Género

Género (370)

Por Lirians Gordillo Piña
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La Habana, junio (SEMlac).- La desigualdad entre mujeres y hombres y los estereotipos sexistas afectan la representación de mujeres y hombres en la producción informativa de emisoras cubanas, según constatan indagaciones diversas.
Tal es el caso de un estudio que, recientemente, analizó las emisiones informativas de cinco emisoras municipales de la oriental provincia cubana de Las Tunas, a más de 600 kilómetros de la capital cubana.
El sondeo concluye que si bien las mujeres dirigen 60 por ciento de las emisoras locales, se mantiene la segmentación tradicional de las redacciones: los colegas varones se encargan de temas de deporte y política, mientras las periodistas son mayoría en el tratamiento de asuntos de salud, familia y problemáticas sociales. 
La investigación apunta a que hay más paridad en áreas como la economía, la cultura, la ciencia y la agricultura.
El estudio formó parte del proyecto "Las Tunas: mujer y desarrollo en el contenido de los medios locales", a cargo de la delegación provincial de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec) con el apoyo del Programa Internacional para el Desarrollo de la Comunicación (PIDC) de la UNESCO y la Oficina Regional de Cultura Para América Latina y el Caribe de la Unesco en La Habana.
"Antes de comenzar el proyecto, no habíamos cuestionado el quehacer cotidiano de nuestros medios desde la perspectiva de género, los documentos, reglamentos y procesos que están rigiendo nuestro trabajo.", dijo la periodista Liliana Gómez Ramos a SEMlac.
Gómez Ramos formó parte del equipo de investigación, integrado por periodistas de las emisoras y especialistas de la Universidad de Las Tunas.
En mayo de 2016 el grupo analizó 2.520 minutos de transmisión informativa de las emisoras Radio ChaparraRadio LibertadRadio ManatíRadio Cabaniguán y Radio Maboas.
En el sondeo se adaptaron los Indicadores de Género para Medios de Comunicación del PIDC a las características del medio y la localidad.
El equipo de investigación seleccionó indicadores que tributan al levantamiento de información sobre acciones que fomentan la igualdad de género en los procesos productivos de las emisoras municipales y la representación de género en las noticias.
Entre los resultados más reveladores está la subrepresentación de las mujeres como fuentes de información en historias de la vida cotidiana y como especialistas.
"Recuerdo una noticia sobre los resultados de una joven deportista de la provincia, se entrevistó al entrenador y no a la joven, siendo ella la protagonista de la historia", recuerda Adalys Ray Haynes, presidenta de la Upec en Las Tunas e integrante del colectivo de investigación.
Revisar los procesos y documentos rectores para cambiar el discurso periodístico es uno de los retos y proyecciones que se plantean periodistas y directivas de los colectivos radiales comprometidos con el cambio.
Entre las recomendaciones de la investigación está poner en práctica políticas de igualdad en el ámbito laboral e integrar la perspectiva de género a convenios colectivos de trabajo, reglamentos disciplinarios internos, código de ética y cartas de estilo de cada medio.
Representantes de las emisoras tuneras proyectaron acciones futuras para dar continuidad al proyecto, durante un taller realizado del 12 al 14 de junio en Las Tunas.
Durante la reunión, acordaron continuar trabajando en una estrategia de comunicación que incluya la capacitación desde la perspectiva de género, la revisión de los documentos rectores de la práctica profesional y una mayor equidad de género en los contenidos radiales.
Gabriel Peña González, periodista de la emisora local Radio Libertad, opina que integrar la perspectiva de género a las radios comunitarias tendrá un impacto positivo en el medio y la audiencia.
"Radio Libertad lleva 76 años al aire y es novedoso incorporar el enfoque de género, que es mucho más que decir las y los, ella y él. La perspectiva de género nos impulsa a hablar en igualdad de mujeres y hombres en la construcción de la vida cotidiana y las historias", afirma Peña González.

 

Por Gabriela Ramírez
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México, junio (SEMlac).- Con la finalidad de hacer visible el trabajo de las mujeres defensoras, la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos puso en marcha la campaña "Defensoras Somos Todas", cuya embajadora será la periodista Sara Lovera.
En un evento realizado en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, integrantes de la Comisión Independiente dieron a conocer esta campaña, que busca visibilizar el trabajo realizado por mujeres en la defensa de diversos derechos, como la vida, la justicia, un ambiente sano, el trabajo, entre otros.
Se realizó la presentación de una serie de videos, en los que las propias defensoras narraron sus experiencias y los obstáculos que han enfrentado en esta ardua labor.
En la presentación, Juliana García Quintanilla, coordinadora general de la comisión independiente, señaló que se trata de una campaña que se lleva a cabo para visibilizar la labor de las defensoras de derechos humanos y los riesgos, amenazas y violencias que las afecta en el desarrollo de sus actividades.
"El objetivo es difundir su labor, qué es lo que defienden y cómo lo hacen, como ejemplo de principios fundamentales que se tienen que difundir en México ante la grave crisis de derechos humanos; así como hacer un llamado a la sociedad para apoyar el trabajo de las defensoras y promover la solidaridad entre organizaciones", explicó García Quintanilla.
La periodista Sara Lovera López fue nombrada "Embajadora de Buena Voluntad" de esta campaña y, durante su intervención, destacó la importancia de poner rostros a las defensoras, de verlas como seres humanos.
"Hasta ahora tenemos solo datos, números, cifras, pero no conocemos a las mujeres que están detrás de la defensa de los derechos de todas las personas" señaló Lovera López.
En la presentación de esta campaña estuvieron presentes las defensoras Griselda Taboada Patraca, María Concepción Ávila González, Emma Villalba de la Cruz y Graciela Colín.
Estas historias pueden ser consultadas en el informe realizado por la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos denominado "Defensoras somos todas 2. Protocolos de atención y protección en casos de violencia contra defensoras de derechos humanos en la República Mexicana".

