Reportajes y noticias de SEMlac

del 5 al 11 de febrero de 2007

 

 

Tradiciones: Removiendo rebeldías en Alasita

Por Helen Álvarez Virreira

 

La Paz, febrero.- Hace tres años, Margarita Palomino aprendió de su suegra a modelar el yeso para convertirlo en figuras. Todas le salen perfectas, pero le tiene especial afecto a la Negrita, una muñeca que representa a una niña risueña y coqueta, y que trae buena suerte a quien la tenga.

 

Desde entonces exhibe orgullosa su trabajo en la Alasita, una feria que da rienda suelta a las ilusiones de las personas, porque ahí pueden adquirir todo lo que sueñan tener: desde casas y terrenos, hasta pasajes de avión o vehículos, también alimentos o sofisticados equipos electrónicos y mucho dinero, ya sea en pesos bolivianos, dólares o euros…, pero en miniatura.

 

La Alasita, que quiere decir comprame-yo-te-compro o regalame-yo-te-regalo, es una fiesta dedicada al Ekeko, el Dios de la Abundancia. Este ídolo es pequeño, regordete y cargado de innumerables artículos; se cree que no faltará nada en la casa de quien lo tenga, y por eso cada 24 de enero se lo agasaja con una ch’alla, la bendición andina que consiste en ofrendar alcohol, vino e incienso a la Pachamama, la Madre Tierra.

 

Cientos de artesanos y artesanas se dedican a elaborar ekekos, que la gente adquiere con devoción, y miniaturas y otras figuras que también deben ser ch’alladas. De esta manera, cada objeto se convierte en un amuleto de la suerte.

 

La feria, muy tradicional en el occidente boliviano, se ha extendido en los últimos años a otras regiones e incluso a países como Argentina, donde existe una numerosa población boliviana.

 

La suegra de Margarita Palomino dejó de fabricar “negritas” hace 20 años porque las compraban poco. Pero esta artesana apostó por la muñeca que, según dice, trae suerte con los hijos. ¡Ella tiene seis!

 

Ahora las muñecas volvieron a ser requeridas y las hace de todos los tamaños, desde las grandes de medio metro, que cuestan 18 bolivianos (unos dos dólares) hasta pequeñas de 10 y 15 centímetros por cuatro bolivianos (50 centavos de dólar).

 

Comienza con el trabajo un mes antes y, mientras su marido vacía el yeso en los moldes, ella se dedica a ponerles primorosos detalles. Cada día llega a terminar hasta 30 figuras y su venta le asegurará ingresos por lo menos hasta marzo.

 

¡Qué se haga realidad!

Este año la Negrita ha sido tomada como símbolo por el movimiento feminista Mujeres Creando, que por primera vez participa en la Alasita para remover la rebeldía de las mujeres a partir de una fiesta tan arraigada, en la que abunda simbología patriarcal como, precisamente, el Ekeko.

 

Este diocesillo, que en la antigüedad tenía un pene erecto muy voluminoso, representa al padre proveedor, cuando en la realidad hay millones de mujeres que son las únicas que llevan alimento y afecto a sus hogares, porque el padre es el gran ausente o el jefe de familia violento.

 

En la Alasita todo vale y la ironía es la que reina. Y eso se refleja en los documentos en miniatura que vende el grupo feminista. Por ejemplo, el dictamen de asignación de pensiones familiares hace referencia a la irresponsabilidad paterna del presidente de la República, Evo Morales, a quien la justicia tuvo que obligar a pagar la manutención de sus hijos cuando éste aún era diputado.

 

Las sentencias de divorcio cuestan un boliviano (12 centavos de dólar), cuando un trámite verdadero llega a costar más de cinco mil (unos 650 dólares), motivo por el cual muchas mujeres no pueden cortar el vínculo matrimonial. Una joven, después de leer el documento de Alasita, compró tres para regalárselos a sus hermanas.

 

Hay además sentencias rápidas por violencia intrafamiliar con sanciones contra los culpables, que van desde dos años de servicio doméstico en la cárcel de mujeres, hasta la publicación de sus fotos y datos en la prensa nacional, en la sección “violentos indeseables”. Este documento también es visto con picardía e ilusión, porque ahora la impunidad campea entre los agresores.

 

La Constitución Política Feminista del Estado, también elaborada para la feria, establece el trabajo doméstico rotatorio entre hombres y mujeres; la creación de guarderías públicas que serán atendidas por varones, la mitad del tiempo, para estimular la responsabilidad paterna; y que las niñas y niños lleven primero el apellido materno y después el paterno como una forma de devolverle a las mujeres su maternidad.

 

Entre otros documentos están un Acuerdo transaccional de separación definitiva conveniente a la mujer demandante, las leyes de Ampliación de uniones libres o sirviñacuy para parejas del mismo sexo y de restitución de la soberanía de las mujeres bolivianas sobre sus cuerpos.

 

Nada es cierto, todas son esperanzas, como todo lo que se vende en la feria de Alasita, pero las mujeres se llevan los “documentitos” para guardarlos ellas o para regalarlos pidiéndole a la Negrita de la buena suerte, la felicidad y la alegría: “que se haga realidad”.

