Género

Género (381)

Por Sara Más
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La Habana, agosto (Especial de SEMlac).- Sea con pago o sin él, en casa propia o ajena, las cubanas siguen haciendo la mayor parte del trabajo de cuidado que es vital para la vida y la economía, aunque ese esfuerzo suele transcurrir invisible a la vista social y en las cuentas nacionales.
Así fue siempre para Melania Soto. Ella no gana nada por lo que hace en casa, donde se encarga por completo de la limpieza, parte de las compras, todo lo que se cocina, se lava y se plancha, además de garantizarles un poco la vida y el descanso a los demás, "los que trabajan", dice ella.
"Mi esposo y mis hijos me ayudan mucho, pero yo soy quien está al frente de la casa; mientras ellos estudian y trabajan, yo garantizo 'la retaguardia'", explica a SEMlac esta mujer de 48 años, residente en la capital cubana.
Graduada de técnico medio en alimentos, Soto dejó su trabajo en una empresa estatal en 1993, en plena crisis de los noventa, cuando la economía cubana se deprimió considerablemente tras la caída del campo socialista y se endurecieron las sanciones económicas de Estados Unidos.
"Mi empresa cerró y me quedé sin trabajo. Luego tuve a mis dos hijos y nunca más volví a trabajar, me quedé cuidándolos porque no tenía quién me ayudara con ellos", relata.
Aunque Soto no le da valor económico a todo lo que hace en casa, especialistas e investigadores insisten cada vez más en la necesidad de valorizar el trabajo doméstico no remunerado, que recae principalmente en las mujeres.
A juicio de la economista Teresa Lara, "no puede verse solo la fuerza de trabajo cuando se están aportando valores desde la mirada de la economía convencional".
Aun cuando crece la presencia femenina en el llamado mundo público, se feminiza la enseñanza y se avanza en el camino de la igualdad, son principalmente mujeres quienes se encargan de la mayor parte de las tareas domésticas.
Ellas son "socializadas desde pequeñas en sistemas patriarcales que las consideran como las máximas responsables de que se realicen en tiempo y con la calidad requerida", señala la socióloga Magela Romero Almodóvar en su trabajo "Percepción(es) y desempeño(s) de rol. Un estudio de caso con trabajadoras domésticas no remuneradas".
La también profesora de la Universidad de La Habana estima que esa "obligación" les impone esfuerzos, sacrificios, menos tiempo libre y otras limitantes para el logro de sus metas personales.
También en su condición de madres asumen el cuidado de su descendencia y, como hijas, nietas, sobrinas y nueras, atienden a las personas ancianas, una población que cada vez es más numerosa en Cuba, un país que envejece.
Un estudio realizado por Romero Almodóvar entre 78 mujeres dedicadas al trabajo doméstico no remunerado en un municipio de la capital arrojó que más de la tercera parte decidió hacerlo de manera permanente o temporal por dedicarse a la crianza de los hijos.
Un grupo más pequeño aludió al cuidado de los nietos, de familiares enfermos, accidentados o de la tercera edad.
La exploración corroboró, además, que el 82 por ciento de las entrevistadas se encarga personalmente de distribuir el trabajo doméstico en sus hogares, sobre la base de que permanecen más tiempo en el hogar o tienen más habilidades para ello. 
"A pesar de no remitirse directamente a tradiciones patriarcales que naturalizan la división sexista del trabajo doméstico", suscribe Romero Almodóvar, estas mujeres descubren la "lógica" de una realidad en la que son ellas las responsables principales de realizarlo.
La profesora explica que, de ese modo, el sistema patriarcal "las ubica en el espacio doméstico desde pequeñas, las educa para realizar todo el trabajo que de él se desprende, las 'libera' de las tensiones del ámbito público para que sean garantía del desarrollo profesional de sus familiares y las utiliza como medios de socialización para que el esquema se trasmita de generación en generación".
Pero también gracias al trabajo no remunerado que se realiza en los hogares, existe fuerza de trabajo, desarrollo y productividad, reiteran especialistas.
Esa labor invisible tiene, además, un impacto inmediato en la economía familiar, por el ahorro que representa. Si hubiera que desembolsar dinero para pagar los servicios de lavandería, cocina, limpieza y planchado, solamente, sería necesario pagar varios salarios.
Estimaciones hechas por especialistas indican que entre el 80 y 90 por ciento de ese trabajo lo realizan las mujeres, sin paga ni vacaciones.
"Si no hay educación, alimentación, cuidado de la salud, limpieza y descanso en el hogar, no habrá personas que puedan desempeñar los empleos remunerados", ha advertido Lara, autora del trabajo "Las transformaciones económicas y sus impactos en la economía del cuidado".
Igual son mayoritariamente mujeres quienes se contratan como empleadas de limpieza, domésticas o de cuidado, tanto en el sector estatal como el privado. Para ellas, el trabajo no es de los mejor remunerados, aunque las mejores pagas se encuentran en el sector privado o cuentapropista.
Zoila Bárbara Loynaz siempre ha vivido de este tipo de labores; primero en empleos estatales y desde hace varios años en casas particulares. Aunque ronda los 60 años de edad, no piensa aún en jubilarse.
Entre las principales ventajas de hacer su trabajo por cuenta propia, en casas particulares, Loynaz enumera una mayor remuneración y mejores condiciones de trabajo
"El cambio fue notable, mejoré económicamente. Trabajo mucho, pero vale la pena y me tratan bien. Este trabajo me da la posibilidad de comprarme lo que deseo y necesito, ayudar a mi familia. También tengo la ventaja de que, en un tiempo prudencial, pueda tener derecho a mi retiro", dijo a SEMlac.
La legalización del trabajo doméstico regula, por una parte, el pago de impuesto por quienes ejercen la actividad y, por otro, les permite acumular pagos de seguridad social para recibir alguna ayuda en el momento en que decidan jubilarse.
Por la actividad de trabajo doméstico se pagan mensualmente 30 pesos (equivalentes a poco más de un dólar) por impuestos y poco más de 260 pesos (cerca de 10 dólares) trimestrales por concepto de seguridad social.
Pero, pese a tener una de la tasas impositivas más bajas, es una de las actividades que menos se declaran.
Un camino que sitúa a quienes lo ejercen, la mayor parte mujeres, en el espacio del trabajo precario, sin contratos firmados ni margen suficiente para exigir sus derechos.

