Reportajes y noticias de SEMlac

del 20 al 26 de agosto de 2007

 

 

Terremoto en Perú: Clamando por una ayuda que tarda demasiado

Por: Zoraida Portillo

 

Chincha, Perú, agosto.- Desesperación es la palabra que mejor describe la situación de los damnificados por el terremoto que el pasado miércoles 15 de agosto sacudió a gran parte del Perú.

 

Casi 72 horas después del sismo, la ayuda aún no llegaba a muchas ciudades del sur que continuaban sin energía eléctrica ni agua, con sus sistemas de desagüe colapsados y exhibiendo rumas de escombros como mudo testimonio de la devastación.

 

Una de esas ciudades es Chincha, ubicada a 194 km de Lima, famosa entre los peruanos por su gente alegre y acogedora, sus bailes de origen africano profundamente arraigados en el acervo cultural de este país, y su ubérrima campiña.

 

Hoy, por donde se camina, sólo se encuentra devastación y dolor, hay que tener cuidado para no tropezar con los cables de alta tensión regados por las pistas; no pegarse demasiado a las paredes apuntaladas rudimentariamente, a punto de venirse abajo; y eludir no sólo el desmonte acumulado en las calles, sino los muebles sacados apresuradamente de las casas y colocados de cualquier manera en aceras y pistas.

 

La sonrisa afable de sus pobladores se ha trocado en una mueca de espanto e incertidumbre. Tienen miedo de las réplicas que se suceden cada cierto tiempo y les recuerdan los dos minutos de pavor vividos el 15 de agosto, pero también tienen miedo de un futuro que se les presenta más incierto que nunca.

 

“No tengo dónde ir, estoy durmiendo en la vía pública con mis dos hijos”, dice Estela Ramos al tiempo que nos invita a pasar a lo que era su casa, convertida en un amasijo inhabitable del que no ha podido rescatar nada.

 

“Yo tengo a mi madre inválida y soy padre y madre de mis tres hijos”, interrumpe Erminda Mercedes y, sin darnos cuenta, estamos rodeados de decenas de personas que insisten en que visitemos sus hogares en ruinas, que saquemos fotos, que los ayudemos; todos quieren hablar, todos tienen un drama que contar. Ninguno tiene un techo dónde refugiarse.

 

“Acá, en esta vereda, anoche falleció un bebé de 11 meses, se murió de frío porque nos estamos tapando con periódicos”, dice Maritza Rojas. Horas después corroboramos, en el hospital San José, que la noche del jueves 16 se registraron varios ingresos de niños y ancianos con problemas respiratorios debido a que la temperatura descendió hasta los cinco grados.

 

No fue posible conocer el número exacto porque, al no contarse con energía eléctrica, los ingresos se registran manualmente. Los dos únicos hospitales de la ciudad han colapsado, no solamente por la inmensa cantidad de heridos –700, según el jefe de los bomberos–, sino por la falta de medicamentos.

 

“Mi hijito está con fiebre muy alta, pero en el hospital me han dicho que ya no tienen medicamentos, las farmacias están cerradas por temor a los saqueos y tampoco tengo plata para comprar los remedios”, relata Irma Hernández, mientras trata de reanimar al niño, que está descalzo y desabrigado. “Es la única ropita que tiene, no logré salvar nada de mi casa”, dice como disculpándose.

 

Chincha tiene alrededor de 60.000 habitantes y, de una u otra manera, todos están damnificados. Marco Casas, capitán del cuerpo de bomberos, estima que el 80 por ciento de las viviendas han colapsado y que por lo menos el 75 por ciento tendrá que ser demolido.

 

Por el momento no hay cómo hacerlo. Ni siquiera se pueden remover los escombros por falta de herramientas y, ante cada nuevo temblor, más paredes se derrumban, más cimientos se desestabilizan.

 

Desde que ocurrió el terremoto hasta la madrugada del sábado 18, el Instituto Geofísico del Perú había registrado en la zona más de 318 temblores de intensidad baja a moderada. Mientras recorríamos la ciudad, ocurrieron dos sismos, pequeños pero suficientes para avivar los peores temores.

 

La energía eléctrica aún no se puede restablecer, debido a que se necesita cambiar la mayor parte de los transformadores y volver a tender los cables de alta tensión que han quedado inservibles. Muchos postes de alumbrado público se mecen peligrosamente sobre las casas. El agua potable es otro problema y ninguna autoridad se atreve a decir cuánto tardará en reponerse el sistema de alcantarillado y desagüe. Ni siquiera la comunicación telefónica es óptima.

 

De otro lado, mantener la vigilancia en una ciudad de casi tres mil km2, acosada por el hambre y la necesidad, con sólo 190 policías, es casi imposible y así quedó demostrado la noche del viernes, cuando turbas de pobladores desesperados –a los que rápidamente se unieron delincuentes fugados durante el sismo de una cárcel de alta seguridad– saquearon tiendas, asaltaron los camiones con víveres que pasaban hacia el sur y aterrorizaron a quienes pernoctaban en la vía pública.

 

“Acá puede cundir el caos, la gente tiene hambre y está en estado de angustia, nosotros no tenemos capacidad de contención, si no viene ayuda de Lima, la situación se puede escapar de control”, nos había dicho horas antes un alto jefe policial que pidió no ser identificado.

 

Luego de una noche de terror, al día siguiente la situación había sido controlada con el envío de refuerzos desde Lima y la intervención del ejército, lo que no significa que se haya resuelto el problema de fondo: la falta de ayuda eficaz y oportuna.

 

Mientras el presidente García y sus ministros pedían calma y paciencia a los damnificados, desde la cercana localidad de Pisco, los chinchanos se sentían relegados, puesto que toda la ayuda internacional sigue canalizándose hacia Pisco, que cuenta con su propio aeropuerto, y hacia Ica, la capital departamental, y no llega a esta devastada provincia.