 

Por Alicia Mendoza
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México, junio (SEMlac).- Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación (SEGOB) de México, afirmó que "es urgente evitar el matrimonio infantil, estableciendo como la edad mínima para casarse los 18 años cumplidos, desde el Código Civil Federal".
Consideró inadmisible que en ciertas entidades aún se permita el matrimonio entre menores y abordó seis medidas urgentes para armonizar y legislar que la perspectiva de género esté en el marco jurídico de todo el país.
"En ciertas entidades aún se permite el matrimonio entre menores, el cual suele llevar al abandono escolar, el embarazo prematuro, la mortalidad materna y la pobreza intergeneracional", dijo.
Durante el Cuarto Encuentro Nacional de Armonización Legislativa de las Comisiones para la Igualdad de Género, de los Mecanismos para el Adelanto de las Mujeres y de los Tribunales Superiores de Justicia en las Entidades Federativas, el titular de la SEGOB expuso que, en materia de feminicidio, en algunas entidades "cuando el agresor es un familiar, aún llega a considerarse como homicidio en razón de parentesco".
"Ante ello es necesario que en todo el territorio el feminicidio se establezca como un delito autónomo", insistió.
También destacó que es "imprescindible completar la publicación de las leyes de igualdad y no discriminación en todo el país, sus respectivos reglamentos".
Es importante contar con estadísticas confiables en los temas de procuración e impartición de justicia, para que los datos se puedan desagregar, sean oportunos y permitan diseñar políticas públicas para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres. 
Por ello, es necesario establecer en la ley la obligación de las autoridades locales de alimentar el banco nacional de datos e información sobre casos de violencia contra las mujeres y homologar los datos estatales para facilitar el intercambio de información.
Osorio Chong llamó al funcionariado a "fortalecer y consolidar los Centro de Justicia para las Mujeres", recordó que el gobierno federal se comprometió "a tener por lo menos uno en cada entidad y en algunos dos o tres", por lo que solicitó a las y los legisladores a trabajar "para que los centros cuenten con suficiencia presupuestal y operativa que les permitan cumplir su misión", además de señalar la urgencia de establecer unidades de género en los congresos estatales.
El titular de la SEGOB consideró como logros la paridad de género en la conformación de los congresos, además que en 2018 el principio de paridad también entrará en vigor para el Senado de la República.
También calificó de éxito "la despolitización de la Alerta por Violencia de Género, con ello se tiene un instrumento útil para que las autoridades locales actúen y hagan frente a este flagelo".
Destacó avances en la armonización estatal con la Ley General de Igualdad entre Mujeres y Hombres, y la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, aunque admitió que "falta armonizar y legislar para que la perspectiva de género esté en los marcos jurídicos de planeación y en los presupuestos estatales, para que nuestras normas incluyan la paridad y se logre una cultura institucional que promueva la igualdad sustantiva".
Por su parte, Lorena Cruz Sánchez, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), destacó que desde 2014, cuando se llevó a cabo el primer encuentro nacional se establecieron "las pautas para fortalecer el trabajo de la armonización legislativa, y como resultado, se reformaron, adicionaron o derogaron 198 dispositivos legales para garantizar los derechos humanos de las mujeres en códigos penales y 107 en códigos civiles y familiares".
Informó que Inmujeres estableció una agenda con los mecanismos para el adelanto de las mujeres para continuar con la armonización legislativa, además de monitorear el índice de avance por entidad, en el cual se tomó en cuenta las leyes y reglamentos en materia de igualdad, violencia contra las mujeres, discriminación y trata de personas.
A pesar de los avances alcanzados en la materia, afirmó, aún "nos falta armonizar varias leyes y legislar para que la perspectiva de género esté presente en los marcos normativos estatales de planeación y de presupuesto".
Por ejemplo, detalló, sobre el delito de abuso sexual se ha tipificado en 28 estados, aunque "en tres entidades aún lo denominan atentados al pudor y en otra entidad, abusos deshonestos. Delitos que no reflejan en lo más mínimo el nivel de violencia sexual a la que es sometida la víctima, y en consecuencia los responsables pueden salir bajo fianza o cumplir penas ridículamente bajas".
Cruz Sánchez refirió que, en 2015, el Comité de la CEDAW emitió la Recomendación 33 para instar a los Estados miembros a armonizar una legislación nacional que permita proteger los derechos de las mujeres y garantizar su acceso pleno a la justicia.
Por su parte, la senadora Diva Hadamira Gastélum Bajo afirmó que la armonización legislativa significará hablar el mismo lenguaje en materia de género en todos los estados.
La presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género del Senado de la República sentenció que "no puede ser normal que una mujer padezca violencia política y se diga 'querías andar en la política, pues este es el precio que tienes que pagar', nosotros no queremos violencia política".
Por ello, confió en que el proceso legislativo culmine y se apruebe la minuta del Senado que sanciona la violencia política y que ahora se encuentra en la Cámara de Diputados.
La lista de pendientes legislativos es interminable, afirmó, "siguen pariendo las mujeres en las calles, siguen creyendo que la falta de respeto en el momento del embarazo y al momento de parir es normal, eso es violencia".
A su vez, la diputada Laura Nereida Plascencia Pacheco, presidenta de la Comisión de Igualdad de Género de la Cámara de Diputados, solicitó al coordinador de la Comisión de Igualdad y Género de la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO) "que las fiscalías en cada entidad federativa no revictimicen a las mujeres, que se impulsen políticas públicas para asegurar a las víctimas de violencia feminicida atención, tanto a las sobrevivientes como a las hijas e hijos huérfanos por este delito", así como el seguimiento, monitoreo y apoyo de mujeres que viven violencia para evitar "sean asesinadas". 
Pidió a las titulares de los mecanismos de adelanto para las mujeres "nos ayuden a impulsar la aplicación de la NOM-046 en todo el país, y también la aplicación de la Alerta AMBER y el Protocolo ALBA de manera eficiente, que no nos sigan diciendo que se fueron con el novio o que esperemos 72 horas"

