Violencia de género

Violencia de género (456)

Por Gabriela Ramírez
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México, octubre (SEMlac).- Las niñas y las adolescentes, en los contextos de violencia, resultan las más afectadas, dada su situación de vulnerabilidad por edad y género. Violencia sexual, desapariciones y feminicidios son cada vez más parte de la cotidianidad que enfrenta este sector poblacional.
Según datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), en 2015 se registraron 280 asesinatos de niñas de cero a 17 años de edad. De ellos, en 15 casos existe el registro de que había un contexto de violencia intrafamiliar y el agresor tenía una relación de parentesco con la víctima.
Fue el 2012 el año con mayor número de homicidios de niñas y adolescentes de cero a 17 años, 372, la cifra más alta de este crimen en los últimos 10 años.
Respecto a las desapariciones de niñas en México, el Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas señala que de los más de 23.000 casos, 6.725 son de menores de 18 años. De ese total, la Red por los Derechos de la Infancia en México señala que siete de cada 10, son mujeres.
Esta misma organización ha señalado que Oaxaca tiene 82 por ciento de desapariciones de mujeres adolescentes; Tamaulipas, 1.914 casos de desaparecidos de cero a 17 años; el Estado de México, 562, y Guanajuato, 419.
En lo que se refiere a la violencia sexual, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) señaló en 2016 que durante los últimos cinco años se han registrado casi tres millones casos. Cuatro de cada 10 víctimas son mujeres menores de 15 años.
Esta situación está íntimamente ligada con el problema de embarazo en adolescentes que ocurre en México.
Según la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, se registran cerca de 30 embarazos de menores al día y de ellos 18 están vinculados a la violencia sexual.
Pero el riesgo no solo está en casa. Paola, una niña de 12 años, dice sentir miedo de salir sola a la calle. "Me da miedo subirme al metro, luego siento que hay hombres que se pegan mucho a mi cuerpo y aunque siempre salgo con mi mamá o mi papá, de todas formas me da miedo".
Paola explica que a pesar de su corta edad, sabe ya lo que es sentirse incómoda porque en la calle cuando ha tenido que salir sola a algún mandado, le han silbado o le han dicho algún comentario obsceno.
"Si veo un grupito de chavos en la calle, prefiero cruzar la calle y la verdad es que hasta procuro no vestirme con ropa entallada ni faldas", refiere. Así, Paola tiene que modificar su forma de vestir y sus rutas para disminuir la sensación de que corre peligro.
Recientemente, en el primer trimestre de 2016 el hashtag #MiPrimerAcoso puso al descubierto una realidad aplastante. Más de 27 mujeres dieron su testimonio y en la mayoría de los casos, la primera experiencia fue cuando eran niñas y generalmente ocurrió en el transporte público.
Pocas acciones gubernamentales hay para combatir esta gama de violencias que viven las niñas y adolescentes en México.
En la Ciudad de México han implementado la Estrategia 30/100 del que forma parte el Programa CDMX Ciudad Segura y Amigable para Mujeres y Niñas. Silbatos, separación de vagones del metro y una campaña que asegura que "tu denuncia es tu mejor defensa" busca crear mejores condiciones para las mujeres.
Sin embargo, las niñas se ven relegadas. Para ellas no hay acciones específicas ya que ni siquiera podrían acudir a poner una denuncia.
El pasado mes de abril, organizaciones de la sociedad civil levantaron la voz para exigir a las autoridades acciones contundentes ante problemáticas tales como las desapariciones, el reclutamiento forzado, homicidios, trata de personas, feminicidios, que tienen un alto impacto en la vida de niñas, niños y adolescentes "y que requieren para su prevención y atención definiciones institucionales, presupuesto y voluntad política", señala un comunicado publicado entonces por la Red por los Derechos de la Infancia en México.
Entre las peticiones de la sociedad civil, se encuentra incluir en dos leyes que se discuten en el Senado, la de desapariciones y de tortura, una perspectiva de derechos de la infancia.
ONU Mujeres ha señalado en repetidas ocasiones que la discriminación, la violencia y la falta de oportunidades frustran los sueños de las niñas y señala que existen "claras brechas en los ámbitos de la recolección de datos y la toma de conciencia sobre las necesidades específicas de las niñas y los problemas que enfrentan".
Por ello, el tema para el Día Internacional de la Niña de este año, que se celebra cada 11 de octubre, es "Progreso de las niñas = Progreso de los Objetivos: Datos sobre la situación mundial de las niñas".
Se trata de un llamado a la acción que insta a asignar mayores recursos a la recopilación y el análisis de los datos que se centren en las niñas, tengan relevancia de género y estén desagregados por sexo.

