Género

Género (385)

De la Redacción
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México, octubre (SEMlac).- Miles de niñas cada año contraen matrimonio antes de cumplir los 18 años, solapadas por la Iglesia, los usos y las costumbres, la familia y las legislaciones civiles.
Se trata de más de 120.000 niñas que, sin haber alcanzado la mayoría de edad, adquieren la responsabilidad de formar una familia, lo que trae como consecuencia que la mayoría abandone sus estudios y se enfrente, con toda seguridad, a una maternidad temprana.
De acuerdo con el Derecho Canónigo, la edad para casarse es de 16 años para los varones y 14 para las niñas, aunque las Conferencias Episcopales pueden establecer una edad superior; pero sólo impide el matrimonio antes de esas edades y entre los 16 y 18 años se requiere un Acta de Emancipación que otorga la diócesis del lugar.
La Conferencia del Episcopado Mexicano determinó subir la edad de 18 años para el hombre y 16 para la mujer, en 1984.
En la zona de Los Altos de Chiapas, el padre Joel Padrón señala que los matrimonios infantiles y los arreglados van a la baja.
"En algunas comunidades es tradición el contrato matrimonial hecho por los papás y frecuentemente es a iniciativa del padre del joven, con el fin de fortalecer los lazos entre las familias y la unidad comunitaria", señala.
Explica que, en los matrimonios arreglados en las zonas indígenas, rara vez la opinión de las niñas es tomada en cuenta y, por lo general, son los padres quienes hacen los acuerdos.
Si acaso se le llega a preguntar a la muchacha, refiere el sacerdote, ella por lo general acepta "por compromiso familiar o por su cultura, pues no tiene opción para decir que no".
Relata que a veces el papá del niño o de la niña propone que éstos vivan juntos desde pequeños para que se vayan entendiendo mientras crecen y después se formalice el matrimonio.
"Ahora, afortunadamente, eso es cada vez menos, ya hay mucha comunicación entre los jóvenes, salen de su comunidad, salen de su medio".
El vicario judicial de la Diócesis de Saltillo, Mario Alberto Cruz Méndez, señala que la Iglesia se tiene que ajustar a los ordenamientos internacionales de derechos humanos y a los esfuerzos del Estado Mexicano por tutelar los derechos de la niñez a través de las normas civiles.
Señala que en el Código de Derecho Canónico de 1917 y de 1983, existe la dispensa para la celebración del matrimonio de las niñas no menores de 14 y los niños no menores de 16, (Canon 1083), en 1984 la Conferencia Episcopal Mexicana acordó subir la edad a 16-18.
En caso de que se celebren matrimonios a menores de 16 años, explica, estos deben ser con la licencia del obispo, (Canon 1071), lo cual no va a suceder ahora con la reforma de las leyes civiles en el caso de Coahuila, pues no podemos realizar enlaces que no son reconocidos por la ley.
"El Derecho Canónico respeta los criterios del Estado para disciplinar. Puede ser permitido, con permiso del ordinario el enlace de una viuda o divorciada, pero de un niño no, porque la iglesia en este caso, es muy diferente el ámbito de los adultos y niños. Si el ordinario da dispensa a un menor de edad, entonces es cómplice de delito.
"No solamente en el ámbito administrativo, sino la ley civil es muy clara que el criterio fundamental que ha motivado al cambio a la edad, no es por capricho, sino porque es un derecho que se está tutelando, que exige la protección de la vida, salud, todos los derechos que el niño tiene", expresa.
Se trata, dice, de sumar.
"El estado tiene la obligación de capitalizar todos sus recursos en la niñez. La Iglesia tiene que sumarse, porque no va en contra de la moral, al contrario, favorece la protección de los más débiles.
"Es un delito y un pecado, porque es la simulación de un sacramento, entonces hay una sanción canónica a criterio del obispo, pero también es un pecado grave, porque estás utilizando el sacramento haciendo pasar una realidad que no existe", manifiesta Cruz Méndez.
Apenas el 16 de junio de este año, la Diócesis de Saltillo, encabezada por el obispo Raúl Vera, determinó, a través del decreto titulado "Instrucción sobre la edad mínima para el matrimonio", no otorgar licencias, ni dispensas que establecen sus propios cánones, ni los acuerdos de la Conferencia Episcopal Mexicana, respecto de la edad mínima para casarse, por lo que se exhorta a los párrocos a corroborar que la pareja de contrayentes tenga cumplidos 18 años y, en lo posible, tener la certeza de que se hayan casado por las leyes civiles.
Esto fue producto del acuerdo del Consejo Presbiteral, explica Cruz Méndez, que se apega a los cambios en los Códigos Civiles del Estado, con vistas a erradicar los criterios que pongan en riesgo la vida y el desarrollo de las personas menores de edad.
Pero no en todos lados sucede lo mismo.
En Guerrero, las Iglesias siguen el ordenamiento del CEM, la edad mínima del hombre para contraer nupcias es de 18 años, y para la mujer 16.
El sacerdote de la Iglesia de San Mateo, en Chilpancingo, Jorge Amando Vázquez, reconoce que, igual que un niño de seis meses no está preparado para caminar, el cuerpo de una niña de 12 a 14 años, no está preparado para las responsabilidades del matrimonio a temprana edad, lo que les causa finalmente frustración, enojo y sentimientos de fracaso.
No obstante, señala, en Guerrero los usos y las costumbres, en zonas como la Sierra y la Montaña, los matrimonios de jovencitas e incluso niñas, sigue siendo una realidad.
"Los usos y costumbres siguen permeando en la formación y la educación en las comunidades rurales, mientras que, en la ciudad, el trabajo cotidiano que absorbe a ambos padres les impide estar al pendiente de sus hijos, por ello debían estar más presentes y preocuparse más por su desarrollo", explicó el sacerdote.
Por su parte, Alejandro Solalinde, sacerdote católico, señala que si se efectuara una boda religiosa entre menores de 18 años es motivo de nulidad de este sacramento.
Solalinde sostiene que antes de los 18 años, las niñas y los niños no tienen la madurez suficiente para tomar una decisión de esa naturaleza, significaría un desastre o un fracaso para ellas y para ellos.
"Si se casa a las y los niños se les interrumpe su proceso de maduración, de individualización, cada uno tiene que ensayar en la adolescencia su propio espacio, su definición sexual, su sociabilización con el medio, el hacerse responsables y autónomos, de lo contrario seguirán siendo niños y niñas casadas", señaló.
Solalinde, reconocido como defensor de los Derechos Humanos de las y los migrantes, opina que si algunos sacerdotes validan este tipo de matrimonios están incumpliendo las leyes canónicas.
El sacerdote expone que en 1982, cuando llegó a Oaxaca, fue enviado a servir en la parroquia de San Pedro Amuzgos.
"Era común que las madres y padres presentaran a parejas de jovencitos y jovencitas para casarse. Pero el caso que más recuerda es el de Betito, un niño de 12 años a quien su familia quería casar con otra niña de su edad.
"Yo me negué y les expliqué que estaban tan chiquitos que ni siquiera podrían tener relaciones sexuales. La mujer me contestó que no era así, que empezarían a dormir juntos como hermano y hermana, y que cuando llegara el momento tendrían relaciones, a pesar de eso, me negué y la familia se molestó mucho", refiere Solalinde.
En México el matrimonio infantil es una práctica común.
Según datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2014, en 23 de las 32 entidades al menos una de cada cinco mujeres entra en unión conyugal antes de cumplir 18 años de edad.
Este fenómeno no es exclusivo de zonas rurales o poblaciones indígenas, pero está asociado a condiciones económicas y educativas.
De acuerdo con el informe publicado en 2012 del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNPFA) "Marrying too Young. End Child Marriage", México está entre los cinco países con la tasa más alta de matrimonio infantil (22,9) de América Latina, solo superada, por Honduras, Guatemala, Brasil y Colombia.
Pero hay entidades, donde la tasa de matrimonio infantil es mucho mayor.
En Chiapas es del 30 por ciento, y 11 entidades federativas presentan las tasas de matrimonio infantil más altas en mujeres urbanas (entre 20 y 25 por ciento), destacan Aguascalientes, Baja California Sur, Guanajuato, Michoacán y Nuevo León.
Para ONU Mujeres México, el matrimonio infantil es un fenómeno predominantemente femenino, resultado de una clara diferenciación de género.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Juventud 2010, 3,9 por ciento de los varones de 20 a 24 años de edad se unió en matrimonio antes de cumplir la mayoría de edad, mientras en las mujeres la cifra es de 17,3 por ciento, por tanto, se unieron con hombres mayores de edad.
En el ámbito nacional, el 30 de abril de 2015 la Cámara de Diputados aprobó reformas al Código Civil Federal, que instituyen la edad de 18 años como mínima para contraer matrimonio en México, tanto en varones como en mujeres.
En 22 entidades los Códigos Civiles no establecen una edad mínima de 18 años para contraer matrimonio o bien, permiten dispensas para que las y los menores de edad puedan unirse con el consentimiento de padres o tutores.
Baja California Sur, Coahuila, Jalisco, Oaxaca, Quintana Roo, San Luis Potosí, Veracruz, Yucatán Colina y ahora la Ciudad de México, no permiten el matrimonio infantil.