De la Redacción
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La Habana, junio (SEMlac).- Poner fin a los estereotipos que deben desterrar las emprendedoras cubanas es uno de los mensajes clave de Mujeres…los poderes vitales del éxito, obra de las realizadoras Ingrid León y Lizette Vila, presentada el pasado 13 de junio en el espacio mensual Moviendo Caracoles, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).
La obra insiste en demostrar que el proyecto de país en Cuba requiere tanto de estas mujeres como de cualquier profesional ubicada en el sector estatal. 
Cuando nos empoderamos, todo cambia, dicen las dueñas de sus negocios y jefas de sí mismas entrevistadas para el audiovisual, quienes se han construido una empresa en la sala de su casa, mientras sustentan a la familia y siguen encargándose de las labores domésticas del hogar.
No se trata solo de soñar, sino de realizar los sueños, incitan desde las experiencias propias contadas desde la pantalla de un documental que, más que dar a conocer la realidad de estas luchadoras, invita a pensar junto a ellas en qué reside la clave de su conquista.
"El éxito es disfrutar lo que hago". "El que no arriesga no triunfa". "Hay que elegir sentirse bien". "Si haces lo que te gusta, el sacrificio tiene otro sabor". Estas frases suenan diferentes cuando se dicen desde las historias de vida de quienes sortean obstáculos para darle un lugar a sus talentos, entre las formas de gestión no estatal que intentan ubicarse actualmente en el mercado cubano. 
Para mirar críticamente estos conflictos femeninos en el nuevo escenario de la economía nacional, el Proyecto Palomas -en su rol de casa productora de audiovisuales para el activismo social- dio vida al material que narra los emprendimientos de 25 mujeres.
Los relatos no fueron escogidos al azar. Detrás de cada uno yace la vivencia de jóvenes y más experimentadas, profesionales y no muy letradas, atrevidas y tímidas, y toda clase de caracteres que llegan a la pantalla para decir que pueden y también cómo lo logran.
La importancia de un oficio en momentos de crisis se une a la capacidad de lideresas que abandonan sus profesiones, con tal de empoderarse como mujeres y ciudadanas, en un contexto lleno de oportunidades por descubrir, aunque desde posiciones que no siempre se corresponden con su formación.
El espacio en la Uneac fue oportunidad para ver dos obras en una: la que se mostró en la pantalla y el debate que la sucedió, aderezado por unas 50 personas.
Lizette Vila habló de diversidad cuando nadie lo hacía, comentó el Doctor Avelino Couceiro Rodríguez, presidente de la sección de Crítica e Investigación de la Uneac, al referirse a la reconocida creadora, quien moderó un panel espontáneo, pero rico en criterios y razones.
Con la presencia de muchas de las protagonistas del documental, el auditorio dialogó sobre el modo en el que el nuevo escenario nacional da lugar a fenómenos como la violencia económica, que limita el acceso femenino a empleos estereotipados.
"Yo esperaba más de la vida, porque quería ser periodista", confesó Melvis Sarduy, quien ejerció por años esa profesión y ahora es arrendataria de viviendas para turistas. En su vida se impuso la competencia con su esposo, también periodista, y ella debió quedarse a atender la casa, compartió Sarduy.
"Cuando llegaban profesionales a Cuba desde otras partes del mundo, contaban que dedicaban tiempo a su pasión, pero vivían de negocios. Eso asombraba", razonó la locutora Rosalía Arnáez, vicepresidenta de la sección de Crítica e Investigación de la Uneac.
"Hoy aquí está pasando lo mismo. Los tiempos cambian el contexto y hay que adaptarse al trabajo en diferentes dimensiones", dijo.
No obstante, "hay un dolor ciudadano ante los problemas de género. Eso se ve en todos los espacios que se están dedicando a debatir sobre estos temas", razonó la profesora de la Universidad de La Habana, María Borges. Apuntó, además, que es preocupante la ausencia de una respuesta estatal.
"Lo que queremos es que nos vean", confirmó Nayvis Díaz, jefa del taller de bicicletas VeloCuba y dueña de una impresionante historia en la que ha sabido involucrar a otras jóvenes emprendedoras, incluso ante causas medioambientales y de activismo social.
"El documental nos ha dado mucha fuerza", reconoció una de las jóvenes de Vitria, Irena Martínez, quien aún permanece sin un local de trabajo, desde hace casi dos años.
En un aparte con SEMlac, el activista social Nacho Ruiz destacó que las mujeres han salvado la desigualdad por género y se han convertido en modelo de lucha. "Es necesario romper estereotipos desde la base, cuando sean niñas y niños", instó.
"El documental tiene muchas lecturas para idear propuestas públicas que faciliten el acceso de las mujeres a estos espacios económicos y de empoderamiento", sostuvo a SEMlac Graciela Morales, representante de la Fundación Nicolás Guillén en República Dominicana.
Para eso sirve el arte, coincidieron en el debate, para adelantarse a la conciencia social. 

 