 

“¿Cómo puedo pedirle paciencia a gente que está durmiendo en la calle?, a Chincha no se ha enviado una sola carpa”, se quejó Lucio Juárez, alcalde de Pueblo Nuevo, el distrito más poblado de la región: 80.000 habitantes, 80 por ciento de los cuales son damnificados.

 

“Hemos tenido que comprar ataúdes a crédito porque los cadáveres estaban en la vía pública”, añade. En Chincha han muerto 120 personas, pero en algunas localidades de la parte andina, como San Juan de Yana, que permanece incomunicada por vía terrestre, aún hay cadáveres insepultos.

 

Preguntamos a los dirigentes populares del distrito de Pueblo Nuevo qué es lo que requieren con más urgencia. Casi al unísono nos respondieron: carpas, mantas, agua, medicamentos, pilas para las linternas y los radios, “o aunque sea velas y fósforos, ya sé que es muy peligroso ante tanto temblor, pero necesitamos iluminarnos de alguna forma por las noches”, afirmó Ernesto Sauri, del asentamiento humano León de Vivero.

 

Y en medio de tanto dolor, una noticia nos alegra por un instante: en la Plaza de Armas de la ciudad de Pisco, más al sur y epicentro del terremoto, dentro de una carpa de la seguridad social, Erika Gutiérrez, madre primeriza de 22 años, trajo al mundo un robusto niño. Evidentemente, no es la mejor manera de nacer, pero nos recuerda a todos que aún en medio de la tragedia, la vida se abre paso y nos devuelve la esperanza.

 

RECUADRO

“Lo hemos perdido todo, pero no la esperanza”

Encontramos a Juan Zúñiga en las afueras de la Municipalidad Provincial de Chincha, tratando de hacerse escuchar entre cientos de gritos que reclamaban airados, a los representantes de Defensa Civil, ayuda para sus vecinos.

 

“Lo hemos perdido todo, usted no sabe lo que eso significa”, nos reprocha. Algo en el fondo de sus ojos tristes nos dice que no miente, pero inmediatamente la multitud nos rodea cuando se entera que somos periodistas de una agencia internacional, y no podemos seguir conversando.

 

Sin embargo, pacientemente nos espera durante horas hasta que terminamos de hacer un recorrido por la ciudad derruida y luego nos invita a visitar su “urbanización popular”, en las afueras de Chincha. Trepamos en su moto y, mientras nos acercamos, constatamos que siempre es posible agregar más destrucción y dolor si los afectados son pobres entre los pobres.

 

En El Trébol, donde vive Juan junto con otras 200 familias, la mayoría vendedores ambulantes, madres solteras, trabajadores eventuales y jefas de familia, no queda una sola casa en pie. Y resulta difícil imaginarse que en esa mezcolanza de piedras, vigas y desechos que se extiende hasta donde alcanza la vista, alguna vez latió la vida.

 

La mayoría no pudo salvar nada, pero inmediatamente juntaron lo poco que les quedaba y levantaron refugios improvisados para albergar a los más de 500 niños que viven allí. “Tienen que dormir por turnos”, refiere Zúñiga, quien es presidente de El Trébol.

 

“No tenemos qué comer, pero algo tenemos que darles, hoy les preparamos aguadito (un caldo típico con fideos) y camote (boniato o batata)”, dice Paulina Salvatierra mientras nos muestra una hornilla improvisada con las mismas maderas que alguna vez sostuvieron sus casas.

 

“Sólo alcanzó para 30 raciones”, suspira. Me niego a preguntar qué comerán aquellos que no alcanzaron una porción, pero ella parece adivinar mi pensamiento: “yo no he comido nada desde el terremoto”, afirma.

 

Cada familia tiene una historia que contar. Todas son dramáticas y su denominador común es la pobreza, el abandono, pero también las ganas enormes de salir adelante, como aquella niña-madre de 17 años que es huérfana y sostén de su hermanito de 11 años gracias a su oficio de chatarrera. O Dina Aburto, que se lamenta por no haber podido salvar ni siquiera una cama para que duerman sus hijos de 3, 4 y 5 años. O Victoria Balboa, padre y madre de sus hijos de 11 y 7 años, uno de ellos discapacitado. “Lo hemos perdido todo, menos la esperanza de salir adelante”, subraya Rocío Elvira García.

 

Todos se pasan la voz: ¡ha venido la prensa! y corren alborotados a contarnos su historia, tal vez para desahogarse, pero también con la esperanza de que por nuestro intermedio puedan conseguir la ansiada ayuda que necesitan: carpas, frazadas, comida para los niños, los mismos reclamos que hemos escuchado a lo largo del día en otras partes de la ciudad.

 

Imposible escribir todos sus testimonios. Tampoco prometerles que gracias a nuestra crónica llegará la ayuda. Pero colaboramos con ellos de la manera que sabemos: les hicimos un vídeo casero, para que quienes visiten nuestra página web puedan conocer de primera mano sus necesidades. (Ver video en www.redsemlac.net)

 

 

República Dominicana: Nueva polémica sobre el aborto

Por Mirta Rodríguez Calderón

 

Santo Domingo, agosto.- Luego de más de dos años en que el Congreso de la República Dominicana ha estado considerando modificaciones al Código Penal, el protocolo vuelve al órgano legislativo y el movimiento de mujeres se prepara para nuevas vistas públicas que les permitan objetar la propuesta en relación con el aborto.

 

Las previsiones para reforzar las penas al aborto, que aquí es motivo de culpas sin importar las causales, han suscitado movilizaciones de diversos sectores, fundamentalmente de médicos y del movimiento de mujeres.

 

Los médicos y paramédicos porque se les sanciona fuertemente. Las mujeres, porque se les condena cualesquiera que sean las razones que las inciten a interrumpir su embarazo, aun en los casos de la presencia de fetos malformados, o de que la mujer haya sido violada o víctima de incesto.

 

Este panorama, al cual ya le quedan pocos países émulos en el continente, manda a la muerte, cada año, a cientos de mujeres. Si bien las cifras de mortalidad materna por aborto se enmascaran en el enunciado “muertes derivadas de embarazo y parto”, las personas informadas saben que la mayoría se debe a legrados mal practicados.

