Reportajes y noticias de SEMlac

del 26 de febrero al 4 de marzo de 2007

 

 

América Latina: Las electoras marcan la diferencia

Por Mirta Rodríguez Calderón

 

Santo Domingo, febrero.- El último año y medio de elecciones en el continente ha dejado un saldo a favor de gobiernos de impronta progresista.

 

Si bien no existen cifras segregadas por sexos en todos los países, los sufrimientos que han acarreado gobiernos neoliberales para las mujeres, el hecho de que en toda América Latina tienen derecho al sufragio y son, al menos, la mitad de la población, dibuja una imagen de participación que las proyecta protagónicas en procesos electorales, para bien y para mal.

 

Opciones de gobierno más alejadas de la opresión reaccionaria, con voluntad de combatir la pobreza y la corrupción, están contando con las mujeres en seis de los 10 países que tuvieron elecciones. Las mexicanas, peruanas y salvadoreñas, electoras de primeros mandatarios en este lapso, pugnan ahora con gobiernos con mayor compromiso y presupuestos para ellas.

 

Un caso particularmente esperanzador es el del presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien ha concitado el apoyo mayoritario de su pueblo en una nación donde ellas son más del 50 por ciento de los más de 11 millones de habitantes.

 

Jenny Londoño, una poeta feminista colombiano-ecuatoriana, dirigenta nacional de la Coordinadora Política de Mujeres del Ecuador, refirió a SEMlac que esta organización está impulsando la Asamblea Constituyente propuesta por Correa. Este economista, que estuvo opuesto a la dolarización del país en 1999, es el único primer mandatario que hasta ahora se ha pronunciado explícitamente por la equidad de géneros.

 

Y, efectivamente, designó a ocho ministras, una de ellas la de Defensa, fallecida hace pocas semanas en un accidente de oscuros perfiles que está siendo investigado. Guadalupe Larriva era, al decir de la propia Londoño, “una extraña mezcla de mujer adorable, sensible, alegre e inteligente, pero sobre todo rebelde, contestataria, luchadora tenaz”.

 

Muy conmovida, Londoño sólo pudo agregar: “prefiero que hable el corazón”. Y adelantó a SEMlac estos versos: “Nunca perdón ni olvido, nunca más llanto y lágrima, /tejeremos sus sueños uniendo cada mano /compañeros, amigas, hermano con hermana, /y blancos con sus grises y pardos y rosadas.// Ya nunca más mentiras, ya nunca más infamias,/ ya no más miedo al miedo, hoy empieza el mañana”.

 

Desde su surgimiento, más de 20 años atrás, la Coordinadora Política de Mujeres del Ecuador ha estado muy vinculada a audaces acciones del movimiento femenino, entre ellas, haber conseguido en 1997 reformas a la Carta Magna que consagran la igualdad de los derechos humanos y de ciudadanía para las mujeres, y respeto y equidad para las personas de diversas opciones sexuales. Para esa fecha, sólo Sudáfrica tenía una Constitución con tal postulado.

 

Mirada atenta sobre Bolivia y Nicaragua

Desde el punto de vista de las mujeres, Bolivia y Nicaragua presentan situaciones que dejan que desear. El presidente boliviano Evo Morales, a quien, entre otras fuerzas femeninas, lo apoyó la Federación Nacional de Mujeres Campesinas de Bolivia “Bartolina Sisa”, no se ha dirigido todavía a ellas, ni a otras mujeres, para compartir el poder.

 

En un artículo de María Galindo, de “Mujeres Creando”, circulado por Internet, las activistas de ese grupo afirman que “no saldrá Eva de la costilla de Evo”. Recuerdan que hace algo más de un año, cuando Morales tomó posesión, a las mujeres cocaleras que lo elevaron se las dedicó a cocer los alimentos y lavar en el río los pescados para los visitantes.

 

En un análisis más a fondo, la articulista escribe: “Salta a los ojos sin disimulo, no la exclusión de las mujeres, sino el uso servil de cientos de nosotras en las tareas históricas que las izquierdas nos han reconocido por siempre y hoy los indigenismos perpetúan: lavar, cocinar, servir y organizarlo todo con silencio de mudas, con emoción de sumisas, con paciencia de esclavas y, por supuesto, con devoción de amantes que aportan con placer las noches del caudillo y sus comitivas de turno”.

 

No obstante el ríspido lenguaje, lo cierto es que no descuellan las mujeres en el gabinete ni en otros espacios bolivianos.

 

Casi increíble, por otra parte, es la situación de las tan valientes nicaragüenses, llenas de historia, que optaron por colocar otra vez a Daniel Ortega en la silla presidencial, a pesar del episodio de incesto reiterado de que lo acusó su hijastra Zoilamérica Narváez, y de que su actual alianza con la Iglesia ha significado que su primer acto de complacencia haya sido criminalizar el aborto.

 

María Suárez, codirectora de Radio FIRE Internacional, desde Costa Rica, elaboró un contundente artículo editorial, “El incesto de un país”, en el que devela las para nadie ocultas alianzas del “sandinista” con la peor zaga del impugnado ex presidente Arnoldo Alemán. Y no sólo con ése:

 

“La misma campaña electoral que le dio el triunfo a Ortega estuvo caracterizada por una jornada que afirmaba constantemente el carácter del pacto”, señala Suárez.

 

Se refiere también a “la imagen mesiánica de un arrepentido que entre mea culpas y otros actos similares, como el ir a misa, casarse por la Iglesia Católica y confesarse, todo en un corto período preelectoral, prometía la reconciliación sin tener que rendir cuentas por la vía de los mecanismos jurídicos del Estado”.

 

“Lo duro de la vida en Nicaragua es que Ortega, su actual presidente electo, tiene una denuncia en la Corte Interamericana por el abuso de su hija cuando era una menor de edad. ¡Un Presidente acusado por abuso de una niña! …”, se espanta María Suárez.

 

Hay que admitir que la anterior administración agudizó la extrema precariedad en que vive la población. La gente consideró que, durante su primer gobierno, Ortega introdujo medidas populares que buscaban la justicia social. Y debe repetirlas.

 

Chile es punto y aparte: Michelle Bachelet tiene ya evidencias, además de la declarada voluntad, de cumplir con su palabra empeñada a favor de la equidad de géneros. Su gabinete, formado mitad a mitad, fue la primera prueba. Luego no permitió que se elevara la edad para la jubilación de las mujeres. Su mantenida ideología izquierdista no deja lugar a dudas.