De la Redacción
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La Habana, junio (SEMlac).- Además de la motivación económica, las mujeres al frente de muchos emprendimientos económicos privados en Cuba buscan ganar conocimientos, autoestima y empoderamiento de cara a la vida cotidiana.
Alina Saborit López lo sabe bien. Líder barrial y emprendedora del proyecto "Mujeres y Desarrollo Local", en Marianao, lleva 12 años construyendo un camino para ella y otras mujeres de su entorno, en busca de incentivar el desarrollo económico, pero también de recuperar la autoestima, perdida a veces en ciclos de maltrato doméstico, o simplemente anulada por mandatos patriarcales.
"Comenzamos en el proyecto cuando mi hija tenía dos años y ya tiene 14. La idea nació en los Talleres de Transformación Integral del Barrio (TTIB) y, al inicio, eran encuentros para detectar formas de violencia contra las mujeres y buscar maneras para ayudarlas a romper con esa situación", explicó Saborit a SEMlac, durante una feria de iniciativas económicas gestionadas por mujeres, celebrada el 15 de junio en La Habana.
El encuentro, promovido por el Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero (OAR), se incluyó en el programa del foro permanente que convoca esa organización de inspiración cristiana y que explora nuevos instrumentos de análisis acerca de la realidad cubana y latinoamericana, estimulando el debate y la lectura sobre el contexto contemporáneo.
"Muchas mujeres violentadas piensan que ese es el pedacito que les tocó vivir y ni siquiera se lo cuestionan; ayudarlas fue el origen de este proyecto", detalló Saborit en alusión a "Mujeres y Desarrollo Local".
Más de una década después, esa propuesta se ha convertido en una iniciativa municipal, con funcionamiento de cooperativa, que cuenta con un atelier, una barbería-peluquería, zapatería y dulcería, entre otros negocios desarrollados por mujeres.
"Ha sido un proceso difícil; muchas mujeres que comenzaron se han quedado por el camino, pero se incorporaron otras. Muchas son amas de casa y partimos de explicarles que esta idea puede ser buena para ellas, en primer lugar, porque no siempre lo tienen claro, pero vamos creciendo", agregó la emprendedora de 51 años.
El desafío más importante que Saborit identifica ahora mismo es lograr más apoyo del gobierno de su localidad para conseguir locales y que la visión de sus negocios crezca.
"Queremos que sea algo más que un negocio en una casa particular. Queremos brindar servicios que sean aprovechados por toda la comunidad y ajustados a sus necesidades", precisó Saborit a este servicio.
Esa aspiración de futuro es compartida por otras de las mujeres emprendedoras reunidas por la OAR este junio, provenientes de proyectos de otros TTIB de La Habana, pero también de Viñales, en Pinar del Río; en el extremo occidental de la isla, y de Jagüey Grande, en Matanzas o Trinidad, en Sancti Spíritus, al centro del país; y de iniciativas vinculadas a los servicios de peluquería, cuidado infantil, pero también artes plásticas, manuales y fotografía.
Entre los desafíos y retos enumerados durante la jornada fueron identificados el difícil acceso a las materias primas para cualquier negocio, la situación de desventaja en que se encuentran las mujeres para aprovechar los cambios económicos que se producen en Cuba y garantizar la sostenibilidad en el tiempo de las iniciativas económicas.
También, la necesidad de capacitación y entrenamiento, pero concebidas a la medida de las necesidades de cada espacio.
"Hoy tenemos muchísimas opciones de capacitación para cooperativistas, cuentapropistas, en múltiples organismos e instituciones, pero están organizadas desde afuera, a menudo desde una perspectiva muy académica y no siempre en función de lo que las personas necesitan en sus negocios", explicó Georgina Alfonso, integrante del grupo América Latina: Filosofía social y axiología (Galfisa), del Instituto de Filosofía.
Para Alfonso, otra buena práctica sería promover intercambios entre emprendimientos similares que les permitan buscar puntos en común y generar una "cultura del trabajo cooperado y solidario", base de la economía feminista.
Laritza González, especialista de la OAR, señaló que el espacio abierto por esa organización apunta, justamente, a la necesidad identificada por Alfonso: abrir espacios de trabajo en red, promover alianzas, fortalecer intercambios mutuos, introducir elementos de la economía feminista que habla de elevar el bienestar y no el capital.

Por Sara Lovera
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México, mayo (SEMlac).- La secretaria de Trabajo y Fomento al Empleo de la Ciudad de México, Amalia García Medina, urgió el pasado día 24 a asambleístas, diputados locales y organizaciones civiles, a solicitar a la Secretaría de Gobernación que envíe la iniciativa para que México firme el convenio 189 de la OIT, que prevé el trabajo decente y los derechos de dos millones 400 personas que trabajan en casas habitación.
En una reunión sobre la situación del trabajo en el hogar, a la que asistieron unas 30 personas, incluidas representantes de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) y la OIT, quedó en claro que el capítulo especial que reglamenta el trabajo en el hogar es discriminatorio, viola la Constitución de la República (artículo 1º) y significa un contrasentido en un estado democrático.
Esta mesa de análisis, constituida por diversas iniciativas para un mismo fin, también analizó la necesidad de hacer una reforma integral para rescatar los derechos de las trabajadoras del hogar (92 % mujeres) y se destacó que se instalaron mesas de trabajo en el Senado de la República en las que participan instituciones involucradas, como la Secretaría del Trabajo, INMUJERES y otras.
Ahora será necesario que también se sienten a discutir representantes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y de la Secretaría de Hacienda.
Según las participaciones en este foro -realizado a convocatoria de Amalia García- el IMSS niega la inscripción de las trabajadoras del hogar "porque no hay dinero", tema identificado como el principal escollo para lograr "simplemente" que se cumpla con la ley y los derechos humanos, los acuerdos que México ha firmado internacionalmente respecto a la igualdad de hombres y mujeres, los relativos a los derechos laborales y otros.

10.000 contratos
Marcelina Bautista, una de las integrantes de la dirección colectiva del Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar (SINCTRAHO), afirmó que "ha dejado de ser víctima" y que con la firma o no del convenio 189, de aquí a diciembre harán una intensa campaña para lograr la firma de 10.000 contratos; el pago de aguinaldo y que el IMSS responda a dar de alta a cientos de trabajadoras que ven obstaculizado el trámite, cuando "es un derecho de todas y todos los mexicanos".
Por su parte, la Secretaria del Trabajo y Fomento al empleo afirmó que se debe impulsar la firma de los contratos laborales de las trabajadoras del hogar, ya que eso garantizará sus prestaciones mínimas, y anunció que se mantendrá la propuesta para que quienes emplean a estas personas, de fijo o de entrada por salida, mientras se regulariza toda la ley, cumplan con sus obligaciones: salario integral, días de descanso, aguinaldo, prima vacacional, horario de acuerdo con la Ley y otras prestaciones, además de la muy importante relativa a la salud.
Explicó que "México es de los pocos países en Latinoamérica que no ha ratificado el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo", el cual establece pautas de protección social para los y las trabajadoras del hogar.
Por ello, llamó a presionar al Senado de la República y a la Secretaría de Gobernación, porque esta última es la instancia específica que debe hacer el planteamiento al Senado para ratificar el Convenio 189.
Anunció que a través del Instituto de Capacitación para el Trabajo de la Ciudad de México, "se han capacitado a 70 personas trabajadoras del hogar y se han certificado en competencias profesionales de su actividad", además de otras competencias que les dará la posibilidad de mejorar sus ingresos.
Marcelina Bautista agregó que "los y las trabajadoras del hogar debemos tener derecho a la capacitación, a sindicalizarnos, aumento de salario cada vez que aumenten las actividades que realizamos, porque queremos tener un trabajo digno y hacerlo de manera profesional", dijo.
En su mensaje, la presidenta de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje de la Ciudad de México, Darlene Rojas Olvera, apuntó que la institución a su cargo tiene 612 expedientes que han sido presentados por trabajadores y trabajadoras del hogar, lo que no representa ni el uno por ciento de los expedientes que atienden, debido al desconocimiento de sus derechos.
Las participantes informaron que en breve realizarán intensas campañas de difusión y acciones sociales para dar a conocer y reforzar los derechos mínimos que deben tener las trabajadoras del hogar, no sólo en la Ciudad de México, sino en el resto del país.