 

Las precarias estadísticas no permiten tener datos exactos, pero se sabe bien que cada año se practican entre 80.000 y 100.000 interrupciones de embarazo.

 

El miércoles 22 de agosto, el Congreso recibirá en vistas públicas a quienes quieran opinar. Se harán presentes representantes del movimiento femenino. Una de las fuerzas más beligerantes es la organización Colectiva Mujer y Salud, cuyas dirigentes dijeron a SEMlac que convocaron a sus congéneres para acudir y hablar allí porque deben detener este crimen que victimiza, en particular, a las más pobres.

 

El asunto está en la calle y el debate se calienta, aunque los medios de difusión, algunos con timidez por sus compromisos con la Iglesia Católica –cuya posición es muy reacia al reconocimiento del derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo–, están tratando el tema desde ópticas frecuentemente conservadoras.

 

Una fuente consultada por SEMlac reveló que ejecutivos del periódico gratuito Diario Libre, de amplia circulación, habrían recibido un reproche cáustico de un pastor evangélico –iglesia también opuesta a este derecho de las mujeres– porque estarían “haciéndose partícipes” de las posiciones de “esas”.

 

Las fuerzas de las mujeres organizadas reclaman la despenalización al menos por cuatro causales: violación o incesto, malformación del feto en gestación, fecundación no consentida o peligro para la vida de la madre.

 

Datos del sistema de Naciones Unidas aportan cifras bien elocuentes: mientras que en el mundo en desarrollo la mortalidad materna es de 442 por cada 100.000 nacidos vivos, las mujeres que mueren en el llamado Primer Mundo son 26. En República Dominicana suman 150, según esas fuentes, sólo superada por Haití en Latinoamérica.

 

Es muy difícil pronosticar en un contexto de falsas religiosidades que prevalecen en las estructuras decisorias qué puede pasar al calor de esta nueva discusión sobre el tema del aborto, pero hay que presumir que al movimiento de mujeres no le será fácil convencer a una mayoría de legisladores y legisladoras.

 

Hasta el momento, este segmento de la sociedad política no ha evidenciado un pensamiento dispuesto a promover la actualización de sus mentalidades y la puesta al día de su país, uno de los únicos cinco donde al aborto es penalizado sin ninguna consideración.

 

 

México: El conservadurismo atenta contra los jóvenes

Por Alicia Y. Reyes

 

Guadalajara, Jalisco, México, agosto.- El gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, del conservador Partido Acción Nacional, viene demostrando con sus constantes declaraciones una absoluta falta de información en salud reproductiva, que atenta contra los derechos de la población.

 

Hace algún tiempo afirmó que su gobierno no está obligado a entregar condones a los jóvenes, ya que sería “como darles vales para comprar cerveza y pagar un hotel”.

 

El pasado domingo 5 de agosto, declaró que los únicos que estaban en riesgo de contraer el virus que causa el Sida eran los homosexuales y, días después, ante las críticas desatadas, señaló que la causa del Sida en el mundo era la promiscuidad de la población, con lo cual prácticamente retrocedió unos 20 años en la percepción que se tiene a nivel mundial sobre la pandemia y sus causas.

 

Es universalmente aceptado que la adquisición de este virus se relaciona más con la falta de protección que con el número de parejas y hablar de promiscuidad es algo totalmente superado.

 

Los organismos de la sociedad civil con trabajo en VIH/Sida en el Estado de Jalisco, situado a 580 kilómetros al norte de la capital y segundo en importancia en el país, se apresuraron a recordarle que el Sida es un problema que afecta a toda la población, no sólo a los homosexuales, ni a los hombres que tienen sexo con otros hombres.

 

De hecho, Jalisco tiene el más alto índice de transmisión heterosexual del país, básicamente porque es uno de los estados con más trabajadores migratorios que marchan hacia Estados Unidos, muchos de los cuales regresan con el virus en su organismo y lo trasmiten a su pareja femenina.

 

Por su parte, el doctor Jorge Alejandro Saavedra López, del Centro Nacional para la Prevención y Control del Sida, organismo rector en materia de prevención de esta pandemia, recordó al gobernador tapatío que Jalisco recibió este año dos millones de condones, en virtud a los convenios suscritos entre los gobiernos estatales y la Federación, los mismos que deberán ser distribuidos durante el año en colaboración con organismos de la sociedad civil.

 

.En Jalisco se han detectado 10.000 personas con el virus y se calcula que por lo menos 30.000 más lo llevan en su organismo y lo ignoran. En México, 280.000 viven con el virus que causa el Sida y cada 20 meses se duplican los casos.

 

De acuerdo con la doctora Patricia Isabel Campos López, directora para América Latina de AIDS Healthcare Foundation, organismo que encabeza una campaña por la atención integral y la lucha por bajar el costo de los antirretrovirales, cada condón cuesta al gobierno menos de cinco centavos de dólar, mientras que la atención a los pacientes que ya desarrollaron la enfermedad es de 5.000 dólares al año.

 

La jefa para América Latina del Aids Healhcare Foundation señaló que, cuando se hacen declaraciones como las de González Márquez acerca de que determinado sector poblacional se puede considerar grupo de riesgo, se incrementa la discriminación, pero, además, se hace creer al resto de la población que está a salvo.

 

Señala que en Jalisco, de las personas detectadas con el virus, 1.801 son heterosexuales, 1.714 homosexuales y 1.295 bisexuales.

 

Por otro lado, recordó que en 2001. durante la reunión sobre Sida celebrada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, México se comprometió a la distribución gratuita de condones en grupos en condiciones de vulnerabilidad. Estos son hombres que tienen sexo con otros hombres, jóvenes de ambos sexos, mujeres, migrantes y consumidores de drogas.

 

En este país, los adolescentes inician su vida sexual, en promedio, a los 14 años los varones y 16 las mujeres. En esa etapa los y las jóvenes no tienen capacidad económica para costearse la compra de condones, además de que están en una fase en la que requieren de herramientas para tomar mejores decisiones.