Por Sara Más
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La Habana, octubre (Especial de SEMlac).- La violencia que se ejerce hacia las mujeres y las niñas gana presencia en los medios cubanos de comunicación, pero aún no se aborda suficientemente ni se hace siempre con acierto, en opinión de periodistas y especialistas. 
El tema de la violencia de género comenzó a tratarse de forma muy incipiente por algunos medios de prensa, en la pasada década del noventa, cuando empezaron a divulgarse los primeros resultados de investigaciones académicas que iniciaban el camino de explorar y visibilizar ese fenómeno poco reconocido entonces en la sociedad cubana.
Dainerys Mesa, de la revista cubana Somos Jóvenes, reconoce que "el tema ya está en los medios, a diferencia de hace más o menos una década". No obstante, alega que su abordaje depende del espacio en que se publique y de la formación en temas de género de quien lo haga.
Con una mayor presencia en espacios especializados como la revista Mujeres, de la Federación de Mujeres Cubanas, su tratamiento se ha hecho más frecuente con la realización de las Jornadas Cubanas por la No violencia hacia las mujeres y las niñas, desde 2003. 
"Pero creo que, de manera general, salvo algunas especificidades, se hace de forma superficial", alega Mesa en entrevista para el servicio informativo No a la Violencia, de SEMlac. 
Entre otros argumentos, la colega señala que tanto públicos como emisores asumen la violencia ligada, fundamentalmente, al maltrato físico, y dejan fuera muchas otras manifestaciones que deben visualizarse y abordarse desde la mirada de especialistas.
El mensaje "muchas veces queda apenas encasillado en mencionar el fenómeno, sin tener detrás un análisis o explicación que tenga en cuenta elementos culturales, de políticas, estadísticas, investigaciones", sostiene, por su parte, Lisandra Fariñas, reportera del diario nacional Granma
Entrevistada para el servicio informativo No a la Violencia, que publica SEMlac desde 2007, Fariñas sostiene que "se ha ganado terreno en reconocer que este es un problema también de salud para la mujer cubana", aunque "falta ampliar el diapasón de análisis". 
En ello puede incidir la poca sensibilización que existe aún respecto al tema, acota.
"Queda quizás en tierra de nadie, pues no suele ser una línea editorial, viene a veces a ser trabajado por motivaciones personales del periodista. Y falta entonces esa intencionalidad de reconocer que es un fenómeno que existe, aumenta cada día y sobre el cual mucho debemos hacer", precisa Fariñas a SEMlac.
Sondeos a medios, profesionales de la comunicación y periodistas, realizados por SEMlac desde 2000 hasta la actualidad, constatan que hoy se publica más sobre el asunto y hay mayor conocimiento del tema. Pero también identifican brechas que necesitan atención urgente. 
"Los medios en Cuba no son sistemáticos a la hora de tratar el tema y les falta, además, profundidad para abordarlos", señala la colaboradora de SEMlac Dixie Edith Trinquete en su ponencia "No a la violencia, un proyecto contra el silencio", que resume los resultados de los sondeos.
Aparecen, por ejemplo, análisis parciales y errados sobre las causas de la violencia, así como confusiones teóricas vinculadas a la compresión de la teoría de género y los enfoques de derechos humanos vinculados a la violencia contra las mujeres.
Hay desinformación y falta de especialización en periodistas, comunicadores y comunicadoras en asuntos sociales y de género, a la par que los objetivos editoriales no tiene en cuenta este tema, apunta Edith.
En tanto, personal directivo y responsable de edición desconoce que la violencia de género es un hecho también en Cuba, agrega el informe.
A la hora de listar aciertos y desaciertos, Mesa incluye entre los primeros que "en determinados contextos, se habla de otros tipos de violencia más que de la física; se evita revictimizar a las personas violentadas; se sensibiliza a los públicos y se les ofrece orientación de hacia dónde dirigirse en tales casos".
Entre los desaciertos identifica la forma esquemática y superficial en que se sigue enfocando la violencia de género.
"Seguimos usando términos como violencia doméstica y crimen pasional, cuando se trata de algo diferente. Muchas veces no se busca la asesoría adecuada y los criterios que se incluyen en los trabajos no son del todo oportunos", comenta Mesa a SEMlac.
Para Claudia Martínez, de la revista Bohemia, no pueden dejar de reconocerse algunas fortalezas en estos años, como el aumento de espacios que reflejan y denuncian la violencia de género, la existencia cada vez más de profesionales estudiando el tema, interesándose por evidenciarlo y comprometidos con la lucha por la eliminación de ese flagelo.
"Han aumentado los mensajes de bien público en la televisión referidos al tema de la violencia de género. Pudiera discutirse si son perfectibles o no, pero lo cierto es que durante mucho tiempo no existieron y actualmente están y denuncian una situación real", señala. 
Pero, paradójicamente, esos mismos medios siguen siendo espacio de reproducción de los roles tradicionalmente femeninos y masculinos, sostiene la periodista de la revista Bohemia.
"Continúan los espacios humorísticos en los que se realiza con frecuencia un humor que denigra la imagen de la mujer, la segmenta, reduce a objeto sexual o alimenta la idea de la histeria femenina", expone como ejemplo a SEMlac.
"Algunos videos clips que se muestran en la televisión, por no hablar de los medios y espacios no tradicionales, reflejan de manera acrítica la mujer sexy, como un objeto sexual, o bien desde la idea de la hembra sometida por el macho al placer, o bien como la tigresa que somete a los hombres invirtiendo los roles, aparentemente, pero transmitiendo la misma violencia", argumenta Martínez.
Sacar la violencia del silencio ha sido un primer paso y no faltan las buenas prácticas que orientan acertadamente, pero a especialistas y personas entendidas en la materia les preocupa que un mal tratamiento del asunto lleve a naturalizar estereotipos o causar más daño que alivio.
Para Martínez, está claro que un buen enfoque debe intentar derribar mitos y estereotipos que rodean al tema.
"Hay que demostrar que no es algo que se resuelve individualmente. Por supuesto que comienza por la toma de conciencia de cada individuo, pero es un fenómeno colectivo, social, público, en el cual es de especial importancia la labor de todas las instituciones, los medios de comunicación y las leyes y políticas", insiste la periodista. 
Ampliar las investigaciones, seguir capacitando al respecto a directivos y profesionales de los medios, incorporar el tema a las políticas editoriales y desarrollar habilidades críticas en las audiencias son algunas de sus propuestas concretas para avanzar en este camino.
"No se trata solamente de que aumenten los espacios que hablen de violencia de género; eso es importante, pero no es una cuestión cuantitativa, sino también cualitativa", afirma.