De la Redacción
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México, mayo (SEMlac).- Se abre la puerta blanca y al entrar te encuentras con seis personas adultas mayores, dos mujeres y cuatro hombres, descansando en unos sillones y sillas oyendo música del cantante español Raphael. Sobre ellos, se lee un cartel que da la bienvenida al asilo "Árbol de vida", una casa hogar que hace que sus huéspedes se sientan como en familia, y alberga a 18 personas.
"Nadie está aquí por su voluntad", afirma María de Lourdes, una de las cuatro mujeres que habita la casa.
Doña Lourdes, como la conocen, pasa sus días sentada en una silla de ruedas observando al perro que tienen como mascota. Por momentos, se queda dormida en el mismo lugar.
Tiene 83 años y cuatro hijos, quienes tomaron la decisión de llevarla a ese lugar sin platicar con ella. "Cuando me trajeron creí que venía a una consulta, pero no, y si me dejaron aquí es porque estorbo en casa", dice con lágrimas en los ojos mientras mira sus manos recargadas sobre la falda floreada que lleva puesta.
Los asilos ven pasar los últimos años de vida de mujeres y hombres abandonados por su familia, que no cuentan con una o simplemente no tienen los recursos necesarios para su vejez.
El caso de Lourdes es el de muchas adultas mayores que viven en México. Roberto Pérez, el psicólogo que fundó "Árbol de vida", dice que el principal problema que observa en las mujeres es la depresión. Para ellas, es difícil entender que sus familias ya no las quieren cuidar, de ahí la importancia de las terapias psicológicas y todo el amor posible que se les pueda brindar.
Según datos del Censo de Alojamientos Sociales 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 7 de cada 10 personas que viven en estas residencias son mujeres, es decir, 2.905 mujeres de 4.298 adultos mayores que se tienen registrados en los 160 asilos de la Ciudad de México. A nivel nacional, hay 22.611 personas mayores que residen en casas hogar.

Mujeres y envejecimiento
El perfil del envejecimiento de la población mexicana es femenino: las mujeres mayores hoy son más de cinco millones, de los nueve millones 455.000 adultos mayores de 65 años.
Patricia Kelly, periodista y experta en el tema, explica que las mujeres adultas mayores viven más que los hombres. En promedio, llegan a los 75 o hasta los 80 años y ellos alcanzan en promedio los 73 o 75 años.
"El problema es que estamos viviendo más en condiciones de pobreza ya que a lo largo de la vida ganamos menos y en la vejez estamos en peores condiciones porque generalmente los varones dejan asegurados primero a sus hijos e hijas antes que a la esposa. Vivimos más, pero en malas condiciones de salud, con una economía deteriorada y no tenemos una mejor calidad de vida. No todas tienen una propiedad y viven en casa de las o los hijos o, a veces, son víctimas de invasión de sus casas por su propia familia, ya que muchas ocasiones, las mujeres adultas ceden en nombre del amor y de la comprensión", explica Kelly.
Sin embargo, hay otro sector, que es minúsculo, de mujeres adultas mayores que estudiaron una carrera, que consiguieron abrir un negocio y están haciendo lo que más les gusta o han tenido el privilegio de jubilarse.
En términos generales, Patricia Kelly señala que hasta 30 por ciento de las mujeres adultas mayores tienen una pensión o un dinero por su jubilación; 70 por ciento restante no tiene nada y, por tanto, se ve en la necesidad de seguir trabajando como cuidadora de la familia.
"Otras pueden conseguir empleo de empacadoras en las tiendas de autoservicio, haciendo una labor que puede ser muy pesada, y viven solo de las propinas. Les ponen a cargar cajas, o a realizar labores de limpieza".
Para toda la población adulta su situación se agravará, porque en 2030 serán 20.4 millones, según las proyecciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO), es decir un cuarto de la población total, con enfermedades degenerativas, sin capital, lo cual significará altas inversiones del Estado en hospitales y cuidado.
La falta de ingresos y de seguridad social complica la vida de muchas adultas mayores, por lo que es importante que las políticas públicas se esfuercen por ofrecer bienestar a este sector.
Si la situación es grave -apuntó-, "el futuro será catastrófico", sobre todo para las mujeres que viven más años y representan a más de la mitad de la población, por lo que "nos situamos ante una inversión demográfica sin precedentes", subrayó Alejandro Orozco Rubio, extitular del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam).
Las mujeres de la tercera edad enfrentan un trinomio perverso: el gasto en servicios privados, no contar con pensión y estar en riesgo de enfermarse, lo que obliga a políticas públicas que ofrezcan un esquema de aseguramiento y financiamiento adecuado, según estableció ese Diagnóstico.
Hay un claro desdén hacia las personas adultas mayores que la sociedad considera que ya no le son útiles y un prejuicio sobre su salud mental no justificado, ya que sus capacidades no merman si se hacen los ejercicios adecuados, salvo si se alcanza una edad cercana o superior a los 90 años y no se tienen enfermedades degenerativas, asegura la psicóloga Gabriela Delgado.
*Información de Suplemento Todas de Inmujeres, 22 de mayo 2017.