 

De la Redacción
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Nueva York. Estados Unidos, septiembre (SEMlac).- La Organización de Naciones Unidas (ONU) reconoce el liderazgo de México en la producción de estadísticas de género en la región de América Latina y el Caribe y México.
Esto fue dado a conocer durante los trabajos del 71º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la ciudad de Nueva York que culminaron el pasado día 22.
La presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES), Lorena Cruz Sánchez, participó en los debates sobre diversas estrategias para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030.
Entre los principales temas, se incluyó el empoderamiento económico, la lucha contra la violencia de género, el rol de la ciencia y la tecnología para la inclusión de mujeres y niñas en la economía del conocimiento.
En el panel de alto nivel "Haciendo que cada mujer y cada niña cuente", la ONU reconoció el liderazgo que ese país ha tenido en la producción de estadísticas de género en la región de América Latina y el Caribe.
En su participación, la canciller Claudia Ruiz-Massieu anunció la creación de un Centro Global de Excelencia en esta materia.
Los países manifestaron la importancia de unir sinergias entre los diversos actores como los gobiernos, las Organizaciones de la Sociedad Civil y el sector privado para trabajar hacia una misma dirección que permita el progreso de las mujeres y niñas, a partir de dichas alianzas.
Para ello, se mencionó que es requisito fundamental asegurar un enfoque integral que enfatice la importancia de los derechos y servicios básicos como la educación, la salud, la higiene, el agua potable y la seguridad alimentaria.
Entre otros, la presidenta del INMUJERES participó en un evento convocado por los Gobiernos de Finlandia y Tanzania y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), con el fin de conocer sobre casos exitosos realizados en diversos países para impulsar la inclusión de mujeres en áreas del conocimiento no tradicionales, como ciencia y tecnología.
Particular acento se puso en prácticas que deben desarrollarse en la educación formal y no formal desde la niñez para superar las brechas tecnológicas y digitales que aún siguen enfrentando las mujeres en el mundo.
Cruz Sánchez asistió también al evento sobre "El costo de la violencia contra las mujeres", convocado por la presidenta de Chile, Michelle Bachellet, y de Lituania, Dalia Grybauskaite.
En él, se habló sobre las alarmantes cifras de violencia física y psicológica contra las mujeres que se registran aún en todas las regiones del mundo, reconociendo, sin embargo, la urgente necesidad de continuar invirtiendo en estudios que den cuenta del impacto económico de la violencia en las cuentas nacionales de cada país. Se discutió sobre el papel fundamental de las estadísticas desagregadas, la recolección de datos para la medición de la violencia y el diseño de estrategias y políticas adecuadas para luchar contra este flagelo.
La titular del INMUJERES refrendó el compromiso de México con la iniciativa lanzada por el Reino Unido en relación con los estigmas derivados de la violencia sexual en los conflictos y participó en un panel de Alto Nivel del Secretario General sobre Empoderamiento de la Mujer, donde compartió junto al presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís; la primera ministra de Noruega, Erna Solberg, y la embajadora de Estados Unidos para Asuntos Internacionales de la Mujer, Catherine Russell, algunas de las buenas prácticas que México ha puesto en marcha para el desarrollo sostenible.
Asimismo, Lorena Cruz asistió al evento convocado por el secretario de Estado de Estados Unidos de América, John Kerry y la presidenta de Croacia, Kolinda Grabar-Kitarovic, para refrendar el compromiso de México en la "Alianza para un futuro igualitario: expandiendo la participación política y las oportunidades económicas de las mujeres".