 

 

República Dominicana: Debaten juristas determinación de paternidad

Por Mirta Rodríguez Calderón

 

Santo Domingo, febrero.- Tibiamente, y sin que el debate sea lo suficientemente abarcador como para sentar precedentes en la materia, juristas y personas de otras disciplinas iniciaron un intercambio, más bien a nivel discursivo y de algunos medios de prensa, acerca de cómo determinar la paternidad cuando hay dudas sobre la identidad del progenitor.

 

El asunto tiene su origen en procesos incoados por mujeres reclamantes ante la negativa de los padres a reconocer a sus hijos e hijas. De los tribunales ordinarios, el asunto transitó a la Suprema Corte de Justicia, que ha sido enfática en su interpretación del Código Civil de la nación: “todo hijo nacido dentro del matrimonio se reputa de la pareja”.

 

Así las cosas, hubo nuevas disquisiciones, entre las que salieron a relucir las pruebas de ADN que –aunque no de manera generalizada, ni de fácil acceso–se realizan en el país. Prestigiosos abogados opinaron que, efectivamente, éstas pueden derogar la aplicación del artículo 312 del Código que da por sentada la paternidad, si es un nacido dentro del matrimonio.

 

La cuestión no termina ahí, puesto que queda en pie el asunto de cómo actuar si se trata de un hijo o hija presumiblemente resultante de adulterio. Es en esos casos que el criterio de derechos humanos tendría que prevalecer.

 

Los abogados Ramón Tapia López y Zacarías Payano fueron los más beligerantes en la discusión. Ambos ratificaron la certeza de las decisiones de la Suprema Corte de Justicia acerca de que la prohibición de reconocimiento de los hijos (¿e hijas?) adulterinos constituye una discriminación y una contravención de instrumentos internacionales de los que este país es signatario.

 

El artículo 8 de la Constitución consagra los derechos de todos y todas las dominicanas. Y este precepto ha salido a relucir al calor de los intercambios sobre el reconocimiento o la negación de la paternidad.

 

El profesor Tapia declaró al colega Federico Méndez que la posición que ha asumido la Suprema Corte de Justicia deja claro que “no se le puede cercenar el derecho a un hijo a que sea reconocida su paternidad biológica, voluntariamente o por vía judicial, sin importar la condición de su concepción”.

 

El jurista fue más explícito aún: “un hijo producto de incesto o proveniente de la infidelidad matrimonial o nacido bajo cualquier otra circunstancia, tiene el derecho a invocar el reconocimiento de paternidad, si esta no se hace de manera voluntaria”.

 

Complicación cuando la madre no sabe

Una situación absolutamente distinta, en ese contexto, es la que afrontan las trabajadoras sexuales cuando se embarazan como resultado de la imprevisión, la violación o fallas del condón.

 

“Ocurre que a veces no sabe ella misma de quién es su embarazo”, ratificó a SEMlac la profesora Xiomara Peralta, asesora del Movimiento de Mujeres Unidas, una organización que agrupa a las trabajadoras del sexo.

 

“Eso les crea no sólo problemas muy serios a ellas, sino también para determinar la identidad de esa criatura. Las parejas sexuales de esas compañeras, de por sí, están en la posición de negar esa paternidad. Y las únicas soluciones son, o la prueba de ADN o la aceptación del padre por un esfuerzo de persuasión”, subrayó la experta.

 

Contó Peralta que, en ocasiones, el hombre no asume una actitud de desentendimiento, sino que accede a lo que dice la mujer. Y también, a veces, el hombre no acepta de inmediato. “He visto casos en que, cuando la criatura va creciendo, el progenitor encuentra rasgos familiares y es, entonces, más proclive a reconocer al hijo o la hija”, comentó.

 

República Dominicana es una nación particularmente compleja en esta materia. Mientras centenares de padres se desentienden de los hijos que procrean, la Iglesia Católica consiguió, hace cinco años, aprobar una ley llamada del Niño No Nato, que les otorga derechos a los no nacidos. Sin embargo, no hay un discurso clerical viable para los padres desentendidos de los hijos e hijas ya nacidos, ni para la situación de desamparo de la inmensa mayoría de ellos.

 

Algunas fuerzas sociales protestaron contra esa legislación y la Colectiva Mujer y Salud encabezó acciones de protesta que le reclamaban al entonces presidente Hipólito Mejía que no ratificara el documento remitido desde el Parlamento. Perdieron la batalla política y social.

 

El compromiso del Estado con la Iglesia Católica está aquí tan arraigado al punto de que existe un Concordato, aprobado en 1954, que le otorga numerosos privilegios al catolicismo y lo fusiona de muchas maneras con la gobernabilidad del país. Hace poco, aunque muy tímidamente, los evangélicos han objetado esos privilegios, pero desde una posición de reclamo de equidad para ellos en este orden de cosas.

 

La problemática haitiana

En este país caribeño de alrededor de nueve millones de habitantes viven cerca de un millón de haitianos y haitianas, más de la mitad de los cuales están asentados desde hace muchos años en casi toda la geografía dominicana.