Por Sara Lovera
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México, agosto (SEMlac).- Rebeca Grynspan, Secretaria General Iberoamericana, planteó que en América Latina y el Caribe las brechas entre hombres y mujeres son enormes frente al resto del mundo.
En la región, dijo, hay 30 puntos de diferencia en la participación de hombres y mujeres en el mercado laboral (en México la relación es de dos a uno), las mujeres están sobre representadas en el sector informal, y el feminicidio es la principal causa de muerte en mujeres entre 15 y 49 años.
Invitada especial en la Primera Reunión del Sistema Nacional de Igualdad entre Mujeres y Hombres, la encargada de las reuniones de presidentes en la región dijo que todo ello sucede a pesar de haber logrado casi paridad en educación y advirtió que no se aprovecha 60 por ciento de nuestra inversión en educación (400 billones de dólares) por las trabas del mercado a la participación de las mujeres y a la falta de medidas de conciliación entre la familia y el trabajo.
La ex ministra de Finanzas de Costa Rica y ex Directora de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), dijo que si esa brecha se cerrara, según el Foro Económico Mundial, en América Latina y el Caribe sumaríamos 34 por ciento más al PIB y en México se añadiría 3,5 por ciento más a esos bienes y productos.
Le explicó al presidente Enrique Peña Nieto y a su gabinete legal y ampliado, que estudios recientes muestran que son más exitosas las empresas que tienen más presencia femenina en los altos puestos ejecutivos.
Solo entre 2000 y 2010, 28 por ciento de la baja en la desigualdad y 30 por ciento de la baja en la pobreza extrema en América Latina y el Caribe se debió a la mayor generación de ingresos de las mujeres al incorporarse al mercado laboral.
"Por eso es tan importante acelerar el ritmo. Porque no podemos darnos el lujo de esperar otros cien años, porque no tiene sentido ni para las mujeres ni para la sociedad mantener este estado de cosas", dijo e hizo referencia a un video presentado en la reunión que remata con la frase de que las mujeres no pueden esperar 70 años para conseguir la igualdad.
Como ex ministra afirmó: "conozco bien las presiones del ejercicio del poder. Sé que cuando uno está en el gobierno, el tiempo se esfuma en la solución de problemas inmediatos y en la navegación de coyunturas múltiples. Pero también sé que pronto nos damos cuenta de que, si bien no podremos hacer todo lo que nos propongamos, las transformaciones que queramos impulsar solo pueden llevarse a cabo si las gestionamos desde el más alto nivel y articulando a toda la institucionalidad pública".
Rebeca Grynspan felicitó al Sistema Nacional de Igualdad entre Mujeres y Hombres que busca coordinar los tres niveles de gobierno, todas las secretarías y a los gobiernos de los Estados que firmaron un acuerdo de Igualdad en 2014 y ahora han firmado un convenio para llevarlo a cabo.
Agregó que "ahí radica el mérito de este sistema. Junto con la reciente instalación del Grupo de Reflexión para impulsar la Política de Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres, México está poniendo a las mujeres en el centro de la agenda y con el mayor respaldo político".

Por Juana María Nava Castilloz
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Saltillo, Coahuila, agosto (SEMlac).- Coahuila, en el noreste del país, es una de las entidades con mayor índice de matrimonios infantiles de México: ocho de cada 10 niñas que se casan lo hacen con adultos; solo dos de cada 10 se casa con una pareja menor de edad, como ellas.
El matrimonio de las niñas es casi siempre una consecuencia de los embarazos tempranos, se estima que en casi 80 por ciento de los casos. También ocurren, en gran medida, por la presión de los padres y madres, por cuestiones del "honor familiar" o por obtener seguridad social para la futura madre y del bebé por nacer.
Pero la unión producto de un embarazo lleva al 35 por ciento de las niñas a tener un segundo embarazo, dice la titular de la Procuraduría para Niños, Niñas y la Familia (Pronnif), Yezka Garza Ramírez. Por ello la política pública está enfocada en la prevención, con diversas estrategias interinstitucionales, además de que con la prohibición del matrimonio se intenta desincentivar los segundos y terceros embarazos.

Más niñas y menos esposas
"Queremos atacar esta cultura arraigada en el norte, pues seguimos luchando con las mamás de las niñas, sobre todo cuando se van con el novio o ya tuvieron relaciones sexuales y se embarazan. Las casan, probablemente como una medida de protección; pero, definitivamente, todavía no cumplen un periodo como niñas, todavía no son adultas, ni legal, ni física, ni intelectualmente, como para tener un rol de esposas o un rol de madres", añadió Garza Ramírez.
El Código Civil y el de Procedimientos Civiles del Estado de Coahuila prohibió las uniones matrimoniales antes de los 18 años. Apenas en septiembre de 2015 se eliminó la dispensa que permitía los enlaces a los 16 años.
"Esta modificación nos obliga a las autoridades a emprender acciones que eliminen la idea de que el matrimonio es la mejor solución para los embarazos de menores", señaló la titular de la Secretaría de las Mujeres, Luz Elena Morales, quien destacó que en esta tarea se han sumado los esfuerzos de todas las dependencias del actual gobierno.
El 8,6 por ciento de las y los jóvenes entre 15 y 19 años en Coahuila están unidos o casados.
Hay que seguir de cerca qué impacto va a tener la eliminación de la dispensa y, por otro lado, transformar básicamente la cultura de la población que vincula embarazo con matrimonio porque "¿quién le va a responder a la niña?", señaló.
Mencionó la Estrategia Estatal de Prevención del Embarazo en Adolescentes del Estado de Coahuila, encabezada por la Secretaría de la Juventud, con la asistencia técnica del Fondo de Población de las Naciones Unidas.
La Estrategia reconoce que dos de cada 10 nacimientos allí son de madres adolescentes entre 15 y 19 años. También que en 2013 el 10,1 por ciento de los alumbramientos fueron de niñas entre 10 y 17 años. Lo que significa 6.325 nacimientos de madres en ese rango de edades.
"Se vinculó mucho la reforma del Código Civil con la estrategia de prevención del embarazo. En esta estrategia hay un comité donde estamos todas las secretarías y donde están los principales focos que son las secretarías de Salud y de Educación, donde detectan los principales casos, y la Procuraduría de los Niños, Niñas y Familia que es donde se le da todo el seguimiento, pero también el Registro Civil, donde en su momento se brindó toda la capacitación y la sensibilización para los oficiales", precisó Luz Elena Morales.
En Coahuila, las oficialías del Registro Civil son autónomas del presupuesto público. Y aunque la prohibición del matrimonio infantil repercute en los ingresos de los titulares, estos deberán acatar la reforma legislativa, ya que de lo contrario son sujetos de sanción penal, establecida en cuatro años de prisión.