De la Redacción
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Puebla, México, septiembre (SEMlac).- México solo invierte menos de 0,5 por ciento del presupuesto para evitar los crímenes de mujeres, declaró aquí Ana Güezmes, representante de ONU Mujeres en México.
Precisó que es muy bajo el presupuesto para impulsar campañas y trabajar en la disminución de muertes de mujeres.
Agregó que para frenar los índices de violencia y crímenes hacia ellas también se necesita de la inversión del sector empresarial y no solo del público, con el fin de que con efectividad se produzca el empoderamiento de mujeres y niñas.
Apuntó que en México vienen etiquetados los recursos, pero que no se sabe el número de beneficiadas, aunque se trabaja en tres líneas, las cuales son: Que el presupuesto público tenga un anexo claro en materia de género para ver cuánto impacta en las mujeres; revisión de las reglas de obligación de los programas sociales que cuentan con recursos económicos, y tres, en hacer una gran inversión.
Respecto a la situación de las mujeres en el estado de Puebla, a la alta funcionaria de Naciones Unidas un periodista le preguntó qué hacer ante la falta de voluntad política de la administración del gobernador Rafael Moreno Valle por generar fórmulas para evitar en esta región que sigan aumentando los feminicidios.
Recomendó cumplir con las recomendaciones de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), con el fin de que sea instalada la alerta de género.
"En Puebla no tengo el dato de cuántos recursos se destinan, pero a nivel nacional viene etiquetado y ha sido menos del 0,5 por ciento, es muy bajo y existe mucha información que no se puede analizar. Los recursos no son parejos para que las mujeres participen en todos los campos del sector productivo", señaló.
En territorio poblano se han sumado 60 muertes de mujeres en lo que va del año, pero solo 30 se han catalogado como feminicidios, de acuerdo con las declaraciones del fiscal Víctor Carrancá.

Por Mercedes Alonso
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Santo Domingo, septiembre (SEMlac).- "La invisibilidad de la violencia, que no se tome conciencia de esto, es parte de su proliferación, pues se acepta, se ve normal y se reproduce. ¿Cómo romper esos muros de invisibilidad?", expresó el médico forense español Miguel Lorente, durante el seminario Buenas Prácticas para el Abordaje de Situaciones de Violencia de Género, ofrecido en la Universidad Apec (Unapec) de esta capital.
El director de la Unidad de Igualdad y Conciliación de la Universidad de Granada, y uno de los más connotados estudiosos internacionales de la violencia de género, de cuyo tema ha sido asesor de la Organización Mundial de la Salud (OMS), visitó República Dominicana desde el pasado día 5 hasta el 8 de septiembre, período durante el cual ofreció, además, conferencias en el Palacio Nacional y en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
En su intervención en el seminario, Lorente recordó que no hay rincón del planeta donde no haya violencia contra las mujeres y mencionó que, según el último estudio de la OMS, la prevalencia de violencia contra la mujer está situada en el 30 por ciento.
El especialista consideró al machismo resultado de la propia construcción desigual de la sociedad: "Una construcción de poder como parte de un modelo jerárquico basado en la referencia de los hombres", dijo, y observó que las universidades deben enseñar la igualdad e impulsar acciones de concienciación que generen buenas prácticas.
"Deben crear unidades con perspectiva de género, lo que significa mirar la realidad, no ocultarla, que es la única manera de hallar soluciones", insistió.
Las actividades desarrolladas por el doctor Miguel Lorente en el país estuvieron auspiciadas, junto a la Fundación Nicolás Guillén, por la vicepresidencia de la República; la Comisión para la Igualdad de Género del Poder Judicial; la Unidad Académica de la Suprema Corte de Justicia; la Dirección de Políticas Públicas y la Dirección de Familia, Niñez, Adolescencia y Género; la Universidad Apec (Unapec); la Universidad Autónoma de Santo Domingo y el Patronato de Ayuda a Casos de Mujeres Maltratadas (PACAM).

Recuadro I
El doctor Miguel Lorente es autor de obras como: Mi marido me pega lo normal (2001) y El rompecabezas(2004), donde se revela la violencia ejercida sobre muchas mujeres por sus maridos, novios o exparejas; así como la dependencia emocional de la víctima, su autoculpabilización y el estrecho cerco que el maltratador despliega para aislarla o asesinarla cuando percibe que la mujer escapa de su control.

