programas de inclusión de género y se hagan reportes anuales del avance.

Por Lirians Gordillo Piña
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La Habana, junio (SEMlac).- La desigualdad entre mujeres y hombres y los estereotipos sexistas afectan la representación de mujeres y hombres en la producción informativa de emisoras cubanas, según constatan indagaciones diversas.
Tal es el caso de un estudio que, recientemente, analizó las emisiones informativas de cinco emisoras municipales de la oriental provincia cubana de Las Tunas, a más de 600 kilómetros de la capital cubana.
El sondeo concluye que si bien las mujeres dirigen 60 por ciento de las emisoras locales, se mantiene la segmentación tradicional de las redacciones: los colegas varones se encargan de temas de deporte y política, mientras las periodistas son mayoría en el tratamiento de asuntos de salud, familia y problemáticas sociales. 
La investigación apunta a que hay más paridad en áreas como la economía, la cultura, la ciencia y la agricultura.
El estudio formó parte del proyecto "Las Tunas: mujer y desarrollo en el contenido de los medios locales", a cargo de la delegación provincial de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec) con el apoyo del Programa Internacional para el Desarrollo de la Comunicación (PIDC) de la UNESCO y la Oficina Regional de Cultura Para América Latina y el Caribe de la Unesco en La Habana.
"Antes de comenzar el proyecto, no habíamos cuestionado el quehacer cotidiano de nuestros medios desde la perspectiva de género, los documentos, reglamentos y procesos que están rigiendo nuestro trabajo.", dijo la periodista Liliana Gómez Ramos a SEMlac.
Gómez Ramos formó parte del equipo de investigación, integrado por periodistas de las emisoras y especialistas de la Universidad de Las Tunas.
En mayo de 2016 el grupo analizó 2.520 minutos de transmisión informativa de las emisoras Radio ChaparraRadio LibertadRadio ManatíRadio Cabaniguán y Radio Maboas.
En el sondeo se adaptaron los Indicadores de Género para Medios de Comunicación del PIDC a las características del medio y la localidad.
El equipo de investigación seleccionó indicadores que tributan al levantamiento de información sobre acciones que fomentan la igualdad de género en los procesos productivos de las emisoras municipales y la representación de género en las noticias.
Entre los resultados más reveladores está la subrepresentación de las mujeres como fuentes de información en historias de la vida cotidiana y como especialistas.
"Recuerdo una noticia sobre los resultados de una joven deportista de la provincia, se entrevistó al entrenador y no a la joven, siendo ella la protagonista de la historia", recuerda Adalys Ray Haynes, presidenta de la Upec en Las Tunas e integrante del colectivo de investigación.
Revisar los procesos y documentos rectores para cambiar el discurso periodístico es uno de los retos y proyecciones que se plantean periodistas y directivas de los colectivos radiales comprometidos con el cambio.
Entre las recomendaciones de la investigación está poner en práctica políticas de igualdad en el ámbito laboral e integrar la perspectiva de género a convenios colectivos de trabajo, reglamentos disciplinarios internos, código de ética y cartas de estilo de cada medio.
Representantes de las emisoras tuneras proyectaron acciones futuras para dar continuidad al proyecto, durante un taller realizado del 12 al 14 de junio en Las Tunas.
Durante la reunión, acordaron continuar trabajando en una estrategia de comunicación que incluya la capacitación desde la perspectiva de género, la revisión de los documentos rectores de la práctica profesional y una mayor equidad de género en los contenidos radiales.
Gabriel Peña González, periodista de la emisora local Radio Libertad, opina que integrar la perspectiva de género a las radios comunitarias tendrá un impacto positivo en el medio y la audiencia.
"Radio Libertad lleva 76 años al aire y es novedoso incorporar el enfoque de género, que es mucho más que decir las y los, ella y él. La perspectiva de género nos impulsa a hablar en igualdad de mujeres y hombres en la construcción de la vida cotidiana y las historias", afirma Peña González.

 

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