Matrimonios con hombres mayores de 18 años

Las estadísticas oficiales revelan que Coahuila ocupa el quinto lugar nacional en el índice de matrimonios de niñas menores de 18 años. De acuerdo con ONU Mujeres, con datos del INEGI, el 27,26 por ciento de las mujeres de 20 a 24 años se unieron antes de cumplir los 18; y 7,33 por ciento lo hicieron antes de los 15.
La mayoría de las mujeres unidas (49,6 %) tiene solo primaria o no la terminó; mientras que 48,5 por ciento tiene secundaria y solo 10,9 por ciento, preparatoria.
En la zona rural es más alto el índice de uniones o matrimonios, con 35,6 por ciento, en tanto que en el área urbana es de 26,1 por ciento. También el estrato socioeconómico muy bajo registra el mayor índice de matrimonios o uniones con 49,6 por ciento, mientras que el medio-alto tiene 12,6 por ciento.

"No es esa la vida que yo quería"
"Te vas de tu casa porque tus papás te exigen estudiar y buenas calificaciones, y eso representa muchos problemas, pero no te das cuenta que cuando sales de tu casa y te casas se duplican", dice Lorena, quien se casó a los 16 años de edad, pero se embarazó cuando aún no los cumplía.
Rocío Lorena Rodríguez Pérez tiene ahora 33 años, vive en Saltillo, la capital de Coahuila, y a pesar de que dice que el matrimonio temprano resultó no ser la vida que quería, reconoce que para otras mujeres ha sido más difícil, ya que no cuentan con el apoyo de la familia.
En su caso no fue así, ella siempre recibió apoyo de su madre y su padre, quien son personas muy abiertas y liberales, dice, ambos con preparación profesional. "Ellos me decían que no me casara, pero para mí era una vergüenza tener un bebé sola y me casé con el novio con el que empecé una relación desde los 12 años". Terminó hasta la secundaria y ya no hizo la preparatoria, también por vergüenza del embarazo.
Lorena tiene ahora un hijo de 16 y una niña de 10. Ha estado separada de su pareja por periodos, pero regresan. Dice que de niña le faltó la presencia de su mamá en casa, aunque cuando se le pregunta cómo educaría a su niña, dice que como su mamá porque es una mujer fuerte, meta que se propone lograr. La cita como ejemplo para otras mujeres porque trabaja y es muy activa a sus 60 años.
Reyna Victoriano tiene 28 años. Tiene seis años en Saltillo y pide limosna para sus tres hijas a un costado de la catedral. Llegó desde Querétaro con su esposo, con quien se casó a los 15 años; él tenía 16. ¿Por qué te casaste, Reyna? Su respuesta fue: "No sé".
A los 14 años Ángela Yoana Reyes Rosell tuvo su primer hijo. Se casó a los 16 por un segundo embarazo. Ahora tiene 32 años y dos hijos y una hija. Dice que estudió secundaria y ya no siguió por falta de recursos y por el machismo de su pareja, quien también era menor de edad al casarse, no continuó estudiando y se dedicó "a la obra".
Ángela Yoana está enterada de que hay ahora una ley que prohíbe los matrimonios antes de los 18 años, pero afirma que eso no desmotivará las uniones. "Lo único que hará esa ley es no tener un papel firmado, aunque no se casen, al salir embarazadas decidirán vivir en unión libre. Son las mismas obligaciones; para mí el único beneficio es que se ahorrarán el divorcio.
"Yo no estoy contenta, pero soy feliz porque tengo a mis hijos. Mis sueños no están cumplidos, pero lo lograré. Yo aconsejaría a otras que no se casen, que todo llega a su tiempo, porque a la larga te arrepientes; no vale la pena adelantar los tiempos, disfruten cada etapa de la vida".

Uniones en los últimos cinco años
De acuerdo con los archivos de la Dirección de Registro Civil en esa entidad, de 2011 a 2015 en Coahuila se casaron 7.423 niñas entre los 13 y 17 años de edad, de las cuales 6.088 se casaron con una pareja mayor de 18 años; es decir, el 82 por ciento, y 1.335 lo hicieron con una pareja también menor de edad (18 %).
Esto contrasta con la declaración de la titular de la Pronnif, Yezka Garza Ramírez, quien manifestó que 70 por ciento se casa con parejas menores y 30 por ciento con mayores de edad, y alertaba que en algunos de los casos podría tratarse de delitos sexuales, por lo que se hicieron reformas al Código Penal para considerar violación equiparada a quien sostenga relaciones con una menor de 15 años, con o sin consentimiento.
Siguiendo con las cifras, y desagregando por grupos de edad, en ese mismo lapso se casaron cinco niñas de 13 años, tres de las cuales lo hicieron con un hombre mayor. También contrajeron nupcias 117 niñas de 14 años, de las cuales 85 lo hicieron con una pareja mayor de 18.
De las 457 niñas casadas a los 15 años de edad en ese periodo (2011 a 2015), 345 lo hicieron con un hombre mayor y 112 con una pareja menor de 18 años. Además, se casaron 3.009 niñas de 16 años, de las cuales 2.348 lo hicieron con una pareja mayor y 661 con uno menor de edad.
Por último, en esos cinco años contrajeron nupcias 3.835 menores de 17 años; la mayoría, 3.307 lo hicieron con una pareja mayor de 18 años y 528 también con menores.
Dora Alicia Garza, directora del Registro Civil del Estado de Coahuila, señaló que sí se les dio capacitación a las y los 159 oficiales de la entidad. Y aunque dijo que el impacto económico en los ingresos de las oficialías puede ser mayor en las ciudades más grandes, todos están obligados a no celebrar matrimonios infantiles. Para ello hay un monitoreo permanente en todas las regiones.