 

Izquierdista también Hugo Chávez, ha contado con el apoyo sin cortapisas de las mujeres que formaron legión entre quienes lo sacaron de la cárcel y lo devolvieron al poder, cuando el golpe de Estado de 2002, o que en las últimas elecciones preservaron para él la primera magistratura de la nación.

 

El espacio de las cubanas

Las cubanas fueron, después de las ecuatorianas y las brasileñas, quienes primero conquistaron el derecho al sufragio en 1929, 1932 y 1934, respectivamente.

 

Justo el 3 de febrero de 1934, el presidente Carlos Mendieta firmó la ley que otorgaba el sufragio a las mujeres. Fue en 1936 que las cubanas ejercieron el voto por primera vez en la República: como electoras y como elegibles: 8 fueron Representantes a la Cámara y una, concejala.

 

Este año, en esa fecha, cubanas que viven en la Florida se reunieron para conmemorar la ocasión e inaugurar un mural fotográfico con gráficas del patriotismo y los empeños ciudadanos de ellas.

 

Interrogada por SEMLac sobre la presencia femenina en los espacios decisorios del poder en Cuba, la historiadora Sonnia Moro ve el panorama actual así: “Los avances de las cubanas, a partir de la instauración del Poder Popular en 1976 –con algunos retrocesos en la década del ochenta–, tienden a ocultar lo que les falta por andar en ese ámbito”.

 

Y agrega: “Un análisis de género de nuestra sociedad revela que existe una profunda brecha entre la condición de ellas –envidiable en muchos aspectos, con 36 por ciento en el Parlamento– y su muy menguada posición en las altas esferas de poder, lo cual contradice su potencial protagonismo político. Ello refleja las inequidades genéricas que persisten en la cotidianidad y en el ámbito económico, social y cultural”.

 

En los últimos 16 meses, también fueron elegidos Alan García (Perú), Antonio Saca (El Salvador) y René Preval (Haití), y fue reelecto Lula en Brasil. Todos, con una importante participación del electorado femenino. Análisis particulares merecerían las posiciones con respecto a las mujeres del continente, a las electoras recientes y a las otras, a quienes les queda por trillar mucho camino.

 

 

Perú: Igualdad de género, compromiso pendiente

Por Julia Vicuña Yacarine

 

Lima, febrero.- La exclusión y discriminación en Perú continúa siendo un grave problema que precisa medidas concretas para acelerar la igualdad entre mujeres y varones, concluyó el Comité para la eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW).

 

Reunido del 15 de enero al 2 de febrero, tras recibir y analizar el sexto informe periódico de Perú, el Comité lamentó la falta en el documento de datos estadísticos confiables desagregados por sexo, por áreas rurales y urbanas y por etnia, lo que dificulta la evaluación certera de la situación real de las peruanas.

 

En el avance de la versión no editada de las conclusiones (CEDAW/C/PER/CO/6), la entidad expresa su gran preocupación por la amplitud, intensidad y predominio de la violencia contra las mujeres y por los significativos obstáculos que ellas enfrentan en el acceso a la justicia, en particular las indígenas.

 

Un proceso judicial por violencia familiar tarda de 12 a 18 meses para ser resuelto en primera instancia. En los primeros dos o tres meses se realiza la investigación policial, la intervención fiscal demora entre tres y cuatro meses y la etapa judicial propiamente dicha puede durar seis meses o más, de acuerdo con investigaciones realizadas por el Movimiento Manuela Ramos.

 

Ante las graves dilaciones en estos procesos, muchos prescriben por la inacción del magistrado, que en la mayoría de los casos no impulsa el proceso adecuadamente. Otros se anulan por la actuación policial deficiente.

 

En torno a la salud de las mujeres, el Comité recomienda al Estado peruano que aumente la provisión de información y servicios de planificación familiar a mujeres y niñas, incluyendo la anticoncepción de emergencia.

 

Demanda, además, que se brinde a las mujeres acceso a servicios de calidad, poner mayor énfasis en la prevención del embarazo adolescente, revisar la interpretación restrictiva del aborto terapéutico, que es legal, y a considerar la revisión de la ley relativa al aborto por embarazos no deseados.

 

El número de abortos clandestinos se incrementa con los años. Un estudio realizado por la investigadora Delicia Ferrando en 2002 reveló que aproximadamente 352.000 mujeres interrumpen sus embarazos no deseados en condiciones de clandestinidad. Una actualización de la misma autora, hecha en 2004, estimó que, para ese año, 410.000 mujeres habían recurrido a esta práctica.

 

Mientras, las altas tasas de mortalidad materna, 185 muertes por cada 100.000 nacidos vivos, coloca a Perú, después de Bolivia, en el segundo lugar entre los países de América de Sur.

 

Otro tema sensible para el Comité es el alto índice de analfabetismo de las mujeres, especialmente en las zonas rurales, y recomienda acelerar esfuerzos para erradicar la pobreza entre ellas, incluyendo a niñas y niños que trabajan en la calle.

 

Para garantizar el avance de las mujeres, el Comité de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer demanda al Estado peruano la promulgación de leyes sobre igualdad entre mujeres y varones.

 

El grado de cumplimiento de los compromisos asumidos desde el punto de vista de organizaciones de la sociedad civil ha sido recogido en el informe alternativo o informe “sombra”, elaborado por el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, el Movimiento Manuela Ramos, Demus y el Comité Latinoamericano para la Defensa de la Mujer que ha sido presentado al CEDAW.

 

Este documento expone las situaciones de discriminación contra la mujer y destaca que el tema de la violencia de género, uno de los problemas más graves que aqueja a las peruanas, no sólo es un problema de leyes y procedimientos insuficientes o inadecuados, sino incluso de la misma aplicación de las normas y el desempeño de los operadores de justicia.

 

Advierten que otro aspecto que impacta directamente en los derechos de las mujeres es la creciente presencia de posiciones fundamentalistas, principalmente de la Iglesia Católica y de sus representantes políticos conservadores que, bajo dogmas de fe, pretenden reorientar las políticas públicas en contra de los derechos sexuales y derechos reproductivos de las mujeres.

 

La Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer fue suscrita por el Perú el 23 de julio de 1981 y ratificada el 13 de setiembre de 1982.

 

 

Perú: La pregunta que los Chopccas no pueden responder

Por: Zoraida Portillo

 

Lima, Feb.- “De la noche a la mañana cambió totalmente el panorama, el viernes veíamos campos llenos de verdor, con los diferentes cultivos floreando y con campesinos dedicados a sus faenas diarias, contentos de ver que sus esfuerzos eran provechosos. El sábado todo era diferente, los cultivos estaban quemados y ellos se preguntaban, angustiados, ahora ¿qué comeremos?”