 

Sus hijos e hijas viven toda una odisea para matricularse en la escuela, pues carecen de inscripción de nacimiento. Y no la tienen porque, para declararlos como nacidos, sus padres tendrían que tener cédula u otro documento de identificación. La mayoría carece de esa certificación o bien son inmigrantes ilegales, radicados en bateyes (asentamientos) y en las periferias de ciudades, sobre todo fronterizas.

 

El problema erosiona fuertemente la sensibilidad de quienes se sienten ignorados como seres humanos y, obviamente, del hombre y la mujer implicados.

 

El Servicio de Jesuitas para Refugiados y Migrantes, encabezado por un sacerdote, desarrolla desde hace tiempo una campaña por el “derecho a un nombre y una nacionalidad”. El esfuerzo ha tenido poco éxito, si bien ha procurado que los nacionales haitianos consigan identificaciones con su consulado.

 

El problema pervivirá todavía mucho tiempo, porque la propia Constitución dominicana especifica que no son nacionales los hijos de “extranjeros en tránsito” nacidos en el territorio nacional. El tema se ha contrastado con que los hijos de personas dominicanas nacidos en Estados Unidos sí son reconocidos como estadounidenses.

 

En Dominicana existe un fuerte nacionalismo antihaitiano, cuyas raíces datan de dos siglos atrás, cuando el Haití de Toussant Loverture hacía su revolución y sus dirigentes tuvieron miedo de que la abolición de la esclavitud y la libertad alcanzada les fuera socavada por los franceses y españoles complotados acá.

 

Para evitarlo, invadieron Quisqueya y cometieron aquí no pocos excesos. Luego el tirano Rafael Trujillo asesinaría a 37.000 haitianos y haitianas en 1937.

 

Tales antecedentes y el bastante extendido rechazo a la gente procedente de ese país, el del Mackandal de Alejo Carpentier, hace tenaz hoy día la lucha por la sobrevivencia de los venidos de la otra parte de la isla compartida. Así, el problema de la identidad y del reconocimiento en los casos de niños y niñas haitianas se añade, con ribetes propios, a las dificultades, cuando hay que esclarecer paternidades.

 

Las más complicadas de las situaciones mencionadas no están incluidas, sin embargo, en las reflexiones del presente.

 

 

Argentina: Mujeres contra la opresión sexual

Por Norma Loto

 

Buenos Aires, febrero.- Aún en medio de prejuicios, incomprensiones y discriminación, voces y movimientos procuran una mirada distinta al fenómeno de la prostitución y la denuncia a quien lo sostiene y no siempre se sanciona: el que paga por los servicios sexuales.

 

“Lo peor es el proxeneta y el cliente. La demanda genera la oferta. Basta de abusar y explotar a mujeres, niñas y niños. El tercer lugar de los ingresos mundiales lo ocupa la explotación sexual. No a la trata”, fueron algunas de las frases con las que Mujeres Libres, una asociación creada en 1993, salió a las calles el 21 de enero.

 

Raquel Disenfeld es una de las representantes de esta asociación y, para ella, “existe una relación entre el abuso de poder y la opresión sexual”.

 

“Desde Mujeres Libres trabajamos por una sociedad sin jerarquías, regida por el cuidado y por el respeto a la vida; y no en las leyes del mercado o en la cultura patriarcal en que alguien necesita someter y poseer para ser”, dijo a SEMlac.

 

En relación con la prostitución, hay que señalar que muchas veces las mujeres que se encuentran en esta situación son víctimas de mafias de tratantes, que las someten a engaños, torturas psico-físicas y violencia sexual.

 

Sin embargo, lejos de comprender el drama del sometimiento que ellas viven, la sociedad, presa de la ignorancia, opta por juzgarlas.

 

Disenfeld relata que, en la actividad desarrollada el 21 de enero en las calles de la Ciudad de Buenos Aires, una persona se acercó a conocer detalles sobre la problemática de la prostitución, pero en lugar de reflejar comprensión, comentó que quienes se prostituyen lo hacen porque les gusta. "¿Acaso no cobran por tener relaciones?", inquirió entonces.

 

“Quien hizo esa pregunta, no percibía la opresión de esas mujeres, pero luego de hablar con nosotras se comprometió en apoyarnos”, comenta Disenfeld.

 

Mujeres Libres tomó el nombre de la asociación homónima existente en 1936 en España, un movimiento revolucionario que dio lugar a talleres con el objetivo de liberar a las mujeres de la opresión de la prostitución para que pudieran educarse y trabajar.

 

La representante de este grupo adelantó a SEMlac que preparan para febrero una actividad denominada “Las más Dignas”, en la que se recordará a la feminista Edith Costa, fallecida el 17 de diciembre, que luchó contra la trata; y a Sandra Cabrera, secretaria de la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas de la ciudad de Rosario, asesinada el 27 de octubre de 2004.

 

También se evocará a Raquel Liberman, recordada como La Polaquita, quien en 1929 se atrevió a denunciar a la organización de tratantes de blancas conocida como Zwi Migdal, integrada por polacos judíos; y a las mujeres del Prostíbulo La Catalana, del pueblo patagónico de San Julián.