La iglesia se ajusta a las disposiciones civiles
La Iglesia se tiene que ajustar a los ordenamientos internacionales de derechos humanos y a los esfuerzos del Estado Mexicano por tutelar los derechos de la niñez a través de las normas civiles, dijo el Vicario Judicial de la Diócesis de Saltillo, Mario Alberto Cruz Méndez.
El vicario puntualizó que, aunque por el Código de Derecho Canónico de 1917 y de 1983 existe la dispensa para la celebración del matrimonio de las niñas no menores de 14 y los niños no menores de 16, (Canon 1083), en 1984 la Conferencia Episcopal Mexicana acordó subir la edad a 16-18.
En caso de que se celebren matrimonios de menores de 16 años, estos deben ser con la licencia del obispo, (Canon 1071), lo cual no va a suceder ahora con la reforma de las leyes civiles en el caso de Coahuila, pues no podemos realizar enlaces que no son reconocidos por la ley, agregó.
"El Derecho Canónico respeta los criterios del Estado para disciplinar. Puede ser permitido, con permiso del ordinario el enlace de una viuda o divorciada, pero de un niño no. Porque la iglesia en este caso, es muy diferente el ámbito de los adultos y niños. Si el ordinario da dispensa a un menor de edad, entonces es cómplice de delito.
"No solamente en el ámbito administrativo, sino la ley civil es muy clara que el criterio fundamental que ha motivado al cambio a la edad, no es por capricho, sino porque es un derecho que se está tutelando, que exige por la protección de la vida, salud, todos los derechos que el niño tiene. Entonces tiene que sumar. El estado tiene la obligación de capitalizar todos sus recursos en la niñez. Entonces en esta modificación, la Iglesia tiene que sumarse, porque no va en contra de la moral, al contrario. Favorece la protección de los más débiles.
"Es un delito y un pecado, porque es la simulación de un sacramento, entonces hay una sanción canónica a criterio del obispo, pero también es un pecado grave, porque estás utilizando el sacramento haciendo pasar una realidad que no existe", manifestó Cruz Méndez.
Apenas el 16 de junio de este año, la Diócesis de Saltillo, encabezada por el Obispo Raúl Vera, determinó, a través del decreto titulado "Instrucción sobre la edad mínima para el matrimonio", no otorgar licencias ni dispensas que establecen sus propios cánones, ni los acuerdos de la Conferencia Episcopal Mexicana, respecto de la edad mínima para casarse, por lo que se exhorta a los párrocos a corroborar que la pareja de contrayentes tenga cumplidos 18 años y, en lo posible, tener la certeza de que se hayan casado por las leyes civiles.
Esto fue producto del acuerdo del Consejo Presbiteral, que se apega a los cambios en los Códigos Civiles del Estado, con vistas a erradicar los criterios que pongan en riesgo la vida y el desarrollo de las personas menores de edad.

 

Por Dixie Edith
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La Habana, agosto (SEMlac).- Mujeres y jóvenes siguen capitalizando el perfil de la migración externa cubana, aunque se va consolidando una tendencia a viajar, pero también a regresar al país.
Más de 263.000 mujeres salieron de las fronteras cubanas entre 2002 y 2012, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), una cifra que cada año, desde 1995, supera la mitad del total de las personas que emigran.
Las nuevas regulaciones migratorias introducidas en 2013 no han modificado esa tendencia, pero un elemento inédito comienza poco a poco a caracterizar la movilidad de las personas que salen de la isla: la circularidad.
Con la puesta en vigor del Decreto­Ley 302, que modificó la Ley de Migración vigente desde 1976, en enero de 2013 se flexibilizaron las posibilidades para salir y entrar al país, y ya viajar no implica la opción del "no retorno".
La nueva norma eliminó la necesidad de un permiso de salida, extendió a dos años con posibilidad de prórroga el plazo de estancia en el exterior y permitió el regreso de población cubana radicada en otras latitudes.
En el período comprendido entre el 14 de enero de 2013 y el 30 de noviembre de 2014, viajaron 346.295 cubanos, según el artículo "Reforma migratoria en Cuba e impacto psicosocial en la sociedad cubana", publicado en la edición digital de enero-junio de 2015 de la revista Novedades en Población, del Centro de Estudios Demográficos (Cedem), de la Universidad de La Habana. 
De ese monto de migrantes, la mayoría estaba entre los 40 y los 59 años, para un 35 por ciento, seguidos de quienes sumaban entre 19 y 39 años, para un 31 por ciento. En tanto, una cuarta parte de las personas que viajaron tenía más de 60 años.
Nuevamente, más de la mitad (53 %) fueron mujeres, reafirmando la tendencia acentuada hace ya más de una década.
Además, sobre todo en los dos grupos más jóvenes, los migrantes se correspondieron con personas laboralmente activas, refiere el artículo citado, de las psicólogas Consuelo Martín y Jany Bárcenas, ambas de la Universidad de La Habana.
Esa mayoría femenina en la estructura de la emigración "constituye un reto para lograr elevar los niveles de natalidad en nuestro país, ya que en correspondencia con los porcentajes de los grupos etarios, gran cantidad de estas mujeres se encuentra en etapa fértil", asegura el texto.
"Como en otros países del área, la emigración femenina cubana se caracteriza por ser mayoritariamente joven, en correspondencia con los niveles medios y altos de calificación del país", había indicado en 2014 a SEMlac el doctor Antonio Aja, director del Cedem.
Los niveles superiores de instrucción, profesionalidad y oficio de las cubanas las diferencian de otras migrantes en el mundo y, en ocasiones, las sitúan en cierta ventaja, consideró entonces el experto, una situación que no ha cambiado mucho.
Martín y Bárcenas, en su texto, ofrecen valoraciones que confirman la presencia del retorno al país y de proyectos de migración temporal.
El artículo cita datos de una ponencia presentada por el coronel Lamberto Fraga, de la Dirección de Identificación, Inmigración y Extranjería (DIIE) en diciembre 2014, durante la XIII Edición de la Serie de Conversaciones Cuba en la Política Exterior de los Estados Unidos, un evento del Centro de Investigaciones de Política Internacional (Cipi).
Según Fraga, "a partir de enero de 2013 y cada vez más, la migración cubana responde a los patrones sociales, económicos y de inserción de la migración internacional".
A juicio de este estudioso, la explicación fundamental es que "se ha consolidado la circularidad de la migración cubana", pues entre quienes viajan "predomina la tendencia a mantener el domicilio en Cuba".
Así, la migración cubana de ese período se caracterizó "por desplazamientos temporales que obedecen fundamentalmente a las perspectivas de satisfacer necesidades económicas, realizar proyectos de tipo académico, profesional y cultural, la atracción de redes familiares y consolidar un estatus migratorio favorable", precisa el artículo científico.
Ya en 2013, una tesis de maestría del también psicólogo Osmany Pérez había constatado el incremento de repatriaciones hacia la isla entre 2008 y 2012, cuando aún no estaba vigente la reforma migratoria.
En ese intervalo regresaron, para establecerse de manera definitiva en La Habana, 2.127 personas provenientes de 60 países, sobre todo mayores de 40 años, confirmó el estudioso.
Para Aja, sin embargo, una mayor circularidad de los migrantes no significa que no viajen sectores clave para la sociedad, como mujeres y jóvenes, reiteró el pasado 8 de julio, durante un taller científico organizado por el Cedem con motivo del Día Mundial de la Población.
"Cuba tendrá que funcionar, económica y socialmente, con una población en términos absolutos menor a la que tiene hoy y mucho más envejecida", ha insistido el experto.