 

Las organizaciones en lucha contra el Sida, tanto gubernamentales como de la sociedad civil, ofrecen a los jóvenes talleres en los que se les habla de abstinencia, fidelidad mutua, sexo seguro y sexo protegido.

 

Ello quiere decir que no se entregan los condones a la población sin antes ofrecer talleres y pláticas sobre proyecto de vida, responsabilidad y riesgos de iniciar su vida sexual de manera desprotegida.

 

Investigaciones internacionales demuestran que los jóvenes que reciben educación sexual a edades tempranas toman mejores decisiones de cuándo y cómo iniciar su actividad sexo-genital.

 

Por su parte, el infectólogo Manuel Ramírez señaló a SEMlac que está comprobado que es mucho más barato trabajar en la prevención que atender pacientes con VIH y, por ello, se muestra convencido de que se deben incrementar las campañas con tal propósito entre los jóvenes.

 

Aseveró que un sector de la población con el que se ha trabajado poco es con los padres jóvenes, para que de acuerdo con sus creencias y valores introduzcan el tema de la sexualidad desde la infancia. De esta forma, los hijos sabrán que pueden tocar estos asuntos en casa, afirmó.

 

Si podemos decirles a nuestros hijos que abusar de los carbohidratos y no hacer ejercicio los puede predisponer a la diabetes y otras enfermedades, igual se les puede informar que tener sexo sin protección los pone en riesgo de adquirir una enfermedad de transmisión sexual, enfatizó.

 

Más allá de la opinión personal del gobernador de Jalisco en torno a la entrega de condones a los jóvenes, lo importante es reconocer que las políticas públicas del Estado garantizan el acceso a este método de prevención de embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual, expresó el representante del Fondo de Población de la ONU en México, Arie Hoekman.

 

Fue de esta manera que Hoekman se refirió a las declaraciones de González Márquez respecto a que dotar de preservativos a los jóvenes equivaldría a “pagarles cervezas y un vale para el motel”. Subrayó que las políticas públicas permiten acceder a servicios de salud sexual y reproductiva, incluso a la población más desfavorecida.

 

La utilización del condón protege en 98 por ciento de adquirir infecciones de transmisión sexual, señala Pedro Ávalos, educador sexual, por lo que el gobernador tapatío tendrá que entender que, al margen de creencias religiosas, deberá apoyar las campañas dirigidas a toda la población, con énfasis en los grupos más vulnerables.

 

 

Guatemala: Mujeres con voto, pero sin poder de decisión

Por Alba Trejo

 

Guatemala, agosto.- Cuando se le preguntó a las mujeres de distintos lugares de Guatemala por qué no aspiraban a cargos a elección popular, de forma discreta y, en voz muy baja, coincidieron en decir que por los celos de esposos y padres, el temor a que el pueblo hable mal de ellas o por haber llegado sólo al tercer grado de primaria.

 

Esas respuestas no sorprendieron a los investigadores de Naciones Unidas encargados del estudio, quienes confirmaron así por qué en este país centroamericano prevalece una notoria ausencia femenina en diputaciones y corporaciones municipales, pese a ser las mujeres el 51 por ciento de los 13 millones de habitantes.

 

Tanto mujeres indígenas como ladinas y garífunas reflejaron que el sistema patriarcal tampoco les cede espacios para participar como candidatas a puestos de elección popular, porque coinciden en que “el lugar de las mujeres está en la casa”. Además, los partidos políticos marginan a quienes buscan promoverse a través de uno de ellos.

 

En septiembre venidero, Guatemala elegirá a su próximo presidente, diputados al Congreso de la República y Alcaldes Municipales y en esas listas la presencia femenina es casi nula.

 

El no gubernamental Tribunal Supremo Electoral reportó que, hasta junio, sólo estaban inscritas 74 candidatas a diputadas, en contraste con el número de hombres que era de 288, mientras que para corporaciones municipales apenas había 253 mujeres frente a 2.076 varones.

 

La desigualdad se mantiene en la política de este país, señaló Catalina Soberanis, quien ha sido Ministra de Educación, Diputada y ex presidenta del Congreso de la República.

 

Ella sostiene que en esta nación son marcados los contrastes en la política en el tema de género y puso como ejemplo que, de un total de 158 diputados, sólo 14 son mujeres. La discriminación va más allá, pues únicamente una de ellas representa a las indígenas, pese a que la población de origen maya alcanza los seis millones de habitantes.

 

En los puestos ediles, las cosas empeoran, indica Soberanis. De 331 corporaciones municipales que gobiernan la nación, apenas ocho mujeres están sentadas en la silla edil y solamente una de ellas pertenece a la cultura indígena.

 

La mujer rural históricamente ha sido marginada, en especial en el tema de la educación. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas, sólo el 48,3 por ciento de las mujeres son alfabetas, frente al 64,1 de los hombres.

 

Mientras, en salud, a nivel general, la tasa de mortalidad materna de Guatemala es una de las más altas de América Latina: 153 mujeres mueren por cada 100.000 bebés nacidos vivos.

 

El Fondo de Población de las Naciones Unidas, de igual forma, califica como dramática la presencia femenina en los puestos de poder y, aún más, en las propuestas de los partidos políticos para promoverlas a cargos de decisión.

 

Para este organismo internacional, la participación femenina en las organizaciones políticas en Guatemala es “sumamente limitada y casi inexistente” y considera grave la ausencia de garantías normativas que permitan atender esa necesidad de participación equitativa de mujeres y hombres dentro de esas fuerzas.

 

De acuerdo con Nineth Montenegro, una activista en derechos humanos que ha sido diputada por dos legislaturas representando al partido de tendencia izquierdista Frente Nueva Nación, Guatemala junto con Paraguay, Honduras y Brasil son los países con los índices más bajos de mujeres en el Parlamento.