 

La historia recuerda a estas últimas como las valientes que echaron a palazos a los soldados que fusilaron a los obreros levantados en huelga en el campo patagónico en 1922, durante el gobierno democrático de Hipólito Yrigoyen.

 

Según el historiador argentino Osvaldo Bayer, “las únicas que corrieron a escobazos a los soldados fusiladores fueron las mujeres más humilladas, las prostitutas de San Julián. Les gritaron lo que eran: asesinos”.

 

 

Uruguay: Carnaval de negros con reinas blancas

Por Ángela Castellanos

 

Montevideo, febrero.- “No es que discrimine a los blancos, y me parece bárbaro (bueno) que a ellos les guste tocar los tambores en el carnaval, pero que salga elegida una reina blanca de ojos celestes (azules) por mi localidad, para el desfile, cuando es una fiesta de negros... es que cada vez somos menos los negros que queremos participar”.

 

Así dice a SEMlac Adriana Sánchez, una afrodescendiente líder comunitaria de barrios marginales del departamento de Canelones.

 

El Carnaval, la principal fiesta uruguaya, data de la época de la colonia, cuando los negros esclavos, traídos mayoritariamente de Angola para trabajar en oficios domésticos de las familias acaudaladas de Montevideo, empezaron a comunicarse mediante el toque del tambor de cada una de las tribus a las que pertenecían.

 

Luego, comenzaron a salir a la calle vestidos con túnicas de vivos colores, en un recorrido que iba hasta las murallas que cercaban la Ciudad Vieja.

 

Tal práctica corría exclusivamente por parte de los negros, quienes tenían destinados lugares especiales llamados “tangós” (de donde parece proviene el vocablo tango). Pero más tarde, aún bajo el régimen de la corona imperial, se unieron algunos blancos al desfile, disfrazados de africanos, lo que les valió el sobrenombre de lubolos, que significa pintado de negro.

 

Esto dio origen a lo que hoy se conoce como las comparsas, que son llamadas de tambores y que interpretan el candombe, un derivado de los ritmos musicales autóctonos de los reinos africanos de Kongo, Anziqua, Nyongo y Luango, entre otros.

 

En los conventillos de Montevideo o casas donde viven muchas familias pobres, los afrodescendientes cultivaban el candombe y otros ritmos, lo cual permitió mantener parte de su herencia cultural y fortalecer su cohesión como grupo discriminado racial y económicamente. Así, el candombe se convirtió en emblema representativo de la negritud.

 

De este patrimonio cultural devino el actual carnaval uruguayo, el más largo a nivel mundial, que se celebra anualmente y se extiende durante un mes.

 

Este año, la fiesta abrió como lo hace tradicionalmente, con el desfile por la avenida 18 de Julio, la principal de Montevideo, de las agrupaciones de parodistas, las murgas (género teatral-musical), los humoristas, revistas (con contenido sociopolítico) y comparsas, los carros alegóricos y las reinas del carnaval.

 

En el resto del país, se hacen presentaciones, desfiles y elección de reinas del Carnaval, a las cuales hacía referencia Adriana Sánchez, la presidenta de la Comisión de Fomento del barrio El Dorado, en Ciudad de Piedras, departamento de Canelones.

 

Los días 8 y 9 de febrero se realizará el desfile de llamadas, que tiene lugar en los dos barrios “negros” por excelencia: Sur y Palermo, la máxima expresión de fiesta en colectividad negra del país.

 

En Uruguay, el seis por ciento de unos 3,2 millones de habitantes es afrodescendiente. No obstante, este grupo presenta los índices más bajos de educación, ingresos y participación política.

 

Según cifras oficiales, los negros ganan 20 por ciento menos que los blancos, más del 50 por ciento de los afrodescendientes no cursa más educación que la primaria y no hay sino un parlamentario de origen africano.

 

 

Perú: El racismo cobra fuerza

Por Julia Vicuña Yacarine

 

Lima, febrero.- El domingo 28 de enero se ha convertido en un hito en la defensa de los derechos humanos y en contra del racismo en el Perú.

 

Ese día, cerca de 700 personas tomadas de la mano y entonando el himno nacional formaron una cadena humana a lo largo de una de las playas más exclusivas del Perú e ingresaron al mar en un acto pacífico y lúdico con el que se reclamó la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

 

Artistas, políticos, representantes de colegios profesionales y universidades, congresistas, escultores, actrices, empleadas, trabajadores, estudiantes, mujeres y hombres activistas por los derechos humanos y figuras de la televisión local, entre los que habían muchas mujeres vestidas de empleadas domésticas y hombres con uniforme de vigilantes, protestaron contra las prácticas discriminatorias a las que son sometidas las trabajadoras del hogar.

 

Los manifestantes llevaron también camisetas blancas con el lema "No al racismo". Entre los participantes estuvo la legisladora indígena Hilaria Supa, quien hace unos meses también denunció haber sido discriminada por trabajadores de una aerolínea española por su condición de indígena.

 

El operativo se denominó “Empleada Audaz” y fue organizado por la Mesa contra el Racismo de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, en Asia, la playa más exclusiva del Perú.