Por Norma Loto
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Buenos Aires, agosto (SEMlac).- Tras el objetivo de crear una red americana de periodistas con visión de género, se reunieron en Buenos Aires, los días 29 y 30 de julio, colegas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay, Perú y Uruguay.
El Encuentro fue organizado por la Red Internacional de Periodismo con Visión de Género en Argentina -RIPVG en Argentina-, que integra un espacio global: la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género. 
La Red Internacional de Periodistas con Visión de Género funciona desde 2005 y reúne a periodistas y especialistas en comunicación que trabajan en la construcción de un periodismo inclusivo. Es un espacio de sinergia y está integrada por periodistas y profesionales de la comunicación de 38 países.
El eje del encuentro realizado en Buenos Aires fue debatir sobre los avances y obstáculos de cada país en relación con la labor periodística y el respeto de la información con eje en los derechos. A la vez, propuso la creación de un espacio regional que articule y potencie estrategias para el buen tratamiento en los medios de comunicación de temas relacionados con los derechos de las mujeres, niñas y niños.
La jornada inaugural se realizó en la sede de la Defensoría del Público y contó con las palabr
Por Sara Lovera
(
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México, agosto (Especial de SEMlac).- El trabajo doméstico, ese que no se ve, que está en el otro lado de la línea de ensamble, aporta a la economía nacional entre 20 y 30 por ciento del Producto Interno Bruto, según Luz Rodea, politóloga de la Universidad Nacional Autónoma de México, la casa de altos estudios públicas más grande del país.
Este trabajo que realiza el 47,4 por ciento de las mujeres mayores de 12 años en México, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), no se paga ni tiene valor social. Se le ve como parte de la naturaleza femenina.
La Procuraduría Federal del Consumidor calcula un salario de 40.000 pesos (2.150 dólares) al mes, si se pagara el trabajo doméstico.
Las estadísticas revelan el esfuerzo sobrehumano de las mujeres, afirmó la presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres, Lorena Cruz Sánchez, a propósito del Día Internacional del Trabajo Doméstico, que se conmemora cada 22 de julio, tras ser instituido por el Segundo Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe realizado en Lima, Perú (1983).
Para Luz Rodea, jefa de Contenidos del portal Techo México, se estima que el trabajo doméstico no remunerado equivale a 21,7 por ciento del PIB nacional.
Aunque esta cifra suele variar entre el 20 y 30 por ciento, de acuerdo con el estudio realizado, la contribución por este trabajo que nadie ve ni paga es mayor al de las industrias petrolera o turística, ambas con menores del 15 por ciento del PIB.
La especialista en pobreza en México explica que la evaluación del trabajo doméstico no remunerado se basa en la valuación de las actividades realizadas por las mujeres al cuidado de sus familias en los hogares, considerando no solo el valor que tienen en el mercado remunerado -es decir, en cuánto se cotizan en el mercado cuando las realizan empleadas externas en servicios de limpieza, enfermería, educación, preparación de alimentos, administración, etcétera--, sino en el impacto directo que tienen sobre la productividad de las personas que ellas cuidan y resultan productivas en sus lugares de trabajo.
La información de INEGI establece que, en México, 85 de cada 100 personas de 12 años o más dedican tiempo a realizar alguna actividad de trabajo doméstico en los hogares, de ellas son mujeres seis de cada 10 (58,8 %), y a partir de los 25 años de edad las mujeres dedican más de 20 horas en promedio a la semana a los quehaceres del hogar.
Explica el INEGI que si bien el concepto de trabajo doméstico considera dos vertientes: el trabajo no remunerado y el remunerado, en ambos casos se trata de una labor invisible, sin reconocimiento social, con jornadas largas y desvaloradas.
Lo que hacen las mujeres hasta en 47 por ciento, en sus casas, por sus familias, ni siquiera se considera una labor con valor económico y social, sino una obligación casi "natural" de ellas.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo (ENUT) 2014, al trabajo de cuidado se dedican 33,4 horas a la semana; pero el promedio es más alto para las mujeres (47,9 horas), que el de los hombres, de 16,5 horas a la semana.
Del total de horas dedicadas al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, los hombres contribuyen con 22,8 por ciento, mientras que las mujeres realizan el restante, 77,2 por ciento.
Es decir, a diferencia del tiempo dedicado al trabajo para el mercado, donde los hombres duplican el tiempo promedio a las mujeres; en el trabajo no remunerado de los hogares las mujeres de 12 años y más triplican el registrado por los varones.
El trabajo de cuidado, calificado por la ONU de sostén básico de la economía de un país, se refiere al total de horas a la semana dedicadas a preparación y servicio de alimentos para el hogar, limpieza de la vivienda, limpieza y cuidado de ropa y calzado del hogar, mantenimiento, instalación y reparaciones menores de la casa y otros bienes del hogar.
Además, compras para el hogar, pagos y trámites, gestión y administración, cuidados de personas dependientes por discapacidad, enfermedad crónica o temporal; integrantes del hogar de cero a cinco años, no dependientes; integrantes del hogar de 15 a 59 años no dependientes, e integrantes del hogar de 60 años y más, no dependientes.
La participación de hombres y mujeres es diferente según las actividades desarrolladas; las mujeres dedican más tiempo al cuidado de otros miembros de la familia (20,1 horas a la semana) y a la preparación de alimentos (13,7 horas); mientras que la única actividad donde los hombres dedican más horas que las mujeres es el mantenimiento y mejoras a la vivienda, 1,9 horas.