 

En ese grupo político, ella encabeza el listado al Congreso de la República. Su partido, junto con el Frente Republicano Guatemalteco, es el que mayor número de mujeres promueve para diputaciones, con más de 25 candidatas.

 

Las demás propuestas políticas, como la Gran Alianza Nacional, la Unidad Nacional de la Esperanza y la Democracia Cristiana Guatemalteca, han designado de cinco a siete mujeres en sus listas al Legislativo.

 

Ello demuestra que la mujer, y especialmente la indígena, sigue siendo puro folclor en la contienda, opina Carmen Quiej, dirigente de las mujeres indígenas Moloj.

 

Quiej hizo pública su molestia al indicar que no sólo las ladinas (mestizas) son discriminadas. “En Guatemala, cuatro millones de habitantes conforman los 23 grupos mayas y no figuramos como mayoría en los puestos de poder”, agregó.

 

José Dávila, director del Instituto Centroamericano de Estudios Políticos, piensa que ellas deberían tener una cuota de poder similar a la de los hombres, si son las que conforman la mayoría de la población.

 

Indicó, además, que se debe terminar con la idea de que el género femenino es una ciudadanía de segunda clase y colocarlas en puestos elegibles, no sólo porque hay que darles trabajo, sino para que puedan tomar decisiones. “Una democracia debe ir a la par de una justa equidad de genero”, insistió.

 

Dávila ve en las cuotas de poder una injusta repartición, ya que los partidos políticos han colocado a la gran mayoría de las mujeres en sus listados a diputaciones al final de las casillas, lo que automáticamente les impide acceder a una curul en el Congreso de la República.

 

Las guatemaltecas lograron el derecho a ejercer el voto en 1945, aunque en esa ocasión se excluyó a las analfabetas. Veinte años después, en 1965, se extendió el sufragio a todas las mujeres, lo cual hizo de este país el primero de Centroamérica y uno de los más avanzados de Latinoamérica en aprobar el voto femenino.

 

Agrupaciones como la Asociación Política de Mujeres Mayas Moloj, la alianza de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca y la Convergencia Cívico Política de Mujeres han entrelazado vínculos para romper con lo que ellas denominan ese “techo de vidrio”, reflejado en las entrevistas realizadas por Naciones Unidas.

 

La cruzada se inició hace una semana, con foros, y proseguirá con encuestas y la publicación de afiches para exigir más mujeres en los cargos públicos, desestimular el uso del cuerpo femenino para promover el voto y hacer un llamado a ejercer el sufragio consciente.

 

 

Amnistía Internacional: Se agudiza la pobreza en el mundo

Por Sara Lovera

 

México, agosto.- "La pobreza en el planeta, lejos de disminuir, va en aumento como resultado de un sistema económico que no sólo se olvida de ella, sino que la soporta y sanciona", afirmó Jan Pronk, ex jefe de la misión de la Organización de las Naciones Unidas en Sudán.

 

El diplomático participó en la 28 reunión del Consejo Internacional de Amnistía Internacional (AI), realizada en Yautepec, estado mexicano de Morelos, y dijo que en los últimos 15 años la brecha entre ricos y pobres aumentó considerablemente.

 

Como ejemplo, mencionó que en la década del noventa una persona de clase alta tenía 30 veces más que una pobre. Actualmente, esa cifra es de 130 a uno.

 

Pronk avizoró que a ese ritmo las Metas del Milenio, firmadas por los gobiernos miembros de la ONU y a cumplir antes de 2015, no serán alcanzadas.

 

Respecto de los niveles internacionales de pobreza, destacó que al menos 1.500 millones de personas, un tercio de la población mundial, vive con menos de un dólar al día.

 

En la cita, en la cual participaron más de 400 activistas de AI de 70 países, Pronk insistió que los objetivos de reducir la pobreza y la mortalidad femenina e infantil, mejorar la salud, disminuir las muertes maternas, la educación y asegurar la natalidad -Metas del Milenio- no podrán cumplirse en el tiempo establecido. "El mundo está fallando a la gente nuevamente", remarcó.

 

Al respecto, el autor del Informe sobre Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Nader Ferganyl, informó que el gasto de Estados Unidos en la ocupación de Irak y Afganistán es equivalente a la cantidad necesaria para acabar dos veces con la pobreza del mundo.

 

El especialista también dijo que las potencias mundiales, en lugar de combatir la pobreza y garantizar los derechos humanos, fomentan cada día la desigualdad y la guerra. Jamás piensan en la paz, acotó.

 

Por su parte, Ruth Zubaida, directora de Intercambio Intercultural de la Internacional de Mujeres -organización que promueve la igualdad y la justicia en las relaciones humanas-, dijo que cuando se habla de las mujeres, se puede medir cómo la pobreza se agrava para más de la mitad de la población. Ellas son las últimas en la lista, manifestó.

 

Agregó que las mujeres no gozan del derecho a una vida saludable. Muchas son violadas y agredidas sexualmente por sus parejas, quienes -se supone- deberían protegerlas. El 99 por ciento de las mujeres y niños en el mundo padece abusos por los Estados que firmaron y ratificaron acuerdos internacionales en pro de su bienestar.

 

Para Hernando de Soto, presidente del Instituto Libertad y Democracia, con sede en Lima, Perú, la desigualdad no se trata sólo de "pobreza absoluta", sino de un concepto de "riqueza relativa", debido a que las diferencias entre ambas clases sociales han aumentado.

 

Cuando se garantizan los derechos económicos de los pobres, el resto de las garantías "se van acomodando"; puntualizó el especialista, para quien "no hay manera de que los pobres puedan avanzar con las actuales reglas del mundo globalizado”.

 

Durante la reunión mundial de AI, se puso en la mesa de discusión cómo la desigualdad fomenta y propicia la violación a los derechos fundamentales y cómo en países como México están conectadas estas violaciones con la marginalidad y la exclusión.

 

Los asistentes recomendaron la urgente necesidad de modificar la estructura y alcances de la ONU, a fin de que esta instancia opere como un sistema donde los Estados realmente se responsabilicen con la condición de las mayorías de pobres y excluidas del mundo.