 

Con estas palabras, el ingeniero Edgar Olivera intenta describir la tragedia que se cierne sobre los Chopccas, etnia muy antigua y poco conocida del Perú, que habita en Huancavelica, uno de los departamentos más pobres del país, y que como consecuencia de una de las peores heladas caídas sobre los Andes centrales en los últimos años, lo han perdido todo.

 

“A eso de las seis de la mañana del sábado (17 de febrero) me encontré con algunos agricultores Chopccas que retornaban de ver sus campos, cabisbajos, pensativos y sin comprender aún por qué habia sucedido esto. Sólo manifestaban ’Jasarummi’ (ahora qué haremos)”, prosigue su relato Olivera, quien lleva varios años trabajando en las comunidades Chopccas con la ONG Yanapai.

 

“Cuando nos dirigíamos en el camión hacia Paucara, los negociantes comentaban sobre esta desgracia, ellos también se preguntaban ¿qué comeremos ahora? En Chopccapampa, algunos agricultores estaban al borde de sus chacras con su familia, pues habían planificado cultivar sus papas pero no sabían si hacerlo o no, sólo podíamos darles algunas recomendaciones. En todos lados la pregunta era: ahora ¿qué hacemos?, ¿qué comerán nuestros hijos?, incluso los niños se preguntaban ¿qué comeremos?”.

 

Con el trancurso de las horas se fue conociendo en Lima la magnitud de los daños: casi 27.000 hectáreas de cultivo perdidas y otras 10.000 con su producción severamente mermada, solamente en Huancavelica, a lo que se añade una plaga incontrolable de ratas.

 

Los daños se estiman en 65 millones de soles (aproximadamente 20 millones de dólares estadounidenses). Las familias afectadas ascienden a 43.000, muchas pertenecientes a esta aguerrida etnia, cuyo origen se pierde en las páginas de la rica historia peruana.

 

Los chopccas, cuyo significado etimológico es “pueblo escogido” o “pueblo único”, ocupan casi la mitad del departamento de Huancavelica, por encima de los 3.600 metros. Son agricultores dedicados básicamente al cultivo de papas nativas, que ocupan casi el 50 por ciento de sus tierras cultivables. Las papas nativas no han tenido intervención humana en su desarrollo y se conservan tal cual fueron domesticadas hace miles de años por los antiguos pobladores peruanos.

 

Para los pueblos altoandinos, las papas nativas revisten una especial importancia, que va más allá de lo meramente alimenticio, pues forman parte de su cultura y tradiciones, y sus miles de variedades se conservan de generación en generación.

 

De allí que, además de las pérdidas materiales, la helada que arrasó con los cultivos de papas nativas tiene una connotación que dificílmente se puede entender desde el punto de vista occidental. Los chopccas son reconocidos como “conservacionistas”. Se estima que en sus territorios se cultivan actualmente más de 600 variedades de papas nativas.

 

La helada los sorprendió cuando faltaba poco para la cosecha y se realizaban diversas evaluaciones con las papas nativas, maíz y diversas raíces y tubérculos andinos poco conocidos fuera de su hábitat, que son objeto de estudio por parte de los especialistas. Además, se preparaban para recibir a una delegación de campesinos de Sicuani, Cusco.

 

“Habrá que reformular nuestros planes, pensaremos juntos qué cosa mostrarles, es posible que muestren su fortaleza de seguir adelante ante estos fenómenos climáticos”, asegura Olivera.

 

Los Chopccas son conocidos entre otros pueblos andinos por su tenacidad. En la década del ochenta, cuando el Perú se debatía en la violencia política, los Chopccas se organizaron y no permitieron el ingreso ni de los subversivos ni de las fuerzas del orden, y el número de víctimas en sus territorios fue mínimo, a diferencia de otras etnias.

 

A esta característica se suma la energía innata de los pobladores andinos, desarrollada a través de siglos de bregar contra una naturaleza indómita que literalmente, de un día para el otro, como ha ocurrido en esta oportunidad, puede acabar con el esfuerzo y los sueños de miles de familias.

 

Un informe preliminar del Sistema Nacional de Defensa Civil afirma que las heladas han dejado hasta el momento más de 60.000 damnificados en todo el país. Cuatro departamentos andinos se han declarado en emergencia, pero no se descarta que otros, del sur y del norte, pasen a engrosar la lista, pues los desastres naturales de diverso tipo continuarán, según el Sistema Nacional de Hidrología y Metereología.

 

En opinión de la metereóloga Ena Jaimes, la helada que azotó el centro del país –inusual en esta época del año– se presentó debido a la ausencia de vientos húmedos que vienen del Atlántico, lo que posibilitó el ingreso de vientos secos del lado del mar y una ausencia notoria de nubosidad.

 

La falta de una capa de nubes propició la disminución de las temperaturas hasta valores mínimos, que quemaron los cultivos de diversas localidades de los departamentos de Huancavelica, Junín, Ayacucho y Huánuco, explicó.

 

Para otros expertos, sin embargo, los desastres naturales que están ocurriendo en las últimas semanas en el Perú, y que además de las heladas incluyen deslizamientos, avalanchas e inundaciones, son signos evidentes del cambio climático que viene afectando a diversas partes del mundo.

 

Pero, para los pobladores afectados, la pregunta primordial no es por qué, sino qué pasará con ellos en los próximos meses, cómo afrontarán la inminente escasez de alimentos.

 

Como bien lo expresa Olivera: “Lamentablemente, los factores climáticos son impredecibles y severos, no escogen el grupo social o lugar. Me pregunto si es bueno o malo que ellos (los Chopccas) reciban alimentos de donación, pues seguirán acostumbrándose a pedir”. El asunto es que acaso sin donaciones o ayuda externa, no puedan salir adelante.

 

 

Cuba: Historias tejidas a mano

Por Raquel Sierra

 

La Habana, febrero.- “Si no hubiera sido por la Hermandad, no sé que hubiera sido de nosotras. Surgió en 1994, en momentos difíciles, de carencias materiales y de alimentos, la pensión no alcanzaba”, cuenta Dulce María Acosta, de 69 años.

 

Dulce es una de las 35 integrantes de la Hermandad de Bordadoras y Tejedoras de Belén, en La Habana Vieja, un proyecto social comunitario creado por la Oficina del Historiador de la Ciudad y que agrupa a amas de casa y jubiladas.