Por Sara Más
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La Habana, mayo (Especial de SEMlac).- Con su trabajo hacen posible la vida de sus familias y propician que otras personas, de otras familias, hagan la suya. 
Las empleadas domésticas, con paga y sin ella, siguen teniendo en sus manos la llave de la conciliación familiar y laboral. Limpian, cocinan, friegan, planchan, cuidan, educan, suministran medicamentos y hacen de todo para que la vida en casa no sea un caos y transcurra lo mejor posible, en su devenir cotidiano, para muchas personas.
Sin embargo, el trabajo doméstico, incluso el remunerado, sigue siendo el menos visible y reconocido, todavía hoy, al decir de la doctora en Sociología Magela Romero Almodóvar, autora de varios estudios e indagaciones sobre ese tema y el de cuidados en Cuba.
Con su investigación "El trabajo doméstico remunerado a domicilio en Cuba. Un estudio de caso en Miramar", esta profesora de la Universidad de La Habana defendió a inicios de año su título doctoral, se adentra en una realidad poco estudiada de la actualidad cubana y rescata la historia invisible de un grupo de mujeres que, desde el anonimato, permiten la reproducción de otros grupos humanos.
Es por ello que en diálogo con SEMlac aboga por hacer más visible el valor económico de esa actividad y llama la atención sobre "un trabajo que no existe, aunque existe", asegura, justamente por lo poco que se le reconoce.

Se supone que, con los cambios económicos y las nuevas opciones de empleo, el trabajo doméstico remunerado ha crecido en los últimos años. ¿Es así?

Ha crecido muchísimo. Las estadísticas son difíciles de obtener, pero datos del Ministerio del Trabajo indican que entre septiembre de 2010 y finales de 2013 habían aumentado en más de 3.000. Si además consideramos los estudios del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, que estiman por cada trabajador no estatal registrado, tres o cuatro sin registrar, el ascenso es mucho más notable.
En el caso de las trabajadoras domésticas remuneradas, calculo siete u ocho por cada una registrada, porque es un trabajo muy invisible, que ocurre puertas adentro de una casa y en muchos casos se suele confundir con vínculos de familiaridad, es más difícil de registrar. 
El trabajo doméstico había desaparecido como empleo en los setenta, aunque se mantenía mediante agencias para el servicio al personal diplomático radicado en el país, de forma legalizada, y algunas otras mujeres pasaron entonces a ejercerlo en el mercado laboral informal.
Las condiciones cambiaron, ante mayor cobertura de empleo y trabajo de mayor dignidad. El cambio más importante en los sesenta fue que las domésticas desaparecieron como grupo social. Se desarticularon y muchas se incorporaron a los programas de empleo y educación, aunque algunas continuaron estas labores. 
El primer incremento, realmente, fue en la pasada década de los noventa, con la crisis económica, cuando se dio una coyuntura específica: lo servicios para garantizar una serie de tareas domésticas fueron decayendo o desapareciendo paulatinamente, dando lugar a que este fuera un nicho de trabajo en el mercado laboral, sobre todo en el ámbito de la informalidad. Eso, a la larga, invisibilizó ese trabajo, sus dinámicas. Y desconoció un ejército de mujeres que seguían dedicadas a esas labores para vivir, así como sus derechos, que tampoco se reconocían.
Esa dinámica continuó en los 2000 y luego, con la reestructuración laboral de 2010, este trabajo se convirtió en una opción de empleo con mayor visibilidad. 

¿Qué ventajas y desventajas encuentran las que se dedican hoy a esa labor como opción laboral?

Podrían verse como ventajas, en el contexto cubano, que ha permitido la entrada de un número importante de mujeres al mercado laboral, con empelo que les generan ingresos, a veces hasta muy superiores a los que podrían estar devengando de acuerdo con sus niveles escolares, profesiones y oficios. 
Este es un trabajo que favorece también la conciliación de muchas mujeres que no pueden trasladarse a largas distancias y consiguen este tipo de alternativas, cerca de sus casas, que les permiten alternar el trabajo con labores de cuidado de sus familias.
Ha sido también una alternativa de socialización de muchas mujeres que estaban en sus casas, asiladas del mundo. A veces se piensa que quienes entran en estos servicios se embrutecen y no tiene que ser así, necesariamente. Muchas veces, cuando el servicio lo demanda, ellas llegan a tener un nivel de especialización que solo es posible con programas de superación que ellas mismas se gestionan, en la mayoría de los casos. Aunque se trata, casi siempre, un trabajo monótono, rutinario y pesado, que no siempre estimula la creatividad.
Como desventaja, todavía falta reconocer el valor económico y social de ese trabajo, no solo por la instituciones, sino también por los decisores.
Aunque hay cambios en el marco jurídico, todavía falta reconocimiento a este tipo de empleo. Se le reconoce como opción laboral, pero la norma no se ajusta a las especificidades de ese desempeño. 
Quienes asumen este trabajo viven dinámicas laborales diferentes al resto de los trabajadores, se insertan en el espacio privado de una familia a la que no se tiene acceso, donde es muy difícil la presencia de inspectores. Además, viven condiciones específicas de trabajo, que pasan por una relación de afectividad, familiaridad y confianza muy peculiares, que no se ven en otro tipo de empleo.
Ello puede beneficiarlas o no, pues a veces sobre la base de esa afectividad las sobrexplotan, pagan mal y se violan los acuerdos, tareas y horarios laborales pactados inicialmente.
Otra dificultad es que estas mujeres a veces no son tampoco conscientes del estado de vulnerabilidad en el que se encuentran. Se sienten muy empoderadas, que son sus propias dueñas, cuando en verdad están en medio de relaciones laborales de explotación, si mucho margen para reclamar.
Por otra parte, la privatización de los servicios domésticos ha abierto estas oportunidades de empleo, pero al mismo tiempo ha incrementado el costo del servicio y hace también que algunas personas no puedan pagarlo. 
Esa privatización y alto costo de los programas de facilitación de tareas domésticas han hecho que, si bien estas mujeres están entrando al empleo, otras no puedan ingresar en el mercado laboral. Cuando se presenta una situación familiar, como un anciano que cuidar, por ejemplo, casi siempre son mujeres las que asumen ese cuidado si no lo pueden pagar, y tienen que dejar de trabajar porque no pueden cubrirlo con sus ingresos.
Esa es parte de la complejidad de este problema hoy, pues faltan servicios estatales con precios módicos que puedan ser de fácil acceso para la mayoría de las personas. Se trata, al final, de una política que no beneficia la conciliación y esta entra en el marco de lo privado, que no siempre se puede pagar.
Esto ocurre, además, en medio de una situación socio-demográfica compleja, en que la demanda de los servicios se incrementa y las mujeres tienen menos ventajas que los hombres para entrar o permanecer en el mercado laboral.

¿Qué determina que se formalicen o no?

