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Colombia: Gobierno capitalino por inclusión de género en Objetivos del Milenio

Por Ángela Castellanos Aranguren

 

Importantes pasos en Colombia para la aplicación de los objetivos del milenio.

Bogotá, mayo (Especial de SEMlac).- Con el fin de diseñar políticas públicas con impacto general y tendientes a cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), el gobierno de la capital colombiana tomó la decisión de generar una metodología que incluya a las mujeres en todos los ODM.

 

En septiembre de 2000, los principales líderes mundiales emitieron, en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de Nueva York, la Declaración del Milenio constituida por ocho compromisos sociales, llamados los Objetivos del Desarrollo del Milenio.

 

Los ODM, cuyo plazo de cumplimiento vence en 2015, se proponen metas en los temas de erradicación de la pobreza extrema y el hambre, la educación universal primaria, la igualdad entre géneros, la mortalidad de los menores, la salud materna, la lucha contra el VIH-sida, el desarrollo sostenible y el fomento de una asociación mundial para el desarrollo.

 

Después de casi 10 años de esfuerzos y a poco más de cinco del plazo límite, los ODM están lejos de cumplirse en su totalidad. Por ello, en 2008, los líderes mundiales se volvieron a reunir, a instancias de la ONU, para renovar el compromiso y hacer un llamado a establecer planes concretos y medidas prácticas para alcanzar tales propósitos en 2015.

 

A fin de apuntalar las medidas y los planes, el gobierno del Distrito de Bogotá se encuentra trabajando en una estrategia para incluir el enfoque de género en las mediciones del progreso de los ODM.

 

"La metodología propuesta, además de los indicadores de Naciones Unidas establecidos para todos los países, propone algunos otros complementarios de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL)", explicó Ana Isabel Arenas, consultora a cargo del diseño de la estrategia.

 

"Los Objetivos del Desarrollo del Milenio son una especie de SOS sobre los temas cruciales tales como pobreza, educación, salud, entre otros; por ello, deben abordarse de manera que se vea la situación de las mujeres en los ocho objetivos, no sólo en los que se refieren directamente a ellas", comentó Martha Lía Velásquez, consultora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, capítulo Colombia.

 

En el mismo sentido se pronunció Patricia Jaramillo, consultora colombiana especialista en economía y género, quien se refirió a la Declaración de París, aprobada por más de 100 países en 2005, referente a mejorar los efectos de la ayuda al desarrollo, particularmente aquella destinada a la consecución de las los ODM.

 

"La Declaración de París borra a las mujeres de los ODM, y las instancias encargadas de la medición de su progreso tampoco incluyen las diferencias por sexo", aseguró Jaramillo.

 

Entre los factores que conspiran contra el cumplimiento de los ODM se encuentran el alza mundial en los precios de los alimentos y la crisis económica mundial, así como la falta de planes específicos para la situación que viven las mujeres en cada área de los compromisos.

 

Por ejemplo, explica Arenas, la pobreza tiene consecuencias diferentes para hombres y mujeres, de hecho no es por azar que las mujeres expresen mayores niveles de desempleo, reciban menos ingresos laborales por igual trabajo y su participación política sea inferior, entre otros.

 

Indicadores que reflejan la situación de las mujeres

Entre los indicadores complementarios de la estrategia sugerida, se destacan los relativos a los tres primeros ODM. Para medir la erradicación de la pobreza y el hambre, el primer ODM se plantea adicionar el indicador complementario de la CEPAL de población sin ingresos propios por sexo.

 

Para el caso de Bogotá, el 40 por ciento de las mujeres no tienen ingresos monetarios propios, lo cual es el doble del porcentaje de hombres en esta situación, mientras que la media para la población capitalina es 30 por ciento. Por tanto, este indicador permite ver la dimensión del problema que afrontan las bogotanas y que, de otra manera, estaría oculto en el porcentaje promedio.

 

Otro indicador sugerido es aquel que mide la distancia de los hogares con jefatura femenina a la línea de pobreza (coeficiente de la brecha de pobreza según jefatura femenina), el cual permite ver la relación entre pobreza y familias encabezadas por mujeres.

 

Así mismo se plantea incluir un indicador que mida los ingresos según sexo, lo cual reflejará que en Bogotá la proporción de mujeres es mayor en los segmentos más pobres.

 

En relación con el logro de la enseñanza primaria universal, segundo ODM, la metodología sugiere que se mida la relación entre niñas y niños que estudian.

 

Para el caso de Bogotá, la diferencia no es mucha, pero si se toma en cuenta el aspecto de eficiencia, se observa que el rendimiento de ellas disminuye por el factor de maternidad adolescente y en los hombres por la vinculación con actividades de generación de ingresos.

 

En lo referente a la promoción de la igualdad entre los sexos y el empoderamiento de la mujer, tercer ODM, la estrategia propone incluir las violencias contra la mujer como un indicador complementario.

 

Las diversas formas de violencia tienen costos asociados que afectan el cumplimiento de otros ODM, tales como desempleo, bajo rendimiento escolar, y deterioro de la salud, entre otros.

 

De manera general, la metodología propuesta busca que los nuevos indicadores permitan ver la información desagregada por sexo, al tiempo que se incorporen otros factores de análisis como la autonomía.