 

“El requisito era que supiéramos tejer, bordar o coser”, recuerda. Con paciencia, tejieron blusas, sayas, cubrecamas y bolsos. Las ventas de las confecciones contribuyen a incrementar los ingresos de los hogares, a mejorar su calidad de vida.

 

Estimados indican que cerca del 80 por ciento de los visitantes internacionales que viajan a La Habana recorren las calles de su Centro Histórico. No pocas personas llevan a casa como regalo estas prendas tejidas a mano, con la destreza de manos expertas, que hallaron en esta idea una realidad nueva, distinta.

 

Las prendas son comercializadas en pesos convertibles, la divisa interna de la isla. Cada peso convertible equivale a 24 pesos de moneda nacional. Los precios de las confecciones artesanales oscilan entre cinco y 30 pesos convertibles. Una parte de esos ingresos la reciben las integrantes del gremio.

 

Las aspirantes deben dominar, al menos, tres técnicas de tejido o bordado. Elegidas por concurso y convertidas en afiliadas, deben probar durante dos años sus habilidades para ganarse un espacio como integrantes del grupo.

 

Rescatar y mantener la tradición de las artes manuales a través de la confección y comercialización de las piezas que elaboran sus miembros, así como mediante las clases que imparten, son los objetivos fundacionales de la Hermandad, que agrupa mujeres entre 17 y 78 años.

 

Algunas tejen con diferentes técnicas, otras, también cosen y deshilan. Las hay expertas en muñequería o parche, lo que incrementa los surtidos.

 

Junto a los museos, los adoquines, las antiguas viviendas restauradas y los secretos de la parte más antigua de la capital cubana, se mueven al viento las prendas de las “tejedoras de Belén”, cada una con una historia por contar.

 

Los caminos que conducen a Roma

“A finales de los sesenta se usaban las medias de malla. Yo empecé a tejer porque quería un par y la mujer que las hacía no me tejió las que le pedí, aunque le di hasta el hilo. Busqué quien me enseñara y me las hice yo misma”, dice Dulce, con la determinación de quien sabe labrarse su propio destino.

 

“Cuando me enteré de la convocatoria, caminé mucho hasta que me incluyeron. Algunas no tenían confianza, pero ya llevamos 12 años. Nos facilitan la compra del hilo, los tejidos y las agujas, en ocasiones, provenientes de donaciones internacionales”.

 

“Mira, tejer no me ha hecho rica, pero me permitió adquirir equipos que nunca había tenido. Hace 11 años que no lavo a mano, lo hace la lavadora. Arreglé mi casa, la puse bonita”, comenta con la sencillez y franqueza de las almas buenas.

 

“Ves, tengo las uñas arregladas. Los clientes se retratan contigo. Si quieren hacer un presente, les gusta enseñar quién tejió la prenda. Por suerte, sé tejer de todo a crochet, lo que no sé, lo invento”, cuenta sin sonrojo.

 

Los primeros tres meses iba a la casa a prepararle el almuerzo a su esposo, Pedro Antonio Lemagne, de 78 años. Ahora él es “el amo de casa”.

 

“Salgo todas las mañanas a tejer aquí, justo enfrente del Museo del Automóvil. Este es mi trabajo, no falto, aunque nadie me pone horario. El negocio te da en dependencia de la atención que le pongas”, explica muy convencida.

 

“Estaré aquí hasta que no pueda trabajar más, para eso tengo mi ‘guanajita echada’ (ahorros)”, señala.

 

A pocos pasos, María Dolores Delgado, de 78 años, no separa la vista de los puntos. Es una de las fundadoras. Sobre su pecho está el documento que la identifica como “tejedora de Belén”, que paga mensualmente 24 pesos convertibles de impuesto como trabajadora por cuenta propia.

 

“Esto ha sido muy grande. Trabajé por años en el comedor de la Escuela de Enfermería del hospital Calixto García. Me jubilé y mi hija, doctora, me convenció de que me incorporara al proyecto, en lugar de hacer punto y entredós para la empresa Quitrín”, dice, recordando aquellos primeros tiempos.

 

“Algunas veces no vendo nada, otras lo suficiente para resolver algunas necesidades. No es para enriquecerse, pero no hubiéramos tenido ni eso de estar sentadas en la casa”, afirma.

 

Para María Dolores, la vinculación con la Hermandad y los ingresos que le proporciona tienen un significado especial: “lo gano honradamente, sin robarle nada a nadie, sino con el trabajo de mis manos”.

 

“Tejer me gusta y como quiero que la tradición se mantenga en la familia, enseñé las puntadas a mi nieta de 10 años”, afirma para darle validez a otro de los objetivos del proyecto: el rescate de tradiciones y oficios.

 

Onelia Hernández se jubiló tras 33 años de servicio en educación. Entró en las “tejedoras de Belén” en 2000, porque cumplía con los requisitos básicos, residir en La Habana Vieja y saber tejer.

 

“Ni te imaginas cómo aprendí. Éramos del campo, 14 hermanos, sin juguetes. Jugábamos a tejer con plumas de guanajo (pavo) y hebras de hilaza”, cuenta.

 

Sentada en una de las comadritas (balancines) de la sede de las “tejedoras de Belén”, la Casa de la Obrapía, sus manos no descansan. “Estudié, me hice maestra, aprendí corte y costura y resolvía las necesidades de la casa. En el trayecto al trabajo, hacía ropitas para las niñas”.

 

Nuevas ideas

Con la colaboración de la Comunidad Helvética, la Comisión Europea, la ciudad de Viareggio y el Programa de Desarrollo Local Humano de Naciones Unidas ha crecido el proyecto, una idea original del historiador Eusebio Leal.

 

Entre las iniciativas del gremio están los grupos de modelaje, desde niños y niñas (Aracné) hasta personas de la tercera edad, que desfilan en fechas como los aniversarios de la Hermandad y de San Cristóbal de La Habana, nombre original de la ciudad capital.

 

Ivón Alfonso, de 36 años, mira también al futuro. No se trata sólo de tener una Escuela de Rescate de Labores Manuales, donde las niñas aprenden, gratuitamente, los secretos del tejido, o los adultos pagan 80 pesos por cursos de 10 frecuencias de crochet, parche o corte, “se puede hacer más”.

 

A su juicio, la Hermandad debe trabajar por estar representada en más ferias internacionales, tener un sello de calidad que distinga a cada creadora y mayor diversidad en los diseños y etiquetas que realcen la individualidad.

 

Psicopedagoga de profesión, madre de dos hijos, probó suerte en otros oficios porque la remuneración de los profesionales no compensa las necesidades. Hace un tiempo, decidió dedicarse, a tiempo completo, a algo que había aprendido en la escuela primaria con una auxiliar pedagógica: el tejido.