 

Wilfredo Ardito, uno de sus voceros, informó que desde hace varios años reciben denuncias de las empleadas domésticas que sufren malos tratos y el abuso de algunos propietarios del lugar que se han "adueñado" de las playas públicas.

 

Cabe señalar que Asia, ubicado a 100 kilómetros de Lima, no es un centro turístico. Es, más bien, un reducto de gente adinerada, con acceso restringido sólo para los propietarios, donde se erigen casas muy sofisticadas, que siguen las últimas tendencias de la moda urbanística de los balnearios exclusivos de otras partes del mundo.

 

Su crecimiento ha sido vertiginoso en los últimos años, desde que compraron los terrenos a la comunidad campesina de Asia. El lugar se ha convertido también en el bastión de la discriminación étnica, social y cultural imperantes en el país. No se admite a nadie de rasgos indígenas o negros.

 

Allí, las “trabajadoras del hogar”, como se denomina eufemísticamente a las empleadas domésticas --en su mayoría mestizas y de rasgos indígenas--, así como el resto del "personal de servicio", deben tener uniformes que revelen su condición de tales o no pueden ingresar al inmueble donde trabajan, no deben reunirse entre ellas ni bañarse en el mar hasta las 7 de la noche (cuando ya se ha puesto el sol).

 

Asia es el símbolo de una nueva Lima de muros sociales y de cemento, de guachimanes (modismo local usado para designar a los vigilantes particulares, que proviene de la palabra inglesa watchman) armados y de un orden que se pretende inconmovible, advierte Alberto Adrianzén, analista político y miembro del Comité Editorial del diario La República.

 

“La protesta pacífica en las playas de Asia no es sólo por el drama de las trabajadoras del hogar, convertidas en una suerte de pongos y foráneas en ese espacio, sino también por la tragedia y amenaza que significa construir una civilización (y un país) sin ciudades y sin ciudadanos”, señala.

 

Para el historiador Nelson Manrique el operativo ha puesto el dedo en la llaga sobre uno de los problemas más importantes de la sociedad peruana contemporánea: el racismo.

 

“El racismo impide transitar de una sociedad tradicional, estamental y autoritaria a una democrática, moderna y meritocrática. La democracia no es solo un sistema de gobierno sino, ante todo, una cultura, y ésta no puede existir allí donde no se reconoce la existencia de una común sustancia humana”, sostiene.

 

Por su parte el presidente de la asociación de propietarios de inmuebles Lima Sur, Mariano Peña, negó las acusaciones y dijo que los grupos de derechos humanos con ese tema sólo quieren recaudar fondos y justificarse ante sus donantes.

 

"En Asia no existe ninguna norma institucional respecto al uso de uniformes, ni restricción verbal o escrita para que las empleadas se puedan bañar en el mar", señaló. Según él, las restricciones que existen “son las mismas que las de cualquier otro trabajo”.

 

Esclavitud disfrazada

Aunque no se cuenta con datos exactos, según el Ministerio de Trabajo existen en el país alrededor de 600 mil trabajadoras del hogar, de las cuales aproximadamente 200 mil son adolescentes, niñas y niños, de diversas edades.

 

Las condiciones de trabajo de una empleada del hogar son principalmente de maltrato laboral, sin respeto a la ley, afirma Gladis Robles, responsable del proyecto “Consolidación de soportes institucionales para la ampliación de servicios regulares a mujeres trabajadoras del hogar" del Centro de Estudios Sociales y Publicaciones (CESIP).

 

“Los empleadores han desarrollado varias estrategias para disfrazar la relación laboral, las tienen en condición de ahijadas, con trato “casi de familia”. El afecto entre los niños o las personas mayores y las trabajadoras, funciona como un gancho, siendo un mecanismo de chantaje emocional, “si te vas, se muere porque te quiere mucho”. Y cuando son migrantes son más vulnerables, porque están solas y lejos de su familia“, sostiene.

 

 

Cuba: Óleo de una mujer “madura”

Por Dixie Edith

 

La Habana, febrero.- Protagonistas de la educación de sus hijos y cuidadoras de ancianos y ancianas; signadas por el climaterio y en muchos casos jefas de hogar; la mayoría de las mujeres de la “edad mediana” en Cuba no son concientes de que transitan uno de los períodos más difíciles de sus vidas.

 

Elisabeth García, socióloga, tiene 47 años y acaba de perder a su madre, víctima de un cáncer de útero que la mantuvo en cama durante poco más de dos años.

 

Durante ese tiempo, García apenas pudo trabajar, pues la hija mayor, que ahora estudia en la Universidad, estaba interna en una escuela de nivel medio y la más pequeña recién cumplía los 11 años.

 

“No tengo hermanos y la enfermedad de mi mamá la tuve que atender sola. Mi esposo no paraba en la casa, pues tenía un trabajo de horario irregular y mi papá estaba tan afectado que no servía de mucha ayuda”, comentó a SEMlac.

 

Según el Anuario Estadístico de Cuba 2005, de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), más de un millón 500.000 cubanas tiene entre 40 y 59 años, las dos décadas de vida que suelen incluirse en la clasificación de “edad mediana”.

 

Son mujeres que integran, en buena medida, la población económicamente activa -aunque no todas tengan un empleo remunerado-, generalmente con hijos y, en algunos casos, hasta nietos.