Por Karina Escalona

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Quito, septiembre (SEMlac).- La violencia obstétrica es un tema bastante “reciente” en el panorama de la lucha por los derechos de las mujeres en Ecuador, donde el pasado 20 de septiembre se realizó el primer debate de la Ley de Parto Humanizado, que busca garantizar los derechos durante todo el proceso biológico: desde la planificación de la maternidad hasta el postparto.

 

Precisamente en 2014 se incluyó por primera vez este indicador en el informe a la CEDAW (Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, por sus siglas en inglés), elaborado por las integrantes de la Coalición de Mujeres, impulsora de un proyecto de ley  por el derecho a una vida libre de violencias.

 

La propuesta, que se debatió en el país andino, busca establecer una ley de parto humanizado que incluye no solo los derechos de las mujeres, sino de los recién nacidos, iniciativa que promueve fuertemente la asociación El Parto es Nuestro (EPEN).

 

“Es más que un tema solo de mujeres, abarca al ciento por ciento de la población”, destacó en entrevista a SEMlac María Moreno de los Ríos, socia fundadora de EPEN, quien señaló que ese es un tema que en esta segunda versión aún no se recoge.

 

Moreno de los Ríos, activista por los derechos femeninos, precisó además que están pendientes de incorporación al proyecto de ley otras cuestiones importantes como estandarizar una línea de denuncia en caso de malas prácticas, el papel de las parteras y doulas (asistentes sin titulación oficial que proporciona apoyo físico y emocional a las mujeres durante el embarazo, el parto y el posparto), la posibilidad de que accedan a los centros de salud y la continua actualización de los profesionales de la salud.

 

Aún siguen pendientes en el proyecto los derechos de madres y padres durante períodos de hospitalización de sus hijos y un capítulo que establezca la correcta divulgación de este instrumento jurídico.

 

“Es importante que se genere el debate y la población sepa de esta forma de violencia y cómo evitarla”, recalcó Moreno de los Ríos, quien insistió en la necesidad de contar con esta Ley de Parto Humanizado, y que además, forme parte del Código Orgánico de Salud, como complemento de protección de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

 

Un avance que se incluye en esta propuesta es la posibilidad de que sea aplicable a todo el sistema de salud en el país y no solo en instituciones públicas.

 

Previo a este debate del proyecto, en el mes de abril de este año se realizó un foro en la Asamblea Nacional para analizar y aportar en la construcción de la ley. Al encuentro asistieron unas 500 personas, entre académicos e investigadores del tema, activistas, representantes de organizaciones que luchan por los derechos femeninos, personal de salud, de la OMS y la Red de Parteras, entre otros.

 

Esta iniciativa, presentada a la Asamblea por su presidenta Gabriela Rivadeneira, fue motivada inicialmente por el elevado número de cesáreas que se practican en el país --41 % en el sector público y más del 70 % en el privado, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda entre un 10 y 15 %--, por lo que en su contenido se incluye también cómo lidiar con la cesárea respetada.

 

La propuesta de Ley de Parto Humanizado que actualmente se debate en Ecuador recoge elementos de propuestas previas con miradas sesgadas, pues hay que ver el tema desde la misma planificación de la maternidad, enfatizó María Moreno de los Ríos. Por un lado, la propuesta de la propia Rivadeneira, enfocada esencialmente en la reducción de cesáreas, y otra de la asambleísta Lourdes Tibán, centrada en la práctica intercultural del parto acompañado.

 

Un enfoque integral permitirá garantizar los derechos de madres e hijos y eliminar una de las formas de violencia hacia las mujeres más invisibilizadas, pues “nada justifica las tasas que tiene el país”.