 

“Esta es una labor más creativa y diversa, eres tu propio jefe. Los conocimientos de la arista comercial me han servido para aplicarlos al negocio familiar”.

 

A su modo de ver, el proyecto trae múltiples beneficios. Por una parte, rescata tradiciones que estaban en extinción y fomenta que, desde las edades más pequeñas hasta la adultez, las personas dominen determinadas técnicas que llevadas a la confección de ropa artesanal le dan un valor estético y ético.

 

No se trata sólo de generar ingresos, sino también de creatividad, de imaginación, de vocación.

 

“Para mí, tejer es una compulsión. Quiero terminar de fregar y hacer todo en la casa. Cuando todos duermen, llega mi hora. Algunas veces me cautiva una idea, me siento a hacer punto y me desvelo toda la noche. Lo que ayer era apenas una hebra de hilo, es mañana una blusa o una chaqueta”.

 

“No hay posibilidades de aburrirse. Si ya no quieres hacer más ropa, puedes tejer manteles. Con cinco o seis puntadas básicas, combinadas a tu antojo, puedes hacer lo que quieras, te mueves en un amplio espectro de posibilidades. No hacen falta aptitudes especiales, el control muscular se adquiere y el toque particular, lo pone cada cual”.

 

Recuadro

La Oficina del Historiador de la Ciudad, rectora de un ambicioso proyecto de restauración que no desatiende el aspecto humano de los habitantes del Centro Histórico, ha creado gremios de carpinteros, albañiles, zapateros y orfebres de La Habana Vieja, en los que se agrupan amas de casa, jubilados y trabajadores por cuenta propia (sector privado).

 

Entre estos se encuentran la Hermandad de Bordadoras y Tejedoras de Belén y la Congregación de Plateros de San Eloy, revitalizadas en mayo de 1997, con el fin de revivir las tradiciones manuales y artesanales habaneras.

 

 

Migración: Peruanos en Chile

Por Johanna Ortiz

 

Santiago, febrero.- “Oye hermana, tú bien tranquila, ya estás en Tacna y tienes la plata, la muestras y pasas bien segura, sin dar explicaciones, vienes de vacaciones y ya está”. Así alentaba una peruana a una compatriota que estaba a punto de cruzar el paso Chacayuta, el principal control fronterizo entre Chile y Perú.

 

Habla la voz de la experiencia. Ella camina por la calle Catedral de Santiago, el epicentro de la migración peruana en Chile y da los consejos vía teléfono móvil.

 

La plata a la que se refiere corresponde a los 30 dólares diarios que deben acreditar los turistas que llegan a Chile. Los y las peruanas no necesitan visa, pero deben mostrar que cuentan con el dinero para solventar una permanencia de 90 días.

 

Una vez en Arica, el viaje continúa hacia la capital. A veces ya cuentan con una red de apoyo y, cuando no, saben que en el Instituto Católico de Migración encontrarán almuerzo por menos de un dólar.

 

También conocen que en la calle Catedral, justo en una de las esquinas de la Plaza de Armas de Santiago, hallarán tamales, ají de gallina, tarjetas telefónicas para llamar a los familiares que dejaron atrás y, quizás, si tienen suerte, un dato de trabajo.

 

Porque ya existe un comunidad peruana en Chile. Según un estudio del Instituto Nacional de Estadística e Informática del Perú, elaborado en junio de 2005, 85.000 peruanos residen en este país. La cifra supera con creces los 39.000 inmigrantes del país de los incas que contabilizó el Censo realizado en Chile en 2002.

 

Al revisar los datos del Departamento de Extranjería y Migrantes del gobierno chileno, se aprecia que, mientras en 2003 se otorgaron 9.630 visas sujetas a contrato a ciudadanos peruanos, en 2005 llegaron a 15.300.

 

La llegada de extranjeros a Chile no es nueva. Décadas atrás fue alentada por los gobiernos para atraer colonos europeos a tierras deshabitadas. Sin embargo, ésta fue en pequeña escala y, por ello, sólo el 1,2 por ciento de la población que habita en el país es extranjera, como lo atestigua el censo de 2002.

 

Lo nuevo es que la migración ahora es económica y espontánea y, en el caso de los y las peruanas, ha alcanzado visibilidad, porque su arribo se ha producido en los últimos años y se concentra en Santiago, la capital. Se estima que más del 75 por ciento vive allí.

 

Lilia Núñez, directora de la Asociación Para la Integración Latinoamericana (APILA), explica a SEMlac que la migración de Perú a Chile debe entenderse como parte de las nuevas corrientes migratorias sur-sur y no como un caso particular.

 

Aunque no es posible predecir los flujos migratorios, Lilia explica que “sobre la situación peruana no se perciben cambios significativos. La aplicación del modelo primario-exportador y la liberalización económica y laboral, siguiendo el modelo chileno, se rebela como un gran expulsor de trabajadores”.

 

Ya que Chile es un mercado abierto, lo más probable es que continúe el flujo migratorio, aunque “la necesidad de encontrar trabajo conduce a que muchos inmigrantes no tengan otra opción que trabajar por escasas remuneraciones y bajo precarias condiciones que llegan a violar los estándares de derecho laboral”, según se lee en el Informe de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales 2006.

 

Si es peruana, es “nana”

Vilma es una de las numerosas peruanas que pasea por Catedral el domingo. Llegó hace cuatro meses y trabaja como empleada, puertas adentro, en una casa particular. Relata a SEMlac que aquí gana el doble de lo que conseguiría en su país por la misma labor y que, además, allá no la contratan porque tiene más de 40 años y “prefieren a las jovencitas”.

 

Dice que hasta ahora le ha ido bien y que pretende quedarse. Es un poco reacia a hablar sobre el trato que reciben las inmigrantes, pero finalmente admite que “por lo que he escuchado, porque llevo poco aquí, son algo más déspotas las mujeres”.

 

Ella se refiere a las dueñas de casa, que son sus empleadoras. Vilma estuvo antes en Argentina y explica que allá “las señoras eran amables y cariñosas, hasta me sentaba en la mesa con las familias que trabajé, aquí tengo que estar como escondida”.

 

Vilma es parte de lo que se ha llamado la feminización de las migraciones, lo que “supone el aumento de la migración femenina y un cambio en su calidad. Ahora la mujer sale autónomamente a trabajar en otro país para mantener a su familia”, según aclara a SEMlac Carolina Stefoni.

