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Cultura: Meira del Mar, se fue la dulce voz de la poética colombiana

Por Ángela Castellanos Aranguren

 

Bogotá, abril (SEMlac).- "Nada igual a esta dicha de sentirme tan sola en mitad de la tarde y en mitad del trigal; bajo el cielo de estío, y en los brazos del viento, soy una espiga más".

 

Este es el primer verso del poema "Soledad", de Meira Delmar, como quiso ser conocida una de las grandes poetas colombianas, que el pasado 18 de marzo falleció a sus 86 años.

 

Olga Chams Eljach a la edad de 15 años publicó sus primeros poemas bajo el seudónimo de Meira Delmar. Desde entonces, la dulce sensualidad de su poesía fue reconocida y cinco años después publicaría su primer libro "Alba de Olvido".

 

"En el poema 'Soledad', incluido en 'Alba de Olvido', Meira deja ver ya su naturaleza sosegada, pues era un ser que irradiaba tranquilidad", afirma a SEMlac Luz Eugenia Sierra, editora de poesía colombiana.

 

De padres libaneses inmigrantes, Delmar estudió música en el Conservatorio Pedro Biava de Barranquilla, su ciudad natal, pero su inclinación a las letras la llevaría luego a estudiar Historia del Arte y Literatura, en Roma, Italia.

 

"Tuvo la suerte de ser valorada por la sociedad de Barranquilla (su ciudad natal), y de relacionarse con el círculo literario de este puerto, del que hicieron parte figuras como Gabriel García Márquez", agrega Sierra, quien conoció a la poetisa cuando editaba su colección "Poetas en Abril".

 

En efecto, la universidad del Atlántico (su región de origen) reconoció su obra confiriéndole el doctorado Honoris Causa en letras. También fue enaltecida como miembro de la Academia Colombiana de la Lengua y dirigió por muchos años la Biblioteca Pública del Atlántico.

 

García Márquez escribió en 1951: "El dominio del instrumento que se ha venido purificando progresiva y sistemáticamente a través de tres libros anteriores (descuento la selección de sus mejores versos) ha puesto a Meira Delmar en posesión de su claro universo interior y le ha permitido rescatar, de su estado de alma, la correspondencia íntima del mar exterior que ella tanto ama, de las golondrinas que tanto persigue, del amor que tanto la alegra y le duele en una dimensión diferente de las conocidas, y sólo de ella".

 

Su obra fue evolucionando desde el piedracielismo (movimiento poético colombiano), completando siete libros. "Toda la vida escribió poesía, y en su obra siempre se le siente el mismo aliento, desde sus primeros poemas hasta los recientes", agregó Sierra.

 

Su obra ha sido valorada por el dominio de todas las formas poéticas. No obstante, de estas se destacan dos que la caracterizan: el respeto a los estilos tradicionales y el uso del verso libre.

 

El también poeta Joaquín Mattos Omar le dedicó a Delmar, el día de su fallecimiento, una columna editorial. "En esta (su obra) priman la serenidad y la delicadeza, como fruto de ser la expresión de una sensibilidad más bien volcada a los objetos y las experiencias que constituyen lo bello en la naturaleza y la condición humana, y no hallamos en ella, por tanto, ni acres ironías ni oscuros y sórdidos estremecimientos", expresó.

 

"Pero su poesía es bella no por la belleza de sus motivos, sino por el acierto de su resolución estética, por la calidad de su imaginería, por ejemplo. Ahora bien, no obstante lo anterior, la obra de Meira ha demostrado tener también fibra —y alcanzar en ello igualmente altos grados de eficacia lírica— para las manifestaciones del orbe contrario", agregaba.