 

Por Gabriela Ramírez
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México, septiembre (SEMlac).- Con 24 horas de prisión fue castigado un acosador sexual denunciado por una mujer. Los hechos ocurrieron en la estación San Lázaro cuando el hombre le tomó fotografías con su celular.
Cynthia Híjar habría sido víctima de acoso sexual en el metro, en la línea 1, en donde un sujeto tomó imágenes de su cuerpo con su teléfono celular.
En un momento se pudo ver en vivo, en las redes sociales, la señal de la trasmisión en video de Cynthia Híjar en donde asustada, enojada y al borde del llanto daba cuenta de esta situación en la que el agresor rechazó toda imputación e incluso la agredió físicamente.
"Yo me defendí y la gente lo defendió a él. Para que ya no se crean esos "experimentos sociales" donde nadie defiende al hombre. La señora de atrás me grita `pinche vieja loca`", explicaba Cynthia en sus redes.
Unos minutos después, la mujer se dirigió hacia el Ministerio Público y explicó que por fortuna los elementos de la policía habían tenido una buena reacción, incluso confiscaron el celular del agresor y encontraron no sólo fotos de Cynthia, sino un sinnúmero de imágenes pornográficas.
Llegó al Ministerio Público y aproximadamente tres horas después se conoció en las redes sociales que el agresor, de nombre Salvador Patiño Rodríguez, fue sancionado con 24 horas de prisión.

Por Elva Narcía Cancino
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Xalapa, México, septiembre (Especial de SEMlac).- Su marido le quemó el cuerpo con agua caliente e incendió la ropa que la joven de 17 años tenía sobre la cama.
Llevaba ya algún tiempo sufriendo violencia física y sexual por parte del hombre con quien se casó a los 15, pero ese episodio fue el que la decidió a pedir ayuda al Instituto Municipal de la Mujer de la ciudad mexicana de Xalapa. Al llegar allí, lo único que quería era que la psicóloga le asegurara que él iba a cambiar.
La psicóloga Nancy Villegas García, coordinadora de Desarrollo Humano y Oportunidades de ese Instituto, recuerda que el día en que la joven llegó a sus oficinas se encontraba en un estado total de negación. "Tenía coraje contra su madre, más que contra su pareja", relata.
"Muchas jóvenes optan por la vida en pareja a temprana edad y esperan encontrar en su nuevo hogar protección, cariño, seguridad y, en muchos casos, no es así; el impacto psicológico que confronta la realidad contra las expectativas puede ser brutal", asegura Villegas.
En el estado de Veracruz, desde 2014, la legislación ya no permite a menores de edad contraer matrimonio; sin embargo, ello no ha impedido que niñas, niños y adolescentes continúen optando por la vida en pareja.
Arturo Narváez Aguilera, coordinador de la Red por los Derechos de la Infancia en Veracruz (REDIM), ve como "un marco ideal" que en todos los códigos civiles del país quede prohibido el matrimonio de menores de edad, pero admite que el panorama es mucho más complejo.
"Ante la ausencia de otras alternativas de vida, para muchas niñas y adolescentes el cohabitar con hombres mayores de edad -con un contrato matrimonial o no de por medio-, parece ser la mejor o única opción para intentar lograr seguridad económica, protección o para llenar vacíos emocionales", señala.
Narváez Aguilera comparte una serie de cifras de REDIM, las cuales ilustran la situación en México: 323.936 adolescentes están casadas en unión libre o son divorciadas o viudas, y agrega que 198.426 tienen al menos un hijo.
Según los especialistas, el matrimonio y la vida en pareja a una corta edad están muy relacionados con el embarazo infantil, y en ese sentido las cifras hablan por sí mismas. De acuerdo con la Secretaría de Salud, en Veracruz una de cada cuatro mujeres embarazadas es menor de 20 años.
Ocho entidades del país concentran 51 por ciento total de nacidos vivos en adolescentes, una lista encabezada por el Estado de México, con 53.329; seguido por Veracruz, con 25.729. Después están Jalisco, Puebla, Chiapas, Guanajuato, Ciudad de México y Michoacán.
Para el coordinador de REDIM, la reforma al Código Civil que establece los 18 años como edad mínima para el matrimonio es un avance en la protección de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, pero asegura que los marcos normativos no son suficientes cuando se habla de patrones culturales y formas de vida.
"La lógica legalista no es suficiente, se necesita pensar en políticas públicas más amplias, que mejoren las condiciones de vida de las familias."
"En la ciudad de Xalapa, por ejemplo, muchas familias vienen de zonas rurales buscando alternativas de sobrevivencia, se asientan en las periferias, viven en hacinamiento, hay un despertar sexual muy temprano porque no hay espacios de intimidad para los papás, se reproducen patrones de violencia física y verbal, la escuela no es una alternativa porque se trata de familias de seis hijos o más", señala.
Los datos estadísticos del Registro Civil de Xalapa muestran la dimensión de la problemática. Xalapa es uno de los 13 municipios de la entidad con un mayor índice de nacidos vivos registrados de madres menores de 20 años de edad.
De 2000 a 2016 fueron asentados en ese municipio 5.808 niños y niñas de parejas en concubinato; la edad de sus madres fluctúa de los 13 a los 17 años, mientras que la de los padres va de los 14 hasta los 60.
Marga Leticia Morgado, oficial del Registro Civil de ese municipio, asegura que la falta de opciones orilla a las niñas a iniciar una vida en pareja y cree que la información, el conocimiento pleno de los derechos y el trabajo coordinado entre las instituciones podría ser la clave para aliviar la situación.