 

“La edad mediana se ha envejecido en cuatro años, resultado, fundamentalmente, de la disminución de la fecundidad y la reducción notable del número de nacimientos”, ha señalado Juan Carlos Alfonso Fraga, director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo, adscrito a la ONE.

 

Un estudio acerca de la situación de las cubanas en esas edades, presentado durante el III Congreso de Longevidad Satisfactoria, reveló que, en el 38 por ciento de los hogares evaluados, las mujeres eran cabeza de familia y máximo sostén económico.

 

Los resultados de esa investigación también indicaron que el hecho de mantener a la familia no las excluía del resto de las funciones y tareas hogareñas, con su consecuente recarga física y mental.

 

Estas mujeres, además, suelen recibir directamente el impacto del proceso de envejecimiento por el que transita la sociedad cubana, pues a menudo se convierten en únicas cuidadoras de sus padres, abuelos o suegros, por obra y gracia de una asignación patriarcal de roles.

 

En pocas palabras, son parte de la “generación del emparedado”, término empleado por la doctora Ira Byock, investigadora del departamento de filosofía de la Universidad de Montana, Estados Unidos, para referirse a mujeres “que atienden a sus padres mientras aún crían a sus hijos”.

 

En Cuba, no pocos expertos han parafraseado el término y se escucha hablar, aunque extraoficialmente, de una “generación de la croqueta”.

 

Desde el punto de vista biológico, la edad mediana suele traer consigo un tercer cambio de correlaciones hormonales (antes fueron la pubertad y el embarazo), esta vez con secuelas causadas por el déficit de estrógenos que puede ocasionar osteoporosis, entre otras enfermedades.

 

En 1997, una indagación acerca de las vivencias entre 567 mujeres de edad mediana, de un policlínico del capitalino municipio de la Lisa, arrojó que más del 20 por ciento de las entrevistadas declaraba algún tipo de insatisfacción personal.

 

Se detectó que, en general, la autoestima se encontraba baja en toda la población estudiada, aunque en el grupo de las que declararon estar insatisfechas, resultaba alarmante. El proyecto de vida estuvo ausente o indebidamente estructurado en poco más del 99 por ciento de las insatisfechas y en el 63 por ciento de las satisfechas.

 

Por su parte, el 95,8 por ciento de las mujeres insatisfechas reportó dificultades en su relación de pareja, junto al 59,2 por ciento de las satisfechas, cifras que alertaron acerca del grado de generalidad que alcanzan las dificultades con la pareja en las mujeres de edad mediana.

 

La situación no ha cambiado mucho, a juzgar por la experiencia de García. “Después que murió mi madre, mi esposo se fue a vivir con una mujer diez años más joven que yo. Comencé a sentirme mal, no tenía deseos de moverme, debuté con la menopausia y me diagnosticaron depresión y una diabetes mellitus”, explicó.

 

Según la doctora Daysi Navarro, jefa del Grupo de Investigación sobre el Envejecimiento en Endocrinología, del Instituto de esa especialidad, climaterio es una etapa que se corresponde con el período en que se establece el fin de la vida reproductiva de la mujer y menopausia es la última menstruación.

 

La experta señala que las primeras manifestaciones de climaterio ocurren alrededor de los 40 años y la menopausia en torno a los 50.

 

En entrevista para Infomed, un sitio web de salud, la doctora Leticia Artiles, antropóloga social y médica especialista en climaterio, explicó que el 90 por ciento de las mujeres que acuden a su consulta presenta síntomas atribuidos exclusivamente al climaterio.

 

Sin embargo, en más del 70 por ciento, estos malestares se vinculan más con las tareas culturales asignadas y asumidas socialmente en la vida cotidiana, según el sexo, que a los ajustes biológicos propios de esta etapa de la vida femenina.

 

Según los reportes de la mortalidad por enfermedades crónicas no transmisibles en Cuba, es precisamente la diabetes uno de los dos padecimientos que cobra mayor número de vidas en el universo femenino que en el masculino.

 

Especialistas aseveran que en el fondo de tales dolencias se encuentran las presiones cotidianas. Además de compartir con los hombres los problemas de transporte y los lógicos conflictos laborales, las mujeres asumen cada día la obligación de alimentar y cuidar a la familia.

 

Un estudio del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente asevera que, a principios de la década del noventa, el 60 por ciento de las familias cubanas reproducía la distribución de las tareas domésticas de manera desigual, con la peor carga para la mujer.

 

Otra investigación, esta vez sobre el uso del tiempo, divulgada en 2003 por la ONE, reveló que –sumando el trabajo remunerado y el doméstico- las mujeres trabajan más que los hombres y tienen, por tanto, menos tiempo para su vida personal. Por cada cien horas que labora un hombre en Cuba, una mujer suma más de 120, según la ONE.

 

“Bajo esas condiciones, son frecuentes los estados depresivos, irritabilidad, ansiedad, cansancio frecuente, sobrecargas al sistema nervioso y la disminución de la llamada calidad de vida”, asegura la doctora Artiles en sus estudios.

