México: Medios siguen sin reflejar la vida de las mujeres

Por Soledad Jarquín Edgar
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México, octubre (SEMlac).- La periodista Sara Lovera López afirmó aquí que su trabajo durante los 47 años de vida profesional consistió en retratar la vida de miles de mujeres que sufren violencia, horrores y sangre que los medios de comunicación no reflejan.
Al recibir el Premio Nacional de Periodismo en la categoría de Trayectoria, el pasado 14 de octubre, la periodista, directora de la plataforma informativa SemMéxico, agradeció al Consejo Ciudadano, conformado por instituciones académicas y asociaciones del país, y al jurado, por dignificar el periodismo, dijo, al referirse a la tarea que durante más de cuatro décadas ha hecho, un trabajo cotidiano, de la vida diaria de las mujeres.
Ante integrantes del Consejo Ciudadano del Premio Nacional de Periodismo y de miembros del jurado que recibieron también un reconocimiento, Lovera señaló que los grandes medios siguen hablando de la sangre y el horror, pero no de la sangre y el horror que viven miles de mujeres amenazadas, controladas por hombres que les toman sus vidas y no las dejan respirar, a pesar de tener una docena de hijos e hijas, un montón de trastes que lavar y ropa amontonada.
Trabajo invisible que, aseguró más adelante, representa 27 por ciento del Producto Interno Bruto, aportado por mujeres ocultas detrás de una puerta.
En su tarea, como militante feminista, ha usado el periodismo como el mecanismo fundamental para hablar de las mujeres, para que la ciudadanía conozca y que ellas sepan de sus derechos.
Las mujeres llegan a los grandes medios de vez en vez, siempre y cuando esté involucrado en un caso de violencia contra ellas, un político, señaló.
"No he hecho cosas muy brillantes", reiteró Lovera, quien hizo un repaso breve de cómo puso en los grandes medios en la década de sesenta, setenta y ochenta, temas por los que "nadie temblaba", como la muerte de cientos de mujeres que abortaban en consultorios clandestinos.
Luego hizo un recuento de sus "cosas pequeñas": se refirió a las Violadas del Sur, el drama vivido por 19 jóvenes violadas por policías federales al sur de la capital mexicana. 
En tono sarcástico, señaló: "eso me hubiera hecho, entonces, un ícono de los derechos humanos", es decir, explicó más tarde, hubiera merecido ser protegida porque las revelaciones noticiosas de entonces llevaron a la cárcel a algunos de los entonces escoltas del procurador Javier Coello Trejo.
También recordó su investigación larga sobre las costureras de los talleres clandestinos en el centro de la ciudad de México que murieron aplastadas por el peso de la corrupción, tras el terremoto de 1985.
Y otro trabajo, de esos que dice sencillos, la investigación de cuatro generaciones de mujeres que perdieron a sus parejas en las minas de carbón en Coahuila, y que además terminó en un video documental denominado Las viudas del carbón.
Sara Lovera, quien se hizo periodista a finales de los sesenta, luego de egresar de la Escuela de Periodismo Carlos Septién, recordó que entonces eran pocas mujeres, pero que ella desde el primer momento encontró en el periodismo feminista, su periodismo, una forma de poner la otra realidad.
Dijo que también, durante mucho tiempo, llamó a las informadoras del país a unirse a esa causa, pero le faltó más tiempo para logarlo y llamó a los y las periodistas de México a poner el ojo en las miles de desaparecidas, en la violencia contra las mujeres, en el matrimonio infantil que, como el embarazo adolescente, les siguen robando los derechos a las niñas y adolescentes mexicanas. Bastaría con hacer un buen reportaje a quienes están detrás de cada hecho.
En total fueron ocho premios los entregados, cinco de ellos para mujeres y cuatro para hombres, ya que el de Noticia fue compartido entre Zorayda Gallegos y Silber Meza, quienes publicaron en el diario El Universal el texto "Expediente Ayotzinapa".
En el rubro de Reportaje de Investigación, el premio fue otorgado a Laura Castellanos, por el trabajo "Fueron los federales", publicado por el portal Aristegui Noticias, la revista política Proceso y la cadena televisivaUNIVISIÓN. En su momento, Castellanos denunció la censura por razones político-electorales que sufrió su trabajo en El Universal, que inicialmente le había encomendado el trabajo.
En Divulgación científica y cultural, el premio correspondió a Pilar Sánchez y el equipo de producción del Instituto Morelense de Radio y Televisión, con el trabajo "Nicte-Ha Bandula", una tarea por la defensa de los derechos de las niñas y los niños.
El premio a la mejor Crónica fue para Ana Emilia Felker Centeno por su texto "El último viaje: Luis y Juan Villoro", publicado en La Ciudad de frente
En Caricatura volvió a ganar Darío Castillejos Lázcares con "La verdad histórica", publicado por el diario El Imparcial de Oaxaca. Guillermo Rivera Vázquez fue el ganador en la categoría Entrevista, con el trabajo "José Agustín: a day in the life", publicado por la revista Emeequis y, en fotografía, se otorgó el reconocimiento a Enrique Rashide, de Cuarto Oscuro. 
Durante la ceremonia, la presidenta del Jurado Calificador, Guadalupe Hortensia Mar Vásquez, reconoció el trabajo del Consejo Ciudadano del Premio Nacional de Periodismo, encargado desde hace 15 años de que las decisiones de los mejores trabajos periodísticos dejaran de ser exclusivos de una esfera del poder y formaran parte de un reconocimiento de la sociedad a la calidad del trabajo periodístico.
Señaló que la selección de los ocho premios que se entregaron fueron elegidos entre 1.345 que fueron enviados desde todo el país, la mayor cantidad de trabajos, muchos de ellos de gran calidad, en respuesta a la sociedad, al esfuerzo democratizador de la sociedad civil, alentador para el momento de crisis y violencia que vive el país, que ha provocado tan solo en Veracruz el asesinato de 19 periodistas, siete desaparecidos y una más que ha tenido que salir de esa entidad para salvar su vida. Pese a ello, el gremio periodístico se ha crecido ante la adversidad.
El Premio Nacional de Periodismo, que nació en 1975 como iniciativa del gobierno federal, se volvió en 2001 un premio ciudadano, como una forma de reconocer a quienes buscan incansablemente la verdad.
Desde entonces 175 periodistas, mujeres y hombres, han sido reconocidos, dijo al final del acto el presidente del Consejo Ciudadano del Premio Nacional de Periodismo, Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla.
Cada una de las ganadoras y ganadores recibieron la escultura del Águila del artista plástico Juan Soriano.

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