 

También se propuso que Naciones Unidas fomente un diálogo responsable con la sociedad civil, admita su incidencia y la escuche.

 

 

Argentina: Indígenas norteños mueren por el olvido estatal

Por Norma Loto

 

Buenos Aires, agosto.- Mabel Pino era una mujer indígena de 45 años y con una vida condenada al olvido. Pesaba sólo 26 kilogramos y murió por causa de un grave cuadro de desnutrición y una tuberculosis avanzada. Este caso quizás golpeó tardíamente las conciencias de quienes administran el poder fomentando la inequidad y la postergación de los olvidados.

 

La mujer pertenecía a la etnia Qorn y, además de su grave estado físico, tuvo que soportar la violencia institucional de un sistema de salud vacío de humanismo y vaciado de recursos. Ella había acudido al hospital, pero los médicos “no le diagnosticaron nada”, comentaron sus allegados.

 

El hecho ocurrió en la provincia norteña de Chaco, a 1.000 kilómetros de la Capital Federal. Allí viven cerca de 50.000 indígenas distribuidos en tres grupos originarios: wichies, mocovis y tobas. Según los índices oficiales, es la provincia más pobre de la Argentina, con una tasa de pobreza de 48,1 por ciento, casi el doble del promedio nacional.

 

“La desnutrición nos preocupa desde siempre y la padecemos en todo el territorio del país, especialmente en Noroeste y Nordeste. Nuestros pueblos carecen de viviendas adecuadas para soportar la crudeza del invierno y viven alejados de los centros de salud”, relata a SEMlac Rogelio Guanuco, líder de la Asociación Indígena de la República Argentina.

 

“Esto no es nuevo. Lo que sucede es que recién ahora tiene impacto en los medios”, reniega Guanuco frente a esta corresponsal. “Estamos cansados de pedir que nos escuchen los medios de comunicación y nunca conseguimos nada. Estamos cansados de solicitar a las autoridades que nos escuchen y nos atiendan. Nunca lo hacen, se niegan a recibirnos”.

 

Mabel Pino no fue la única víctima de la desnutrición en su provincia. Según Rolando Núñez, representante del Centro de Estudios Nelson Mandela, “en el Chaco se está cometiendo un genocidio silencioso contra los pueblos aborígenes, que sólo resisten gracias a sus inigualables cualidades genéticas”.

 

Desde el 13 de julio a la fecha han fallecido 10 miembros de la comunidad toba, también llamada etnia Qorn, en parajes situados cerca de El Impenetrable (poblado ubicado a 450 kilómetros de Resistencia, capital de Chaco). Entre ellos, un recién nacido cuya madre presentaba estado de desnutrición durante el embarazo.

 

Sin embargo, no es sólo en la provincia de Chaco donde se palpa esta grave injusticia, sino que en Misiones, situada en el nordeste argentino, durante el año pasado se registraron 17 muertes de niños indígenas a causa de neumonía y desnutrición, indican las informaciones de la Red Latina Sin Fronteras de la Dirección de Asuntos Guaraníes. De acuerdo con este organismo, las causas de estos fallecimientos serían las fallas del Estado.

 

En opinión de Núñez, está demostrado que "los aborígenes mueren por inanición porque no tienen nada. Ellos aceptan internarse en los hospitales del Estado y allí les dan el alta para que mueran en sus ranchos (viviendas precarias de zonas rurales) y sus casos sean difíciles de comprobar".

 

 

Nicaragua: En busca del castigo legal a la violencia contra las mujeres

Por Sylvia Torres

 

Managua, agosto.- Rosita, la niña a quien un aborto terapéutico le salvó la vida en 2003, cuando tenía nueve años de edad, ha sido revictimizada nuevamente, y a los 14 años de edad aparece como madre de una bebé de 19 meses.

 

En julio de este año, María Esquivel, la madre de Rosita, denunció ante la Comisaría de la Mujer de Masaya que su marido, Francisco Fletes, abusaba hacía varios años de su hija, y era el padre de la criatura.

 

La denuncia, que saltó este mes a la prensa, levantó consternación y dudas entre la población. Tanto el gobierno, como los grupos opuestos a la existencia de derechos reproductivos de niñas y mujeres, desataron nuevos ataques contra las feministas nicaragüenses que luchan por la restitución de ese derecho, eliminado por la Asamblea Nacional en octubre de 2007.

 

Las acusaciones se centraron particularmente en la Red de Mujeres Contra la Violencia, que aglutina a casi 200 organizaciones femeninas. En 2002, esta, junto a agrupaciones que trabajan con la niñez y la representación del movimiento de mujeres en la gubernamental Comisión de Muerte Materna, acompañó la interrupción del embarazo de Rosita.

 

El aborto fue realizado en condiciones seguras, pero clandestinas, bajo el amparo de lo establecido en la legislación nacional, que permitía efectuar este procedimiento con la anuencia de tres facultativos y la autorización del pariente más cercano para fines legales.

 

Hace cinco años, cuando ocurrió la primera violación y embarazo, la niña vivía con su madre y padrastro en Costa Rica. A partir de peritajes sicológicos, y de la declaración de la menor, un vecino costarricense fue enjuiciado por ese abuso y posteriormente fue absuelto, quedando entre la población nicaragüense el sentimiento de impunidad.

 

Por esta razón, al confesar Fletes haber sido el autor de este nuevo embarazo de su hija adoptiva, mucha gente se empezó a preguntar si el anterior también fue producto del incesto.

 

Según declaraciones de María Esquivel, la madre de Rosita, ella había asumido que el nuevo embarazo de la muchacha era producto de una relación con un compañero de clases, quien entonces cursaba sexto grado.

 

No obstante, a medida que su nieta empezó a crecer y a mostrar parecido con su marido, ella empezó a sospechar. Confirmó sus sospechas cuando lo confrontó a él y a Rosita, y procedió a interponer la denuncia.