Devolver la dignidad
Para Yadira Sandoval, promotora de las Constituyentes CDMX, exfuncionaria capitalina, el trabajo de las mujeres en casa ha sido parte de un sistema patriarcal que es preciso alterar para devolver a las mujeres su dignidad.
Se trata de que el Estado no sólo lo reconozca, sino que desarrolle políticas públicas que solucionen el desequilibrio entre hombres y mujeres, sostuvo
"Mientras no se democratice el trabajo doméstico en el hogar, mientras no se traslade la responsabilidad y la corresponsabilidad del Estado en la política del cuidado, no podremos estar del todo en el espacio público si ellos no están de forma igual en el espacio privado", expresó.
Indicó que la participación de las mujeres en el mercado laboral se ha incrementado; sin embargo, agregó, el trabajo doméstico continúa "bajo nuestra responsabilidad, las dobles y las triples jornadas laborales, llegan a ser hasta de 76 horas semanales en promedio".
Teresa Cortés Fiesco, líder coordinadora del proyecto Autonomía Económica del Inmujeres CDMX, dijo que es importante reconocer y enfatizar el valor que tiene el trabajo doméstico no remunerado.
Pues ello "nos dice del espacio que las mujeres ocupamos, las desigualdades que se generan por estar en la casa y el no acceso al trabajo en igualdad de circunstancias con los hombres", refirió.

La economía nacional beneficiada
Luz Rodea, politóloga de la UNAM, va más allá, los análisis que tratan de explicar la pobreza femenina "nos llevaron a este punto" cómo el trabajo de cuidado influyen en el mercado al dejar vulnerables o desatendidos a los trabajadores, obreros o estudiantes si no fueran realizados por alguien y en qué forma remunerarían las empresas a las personas que las realizan en un supuesto escenario donde las madres -o personas encargadas del cuidado- cobrarán por sus servicios.
Por otro lado, la Procuraduría Federal del Consumidor ha calculado en 40.000 pesos mensuales (2,150 dólares) el pago que debiera darse a un ama de casa por todas las labores que desempeña.
La cifra se obtuvo con la suma de los costos de administración de economía doméstica, limpieza del inmueble, lavado y planchado de ropa, lavado de trastes, elaboración de tres comidas familiares al día, pago de servicios, realización de trámites, jardinería, costura, reparaciones, cuidado de personas adultas mayores, enfermas, discapacitadas, infantes y bebés. 
Porque si ella no lo hiciera, habría que pagarle a alguien.
La especialista explicó que esta medición ha comenzado a ser considerada por distintos países para la generación de políticas públicas y económicas de las mujeres, así como para entender las dinámicas poblacionales.
El INEGI desde 2011 empezó a tomarlo en cuenta en sus estadísticas, dijo, lo que habla de una nueva visión de cómo vivir el desarrollo en las distintas regiones de México.
Habría que considerar, por ejemplo, los territorios con altos índices de pobreza donde las mujeres se dedican al cuidado de animales y cultivos, las políticas que les permiten acceder a la tierra, créditos o recursos tecnológicos, maquinaria, materia prima o los relacionados con actividades de producción.

Conversatorio en Tlalpan

A propósito del 22 de julio, en la delegación Tlalpan, de la Ciudad de México, se llevó a cabo el conversatorio: "Cuidado de la Vida, Trabajo Doméstico y Economía del Cuidado", en el que participaron especialistas y académicas con la finalidad de describir y materializar el esfuerzo que requiere el trabajo doméstico y crear condiciones de igualdad para hombres y mujeres.
De acuerdo con cifras del Instituto de las Mujeres de CDMX, las mujeres que viven en concubinato o unión libre y que realizan trabajo doméstico, laboran en promedio 35 horas a la semana sin obtener remuneración alguna.
Al analizar la desigualdad de género en las labores del hogar, Teresa Cortés, representante del Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México, expuso que el trabajo doméstico no es solo de amas de casa, sino de mujeres que hacen doble jornada, con lo que "…se aviva la idea del trabajo como algo natural en la mujer y como algo de bajo nivel, por lo que ésta no cuenta con voz ni voto dentro de las decisiones que se toman en casa".
Las especialistas coincidieron en que es necesario crear una revalorización del trabajo doméstico, así como la creación de condiciones de igualdad para hombres y mujeres que permitan el acceso a oportunidades de desarrollo integral, donde sea la mujer quien decida cómo utilizar su tiempo.
En opinión de Roberta Flores, académica de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) Argentina, las mujeres que realizan labores domésticas carecen de tiempo y espacios que son indispensables para su desarrollo personal.
En tanto, Iván Salazar, especialista de la asociación civil Género y Desarrollo (GENDES), recalcó la importancia de fomentar la reconstrucción del rol del hombre, cambiando mentalidades, desde casa ellos deben incorporarse al trabajo de cuidado.
Al finalizar el evento se montó una exposición de imágenes que aludían a la concientización del trabajo doméstico.