 

La situación parece ser especialmente alarmante en las mujeres entre 45 y 55 años. En esas edades se convierten en el centro de la dinámica familiar, con una mayor sobrecarga que favorece los procesos de deterioro para su salud.

 

Por si fuera poco, los hábitos y los patrones sociales también afectan a las mujeres en el ámbito de la nutrición. A pesar de que la distribución de alimentos en la isla es igualitaria -con algunos beneficios para niños, embarazadas y casos médicos-, en casa no tiene una redistribución equitativa.

 

Los alimentos suelen repartirse entre la familia, pero la mujer de edad mediana, generalmente encargada de la distribución, acostumbra a favorecer primero a niños y ancianos, y después al esposo.

 

"Las cubanas comen menos, según un patrón intrafamiliar que no se diferencia esencialmente de lo que pasa en América Latina, aunque su nivel cultural sea mayor", explica Artiles. Por ese rumbo podría andar, también, una de las causas de la alta incidencia de la osteoporosis.

 

A esos malestares se añaden los relativos a la sexualidad, esfera desatendida por las propias mujeres y marcada por no pocos mitos y tabúes.

 

Celia Sarduy, psicóloga y estudiosa de los temas de la salud femenina, identifica algunos de esos mitos, que inciden en que muchas mujeres se quejen de malestares sexuales pero no busquen ayuda para solucionarlos.

 

Entre ellos, Sarduy cita la creencia de que sólo las jóvenes tienen derecho a disfrutar la sexualidad, que la masturbación femenina es negativa y que la sexualidad se reduce en el climaterio y desaparece en la vejez. “Se asocia todo el tiempo a la capacidad reproductiva”, explica.

 

Para colmo, las mujeres en edad mediana no suelen ser las protagonistas de telenovelas, videos clip o anuncios publicitarios.

 

Los ya citados resultados del debate, durante el III Congreso de Longevidad Satisfactoria, también apuntaron a que la imagen de la mujer cubana que se refuerza suele ser la de una mulata, de 18 a 20 años, delgada, sin apenas senos ni barriga, pero con caderas.

 

De esa forma, la sociedad les impone a las también llamadas “mujeres maduras” un modelo que no pueden alcanzar.

 

García lo tiene claro. “Cuando mi esposo se fue, estuve meses sin mirarme al espejo, hasta que el tratamiento médico y conocer una nueva pareja me ayudaron a sentirme más satisfecha con mi imagen”.

 

Experiencias como esta ponen a los especialistas de la isla frente a la necesidad de una atención especializada –pero integral– a la mujer que transita por estas edades.

 

 

Medio ambiente: En Río Hondo, la ciudadanía dice ¡basta!

Por Norma Loto

 

Buenos Aires, febrero.- Un potente olor a insecticida y el color verde de las aguas del embalse, es lo primero que llama la atención a los visitantes de Las Termas de Río Hondo, ubicado a 1.200 kilómetros de esta capital, en la provincia de Santiago de Estero, conocido por la gran afluencia de turistas atraídos por los beneficios del agua termal.

 

SEMlac estuvo allí y pudo comprobar la contaminación de un lugar que en otra época significó un espejo óptimo para deportes náuticos y una ventaja para las poblaciones rurales que rodean la zona y carecen de acceso al sistema de agua potable.

 

Hoy, los desechos químicos arrojados, durante décadas, por fábricas papeleras, azucareras y citrícolas de la vecina Tucumán y de la mina La Alumbrera, en Catamarca han urgido a los pobladores a lanzar un grito desesperado: “S.O.S, salvemos nuestro lago”, solicitando la urgente intervención de las autoridades.

 

Este drama se profundiza más por los intereses que se desencadenan a partir de la interjurisdiccionalidad, ya que el Lago Río Hondo es parte de la Cuenca Salí-Dulce, integrada por las provincias de Tucumán y Santiago del Estero.

 

Diferentes estudios registran que esas aguas poseen desechos de plomo y cobre provenientes de la mina La Alumbrera, (de un consorcio suizo–canadiense que opera desde 1997), además de vinaza y cachaza de ingenios de Tucumán, así como fluidos negros de la misma provincia.

 

Estos desechos originan la acumulación de algas que, al entrar en proceso de descomposición, absorben gran cantidad de oxígeno y destruyen la fauna ictícola del lugar.

 

Aún no hay un estudio del impacto sobre las vidas humanas de la zona; sin embargo, se han registrado diversos casos de leucemia, cáncer estomacal y enfermedades respiratorias en habitantes del lugar.

 

Ludmila Costa, integrante del Foro Ambientalista Termas, relató a SEMlac que su hijo tiene problemas respiratorios y cree que esos síntomas son consecuencia de la contaminación. Ludmila debió abandonar la Isla de los Castillos, donde vivía, uno de los poblados rurales aledaños a la zona contaminada, ante el evidente peligro y hedor de esas aguas.

 

“No pudimos seguir viviendo en las cercanías, puesto que el olor, parecido al gamexane, invadía nuestra respiración. Nuestras vacas, que bebían de esas aguas, quedaban ciegas por un período de tiempo”, recuerda.