 

A pesar de haber sido ella, con el auxilio de la Red de Mujeres, quien interpuso la denuncia de abuso contra Fletes, las autoridades nicaragüenses anunciaron que indagarían a María como posible cómplice por los abusos.

 

Mientras se encontraba prófugo, Fletes llamó a varios medios nacionales para defenderse, alegando -como hacen la mayoría de pedófilos- que se había “enamorado” de la niña. Más aún, dijo tener “derecho” a sostener relaciones con Rosita, aunque fuera menor de edad, porque tiene un cuerpo como de 18.

 

La maternidad de Rosita nuevamente pone sobre el tapete la impunidad del incesto en los hogares nicaragüenses y su prevalencia como el sitio más peligroso para mujeres y niñas, así como la ausencia de políticas públicas y programas de Estado que garanticen los derechos más básicos, la integridad y la vida.

 

Según reportes de la Policía Nacional, en 2003, en Nicaragua, ocurría un delito sexual cada dos horas. La mayor parte eran cometidos contra niños, niñas y adolescentes, el lugar de ocurrencia el hogar, y los perpetradores familiares, vecinos o novios.

 

Desgraciadamente, ahora Rosita suma su corta y triste historia a la de las muchas niñas que dan a luz niñas. El Ministerio de Salud ha reconocido que los embarazos infantiles aumentan cada año, de manera que en 2002 el 3,1 por ciento de todos los embarazos fueron de adolescentes. mientras en 2003 tal índice representó el 3.6 por ciento y en 2004 alcanzaron el 4,1.

 

Mientras sectores conservadores intentan echar por tierra los esfuerzos para salvar la vida de Rosita, la Red de Mujeres contra la violencia ha vuelto sobre sus fueros para establecer que ellas “de forma continua y persistente” siguieron los procedimientos establecidos en el Protocolo de Actuación para los delitos sexuales y el Código de la Niñez y la Adolescencia, para la denuncia y captura del violador.

 

El pronunciamiento de la Red remarca que el abuso sexual “es una expresión de violencia sustentada en relaciones de poder y subordinación que involucra manipulación emocional y genital”, y demanda a las autoridades del Ministerio de la Familia reconocimiento a la experiencia de las organizaciones de la Red en materia de atención y protección a los sobrevivientes de la violencia.

 

Al cierre de esta nota, y tras un forcejeo entre el Estado y los Centros de Refugios de Mujeres, Rosita se encuentra bajo la tutela del Ministerio de la Familia, pero con seguimiento de una sicóloga del movimiento de mujeres. El agresor, quien huía tras ser puesto en libertad por un juez que no encontró méritos en la acusación de la madre, fue finalmente apresado el viernes 16.

 

Por su parte, la feminista Martha María Blandón, del Foro Sexualidad, Maternidad y Derechos, expresó su consternación y repudio por el delito cometido y remarcó que, independientemente de la nueva situación de Rosita, la realización de un aborto terapéutico en 2002 se realizó en correspondencia con el interés superior de la niña.

Asimismo, destacó que el Estado nicaragüense tiene deudas pendientes en la lucha contra el abuso sexual y la violencia, como el financiamiento del plan nacional contra la violencia, y las comisarías de la mujer.

 

Por su parte, Patricio Welch, coordinador de la Red de Hombres contra la Violencia, se solidarizó a nombre de su organización con su par femenina, de la cual señaló que, gracias a trabajo de esta última, se ha logrado en poco tiempo que la violencia de género y el abuso sexual no sean tratados como asunto privado, ni vistos como temas tabúes, sino como delitos que merecen ser castigados por la ley.

 

 

Salud: Una cubana en la coordinación general de ALAMES

Por Sara Más

 

La Habana, agosto.- La cubana Leticia Artiles Visbal, licenciada en Ciencias Biológicas en la especialidad de Antropología Física, acaba de ser elegida como coordinadora general de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social (ALAMES).

 

Junto a Artiles, comparte la máxima responsabilidad de esa agrupación la mexicana Catalina Eibenschutz, según consta en el acta de traspaso de la asamblea que tuvo lugar en el X Congreso de la Asociación, realizado en Salvador de Bahía, Brasil.

 

Doctora en Ciencias de la Salud y experta en temas de género, salud sexual, reproductiva y gestión de proyectos, Artiles integra además varias sociedades profesionales en Cuba, incluida la de Antropología, de la cual es fundadora; la de Ginecología y Obstetricia, en su sección Climaterio y Menopausia, y coordina la Red Cubana de Género y Salud Colectiva Ateneo Juan César García.

 

En la capital cubana coordina, desde 2005, la Cátedra de la Mujer del Instituto superior de Ciencias Médicas de La Habana. Ha fungido, además, como coordinadora de la Red Latinoamericana de Género y Salud Colectiva desde 2004 e integra la Asociación Internacional de Políticas de Salud (IAHP).

 

“Este cargo es un gran honor para mí, además de que significa gran responsabilidad y trabajo. ALAMES está jugando un papel muy importante de apoyo a la Organización Panamericana de la Salud (OMS) para el tema de los determinantes sociales de salud”, comentó a SEMlac Artiles Visbal.

 

Artiles es autora de numerosas investigaciones en el campo de la salud, incluido su libro Situaciones límites, un libro para mujeres, donde reúne valiosa información de sus años de estudio y tratamiento a pacientes durante el climaterio.

 

Igualmente, posee una valiosa experiencia como consultora y asesora de investigaciones para la introducción de la perspectiva de género en programas de salud reproductiva, en la asesoría al Programa Mujer, Salud y Desarrollo de la Representación de OPS/OMS en Cuba, en 1996; y ha colaborado con organismos internacionales como el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), la organización Panamericana de la Salud (OPS), entre otros.

 

La nueva coordinación de ALAMES, con una vigencia de dos años, continuará impulsando el crecimiento y consolidación de ese colectivo que, a nivel regional, seguirá trabajando en la articulación de los saberes y las luchas en el continente por la salud como un derecho y bien público.