 

Carolina es socióloga y académica de la Universidad Alberto Hurtado, autora de estudios sobre el tema. Para esta especialista, América Latina es una de las regiones donde más se ha feminizado la migración. Reflejo de ello es que, por cada hombre que llega a Chile desde Perú, arriban dos mujeres del mismo país.

 

Este fenómeno se relaciona estrechamente con los mercados laborales, porque ellas se concentran en trabajos precarios o con bajos sueldos, que son los que están disponibles, detalla la investigadora.

 

Al ser consultada por el trato que reciben las migrantes en Chile, Stefoni asegura que el “hecho de que el 70 por ciento de las peruanas esté trabajando en el servicio doméstico es el mejor indicador de la discriminación”.

 

Y ello ocurre aún cuando los años de escolaridad de las mujeres peruanas son mayores que los de las chilenas, en el mismo campo laboral, porque la mayoría de ellas ha completado su enseñanza secundaria, lo que no ocurre con las trabajadoras de casa particular o “nanas” chilenas.

 

Una oportunidad, no un problema

Si bien la migración peruana en Chile es novedosa, su impacto ha sido muchas veces sobredimensionado o sesgado. “Las noticias sobre migrantes trasmitidos por la prensa ocultan, por lo general, el aporte que hacen los extranjeros al desarrollo nacional del país que lo acoge, alimentando con ello un cierto chauvinismo”.

 

Así lo ve Lilia, de APILA, y Carmen Sarsoza, del Grupo de Mujeres Migrantes de Estación Central coincide con ella. “No suele verse a la migración como una oportunidad para alimentar la cultura, y mientras no haya un discurso desde las autoridades que destaque cómo se enriquece la sociedad con la inmigración, se seguirá viendo como un problema”, asegura Sarsoza.

 

“La migración peruana recibe un trato distinto al resto de los latinoamericanos, antes pensaba que era una exageración, pero ahora con los testimonios que he escuchado... Los y las peruanas se sienten como sin derechos y por eso forman sus ghetos, para protegerse”, precisa.

 

Ella conoce muy bien estos grupos, porque trabaja con mujeres que viven en cites, casas antiguas con muchas piezas que pueden albergar a 30 ó 40 familias y ¡con un sólo baño!

 

Pero Chile no siempre es el país de oportunidades que los migrantes tienen en mente. La realidad es que, muchas veces, llegan para acrecentar la cifra de pobres locales.

 

“Por las necesidades económicas, las mujeres vienen sólo a ganar plata, a nada más, es difícil que se organicen y luchen por sus derechos, incluso a costo de su salud”, sentencia Sarsoza.

 

 

Guatemala: Médicos revierten la oscuridad en luz

Por Alba Trejo

 

Guatemala, febrero.- Llegaron haciendo milagros. Primero, curando las heridas provocadas por el huracán Mitch en 1998 y hoy, devolviendo la vista a niños, mujeres y hombres guatemaltecos en dos hospitales donde han sanado a por lo menos 5.000 personas.

 

Se trata de las y los médicos cubanos, aquellos a quienes un día el ex ministro de Salud guatemalteco Marco Tulio Sosa calificó de “magos”, por sus dones de curar las enfermedades de los más pobres, sin contar con recursos económicos ni infraestructura adecuada, pero cuya presencia suscita debate en algunos sectores.

 

Los dos centros oftalmológicos más recientes, creados como parte del programa de cooperación entre ambos países, denominado “Operación Milagro”, llevan los nombres de ilustres cubanos: en el oriente del país está el hospital José Martí, y en el nororiente el centro médico José Joaquín Palma.

 

En las afueras de ambos lugares siempre hay pacientes, convencidos de esos milagros de los que habla alguna gente.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirma que en este país centroamericano, por cada millón de habitantes, 5.000 personas son declaradas ciegas. Y Guatemala cuenta con 12,5 millones de ciudadanos.

 

El informe del no gubernamental Comité prociegos y sordomudos que fue fundado hace 60 años estima que el 42 por ciento de los pacientes que sufren ceguera han sido víctimas de cataratas y glaucoma.

 

Aunque el Comité tiene cinco hospitales ubicados en puntos estratégicos del país y ha realizado alrededor de 200.000 servicios, las autoridades gubernamentales no han reconocido su labor, como hasta el día de hoy se ha hecho con la de los médicos cubanos.

 

“Aplaudimos lo que hacen los cubanos, pero el gobierno debería reconocer que también en Guatemala hay instituciones valiosas” señaló Sebastián Toledo, representante del Comité.

 

“Ellos (los médicos cubanos) sólo realizan dos tipos de operaciones menores y nosotros hacemos desde una cirugía menor hasta operaciones que requieren de alta tecnología, a personas de escasos recursos” destacó un tanto molesto.

 

El Comité no ha requerido de ningún apoyo para funcionar por más de medio siglo, más bien se administra con fondos provenientes de sorteos de cientos de miles y algunas veces millones de quetzales a la semana (un quetzal equivale a 0,13 dólares estadounidenses). De igual forma, cobra a sus pacientes una cantidad significativa por consulta.

 

En Guatemala sólo hay 49 centros médicos estatales frente a 203 sanatorios privados, donde el pago por consulta sobrepasa los 10 dólares. Sin embargo, un ciudadano en situación de pobreza cuenta con dos dólares diarios para cubrir sus gastos de transportación, comida, medicina y escuela.

 

Ayuda a los desprotegidos

No sólo los ojos han sentido los milagros de los médicos cubanos. También han recibido grandes beneficios quienes habitan en lugares como la selvática región del Petén, en el norte del país; Huehuetenango, en las montañas fronterizas con México, y en las lluviosas tierras de Alta Verapaz, sitios descritos por el gubernamental Instituto Nacional de Estadística con un alto índice de pobreza, analfabetismo e insalubridad.

 

Para llegar hasta allí, los doctores cubanos sortean la diversidad de lenguas mayas -existen 22 idiomas indígenas- y el hambre, ya que muchas veces sólo comen una vez al día, debido a que en esas regiones la tortilla con sal y chile -principal alimento étnico- se convierte en la única opción alimenticia.

 

Sus aportes curativos comenzaron a fluir por primera vez en 1998, una época en la que Guatemala atravesó adversidades climatológicas que ocasionaron el derrumbe de más de 30.000 viviendas en menos de una semana y la muerte de 800 personas.

 

En ese entonces, salieron con una mochila al hombro y los medicamentos básicos en su interior, a esquivar derrumbes, deslaves y ríos desbordados para asistir a cerca de medio millón de guatemaltecos que comenzaban a padecer de bronconeumonía, hongos en la piel y diarreas.