Por Josefina Aguilar Pastor
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Chilpancingo, México, septiembre (SEMlac).- Deserción escolar, embarazos prematuros, mortalidad materna, transmisión intergeneracional de la pobreza, limitación de las oportunidades de vida para las niñas y adolescentes son las secuelas del matrimonio infantil.
Daniela Allende Nava tiene 20 años, es originaria de la comunidad de Tlamamacán, municipio de Mártir de Cuilapan, ubicado en la región centro del Estado mexicano de Guerrero. Se juntó con su pareja a los 17 años, tienen un hijo de tres y asegura que estaría mejor sola que con su compañero.
Relata que todo comenzó cuando, a los 20 días se tener novio, se les hizo de noche y cuando se dio cuenta era la una de la madrugada, después de estar platicando más de cinco horas con el "muchacho", como le llama a su esposo. Cuenta que su padre era un hombre chapado a la antigua y violento; por eso, cuando vio la hora, decidió irse con el novio.
"Yo nomás me juí por miedo de que me pegara mi papá", dice y desde esa noche continúa en la relación.
Daniela estudió hasta sexto de primaria, es la segunda de ocho hermanos, cuatro mujeres y cuatro hombres. Habla náhuatl y es una de las muchas indígenas que venden artesanías en las playas del puerto de Acapulco, su único sustento. Su esposo tampoco tiene trabajo fijo, solo empleos temporales.
Tiene tres años de casada y está arrepentida, lo dice incluso con lágrimas en los ojos. "Me siento mal en muchas cosas, con mi pareja la verdad nada más ando sufriendo, lo que no iba a sufrir con mis padres, estaba mejor con mi papá y mi mamá", se lamenta.
A sus hermanas más pequeñas, que estudian la primaria y la secundaria, les aconseja que no se casen, que sigan estudiando, que lo piensen. "Ya que tengan 20 o 25, ya que hayan disfrutado, que tengan algo en la vida, no nada más de irse y juntarse, así no.
Ella misma dice que le falta todo: amor, cariño y todo lo que se necesita en una familia e, incluso, prepararse, estudiar; pero, aunque "no pagaron" por ella, está pagando lo mismo.
A diferencia de ella, su hermana Natividad se casó "bien", a los 15 años, y sus papás pagaron por ella de 15.000 a 20.000 pesos (de 750 a 1000 dólares) y la comida. Los padres piden distintas cantidades de dinero para evitar que sus maridos "las dejen".
"Pero digo, de qué sirve que estén pagando, para que me anden maltratando, me anden insultando; ¿de qué sirve? Pues no sirve de nada. Como dicen en mi pueblo, el dinero que pidan lo voy a pagar yo, porque voy a trabajar yo, la hacen trabajar a una, se cansa una, todo lo paga una como mujer, maltratos, todo eso", refiere Daniela. Incluso señala que estaría bien que su marido, quien la golpea sin motivo alguno, la deje, porque estaría mejor sola.
Casada o no, ella se fue de su casa por miedo a su papá, lo mismo hizo su hermana Natividad también se casó por miedo a su papá, quien la golpeaba constantemente y por cualquier motivo. Asegura que de haber sido su padre diferente, ni ella ni su hermana se hubieran casado tan chicas.

No volvería a casarse
Elizabeth Romero Francisco es originaria del puerto de Acapulco, menudita, morena clara, estudiaba el segundo grado de preparatoria, comenzó a tener relaciones sexuales desde los 17 años, quedó embarazada y tuvo que casarse con quien en ese momento era su novio. Ahora tiene 19 años, una niña y está embarazada de nuevo.
Con una risa nerviosa, comenta que le gustaba y estaba muy enamorada de quien es su marido. Admite que el matrimonio y la maternidad es mucha responsabilidad, le demanda mucho cuidado y atención, muchas de las veces no le da tiempo hacer los quehaceres de la casa donde permanece todo el día, pues no trabaja.
Además, desconoce cómo manejar una casa, no sabe cocinar ni lavar bien la ropa, pues en su casa lo hacía su mamá, lo cual le ha generado problemas con su marido. Comenta que es más o menos feliz, principalmente con y por su bebé, "pero a veces he tenido muchos problemas".
A poco más de un año de casada, sonriendo, dice que lo único que cambiaría de su vida, sería a su marido.

Parejas de hasta 13 años
Amalia Guevara, abogada, labora en la dirección de Atención a Grupos Étnicos en el ayuntamiento de Acapulco, donde se otorga asesoría y orientación a la población indígena, reconoce que la situación del matrimonio infantil es algo cotidiano.
"Hay parejas de hasta 13 años, que han llegado a solicitar ayuda jurídica, principalmente por problemas de violencia familiar o económica, infidelidad, entre otros problemas", señala.
Guevara reconoce que los matrimonios jóvenes truncan proyectos de vida, se frustran ambiciones personales y se generan fracasos, pero no existe un registro de esta situación.
El pasado 14 de abril, la diputada local, Rosaura Rodríguez Carrillo, del Partido Revolucionario Institucional (PRI) presentó una propuesta para reformar el Código Civil y establecer como edad mínima para contraer matrimonio, tanto el hombre como la mujer, los 18 años.
La reforma busca homologar la Ley número 812 para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que en su artículo 44 menciona los 18 años como edad mínima para contraer matrimonio, con el Código Civil vigente. La actual reglamentación aún contiene las dispensas de ley que permiten el matrimonio entre menores de edad, con la anuencia del Presidente Municipal y el consentimiento de los padres o tutores o establecen edades mínimas de 14 o 16 años para mujeres y 16 o 18 para hombres.
Sin embargo, la presidenta de la Comisión de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes del congreso local, Beatriz Alarcón Adame, también del PRI, asegura estar en contra de la propuesta por considerar que no permitir el matrimonio entre menores, contribuiría a la desintegración familiar de esas personas que se están queriendo en ese momento y a quienes les estarían quitando ese derecho de estar juntos por no cumplir los 18 años. 
Para la Iglesia Católica, la edad mínima del hombre para contraer nupcias es de 18 años, y para la mujer 16.
El sacerdote de la Iglesia de San Mateo, en Chilpancingo, capital del Estado de Guerrero, Jorge Amando Vázquez, reconoce que, igual que un niño de seis meses no está preparado para caminar, el cuerpo de una niña de 12 a 14 años, no está preparado para las responsabilidades del matrimonio a temprana edad, lo que les causa finalmente frustración, enojo y sentimientos de fracaso.
No obstante, señala, en Guerrero los usos y las costumbres, en zonas como la Sierra y la Montaña, los matrimonios de jovencitas e, incluso, niñas, es una realidad.
"Los usos y costumbres siguen permeando en la formación y la educación en las comunidades rurales, mientras que, en la ciudad, el trabajo cotidiano que absorbe a ambos padres les impide estar pendientes de sus hijos e hijas, por ello debían estar más presentes y preocuparse más por su desarrollo", acusó el sacerdote.
Señala que una mayor presencia de las personas adultas en la vida de los niños y las niñas, les permite vivir su etapa de formación, que se tomen muy en serio sus estudios, el deporte y amistades.