"La vida en pareja no es lo que yo esperaba"
Leslie Janeth Aldana García de León, atleta de 16 años, no se arrepiente de haber quedado embarazada y dice que nunca consideró el aborto como una opción cuando su suegro se lo sugirió.
Cuenta que durante seis meses intentó ocultar el embarazo porque tenía miedo de la reacción que podría causar en su madre, pero ya la mujer se había dado cuenta y en lugar de enojarse o regañarla, como Leslie esperaba, le ofreció su apoyo y le dijo que ella y el bebé podían quedarse a vivir ahí.
Ella estaba en la secundaria y por las tardes iba al pentatlón cuando conoció a Jairo Manuel Pérez Hernández, un estudiante de preparatoria. Fueron novios un par de años, pero cuando él se enteró de que Leslie estaba embarazada, se alejó e inició una nueva relación con otra muchacha.
Cuando la madre de Jairo supo del embarazo, le pidió a Leslie que se mudara a vivir con ellos y así lo hizo, pero dice que tiene muchos problemas con su pareja.
"Peleamos demasiado porque no sabemos mucho de la vida, pero con el tiempo vamos a ir madurando", señala.
Leslie recuerda que al principio Jairo le tenía rencor y no le dirigía la palabra, pero ahora ya se llevan mejor.
El bebé tiene ya seis meses y, a insistencia de familiares y amigos, Leslie volvió a estudiar, pero afirma que era muy pesado porque tenía que levantarse en la madrugada para amamantar a su hijo y llegaba a la escuela muy cansada.
Quiere seguir estudiando y dice que le gustaría ser ingeniera civil, tal vez lo haga cuando el bebé sea un poco más grande. En lugar de irse a vivir con su suegra, habría preferido quedarse con su mamá y trabajar cuidando niños o limpiando casas para mantener a su hijo.
No se arrepiente de ser una mamá tan joven, después de todo ya no puede hacer nada para cambiar eso, lo que sí les recomendaría a los padres y madres de familia es que cuiden más a sus hijos e hijas y que se tomen el tiempo para platicar con ellos, porque "hay mamás o papás que llegan, hacen la comida y creen que con estar en la casa ya es suficiente".
También les sugiere a las y los maestros que hablen más con el alumnado.
"Les recomendaría que se cuiden, que platiquen con sus papás, que se acerquen a alguien a quien le tengan confianza", explica.
En la misma localidad rural donde está Leslie, en la periferia de la ciudad de Xalapa, en un lugar llamado Las Trancas, vive también María del Carmen García Villalba, una adolescente que una tarde, mientras jugaba fútbol, conoció a quien es hoy el padre de su hija.
Cuando María tenía 14 años, su mamá se dio cuenta de que ya tenía relaciones sexuales e intentó evitarle un embarazo aplicándole una inyección mensual anticonceptiva, pero se la aplicó solamente un mes y al poco tiempo quedó embarazada.
La suegra de María decidió hacerse cargo de la bebé y es quien los mantiene a todos. Para apoyar con los gastos, María decidió entrar a trabajar a un restaurante tres días a la semana y, mientras ella trabaja, su pareja se ocupa de cuidar a la niña.
Al igual que Leslie, María tampoco se arrepiente de ser una mamá tan joven, pero dice que no es feliz, que la vida no es lo que ella esperaba, pues su pareja no se responsabiliza, no estudia ni quiere trabajar. Comenta que desearía que su pareja cambie algún día.
Ella quiere darle a su hija una buena educación y buenos principios y si pudiera volver a estudiar, le gustaría ser chef.

La búsqueda de soluciones
La reforma al Código Civil, la cual entró en vigor en febrero de 2014, es vista con aprobación tanto por parte de organizaciones de la sociedad civil como por las distintas instituciones de gobierno; sin embargo, se reconoce ampliamente que la prohibición de los matrimonios de menores es solamente un paso en el largo camino hacia la protección de la infancia y de la adolescencia.
Instituciones como la Secretaría de Educación Pública y la Secretaría de Salud apuestan a la educación sexual y ven, también, la enorme necesidad de trabajar en la sensibilización de las familias y en propiciar un cambio cultural a través de un trabajo coordinado entre organismos gubernamentales y sociedad civil.
A través de los años, distintos programas y proyectos han sido implementados, pero el impacto real de esas políticas públicas aún se desconoce, no existen diagnósticos profundos sobre la situación de los y las menores que cohabitan en unión libre y la danza de cifras varía de institución a institución.
Entre los programas implementados hay uno en particular que elogian las distintas instituciones. Se trata del llamado "Plan de Vida", un proyecto conjunto del Gobierno del Estado, el DIF (Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia) estatal y la Secretaría de Educación, el cual tiene como objetivo "dotar a las y los adolescentes de herramientas para la vida".
Lo hacen a través de la impartición de conferencias y talleres, "para que mediante la construcción de un plan de vida a corto plazo, las y los adolescentes puedan identificar sus sueños, plantearse acciones y establecerse metas…se busca que las y los jóvenes reconozcan el poder y la responsabilidad de dirigir su vida".
El impacto real de un proyecto como el "Plan de vida" parece estrellarse contra la pared frente a una realidad de marginación y pobreza y ante lo que algunos consideran como "limitadas alternativas" que ofrecen las distintas instituciones.
"Hay comunidades que solamente tienen secundaria o bachillerato", comenta Paz Cervantes Lima, titular de la Unidad de Género de la Secretaría de Educación, quien describe una serie de acciones que emprenden desde su institución para aliviar el problema, entre ellos, la ampliación de la oferta educativa.
Ella responsabiliza a los medios de comunicación, a las telenovelas, a las campañas de mercadotecnia que reproducen el modelo de la mujer objeto y cree firmemente en la formación de nuevas masculinidades, en la sensibilización de las familias, en la amplia formación de padres de familia y personal docente, particularmente enfrentándolos a sus prejuicios relacionados con la educación sexual y la salud reproductiva.
Entre de los programas de la Secretaría de Educación se encuentran las becas para madres menores de edad, a través de un sistema llamado "Promajoven" y la incorporación de la perspectiva de género en los libros de texto.
Cervantes Lima se refiere con particular entusiasmo a una herramienta didáctica titulada "los colores de la no violencia", la cual está compuesta por 200 fichas, con propuestas de actividades con ejes temáticos en los que se incluye género, discriminación, igualdad, equidad y violencia.
Por su parte, la Secretaría de Salud ha llegado a una conclusión novedosa y así lo explica Rosa Aguilar y Mesa, responsable del Departamento de Salud Reproductiva de esa institución.
"El solo hecho de ir a informar y hacer talleres de capacitación no estaba funcionando, porque estábamos tratando de cubrir nuestra necesidad de servicios".
La idea, dice, es cubrir la necesidad de servicios de la población y a partir de ahí construir una relación de confianza.
"Culturalmente no tenemos esa educación de prevenir y la planificación familiar es un programa realmente preventivo". Como el embarazo no es una enfermedad, su prevención no es vista en las comunidades como una necesidad", puntualiza.
Con el apoyo de los datos estadísticos del Consejo Estatal de Población, la Secretaría de Salud ha identificado 13 municipios con mayor porcentaje de nacimientos de madres niñas y adolescentes y también de muerte materna de menores. Esos municipios son Xalapa, Ayahualulco, Coatepec, Coatzacoalcos, Cosamaloapan, Coscomatepec, Córdoba, Martínez de la Torre, Minatitlán, Poza Rica de Hidalgo, San Andrés Tuxtla, Tuxpan y Veracruz.
Tanto la Secretaría de Salud como otras instituciones enfocarán sus esfuerzos en esos 13 municipios, sin descuidar las 11 jurisdicciones de salud en la entidad. El objetivo es reducir a cero los nacimientos en niñas de 10 a 14 años y reducir en 50 por ciento la tasa específica de fecundidad de las adolescentes de 15 a 19 años, para lograr las metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