 

Derivado de ello, el Gobierno cubano decidió establecer, junto a las autoridades guatemaltecas, un acuerdo de ayuda médica.

 

Anemias, desnutriciones, lesiones en la piel y partos, así como infecciones respiratorias, neumonías, malaria y parásitos intestinales son los males con los que han tenido que lidiar los galenos cubanos en sitios donde el acceso requiere de hasta 12 horas para llegar en vehículo y después a pie.

 

Pero la labor de los médicos cubanos también recibe cuestionamientos de parte de altas autoridades. El colegio de médicos de Guatemala, por ejemplo se queja de que los “doctores isleños” ejercen su trabajo sin una autorización, ni número de colegiado.

 

Al grupo de galenos que toca territorio guatemalteco le llaman “la exportación de médicos cubanos”, y “se podría pensar que vienen a experimentar”, declaró un integrante del colegio.

 

Algo que también molesta a los médicos guatemaltecos es que un galeno cubano gana 20 dólares diarios en el país, mientras el Estado le paga 10 dólares a un especialista guatemalteco.

 

Ello explica, en parte, por qué los médicos nacionales dedican su tiempo a otro trabajo en lugar de atender las necesidades del área rural. Aducen que tienen que hacerse de mejores ingresos con otros trabajos alternos al que les provee el Estado.

 

En tanto, el Ministerio de Salud Pública considera a los médicos cubanos como unos verdaderos “salvavidas”, porque en el recuento de los ocho años que tienen de ir y venir de Cuba a Guatemala han levantado de su lecho de muerte a por lo menos 23.000 habitantes y han recibido a 46.000 bebés en los partos atendidos.

 

Esa entidad reconoció que, gracias al apoyo de estos profesionales, en las regiones desprotegidas donde se destaca esta presencia ya no mueren tantas mujeres en edad fértil como antes. De 400 que fallecían por cada 100.000, el número se redujo a 170.

 

La brigada cubana la integran una proporción similar de hombres y mujeres y consta de 319 especialistas en medicina general integral, cirujanos, laboratoristas clínicos, gineco-obstetras, pediatras, anestesistas, epidemiólogos, licenciados en enfermería e ingenieros en electromedicina.

 

 

Salud: Condilomas, dolores en el cuerpo y en el alma

Por Liliana Aguirre F.

 

La Paz, febrero.- “Me salieron unas verrugas pequeñas en los genitales. En principio pensé que no era nada de qué preocuparse y creí que pasaría pronto. No le di importancia, pero fueron creciendo y aparte de incómodas eran dolorosas. Llegó un momento en que no podía caminar por el dolor entre las piernas,” cuenta a SEMlac Guissel, de 28 años.

 

“Fui al ginecólogo, me dijo que esas verrugas se llamaban condilomas y que eran resultado de una enfermedad de transmisión sexual. El examen detectó que las tenía en la vagina y en el útero y me informaron que podían provocarme cáncer cervical. Yo nunca le había sido infiel a mi esposo y la única persona que pudo contagiarme era él”, agregó.

 

Como Guissel, muchas mujeres y hombres se ven afectados por el virus del papiloma humano (VPH) que se manifiesta, en muchos casos, mediante verrugas genitales llamadas condilomas. Si esta enfermedad de transmisión sexual no es tratada a tiempo, existe el riesgo de sufrir cáncer en el útero o en los genitales, según la localización de las verrugas.

 

“Para mi fue terrible, sufrí mucho porque, aparte de que la verruga tenía un tamaño considerable y estaba cerca de la uretra, lo que me significaba un gran dolor al orinar, no podía entablar una relación amorosa porque yo contagiaría a la otra persona. Me sentía muy frustrada y deprimida”, comenta a SEMlac Silvana.

 

“Algo que me hería y me bajaba la moral era que los médicos no me brindaban apoyo, sino que me decían que todo era un fruto de mi promiscuidad. Yo creo que un individuo en momentos de enfermedad necesita ayuda, no regaños”, concluyó la entrevistada.

 

El doctor Elio Pacheco, médico general del centro de salud público Mallasa en la ciudad de La Paz, explicó que los condilomas pueden llegar a tener el tamaño de una coliflor si no se les trata a tiempo, y que los que se localizan en las paredes del útero suelen llenarse de pus y reventar, causando hemorragias que forman llagas propensas al cáncer.

 

“El virus del papiloma humano es una enfermedad que, en estado acuminado, se localiza por medio de verrugas en la bulba vaginal, útero, pene e inclusive en el ano. Usualmente el virus tiene tres meses de incubación y, según datos de la Organización Mundial de Salud (OMS), cada año se calculan un millón de nuevos infectados”, apuntó el especialista.

 

El virus lacera los genitales y se puede curar cuando el brote es reciente. Una de las formas de eliminar las verrugas es la extirpación quirúrgica; otra es quemarlas con podofilina (concentrado químico que produce la muerte del tejido dañado y ayuda a desprender y eliminar la verruga).

 

“Definitivamente, este proceso es doloroso y muchas veces las verrugas vuelven a brotar. El útero es el lugar más delicado y de alto riesgo, por ello es aconsejable prevenir los condilomas. Sirve tener una pareja sexual estable y, si no es así, usar protección para evitar esta y muchas otras enfermedades de transmisión sexual”, concluyó el doctor Pacheco.

 

El condón es uno de los métodos más eficientes para evitar infecciones de transmisión sexual, pero en el caso de los condilomas, a pesar de su uso, hay un porcentaje de piel no cubierta y, por tanto, expuesta al virus.

 

 

Uruguay: Asesinato de género conmueve a Uruguay

Por Ángela Castellanos

 

Montevideo, febrero.- La desaparición y muerte de una muchacha de 19 años han conmovido a la sociedad uruguaya y despertado la reflexión sobre la violencia de género y el tráfico de personas a que están expuestas las mujeres jóvenes.

 

Natalia Martínez Bengoa pasaba vacaciones junto con su familia en la ciudad uruguaya de Pirlápolis y desapareció al salir de una discoteca en la madrugada del 19 de enero. Según testimonios de amigas, la muchacha se quedó atrás unos minutos, mientras el resto de las jóvenes iba a buscar un vehículo para regresar a sus respectivos hospedajes.

 

“Natalia salió de la (discoteca) La Rinconada, se retrasó despidiéndose del portero, porque ella era ‘habitué’ (cliente frecuente) de ahí, mientras que las otras tres chicas iban al auto. De repente, no la vieron más. Hasta ahí sabemos”, afirmó a los medios de comunicación locales Magdalena Bengoa, madre de la joven.