 

Surgida de la vertiente de la denominada Medicina Social, que valora y opera sobre los determinantes económicos, políticos, psicológicos y sociales del proceso salud-enfermedad-atención de los colectivos humanos, ALAMES tiene sus orígenes en los seminarios ligados a la Medicina Social de fines de la década del setenta e inicios de los ochenta.

 

Se fundó en la ciudad de Ouro Preto, Brasil, en 1984, con un grupo pionero que incluyó a profesionales de México, Ecuador, Brasil, Colombia, Chile y Argentina, pero que actualmente abarca a todos los países latinos de la región, incluyendo Canadá y Estados Unidos.

 

El objetivo principal de la organización es el desarrollo teórico práctico en los diferentes campos de la Medicina Social en América Latina, en la vía de contribuir a hacer realidad la salud como derecho humano y bien público en una perspectiva de equidad sanitaria.

 

ALAMES se encarga de impulsar la generación y transmisión de conocimientos como una herramienta para el cambio, incluida la formación de recursos humanos en diversas disciplinas del campo de la salud, como medicina, psicología, enfermería, odontología, trabajo social, entre otras, y en los postgrados de salud pública, colectiva o medicina social, según el caso, pero también de salud ambiental, de administración, género, salud ocupacional, entre otras.

 

 

Cuba: Desde el balcón

Por Ilse Bulit

 

La Habana, agosto.- Con una mano seca el sudor de su frente; en la otra, la improvisada regadera se mueve entre los tiestos colocados en este típico balcón habanero. A la misma hora, las flores la esperan. Cada día, menos horas de sueño y más tiempo vacío.

 

La mirada alcanza la acera. Divisa a Ángela con sus bermudas, su pulóver desmangado y su andar ágil a pesar de sus 70 años. Se encamina al parque a realizar sus ejercicios matinales, junto a los otros viejos. En los primeros tiempos, algunos jóvenes esbozaban risitas a su paso. Ahora la mirada es de admiración.

 

Es su amiga. Ambas nacieron en el mismo mes y el mismo año. Juntas fueron a la escuela primaria, al bachillerato. Después sus vidas se bifurcaron, pero la amistad continuó.

 

Entra en la confortable sala de muebles renovados. Todo en su lugar, todo en orden. El cuadro del entonces pintor bisoño y hoy famoso, es el habitante más antiguo. Recuerda cuando las dos amigas lo visitaron en su taller y, por precio bajo, cada una regresó con su óleo figurativo. Dos pinturas parecidas, sólo que los rasgos de una mujer entristecida se adivinaban en el suyo, el que ella eligió primera.

 

Ángela se casó tan joven como ella, pero con el cuento de la satisfacción financiera, logró que su esposo le permitiera continuar los estudios universitarios y ejercer su profesión. Ella misma se lo confesó. Utilizó esa fuerza mayor de los dineros, pero en verdad su fin era aprovechar las posibilidades que se abrían a las mujeres. Y bien que las aprovechó y las aprovecha todavía.

 

Continúa hacia la cocina. Abre una puerta de la alta nevera y extrae su jugo favorito. Piensa, mientras lo saborea. A ella le tocó un marido de estable condición financiera y que, como hombre capacitado, responsable y trabajador, prosiguió su ascenso. Nunca le permitió laborar. Sólo en ciertas tareas sociales enmarcadas en el barrio.

 

No lo culpaba por completo. Ella había cumplido también los deseos de su madre. “La mujer es de la casa”, le repitió siempre. Todavía no se explica si fue por ese respeto a su madre o por cobardía propia. Su marido nunca fue un ogro. Con él se podía conversar, intercambiar criterios. Nunca propició ella la disyuntiva, ni cuando él se refería a las capacitadas mujeres que progresaban en su empresa.

 

No fue por haraganería tampoco. Bastantes horas de trabajo significan una casa impoluta, donde todo está en su lugar y donde los habitantes aparentan no dejar huellas. Quizás, ahí estaba el porqué. Ese concepto de perfección hogareña basado en un orden imposible de transgredir.

 

¿Esa inclaustración de la mujer en el hogar se trasladará en los genes, se inoculará como un virus?, especula y sonríe con amargura. Esa idea es un paliativo mentiroso. Lo sabe y lo rechaza. Su amiga Ángela recibió idéntica crianza a la suya, su progenitora profesaba iguales ideas a las de su madre, pero ella se liberó. Y creciendo como profesional, crió a sus hijos y mantuvo la estabilidad matrimonial.

 

En verdad que el destino de ambas obró parejo. También su esposo falleció y sus hijos marcharon al extranjero. Juntas repasan las fotos de cuando, en viaje dominical planificado, los llevaban al zoológico, al acuario, y aquellas vacaciones de días continuos en Guanabo, la favorita playa habanera.

 

Al revisar las fotos de los nietos nacidos lejos las lágrimas hacen su aparición en los rostros de su amiga y en el de ella. Ángela, en gesto rápido, las borra de su rostro, pero ella las deja correr, se las bebe.

 

Es que su amiga no vive encerrada en el recuerdo ni en paredes recién pintadas. Aplasta su soledad con las pequeñas pisadas de otros muchachos. Le da clases de bordado a un grupo de niñas del barrio. Ya expusieron en la Casa de Cultura. Y allí, asiste como alumna a un taller de creación literaria. Y por supuesto, a sus ejercicios matinales y a cuantas excursiones, paseos y fiestas organizan los abuelos.

 

Muchas veces, Ángela la ha invitado a incorporarse. Ella ha desviado la conversación, como si en sus oídos resonaran todavía las órdenes de su progenitora.

 

Sus ojos recorren ahora la pulcritud de los muebles. El rostro imaginado de aquella mujer desconocida la mira desde el cuadro, como si ella fuera también otra imagen sin movimiento.

 

Regresa al balcón. Esperará por divisar a una Ángela sudorosa y alegre. Y aunque le enseñaron a hablar en tono bajo, le gritará a su amiga que la espere esta tarde, que ella puede enseñar a tejer a las niñas del barrio.