Por Sara Lovera 
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México, septiembre (SEMlac).- Un grupo de mujeres activistas que se organizaron para buscar familiares desaparecidos, denominado Colectivo Solecito, encontró el miércoles 7 de septiembre 75 fosas clandestinas en diversas localidades del Estado mexicano de Veracruz, informó Lucía de los Ángeles Díaz, presidenta del grupo..
Veracruz es considerada la segunda entidad de este país con mayor cantidad de personas desaparecidas, según los reportes de la Procuraduría General de la República, y una de las más violentas en la persecución de la libertad de expresión y de mayor ingobernabilidad.
El presidente municipal de Xalapa, la capital de Veracruz, Américo Zúñiga, dijo que cuando llegó a su puesto en 2014, el problema de las desapariciones y de las fosas clandestinas ya existía, "lo heredamos", afirmó al incluir a las autoridades de la Fiscalía estatal.
El Colectivo Solecito que ha hecho el trabajo que debían realizar las autoridades, al hallar 75 fosas clandestinas -hasta 2014 se habían localizado solo seis- es una expresión de la toma de postura de familiares, principalmente mujeres, en busca de desaparecidos y desaparecidas, como los casos de los estados de Morelos y Sinaloa, documentados extensamente en diversos medios de comunicación y televisiones digitales.
Entre abril y agosto de este año, en apenas cinco meses, grupos de mujeres organizadas han encontrado 90 fosas clandestinas con cientos de restos humanos.
Lucía de los Ángeles Díaz, dirigente del colectivo, destacó que estos hallazgos fueron realizados por familiares de desaparecidos, quienes realizan actividades de búsqueda desde el pasado 8 de agosto.
Esta brigada o colectivo Solecito está compuesto por 50 madres de familia que buscan a sus hijos e hijas desaparecidas, en vista de que las autoridades no lo hacen.
Díaz agregó que es necesario que las autoridades estatales expliquen sobre esas fosas clandestinas.
Así el colectivo encontró 28 "cuerpos enteros", algunos con signos de tortura. Ocho fosas ya fueron procesadas y corroboradas por la División Científica de la Policía Federal que fueron localizadas en Colinas de Santa Fe, y falta revisar qué hay en el resto de fosas.
Los hallazgos registrados hasta la fecha son un avance parcial en un predio que tiene una extensión de unas 10 hectáreas, el cual ya había sido intervenido hace dos años por la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), con un saldo final de cinco personas inhumadas. Dichas fosas se descubrieron en San Rafael Calería, una comunidad rural del municipio de Córdoba, y en Amatlán de los Reyes, localidad conurbada a Córdoba.
La Policía aseguró que estaba trabajando para acceder a las 67 fosas aún no exploradas. De esas fosas, la Policía Científica junto con la Fiscalía General del Estado han extraído los restos de 28 personas, en ocho de ellas.
El alcalde de Xalapa, Américo Zúñiga, admitió que existen irregularidades en el uso del cementerio, pero aclaró que tanto él como las actuales autoridades de la Fiscalía asumieron sus cargos en 2014 y heredaron esa situación. En los últimos cuatro años, la Policía Federal sólo ha podido confirmar el hallazgo de seis fosas clandestinas con restos humanos en el estado de Veracruz.

Por Dixie Edith
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La Habana, septiembre (SEMlac).- En los próximos 15 años, los hogares cubanos tendrán cada vez menos personas como promedio y las mujeres, poco a poco, capitalizarán su jefatura, según una reciente investigación demográfica divulgada en La Habana.
Aun cuando el número total de hogares crecerá en el país de casi 3,9 millones a 4,2 millones, a un ritmo de poco más de 20.000 por año, en todas las provincias disminuirá el promedio de personas por hogar en el período 2015-2030, anunció el Centro de Estudios de Población y Desarrollo (Cepde), de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei).
A lo largo de esa década y media habrá un aumento en la proporción de hogares con uno y dos miembros, aseveran las "Proyecciones de los Hogares Cubanos 2015 - 2030".
El Cepde reconoció el apoyo del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (Celade) y del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa para la elaboración de las proyecciones, una investigación experimental cuyos resultados calificó de "inéditos" y "válidos para el período inter censal (2012 - 2022)".
Según los cálculos de este centro de investigaciones demográficas, los hogares cubanos formados por una sola persona crecerán hasta 19,7 por ciento del total y los integrados por dos personas alcanzarán 27,9 por ciento.
En tanto, los compartidos por tres integrantes disminuirán hasta 24 por ciento, desde 25,5 por ciento que representan actualmente. Igualmente, disminuye el peso de los hogares con cuatro integrantes, que en 2015 representaban 17,5 por ciento del total y para 2030 deben ser 16 por ciento.
Sin embargo, de acuerdo con la investigación, se mantiene más o menos estable la relación de los que cuentan de cinco a siete y más miembros, aunque de forma absoluta su número es minoritario y, en general, su presencia es relativamente baja en cualquier contexto.
En resumen, al final del período que abarca la indagación, en 88,1 por ciento del total de hogares convivirán entre una y cuatro personas.