De la Redacción
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México, septiembre (SEMlac).- La Secretaría de Gobernación, la Secretaría de la Función Pública y el INMUJERES publicaron el pasado 31 de agosto, en el Diario Oficial de la Federación mexicana, el Protocolo Único de Prevención, Atención y Sanción del Acoso y Hostigamiento Sexual de la Administración Pública Federal, en cumplimiento con la Ley General de Igualdad entre Mujeres y Hombres.
Así se informó en un comunicado de prensa en el que se dan a conocer los avances del Sistema Nacional de Igualdad entre Mujeres y Hombres.
De igual forma se detallan otras acciones por la igualdad, de acuerdo con "las instrucciones" del presidente Enrique Peña Nieto, quien presidió el pasado 8 de agosto la primera sesión pública del Sistema Nacional de Igualdad entre Mujeres y Hombres.
Por ello, dice INMUJERES, también se han realizado reuniones de trabajo y talleres con enlaces de las Secretarías de Estado, de la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal, de la Procuraduría General de la República y otros organismos, a fin de que lo antes posible tengan la Certificación de la Norma Mexicana para la Igualdad Laboral y No Discriminación.
Un tercer punto se refiere a que las dependencias federales revisan sus programas y reglas de operación e incluyan la perspectiva de género, conforme a los lineamientos de igualdad publicados en junio por el INMUJERES, y se ha iniciado su proceso de revisión y será esta misma dependencia la que valorará los cambios y la implementación de acciones afirmativas.

Mercedes Alonso

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Santo Domingo, septiembre (SEMlac).- Los primeros ocho meses del actual año concluyen en Dominicana con el alarmante saldo de 59 mujeres víctimas de feminicidios, asesinadas por sus parejas actuales o sus exparejas.
De ese grupo de asesinadas, 45 tenían menos de 35 años; 28 fueron asesinadas con armas de fuego, 21 con armas blancas, tres a golpes, cuatro estranguladas, una en incendio y un cuerpo fue encontrado en estado de descomposición.
La presidenta de la Fundación Vida Sin Violencia, Yanira Fondeur de Hernández, manifestó que el país requiere de un registro nacional de estadísticas, que se mantenga actualizado y refleje el número real de estos crímenes, los cuales no se muestran en su total magnitud por parte de las instituciones encargadas de reconocer los feminicidios que tienen lugar.
También hay que considerar la cantidad de hijas e hijos que quedan huérfanos, las edades de agresores, tipo de relación, lugar del hecho y si las víctimas habían puesto denuncias o no.
"Lo que no se mide correctamente no puede visualizarse en su justa dimensión, ni con la confiabilidad que amerita", expresó al diario Hoy el pasado 31 de agosto.
Agregó que "en el banco de datos que llevamos con las informaciones de los medios hay 22 agresores y dos víctimas sin edades registradas, a la vez que se cuentan 56 niñas y niños huérfanos como consecuencia de la violencia; aun cuando pensamos que pueden ser muchas más", señaló.
Fondeur de Hernández observó, además, que las informaciones con las cuales cuentan han revelado que 40 de las víctimas fueron asesinadas en sus hogares, 11 en la vía pública, tres en cabañas, dos en discotecas, dos fueron encontradas en fosas, una en un edificio de construcción y otra en una finca.