 

Últimamente, la ciudadanía constituyó el Foro Ambiental Termas, y desde allí han organizado movilizaciones y cortes de la Ruta Nacional Número 9, que es el nexo norte-sur de Argentina.

 

“Queremos luchar por nuestro lago, por nuestros derechos”, dice a SEMlac Renata Schierano, una periodista que parece no cansarse de denunciar la inacción de los gobiernos de ambas provincias y de los empresarios irresponsables.

 

El 28 de diciembre, visitó la localidad la secretaria de Medio Ambiente de la Nación, Romina Picolotti, quien anunció al diario El Liberal la adopción de medidas “contra los empresarios que no se acojan al plan de saneamiento de la cuenca Salí – Dulce”.

 

También informó sobre la entrega de créditos para la reconversión industrial de las citrícolas y azucareras tucumanas, a la vez que aseguró la imposición de plazos y condiciones a estas empresas que, de no cumplirse, deberán abandonar el lugar.

 

Por su parte, los miembros del Foro Ambiental entregaron una carta en la que denuncian casos de contaminación, solicitan la integración del Foro Ambiental al Comité de Cuenca Salí-Dulce y a los operativos de control de contaminación del embalse.

 

En la misiva solicitan también la intervención de Medio Ambiente de la Nación ante el daño ambiental que genera la Minera Alumbrera, cuyos desechos están dañando el medio ambiente de la localidad de Belén, de la provincia de Catamarca, y a su vez a las vertientes de Tucumán y el lago de Río Hondo.

 

La solicitud no tuvo respuesta por parte de Picolotti. Por eso, el 16 de enero la ciudadanía retomó las acciones de cortes de rutas, a las que se unieron algunas comunidades de Tucumán y Santiago del Estero.

 

La Constitución Nacional, en su artículo 42, manifiesta que “todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano (…)”.

 

“S.O.S., salvemos nuestro Lago” es la urgente súplica de una sociedad que se despertó y que ahora está decidida a hacer frente a la desidia política, a los intereses empresariales y a manifestar que un medio ambiente saludable es un derecho humano.

 

 

Colombia: "Hay Festival", fiesta de los libros en Cartagena

Por Julia Londoño Bozzi

 

Bogotá, febrero.- Como “El Woodstock de la mente” calificó el ex presidente estadounidense Bill Clinton al Hay Festival, el certamen de literatura que este año repitió sede en la ciudad de Cartagena, Patrimonio de la Humanidad en el Caribe colombiano.

 

Desde el 25 hasta el 28 de enero se reunieron en esta ciudad escritores y escritoras del mundo, pero también personalidades de la música, el deporte y el periodismo, para hacer del encuentro un espacio de reflexión en torno a la cultura.

 

Una de las personalidades invitadas este año fue el ganador del Premio Nobel de Literatura, de 1986, el nigeriano Wole Soyinka. También asistió Bob Geldof, líder de la iniciativa LIVE AID para reunir fondos, a través de la música, destinados a regiones africanas que viven en extrema pobreza. Geldof ofreció un concierto en el centro de la ciudad.

 

El cineasta Sergio Cabrera y la libretista colombiana Mónica Agudelo fueron invitados a debatir sobre los textos adaptados para medios audiovisuales, así como el guionista Fernando Gaitán, autor de la Telenovela “Betty la Fea” recreada en decenas de países y ganadora hace un par de semanas, en su versión estadounidense, de un premio Globo de Oro.

 

Algunas de las escritoras que expusieron sus ponencias fueron las españolas Soledad Púertolas y Alma Guillermo Prieto, y la corresponsal de guerra noruega Asne Seierstad. La bailarina, poeta y escritora india Tishani Doshi hizo parte de la “mesa de escritores” invitados a debatir en el Claustro de Santo Domingo.

 

Elogios de la lectura, el periodismo del siglo XXI y la literatura de amor y desamor fueron otros de los temas que le ofreció el festival a los cientos de asistentes reunidos en torno a la palabra.

 

Los jóvenes piden la palabra

Además de dictar varias charlas, el escritor nigeriano Wole Soyinka se reunió con un grupo de niños y jóvenes del barrio el Pozón, zona marginal de la ciudad, a quienes habló sobre la importancia de la poesía, los pros y contras de la tecnología y los premios literarios.

 

Este espacio se abrió como vínculo con Plan, una causa social que el Hay Festival ha adoptado en esta versión. Plan es una organización que promueve la participación de jóvenes en proyectos editoriales. Para hacer realidad ese compromiso, varios escritores se reunieron con grupos de adolescentes que lideran proyectos de comunicación en sus comunidades.

 

Algunos de los autores más jóvenes que asistieron a este evento fueron la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, la periodista cultural colombiana Sara Araújo y el escritor Junot Díaz, nacido en República Dominicana.

 

El 20 por ciento del aforo de cada encuentro del Festival se destinó a estudiantes. Para hacer posible esta iniciativa, varias organizaciones y empresas privadas coordinaron “paquetes económicos” que incluían, por precios módicos, el valor de los traslados, la estadía y las entradas a los encuentros literarios en Cartagena.

 

El Hay Festival 2007 terminó, pero los preparativos de la fiesta de los libros en su versión 2008 ya comenzó.