Crece la jefatura femenina
Según la reciente investigación del Cepde, el número de mujeres al frente de hogares en Cuba también irá en ascenso en los próximos 15 años.
Así, si en 2015 aún se registraba un predominio de hogares con jefes del sexo masculino, con 53,8 por ciento, esta proporción va disminuyendo a lo largo del período de la proyección y para año 2024 prácticamente se igualarán las tasas de jefatura femenina y masculina.
A partir de ese momento, se registrará un predominio femenino que llega a alcanzar, para el 2030, 52,5 por ciento de los hogares, con lo cual esta nueva investigación confirma una tendencia que otras indagaciones demográficas venían anticipando.
El Censo Nacional de Población y Viviendas de 2012 reveló que 44,9 por ciento de los hogares cubanos estaba dirigido por mujeres. La cifra venía en ascenso desde 1981, cuando se reportó 28,2 por ciento de hogares con jefatura femenina.
Para Juan Carlos Alfonso Fraga, director del Censo y del Cepde, lo más significativo no es el dato en sí, sino que después de tres censos ya se puede hablar de una tendencia evidente.
La cifra de mujeres al frente de los hogares incluye a las adultas mayores y viudas que quedan dueñas solitarias de sus casas, o las mujeres propietarias oficiales de las viviendas.
Pero "en buena medida también parte del reconocimiento de esa realidad por parte de los hombres, que fueron declarantes ante los enumeradores, en muchos casos", explicó Alfonso Fraga a SEMlac en 2013, a raíz de la presentación de los resultados del último censo.
"Es de esperar que la reducción del tamaño promedio de los hogares se convierta en un factor que favorezca el mejoramiento en las condiciones de vida de las personas de la tercera edad, al mismo tiempo que estimule el incremento en el número de nacimientos", precisan las "Proyecciones de los Hogares Cubanos 2015 - 2030".
Tal reflexión muestra la preocupación que existe en el país de cara a los desafíos que representa el agudo proceso de envejecimiento que signa la coyuntura demográfica actual. También se trata de una situación anunciada.
"Los cambios esperados en la estructura por edades deberán tener una fuerte incidencia en las familias cubanas, con un aumento del grado de dependencia y un incremento en el número de ancianos", alertaban las doctoras Aida Rodríguez y Luisa Álvarez en su artículo "Repercusiones del envejecimiento de la población cubana en el sector salud".
"Es de esperar que, dada la sobre mortalidad masculina en las edades avanzadas, se incremente el número de hogares con la presencia de mujeres ancianas solas, lo que exigirá de una mayor atención a la familia por parte de los diferentes actores sociales de la comunidad", agrega el texto publicado en 2006 en la Revista Cubana Salud Pública.
Según el Cepde, las más recientes "Proyecciones…" constituyen una novedad desde el punto de vista científico, así como del servicio estadístico que ofrece, por ser "un aporte cubano a la metodología de las proyecciones demográficas, en particular sobre los hogares".



 