En mi estudio constaté que un número considerable de estas mujeres formalizan su empelo porque los empleadores se lo piden y no porque ellas directamente lo decidan.
Otras, en cambio, han tenido a bien hacer sus licencias, por el motivo fundamental de contar con un dinero de jubilación. Pero hay muchas más informales que con licencia. Otras no se legalizan porque consideran muy inestables su trabajo y sus ingresos.
En general se mueven mucho en varios ámbitos de trabajo: el estatal, el no estatal o cuentapropismo, el informal. Es un trabajo que depende mucho de las oportunidades que se presentan y van jugando con eso también.

¿Son estables en ese trabajo?
La permanencia es variable. Algunas que hoy son cuentapropistas no se ven haciendo ese trabajo en el futuro, lo ven como temporal. Otras dicen: "ojalá se mantenga por mucho tiempo más". Depende de las condiciones, las facilidades y los ingresos que obtengan.

¿Cuáles brechas de desigualdad socioeconómicas y de género se expresan en este tipo de actividad remunerada?
Sobre todo está atravesado por brechas de desigualdad social y de género. Estamos hablando de un trabajo que se basa en una desigualdad social: quien tiene dinero para contratar la fuerza de trabajo no vive la misma situación económica, social y de todo tipo que la persona que tiene que vender su fuerza de trabajo para vivir.
Es decir, es un trabajo que se basa en una situación de desigualdad social y ello es más visible en aquellas relaciones laborales donde son mayores las diferencias entre quien emplea y es empleado. Son relaciones que pueden atravesarse también por diferencias de clase, de color de la piel, nivel escolar y otras. Ahí la tensión que genera la desigualdad se hace más aguda, porque no se trata solo de brechas derivadas de la relación laboral.
Esas trabajadoras domésticas se insertan en la vida privada de esas familias y con su trabajo reproducen la vida cotidiana de personas cuyo nivel de vida no llegarán alcanzar, aunque a veces las puedan imitar. Se generan otras contradicciones porque, por mucho que los imiten, no consiguen ese bienestar.
Las desigualdades ahí se agudizan y afectan a las trabajadoras, en este caso.
A diferencia de otros, este tipo de trabajo se ancla en una desigualdad y se sostiene en una desigualdad cada vez más evidente, cruda y que no tributan a que esta mujer que esta hoy ofertando su fuerza de trabajo como domestica puedas salir o revertir su situación, aun queriéndolo.
Las desigualdades de género se aprecian marcadamente en las convocatorias que se hacen y las oportunidades de empleo que se ofrecen. Es evidente una distribución sexual del trabajo hacia el interior de las actividades. Las mujeres limpian, lavan, planchan; los hombres son jardineros, custodios, choferes, administradores, mensajeros. Ellos están en actividades de mayor contacto público y control de recursos.
Las domésticas asumen las labores de casa, puertas adentro, y tienen otros espacios de poder por el contacto más directo con sus empleadores, con su vida íntimas y mantienen muchas veces una relación de afectividad que puede generarles ventaja, porque generalmente se convierten en personas de confianza.
En las actividades, remuneración y horarios de trabajo también se manifiestan brechas de género. Las mujeres asumen en general jornadas hasta las cuatro o cinco de la tarde; los hombres, partir de esa hora. Por tanto, cuando una labor requiere más horas de trabajo, no es para ellas. Incluso si hay recepciones, que se pagan extra, las mujeres están limitadas de trabajar en ellas. 

¿Qué rasgos distinguen a estas trabajadoras domésticas remuneradas?
Una de las características que tipifican el contexto cubano es que las relaciones que se establecen entre empleados y empleadores tienden a la familiaridad.
El grupo es muy heterogéneo, pero es algo sui generis para Cuba la presencia de universitarias y ello supone relaciones laborales específicas: se dan relaciones de explotación, pero se soportan menos; un episodio de discriminación o de violencia se tolera menos y llaman a contar más rápido al empleador. También tienen más posibilidades de negociar condiciones de trabajo.
No hay mucha presencia de mujeres jóvenes, las más jóvenes tienen más de 25 años, y como norma no pernoctan en las casas; es decir, muy pocas son adolescentes ni lo que se conoce como "domésticas puertas adentro", excepto algunas provenientes de provincias, a quienes les conviene albergarse en las viviendas.
Ganan altos salarios respecto a salario medio del país y sus condiciones de trabajo son muy variables, dependen del empleador. Entre las que entrevisté, muy pocas que negocian esas condiciones como punto de partida. Suelen acatar las condiciones que les explican en la entrevista de trabajo, pues están en situación de vulnerabilidad, requieren o necesitan ese trabajo. La mayoría depende de lo que el empleador le ofrece: si este desea, quiere y pretende que ella trabaje con dignidad, así ocurre. Pero si no se ocupa, ellas tienen que asegurarse sus instrumentos y medios de trabajo. A las que prestan servicios mediante agencias empleadoras (Palco y Cimex), sí se los garantizan.

¿Qué desafíos supone esta actividad a la política de empleo en el país?
Debe perfeccionarse el marco jurídico que, en esencia, no las reconoce. Como cuentapropistas, se benefician de todas las ventajas que depara la licencia laboral, como la seguridad social o las vacaciones. Pero otras peculiaridades de este trabajo escapan al marco jurídico actual, como antes señalé, en cuanto a la fiscalización del proceso o el conocimiento real de dónde realizan su trabajo, pues los datos de la licencia solo incluyen su localización personal, no la de sus lugares de empleo. Aunque es complicado, es necesario poder inspeccionar esas condiciones de trabajo.
Aunque son difíciles de recopilar, se necesita de estadísticas. Debiera contarse con instrumentos para verificar las que están inscritas y calcular las que se mantienen e ingresan en el mercado laboral informal.
Es importante crear una estrategia para hacer más visible el valor económico de esta actividad, más en el contexto actual, en que tanto se necesita de ese trabajo.
También hace falta sensibilizar a los decisores. Este es un trabajo que no existe, aunque existe. Si no se reconoce, no se puede influir sobre ello. La visibilidad de este tema debe trasladarse del espacio privado al público y de ahí al de la política, en busca de la conciliación, sobre la base de condiciones de trabajo dignas. Tampoco es un tema muy investigado y se necesita profundizar en ello, pues se trata de la realidad de muchas mujeres.