"La mataría otra vez"
SEMlac monitoreó los datos ofrecidos por la Procuraduría General de la República, la Fiscalía, la Policía Nacional y las publicaciones diarias sobre violencia de género, cuyos titulares destacaron los principales medios de comunicación, entre los cuales existen marcadas diferencias.
No obstante, estadísticas de la Policía Nacional exponen que cada 68 horas una mujer ha muerto a manos de su pareja o expareja en lo que va de 2016, y las noticias de los últimos días marcan un incremento de tales crímenes, acentuados por inconcebibles declaraciones de feminicidas, como las expuestas por el asesino de Ana Mercedes Moscoso Rodríguez, Félix Alberto Tifá (Pimpin). "Si volviera a nacer, la mato otra vez", dijo con alevosía frente a los cinco hijos procreados por ambos, que ahora quedan en la orfandad.
Vecinos de la hoy occisa denunciaron que la mujer se mantuvo luchando con su agresor durante varios minutos; pero este le propinó cinco heridas penetrantes en el pecho y el vientre, que le provocaron una hemorragia interna y finalmente la muerte.
Todavía no se recuperaba la población de tan espeluznante acto, cuando se conoció que Anderson Rafael Sanabia mató a martillazos a su cuñada Griselda de Jesús Marrrero, supuestamente "porque le contaba sus andanzas a su esposa, quien reside fuera del país".
Otro feminicidio más legó el luto a los hogares dominicanos al concluir agosto, cuando Joanna Nolasco, de apenas 23 años, recibió por parte de su pareja sentimental, un tal Bocu, una herida de bala en el maxilar interior sin salida del lado izquierdo, que le produjo la muerte instantánea. El crimen ocurrió mientras servía la cena a sus tres niñas.
Aún oficiales de la Policía Nacional adscritos a la Dirección Central de Investigaciones Criminales (Dicrin) buscan al culpable.
Podría continuar estas líneas con relatos espeluznantes, reflejados en los comunicados de prensa emitidos por la Policía y recogidos por SEMlac.
Tal es el que protagonizó Rodolfo Cesarín Castillo Peña (El Blanco), quien ultimó a cuchilladas a Yesenia Galvá Familia (Yesy), durante una discusión en la vivienda que ambos compartían, sin que nadie pudiera prestarle ayuda.
Otro fue el de la herida que recibió el hijo mayor de Dania Tavárez, tras ver a su madre recibir dos balazos propinados por Deibis Rubén Hernández (Gambao), quien luego se suicidó. Tres pequeños más quedaron en desamparo.

"Epidemia social"
Desde todos los puntos cardinales del territorio nacional llegan las tragedias. Disparos, cuchilladas, estrangulamientos, golpes contundentes con herramientas y múltiples formas más confluyen en estas acciones criminales. El aumento de feminicidios en la nación dominicana da al traste con campañas educativas y de concientización aplicadas por las autoridades para intentar reducir la violencia de género. 
El flagelo se eleva cada vez más, dejando tras sí cifras que significan vidas de mujeres cuyas ausencias suman ya 1.819 en los últimos 10 años. 
Como "epidemia social" se califica la realidad y se cuestionan con razón las políticas del Estado en la prevención de la violencia. Cada vida que se pierde es un gran fracaso ante la tendencia machista que, desde lo cultural y educativo, no se enfrenta como programa íntegro y multidisciplinario.
Desde la materia penal, más allá de contar con la Ley 24-97 sobre prevención de la violencia intrafamiliar, se impone definir responsabilidades de los actores en materia de prevención y atención a las víctimas y considerar inviolable la magnitud de las penas. 
El reto continúa, mientras los feminicidios aumentan.