Por Julia Vicuña Yacarine
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Lima, septiembre (SEMlac).- "Toda la sociedad tiene que movilizarse en defensa de la Amazonía, de cuyos recursos depende la vida de nuestros pueblos andinos, amazónicos y costeros", invocó Norma Canales, del Grupo Impulsor Mujeres y Cambio Climático, organización que integra el Comité Nacional del VIII Foro Social Panamazónico (Fospa) y el Grupo Sectorial Mujeres, Diversidades y Diálogos Interculturales.
En conferencia de prensa, realizada el último 31 de agosto, el Comité Nacional del Fospa anunció los objetivos de esta cita regional que, por primera vez, tendrá lugar en Perú, y que surgió como una iniciativa al interior del Foro Social Mundial, espacio de articulación anual de los movimientos sociales del planeta identificados con la visión de un mundo sin explotación ni discriminaciones. 
Canales explicó la importancia de la Amazonía, territorio de más de siete millones de kilómetros cuadrados que comparten las poblaciones de ocho países, donde 34 millones de mujeres y hombres desarrollan sus proyectos de vida, incluidos 390 pueblos indígenas.
Las organizaciones de mujeres que son parte del proceso de organización hicieron sentir su voz como parte del "llamado del bosque", lema que acompaña la organización de este evento regional, donde se espera la participación de 1,500 representantes de Perú, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Guyana Francesa, Surinam y Venezuela.
Para Canales, el deterioro de la Amazonía avanza por los impactos del modelo de desarrollo capitalista extractivista y la expansión de los mercados globales que han generado el cambio climático, una de las principales amenazas para la existencia humana.
El cambio climático -explicó- acentúa las desigualdades y opresión generadas por este sistema, que golpea más a quienes menos tienen y pone en riesgo los medios de vida de las mujeres amazónicas y andinas, exacerba las violencias contra ellas, invisibiliza y usufructúa su trabajo de cuidado en hogares y comunidades, y criminaliza sus luchas en defensa de su tierra, agua y bosques.
Asimismo, advirtió sobre la necesidad de vincular la defensa que hacen las mujeres de sus cuerpos como territorio individual y de sus tierras y comunidades como territorio colectivo. 
"Demandamos que en ambas dimensiones se respete nuestro derecho a decidir con libertad y autonomía, eso es parte de nuestra agenda panamazónica", remarcó.
Las propuestas del Grupo Sectorial de Mujeres, Diversidades y Diálogos Interculturales giran en torno a la realidad de la violencia y discriminación, seguridad y soberanía alimentaria, participación política y fortalecimiento organizativo, cambio climático y economía sostenible, y gestión de la tierra y territorio. 
"Nosotras queremos hacer oír nuestras voces diversas y plurales exigiendo a nuestros Estados la garantía del pleno ejercicio de nuestros derechos como mujeres amazónicas y andinas", dijo.
El VIII Fospa, a realizarse en abril de 2017 en la ciudad de Tarapoto (San Martín), a 970 kilómetros de la capital peruana, abordará temas como: territorio e identidad, cambio climático y soberanía alimentaria, mujeres panamazónicas y andinas, modelo neocolonial e impacto en los derechos de los pueblos de la panamazonía andina, y paradigmas alternativas y procesos de resistencia.
Ketty Marcelo López, presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP), resaltó que el VIII Fospa permitirá colocar la visión de desarrollo de los pueblos indígenas y dar visibilidad a sus agendas en aspectos como los territorios y el cuidado de los bienes de la naturaleza.
El presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), Henderson Rengifo, afirmó que sin territorios los pueblos indígenas "no somos nada" y demandó la titulación de 20 millones de hectáreas "donde queremos vivir una vida plena". 
"El bosque está en peligro -dijo- los megaproyectos están pelando la Amazonía y no lo vamos a permitir".

Por Gabriela Ramírez
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México, septiembre (SEMlac).- Yo respaldo la igualdad de género y la Universidad toda respaldará la igualdad de género, porque la entendemos como una forma de convivir en sociedad con justicia, en igualdad de oportunidades y en paz, afirmó el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue.
Durante la firma de convenio de adhesión a la campaña He ForShe, Grau, dijo que se unen a esta acción de ONU Mujeres como una herramienta para responsabilizarse y comprometerse en la lucha por la igualdad de género.
"Lo vamos a hacer porque la universidad como gestora del conocimiento es responsable de la educación de las nuevas ciudadanías y la igualdad de género en todas sus dimensiones", indicó el rector.
Recalcó que es intolerable que en la UNAM existan manifestaciones de violencia de género hacia las mujeres y dijo "la violencia sexual en todas sus manifestaciones, debe ser erradicada de una vez y para siempre de nuestra universidad".
Como muestra de esta voluntad, en el acto fue presentado el Protocolo para la presentación de casos de violencia de género, que ya fue publicado en la Gaceta Universitaria.
En sentido, Ana Güezmes, representante de ONU Mujeres en México, dijo que la violencia contra las mujeres es inaceptable, se puede prevenir y tenemos la obligación de sancionarla.
Con esta firma, agregó, la UNAM reitera su voluntad para cumplir 27 compromisos que hagan de la igualdad entre hombres y mujeres una realidad.
En el acto realizado en el auditorio del edificio de Rectoría de la máxima casa de estudios, la representante de ONU Mujeres destacó que la UNAM es una de las primeras universidades en sumarse a esta campaña, lo cual -apuntó- "debe servir de inspiración para otras".
Señaló que con esta firma, la UNAM deberá hacer todo cuanto esté a su alcance para alcanzar la igualdad de género y mandar un mensaje claro de tolerancia cero a la violencia contra las mujeres.
Las expectativas son muy altas, pero aseguró estar convenida de que la UNAM será una inspiración no solo en México, sino en el resto del mundo para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres.
En este evento estuvieron presentes también Leonardo Lomelí, secretario general de la UNAM; Mónica Gonzáles Contró, abogada general de la UNAM; Ana Buquet, directora del Programa Universitario de Estudios de Género, entre otras personalidades.