 

Magdalena ha reiterado a la prensa que su hija siempre avisa a dónde va, que no bebe, ni se droga. La familia de Natalia y la Policía informaron que nunca pudieron comunicarse con la chica a través de su teléfono celular, pues al principio les daba que estaba fuera de servicio, y luego la casilla de mensajes estaba saturada.

 

Desde entonces, se desarrolló una intensa investigación. La Policía rastreó la zona durante tres semanas, paulatinamente halló pertenencias de Natalia, interrogó a más de 80 personas, y hasta usó a videntes. La familia de la joven, en tanto, inició una campaña de búsqueda mediante carteles, sitios Web y marchas en Montevideo.

 

Natalia no es la única muchacha que desapareció en 2006 en Canelones, el departamento donde está ubicado el balneario en el cual se perdió el rastro de la joven.

 

A la marcha del 30 enero acudieron familiares de otras uruguayas ausentes.

 

En la lista de personas ausentes, difundida por el Ministerio del Interior, figuran 10 mujeres desaparecidas el año pasado: Desirée Uhalde (21 años), Mirtha Tudiri (16 años), Ana María de los Santos (23 años), Marisa Romero (14 años), Martha Rivero (12 años), Noelia Marcone (17 años), María Luz Silva (16 años), Gladis Mariela Romero (14 años), María Virginia Giménez (13 años) y Stephanie Alejandra Rodríguez (16 años).

 

Esta agresiva búsqueda de la Policía, más la constante información en los medios de comunicación, despertó protestas y recelos por parte de algunos familiares de las otras jóvenes desaparecidas, cuyos casos no tuvieron la misma atención y seguimiento.

 

Dado que las muchachas no son de familias adineradas y que en Uruguay no hay organizaciones criminales dedicadas al secuestro, pero sí al tráfico de mujeres, se teme que algunos casos puedan estar relacionados con la prostitución forzada en el extranjero o con violencia de género, ejercida por varones ante la resistencia de las jóvenes a sus requerimientos sexuales.

 

Tras tres semanas de declarada desaparecida, el cuerpo de Natalia fue hallado en un bosque aledaño a la ciudad donde pasaba vacaciones. Medicina forense indicó que la joven no murió en ese lugar, sino que fue arrojada allí por su o sus victimarios, y que no hubo premeditación.

 

El resultado de la autopsia concluyó que ella murió de un paro cardiorrespiratorio, que no sufrió tortura, pero encontraron evidencias de una atadura practicada por el agresor para inmovilizarla.

 

La policía considera imposible que nadie haya visto nada, por lo cual supone que alguien está ocultando información.

 

El pasado 14 de enero, luego de encontrarse el cuerpo, se realizó otra marcha para pedir al Ministerio del Interior que se haga justicia. En la manifestación, muchas chicas decían lo que está latente en cada familia con adolescentes mujeres: “eso me pudo haber pasado a mí”.

 

 

Género: En busca de una comunicación diferente

Por Sara Más

 

La Habana, febrero.- La necesidad y pertinencia de que los medios de comunicación asuman cada vez más una visión de género, que no discrimine ni desvalorice a la población femenina, fue expresada por los participantes –mayoría mujeres— en el cuarto Diplomado Internacional Género y Comunicación, celebrado en la capital cubana.

 

Convocado anualmente por la Cátedra de Género y Comunicación "Mirta Aguirre" del Instituto Internacional de Periodismo "José Martí" y la Unión de Periodistas de Cuba, la cita reunió a 25 profesionales de la comunicación y el periodismo de Ecuador, México, Venezuela, Noruega y Cuba.

 

Pese al fomento de los estudios académicos y el surgimiento de espacios alternativos que intentan ser más equitativos e incluyentes, en los grandes medios de comunicación sigue primando una mirada estereotipada a hombres y mujeres, reconocieron los participantes.

 

Las vivencias de los alumnos indican que “se sigue recurriendo mucho a la imagen de la mujer que reafirma viejos conceptos y se aborda ampliamente el tema de la violencia, pero su tratamiento queda en el ámbito de lo espectacular, del ‘show mediático’ que no profundiza en las causas de ese fenómeno, cuyas mayores víctimas son las mujeres, ni en las formas de prevenirlo”, comentó a SEMlac Isabel Moya, presidenta de la cátedra y organizadora del curso.

 

Luego de diez días de intercambios y reflexiones, el alumnado --en su mayoría de medios alternativos-- abogó por una comunicación diferente, más incluyente y alejada de los viejos arquetipos, que apueste por la diversidad.

 

“Lo más valioso es provocar la inquietud y la inconformidad con el trabajo que hacemos, para poder promover un cambio. Nos interesa, además, que cada una de las personas que participan en este curso se conviertan en multiplicadoras de estas ideas y conocimientos en sus países, medios de comunicación, círculos de amistades y universidades”, comentó Moya al cierre del curso.

 

Entre otros temas, el diplomado abordó asuntos relativos a la construcción social y actualidad del concepto de género, historia y tendencias del feminismo, género y poder, los estudios de masculinidad, el desarrollo y evolución de la prensa femenina en todas sus variantes y las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones.

 

El diplomado profundizó también en el empleo del enfoque de género como herramienta para elaborar productos comunicativos no sexistas y potenciar la equidad. Al final, los participantes elaboraron tres productos comunicativos bajo estos principios, uno para radio, otro en formato de video y un comentario para prensa escrita.

 

En esencia, la diferencia entre el sexo y el género radica en que el primero hace referencia a los componentes biológicos que diferencian a mujeres y hombres, en tanto el segundo incluye los elementos sociales y culturales que intervienen en la construcción histórica y social de cómo ser hombre o mujer.

 

Entendida como el significado que las sociedades dan al hombre y a la mujer en el contexto de la cultura, los credos, la diversidad sexual, la raza, la época y hasta las discapacidades, la perspectiva de género permite hacer un análisis integral, más abarcador de la sociedad, en toda su diversidad.

 

Este enfoque posibilita profundizar particularmente en los orígenes del injusto papel social asignado a las mujeres durante años de herencia patriarcal, tan naturalizada que a veces resulta poco reconocible, incluso, entre los propios actores sociales que intervienen en ese proceso.

 

Para Moya, la introducción del concepto y enfoque de género en la actuación cotidiana de los medios de comunicación puede ser una herramienta imprescindible para modificar valores y desterrar patrones en el terreno de las relaciones sociales.