Por Sylvia R Torrez
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Managua, septiembre (SEMlac).- Este fin de semana, 29 mujeres nicaragüenses fueron encontradas por la policía en diferentes bares de Costa Rica, sometidas a trata de personas con fines de explotación laboral y sexual. Las mujeres, la mayoría de la región noroccidental del país, fueron atrapadas en una red dirigida por connacionales, que también explotaba mujeres de otras nacionalidades.
Con estas últimas, suman 49 las víctimas rescatadas en los últimos tres meses. 
En agosto, otras 20 mujeres víctimas de trata regresaron al país, luego de ser rescatadas de sus captores en España y Canadá. Las acciones fueron hechas públicas por las autoridades españolas y panameñas días después de que la Organización de Naciones Unidades conmemorara el 31 de julio, día internacional contra la trata de personas. 
En Nicaragua, el anuario de la Policía Nacional reporta unos 45 casos de trata de personas entre 2013 y 2014. No obstante, la población y las autoridades sospechan de la existencia de muchos más. En el mundo, según estadísticas divulgadas por la oficina contra la droga y el delito de la ONU, hay 2,5 millones de personas víctimas de la trata. No obstante, por cada víctima identificada, existen 20 más sin reconocer.
Según la fuente, las dos terceras partes de las victimas detectadas por las autoridades son mujeres, 79 por ciento de ellas sometidas a explotación sexual, seguidas por un 18 por ciento de casos con fines de explotación laboral, trabajos o servicios forzados.
En Nicaragua, la migración hacia España con el propósito de cuidar personas de la tercera edad, o desarrollar trabajos domésticos es atractiva para muchas mujeres empobrecidas, entre otras cosas, porque se habla el mismo idioma y no se requiere visa para entrar al país.
Esta situación fue aprovechada por la red de tratantes que funcionaba desde el 2009, a partir de un esquema común en estos casos, como es hacer falsas promesas, pagar los gastos del viaje, retener los documentos legales y amenazar a las víctimas con entregarlas a las autoridades.
El 8 de agosto, gracias a una llamada telefónica anónima, la policía española desarticuló la banda que explotaba laboralmente al grupo de nicaragüenses. La banda reclutaba mujeres para realizar trabajos domésticos y, como ocurre en la mayoría de los casos, una vez en el país de destino, las despojaba de sus documentos legales y las amenazaba con entregarlas a las autoridades migratorias de ese país.
La esclavitud del Siglo XXI, como se le conoce a la trata, tiene modalidades engañosas, en las que media, en algunos casos, tanto la seducción y como el chantaje.
Según la policía española, para entregar el monto del pasaje a España, calculado en unos 4.500 euros, los tratantes obligaban a las mujeres a entregarles en garantía las escrituras de sus casas en Nicaragua, Pero, además, debían pagar altísimos intereses por la deuda y 70 euros por los costos del alojamiento, lo que terminaba haciendo impagable la deuda.
La red operaba en las ciudades de Murcia, en el sureste de España, y Madrid. Al menos 19 mujeres fueron abusadas sexualmente por el cabecilla de la red, a cambio de "rebajas" en la deuda. Las pesquisas policiales calculan que al menos 185 mujeres son o han sido víctimas de la red. De estas, 44 fueron explotadas laboralmente y 75 fueron víctimas de préstamos usureros
La identificación de casos de trata de personas se dificulta por las visiones patriarcales que esconden el maltrato o el abuso dentro del hogar, y también porque se culpa a las víctimas de caer en las redes, debido al uso de medios sociales de comunicación, como Facebook, o de huir con novios.
No obstante, la señal del funcionamiento de las redes de trata es visible en anuncios de trabajos bien pagados que requieren poca o ninguna calificación, y los frecuentes anuncios sobre personas desaparecidas, a quienes sus familiares buscan en los periódicos o redes sociales.
También contribuye a hacer lucir este negocio como normal la cosificación de las mujeres. Este mecanismo opera, como lo señalara la ya fallecida intelectual francesa Simone de Beauvoir, desde hace más de un siglo, cuando los varones se construyen en sujetos yo y, en oposición, determinan que las mujeres son el "otro", o sea, alguien inferior, natural y exótico que debe ser sometido.
Desde 2006 el Estado nicaragüense ratificó el Protocolo de Palermo, una resolución de la ONU destinada a "prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños", un complemento a la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional y el Protocolo contra el tráfico ilícito de migrantes por tierra, mar y aire, promulgado por este organismo internacional en 2001.
Como continuidad de este proceso, en 2015 Nicaragua aprobó la Ley 886 contra la trata de personas, que tiene dos propósitos: prevenir, investigar, perseguir y sancionar el delito de trata de personas y, a la vez, proteger y dar atención integral a las personas víctimas, a los testigos, técnicos y todas las personas que intervienen en la investigación y el proceso penal.
Adicionalmente, esa norma establece la creación de una Coalición Nacional contra la Trata de Personas, con la participación de instituciones del Estado, organizaciones internacionales y ONGs que trabajan contra la trata de personas. Y promueve la confiscación de bienes de los tratantes, a fin de que el Estado proporcione atención integral a las sobrevivientes.
Global Community, una ONG internacional, en conjunto con Casa Alianza y fondos de la AID, ha lanzado una campaña de prevención en las regiones autónomas. El objetivo es que la población tome conciencia sobre cómo funcionan las redes criminales de trata de personas, cómo denunciar y estar alertas.

Por Sara Lovera
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México, agosto (SEMlac).- Ana Güezmes, representante en México de ONU Mujeres, llamó aquí a crear un pacto gobierno-sociedad para realmente prevenir la violencia contra las mujeres y asegurar la igualdad, durante una ceremonia en el patio del Museo Interactivo.
Anunció que la Ciudad de México será sede, en 2017, de una reunión internacional sobre ciudades seguras y que los avances podrán ser discutidos y probados, porque hasta ahora la estrategia muestra que es posible revertir el proceso social, cultural y delincuencial de la violencia contra las mujeres.
Frente a las autoridades de la ciudad, la médica española habló de que en Naciones Unidas se ha dado fecha de caducidad a la desigualdad entre hombres y mujeres y que en 15 años la meta es cero violencia de género, reconocimiento al ciento por ciento de los aportes de las mujeres, paridad en todos los ámbitos y ciudades seguras, libres de violencia contra las mujeres.
La agencia de Naciones Unidas para impulsar la igualdad de género y el empoderamiento que ella representa, promovió estas acciones que más tarde anunciaría oficialmente el gobierno capitalino y serán permanentes, tanto en operativos policiacos, cámaras de vigilancia, botones de alerta y otras acciones, que fueron probadas en otras partes del mundo.
Se trata de parar la impunidad y contribuir a la prevención de la violencia de género, dijo la funcionaria internacional, al señalar la importante reunión que próximamente se realizará en Quito, Ecuador, sobre el Hábitat, donde habrá ocasión, igualmente, de contrastar lo que hacen los gobiernos y la sociedad para desarrollar ciudades inteligentes, seguras, amables y con espacios públicos donde la gente, pero sobre todo niñas y mujeres, puedan deambular y estar seguras.
En el patio del Museo Interactivo de Economía, funcionariado de la ciudad, invitadas e invitados, representantes de organizaciones civiles, fueron informados de estas acciones que comenzaron hace poco más de 100 días.

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