Por Rosa María Quiñónez 
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Zacatecas, México, julio (SEMlac).- Al instalar aquí el Observatorio de Participación Política de las Mujeres, el gobernador Miguel Alonso Reyes destacó la decisión del presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, de acelerar el paso para alcanzar la igualdad sustantiva de las mujeres en las 32 entidades del país.
Con la presencia de la presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES), Lorena Cruz Sánchez, el gobernador Alonso Reyes instaló esta entidad, que se convierte en la décima que se establece en la nación.
Los objetivos de este observatorio son capacitar, difundir y vigilar la participación política de las mujeres de forma igualitaria.
Lorena Cruz Sánchez, presidenta del INMUJERES, reconoció a Zacatecas como ejemplo a nivel nacional en impulso de políticas públicas que contribuyen a la paridad de género.
Agregó que el Observatorio permitirá no sólo conocer la presencia de las mujeres en todos los ámbitos en Zacatecas, sino también garantizar sus derechos políticos y alcanzar, en el menor tiempo, la paridad que asegure la participación de ellas en todos los espacios de decisión.
Reconoció el trabajo realizado por los tres niveles de gobierno, así como por lo hecho a través de las organizaciones civiles, específicamente de la Red Plural de Mujeres, sin los que, dijo, no serían posibles los grandes logros que se han obtenido hasta la fecha.
El gobernador Alonso refirió que desde el principio de su carrera política y desde cualquier trinchera, ha sido y será un aliado solidario de las mujeres e impulsor de la paridad de género, materia en la que Zacatecas es referente nacional.
Señaló que, a pesar de las importantes políticas públicas logradas hasta el momento, falta mucho por hacer y aseguró que hoy es el momento para acelerar el paso y unir esfuerzos, junto a los tres Poderes del Estado, para que no tenga que pasar mucho tiempo en lograr la total igualdad entre hombres y mujeres.
En ese contexto, el titular del Ejecutivo refirió que, desde el principio de su gobierno, en el Plan Estatal de Desarrollo 2010-2016 quedó planteado el objetivo de fomentar la igualdad de oportunidades en los diferentes ámbitos, así como en todos los espacios sociales.
Dijo que prueba de ello es la creación en su administración de la Secretaría de las Mujeres, la elaboración de presupuestos con perspectiva de género, la creación del Centro de Justicia para Mujeres, así como diversas reformas a las leyes que permitieron la tipificación de delitos como el feminicidio y el aumento en las sanciones a casos como el de violación.
Asimismo, el mandatario refirió lo realizado en materia de políticas públicas transversales a favor del respeto y la inclusión a proyectos productivos de mujeres de todo el estado, y celebró que varias mujeres encabecen puestos de relevancia en el estado, como en la Comisión Estatal de Derechos Humanos, que da muestra del respeto a las individualidades.
Por su parte, María Luisa Sosa, integrante de la Red Plural de Mujeres y representante de las organizaciones de la sociedad civil, mencionó que el Observatorio no estará completamente integrado hasta que no se logren implementar políticas públicas que blinden a las candidatas de acusaciones y discriminaciones y en tanto no se tipifique la violencia política en contra de las mujeres.
Hizo una semblanza de la lucha que han tenido que enfrentar en Zacatecas para ocupar cargos públicos y políticos, entre los que destacan el derecho al voto y la participación política de las mujeres, pero en especial, la propuesta de la instalación viable y urgente de este Observatorio, cuyos objetivos deben ser prioritarios.
Finalmente refirió que como Red Plural "no quitaremos el dedo del renglón, nosotras tenemos propuestas y, si se toman en cuenta como debe ser, seremos partícipes en este Observatorio".
Elia Olivia Castro Rosales, presidenta de la Comisión de Paridad entre los Géneros del Instituto Electoral del Estado de Zacatecas (IEEZ), afirmó que en una visión amplia y acorde a los tiempos que vivimos, el Instituto emitió, el 3 de diciembre del año pasado, los lineamientos para candidaturas de elección popular, que representan la primera normatividad a nivel nacional que respeta la paridad horizontal, a fin de que el 50 por ciento de las plantillas para las presidencias municipales fueran encabezadas por mujeres.
Mencionó que dichos lineamientos también contemplan que la paridad horizontal fuera real y objetiva, no de manera simulada donde se coloca a mujeres en partidos que no tienen alta competitividad, con el fin de tener un escenario justo e igualitario.
Esto se reflejó en los resultados de la pasada contienda electoral, en la que se logró mayoría en la Legislatura con la presencia de 16 mujeres, 17 presidentas municipales, 41 síndicas y 256 regidoras.
Juan de Jesús Alvarado Sánchez, magistrado presidente del Tribunal Electoral del Estado de Zacatecas, refirió que el primer paso importante en la paridad de género se dio con las cuotas de género seguido del acuerdo impulsado por el IEEZ, y avalado por el Tribunal, para garantizar la postulación paritaria horizontal de mujeres, que se vio reflejada en la pasada contienda electoral, por lo que destacó que ambas instancias fueron las primeras en establecer la representación paritaria.
"El Tribunal de Justicia Electoral del Estado de Zacatecas fue el primero que estableció la paridad horizontal en los ayuntamientos, por lo que logramos que esta entidad esté a la vanguardia en materia de paridad, en el acceso y la participación de las mujeres en todos los ámbitos", señaló.
Perla Guadalupe Martínez Delgado, secretaria de las Mujeres, detalló las funciones que tendrá el Observatorio, entre las que destacan la capacitación, difusión y vigilancia de la participación política de las mujeres de forma igualitaria en todos los ámbitos en la entidad.

Por Gabriela Ramírez
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México, julio (SEMlac).- A partir del pasado viernes 15 de julio, la edad mínima para contraer matrimonio en esta ciudad es de 18 años, luego de la reforma al Reforma al Código Civil.
Por otra parte, circula en redes sociales una petición de la plataforma Change.org en la que se pide al gobierno federal que exhorte a todos los estados del país para que armonicen sus leyes y que presente una iniciativa para la eliminación absoluta del matrimonio infantil, en especial en Chiapas, Quintana Roo, Yucatán, Veracruz y Oaxaca, donde esta práctica es generalizada.
El matrimonio a edades tempranas, dice la petición de Change.org, es una grave violación a los derechos de la infancia que se agudiza en algunas entidades, en las que se ha naturalizado bajo los "usos y costumbres", que en realidad constituyen prácticas patriarcales y que afectan el desarrollo de las niñas.
La petición es alentada por el Observatorio de Violencia Social y de Género en Campeche, organismo que también llama a los gobiernos de los Estados y a quienes integran las Comisiones de Igualdad de los Congresos locales, a la Comisión Nacional de Derechos Humanos para que incorporen en sus códigos civiles la prohibición explícita de la dispensa que permita el matrimonio infantil y que armonicen las leyes secundarias.
El Observatorio sostiene que el matrimonio infantil limita el acceso a la educación, a los servicios médicos, incrementando el riesgo de muerte materna y las condiciones de abuso y explotación en el trabajo infantil para las menores.
En México los registros oficiales señalan que el 15 por ciento de los matrimonios celebrados en 2011 participaron niñas de entre 12 y 18, dice el texto que promueve en línea para recolectar firmas electrónicas de la ciudadanía.
Hasta el momento la petición ya ha alcanzado 23.182 firmas.