De la Redacción
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México, mayo (SEMlac).- Lo que tradicionalmente era considerada como una profesión femenina, dejó de serlo: las mujeres son minoría en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en México.
De acuerdo con la información publicada por el SNTE en su portal de transparencia, de cada 10 trabajadores de la educación, sólo cuatro son mujeres.
El SNTE publicó el número de integrantes de cada una de las secciones sindicales, por primera vez en su historia, y derivado de las nuevas disposiciones de la Ley General de Acceso a la Información Pública, y en conjunto la fuerza magisterial del sindicato, el más grande del país y América Latina, está compuesta por un millón 619.990 trabajadores.
Del total de trabajadores, cuatro de cada 10 son mujeres, 645.612; mientras que el resto, 974.378 trabajadores son hombres.
El SNTE presenta la membresía por separado de cada una de las secciones que hay en el país; en total 55 secciones, y contabiliza el número de mujeres afiliadas al SNTE y el número de hombres.
En la información destaca la Ciudad de México con el mayor número de afiliados, 150.945, en las tres secciones sindicales que tiene en la capital del país; la sección nueve de preescolares y primarias; la sección 10 de secundarias y la sección 11 con los trabajadores de apoyo a la educación.
En todas las secciones de la Ciudad de México las mujeres están en franca minoría. En la sección nueve, de preescolar, hay 9.027 mujeres y 43.009 hombres, en la sección 10 de primarias, el número de mujeres es de 30.490 frente a los 43.060 maestros; mientras que en la sección 11, personal de apoyo a la educación, son 10.855 mujeres y 14.504 mujeres.
Es en la sección 10 de la ciudad de México donde está el mayor número de mujeres del gremio magisterial, con 30.490, le siguen la sección 32 de Veracruz con 30.279, y la sección 14 de Guerrero con 28.849.
También es en la Ciudad de México donde el SNTE tiene, en conjunto, el mayor número de afiliados, con 150.945.
Le sigue Veracruz, con 111.330 trabajadores en el sistema público, tanto federalizado como estatal, pues el dato incluye información de las secciones 32 y 56.
Otro dato que revela la membresía del SNTE es el relativo a Oaxaca, donde hay dos secciones sindicales; en la sección 22, cuyos trabajadores forman parte de la disidencia magisterial de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), hay 65.000 trabajadores, de esta fuerza magisterial, 26.650 son mujeres, el 41 por ciento del total.
En tanto, en la sección 59 de Oaxaca, de reciente creación, hay 1.895 maestros, la mitad, 948 son mujeres, por lo que esta es la sección más pequeña del país, junto con la sección tres de Baja California Sur, que tiene 9.506 afiliados, de los cuales 4.171 son mujeres, el 43,8 por ciento; y la sección uno de Aguascalientes donde hay 18.816 afiliados, pues el resto de las secciones sindicales rebasan los 20.000 trabajadores.
Los estados con el mayor número de trabajadores afiliados al SNTE son además de la Ciudad de México y el Estado de México, Jalisco con 92.565, Puebla, con 85.815 y Chiapas con 72.297.


 

De la Redacción
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México, mayo (SEMlac).- La campaña #AfromexicanaSoy fue lanzada aquí con la finalidad de promover el orgullo identitario entre las mujeres de las comunidades negras del país y la visibilización de su lucha a favor de la igualdad de oportunidades.
Realizada por la organización feminista Fondo Semillas, en alianza con la cantante Alejandra Robles, #AfromexicanaSoy incluye historias y frases de tres mujeres activistas de 59, 29 y 22 años que son los rostros protagónicos de la campaña en redes sociales.
"Ser una mujer que se reconoce y rescata su historia". "Darle valor a mi arraigo". "Tener orgullo por mi piel, mis raíces y nuestra cultura". Son las frases con las que Hilda Guillén, Patricia Ramírez y Yara de la Cruz definen qué significa para ellas asumirse como afromexicanas.
Mediante sus historias personales, en formato de spots de menos de dos minutos, se relata cómo es que ellas construyeron su identidad al rescatar su ascendencia negra, históricamente invisibilizada, y dan testimonio del fuerte activismo que desarrollan a través de las organizaciones de mujeres afromexicanas a las que pertenecen y desde las cuales impulsan su agenda.
Esta incluye promover el auto reconocimiento entre otras mujeres negras que por miedo a la discriminación no se atreven aún a nombrarse como tales, y el reconocimiento constitucional de los pueblos afrodescendientes como primer paso para la asignación de presupuestos para políticas públicas y necesidades específicas en materia de salud, derechos sexuales y reproductivos, educación y desarrollo económico.
Según la encuesta intercensal del INEGI de 2015 -la primera medición en el país en la que se incluyeron criterios para la cuantificación de esta población- en México viven 1.38 millones de afrodescendientes, de los cuales 705.000 son mujeres. Según un estudio que sobre esta población realizó la Comisión Nacional de Derechos Humanos y publicado en 2016, 18,2 por ciento no tiene acceso a servicios de salud (porcentaje mayor al de la población indígena, que es de un 16,4%).
"Hacer visible a la población afrodescendiente, en particular a las mujeres que son quienes sufren mayor discriminación, es indispensable para avanzar en su reconocimiento, en el respeto a sus derechos y en la construcción de un país con justicia e igualdad", señaló Laura García, directora ejecutiva de Fondo Semillas.
Como parte de estas acciones, Fondo Semillas -que el año pasado fue aliada de la campaña "Encara al Racismo"- apostó por continuar generando conversación en torno a este tema, aprovechando el potencial que la creciente penetración de las redes sociales permite. Bajo el hashtag #AfromexicanaSoy busca que muchas otras mujeres participen de la campaña compartiendo su foto y por qué ostentan orgullo por su afrodescendencia.
Alejandra Robles, la cantante afromexicana cuya voz musicaliza los spots de la campaña, es oriunda del municipio de San Pedro Mixtepec, en la Costa Chica Oaxaqueña, y a lo largo de su trayectoria ha mostrado un fuerte compromiso con esta causa.

 

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