Por Tamara Vidaurrázaga Aránguiz
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Santiago de Chile, julio (SEMlac).- La existencia de estereotipos, prácticas sexistas y discriminatorias a la hora informar en los medios sobre la violencia hacia las mujeres y las niñas normalizan y reproducen la cultura machista, señalaron periodistas y especialistas, durante el panel "Género y medios de comunicación: los pendientes para una prensa no sexista".
El intercambio fue parte del Seminario Internacional "Libertad de expresión, derecho a la comunicación universal y medios plurales para las democracias del mundo", organizado del 11 al 13 de julio por el Colegio de Periodistas de Chile y la Unesco, en el Centro Cultural Gabriela Mistral, en el centro de Santiago.
La actividad tuvo lugar en ocasión del aniversario número 60 del Colegio de Periodistas de Chile, fue organizada por la Comisión de Género de la entidad gremial y contó con la presencia de la invitada internacional Norma Loto, corresponsal de la agencia de prensa latinoamericana SEMlac.
El panel también contó con la periodista feminista Mónica Maureira, el periodista de CNN Patricio Martínez y la moderadora y organizadora Fabiola Gutiérrez, integrante de la Comisión de Género del Colegio de Periodistas.
"Sin mujeres no hay periodismo. Pero, además, esta instancia nos permite visibilizar que los medios de comunicación no han disminuido sus prácticas sexistas y discriminatorias con noticias llenas de violencia simbólica, con el inadecuado trato frente a la violencia que viven las mujeres en distintas expresiones y la falta de un lenguaje pertinente a la hora de informar sobre feminicidios", indicó Gutiérrez a SEMlac.
Para esta comunicadora, las mujeres estamos "subrepresentadas en todos los espacios de poder, inclusive en cargos de representación importante en medios de comunicación, como editoras, directoras de medios".
Además -añadió- los medios continúan contribuyendo a reproducir los estereotipos de las mujeres, provocando una "instalación de ideas y discursos en la ciudadanía que se alejan de la historia real, provocando muchas veces comportamientos descalificadores, repitiendo de este modo patrones culturalmente instalados, pese a la transformación que se espera en Chile".
Respecto a cómo los medios tratan la violencia contra las mujeres, Fabiola Gutiérrez señaló que debemos dejar de reflejar "la violencia hacia las mujeres con titulares que normalizan y naturalizan una cultura machista", como "El amor y los celos la mataron", o "Minuto de furia vivió un hombre que golpeó a su expareja", citó como ejemplos.
La periodista y docente argentina Norma Loto centró su ponencia, justamente, en el tratamiento que los medios realizan respecto de hechos de violencia contra las mujeres, al indicar que el periodismo con visión de género no necesariamente debe ser militante, puesto que significa hacer "un ejercicio justo y con enfoque de derechos humanos", en referencia a un "nuevo estándar en la calidad del periodismo". 
Por tanto, un periodismo con visión de género implica comprender la violencia contra las mujeres y niñas como la violación más intensa y transversal a los derechos humanos en el mundo, apuntó Loto.
Para ello, indicó que los medios deben tratar estos hechos como una violación a los derechos humanos, abordarlos sin estereotipos ni culpabilizando a las víctimas, puesto que tienen un tremendo poder en la construcción de imaginarios.
La Comisión de Género del Colegio de Periodistas de Chile se originó tras la constatación de que los medios de comunicación nacionales no disminuyen sus prácticas sexistas, relativizan la violencia contra las mujeres y las utilizan en representaciones con claras connotaciones sexuales o haciéndolas noticia cuando son vulneradas o asesinadas, explicó Gutiérrez.
Esta Comisión se ha dado a la tarea de escribir a editores cada vez que una noticia machista las alertaba, además de reflexionar sobre la necesidad de formación de los y las periodistas, evidenciando la importancia de que este tema se contemple en las mallas curriculares de las universidades.

Por Gabriela Ramírez
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México, julio (SEMlac).- Un foro debate con la finalidad de analizar y reflexionar sobre los avances que hay en materia de derechos para las mujeres, la situación actual, cómo esto incide en la vida de las mujeres y que obstáculos enfrentan, se realizará en esta capital en octubre próximo.
Julia Pérez Cervera, coordinadora de Vereda Themis, informó sobre la organización del Foro - debate feminista hacia el 2030 "Entre - teniéndonos", que se efectuará los días 20, 21 y 22 de octubre.
Se trata de un espacio en el que participarán mujeres de organizaciones de la sociedad civil de distintas entidades del país con la finalidad de discutir la situación que enfrenta este sector poblacional para lograr el acceso a la justicia, el respeto a sus derechos fundamentales y su empoderamiento.
"No hay un análisis de éste tipo, queremos saber a ciencia cierta en dónde estamos avanzando, dónde no hay avance para las mujeres. No queremos escuchar solamente que ya existen leyes y mecanismos, sino queremos hablar sobre el impacto que tiene en la vida de las mujeres", explicó Pérez.
En este foro debate habrá participantes especialistas con reconocimiento internacional como la doctora María Milagros Rivera, filósofa y escritora feminista de la Universidad Autónoma de Barcelona; la doctora Ana Rubio, abogada feminista de la Universidad de Granada; el doctor Miguel Morente, psicólogo y psiquiatra de la Universidad de Granada; la doctora Sonia Montaño, socióloga boliviana; y la doctora Marcela Lagarde, antropóloga de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Los temas que se abordarán en este encuentro son la igualdad, las leyes contra la violencia de género, masculinidades y el empoderamiento de las mujeres.
"Vamos a hablar sobre la necesidad de empoderar a las mujeres desde diversas trincheras, que solo con los recursos económicos no basta si no saben sus derechos; hablaremos de las trabas que enfrentan para acceder a la justicia; de la resistencia de jueces y ministerios públicos; de la efectividad de las políticas públicas y la distribución de los recursos".
Luego de este foro debate, indicó Pérez, se redactarán unas conclusiones con las que se buscará incidir en las autoridades. Se entregará un documento a diversas instancias como la Cámara de Diputados y la de Senadores, el Instituto Nacional de las Mujeres, y las Secretarías de Gobernación, Educación Pública, Desarrollo Social, Gobernación y Hacienda.

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