Por Juana María Nava Castillo

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Tepic, México, septiembre (SEMlac).- Pese a ser la entidad que ocupa el segundo lugar nacional en matrimonios de niñas menores de 18 años y contar desde marzo con una ley reciente para prohibirlos, no hay una sola política pública o programa para hacerla efectiva en este territorio mexicano.
Nayarit, localizada en la región del Pacífico mexicano, tiene 30 por ciento de población indígena. Ahí las uniones en su mayoría son de hecho, no ante registro civil, por eso no se tiene una estadística real. Entre las menores de edad de las zonas urbanas casi siempre los matrimonios son consecuencia de un embarazo temprano.
La directora del Instituto para la Mujer Nayarita, Gloria Núñez Sánchez, asegura que no es cuestión de políticas públicas, sino de que los padres entiendan y eduquen a sus hijas.
Las legisladoras afirman que hace falta educación y que se difunda la nueva normativa, mientras las autoridades indígenas en las comunidades y el gobernador de la comunidad huichola de La Zitakua, Eliseo Díaz, consideran importante que se concientice a los y las jóvenes de que deben esperar a casarse, y no hacerlo a los 12 o 13 años, cuando "aún no saben cómo vivir".
En Nayarit, en 2015, se registraron 5.287 matrimonios, de los cuales 241 fueron entre un hombre mayor y una menor. Pero esto no es lo importante, dice Núñez Sánchez, sino las uniones que se dan sin estar casados, de lo cual no hay registro.
Y para que cambie esta situación tan arraigada, en la que las niñas son las principales afectadas y violentadas, dice el investigador de comunidades indígenas, Jesús Amaro, no basta con una ley porque es "más fuerte la creencia que la ciencia".
Hay que llegar a las figuras clave de las comunidades, a quienes tienen confianza entre la población para convencerla de las desventajas físicas, sociales, psicológicas y económicas de que las y los jóvenes se junten a tan corta edad, e ir incidiendo en que las niñas no deben ser "regalo", ni "piquete" de los adultos en esas regiones.
La directora del Instituto de las Mujeres en Tepic, Noemí Ramírez Bucio, señaló que la modificación legal es un acierto de la actual legislatura para eliminar los matrimonios forzados, pero faltará una política pública que impacte realmente en las uniones que se dan de hecho entre niñas y hombres mayores.
¿Se va a denunciar?, cuestionó. El tema no es fácil, expresó, pues falta educación y concientización, porque no es sencillo desarraigar una cultura. Además, se propiciará la unión libre con una total desprotección social y legal para las niñas.

Los cambios en la ley: la prohibición
El pasado 8 de marzo se reformó el Código Civil y de Procedimientos Civiles del Estado de Nayarit, eliminando la dispensa para que las y los niños contrajeran matrimonio a los 16 años y más, y con ello hacer visible lo que podría ser estupro, que se maquillaba con el matrimonio, señaló la diputada Sofía Bautista, presidenta de la Comisión de Derechos de la Niñez.
"Estamos conscientes de que no solo se da el matrimonio por la vía legal, pero esta es una forma de desmotivar las uniones y de evitar consecuencias de violencia para las niñas", señaló la diputada.
"Lo que toca ahora es trabajar con las resistencias culturales y los mitos de que las niñas, cuando se embarazan, quedan desprotegidas o se producen más padres desobligados", expresó.
En esa entidad, de acuerdo con cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social, tres de cada 10 madres son adolescentes.
Para la legisladora que representa una de las comunidades huicholas, Fidela Pereyra, es fundamental el acercamiento con la población indígena, con las autoridades de las comunidades, para sensibilizar. Las principales comunidades de coras, huicholes, tepehuanos y mexicaneros deben tener claro que los usos y costumbres en materia de derechos humanos de la niñez no funcionan.
Aunque hay eventos y pláticas, en realidad no existe una clara política pública para hacer cambios auténticos; no se ve por dónde se va a actuar en este tema.
Ivideliza Reyes, diputada presidenta de la Comisión de Equidad de Género, mencionó que el punto está en terminar con las uniones forzadas, principalmente en las regiones indígenas.
Hace falta, señaló, una buena coordinación en todos los órganos de gobierno para que se concientice que el matrimonio de las niñas no debe ser "normal".

Las cifras

De acuerdo con el "Diagnóstico situacional de mujeres indígenas y violencia en el municipio de Tepic, 2014", realizado por el Instituto de las Mujeres en el municipio de Tepic y la Universidad Autónoma de Nayarit, 67 por ciento de las indígenas tuvieron su primer hijo antes de los 18 años; de las cuales 21,6 por ciento fue madre antes de los 15 años.
Revela que 14,5 por ciento de las mujeres indígenas señalaron que la elección de su pareja se realizó por la madre, el padre, o por arreglos entre la familia y el esposo.
Según los datos, 29,02 por ciento de las mujeres de 20 a 24 años se casaron antes de los 18 años, y 4,1 por ciento antes de los 15; 37,2 por ciento de los casamientos de las menores de 18 años se registra en la zona rural y 22 por ciento en la urbana; 77,6 por ciento de las niñas que se casan solo tienen la primaria o menos; 57,3 por ciento la secundaria y 15,4 por ciento la preparatoria; y casi la mitad (49,7 %) de las niñas casadas, provienen de un estrato socioeconómico muy bajo.
La Dirección de Registro Civil del estado reportó en el año 2014, 100 matrimonios entre hombres mayores de edad y niñas menores de 18. Un año después aumentó a 214, y en el primer trimestre de este año eran 37, antes de que se reformara la ley en marzo de este año.
La mayoría de las menores que se casan lo hacen entre los 16 y 17 años, dice el director del Registro Civil, Eduardo Naya Vidal, y ejemplifica con dato del año 2014, el único que tenía desagregado, según el cual, 47 de ellas tenían 17 años y 30, tenían 16.

Esposas de los jornaleros
La socióloga feminista e investigadora en la Universidad Autónoma de Nayarit, Lourdes Pacheco, señaló que de noviembre a junio, en este estado llegan los y las jornaleras agrícolas para el corte de caña y de tabaco.
"Los jornaleros traen a sus hijas pequeñas mientras van a la escuela, ya que son recibidos en espacios adaptados para ello; pero cuando ya no hay escuela, la secundaria básicamente, dejan de traer a las niñas, pues se convierte en una boca más para alimentar.
"Lo que pasa aquí entonces es que las niñas se convierten en parejas o esposas de un jornalero, con la consecuencia de los embarazos tempranos, que es lo más común del mundo", explicó la investigadora, quien dice que es un problema serio, pero las niñas no tienen otra manera de ver la vida que no sea la reproducción.
Venir a Nayarit es como una fiesta y cuando se les dice "tú ya no vienes", las niñas se convierten en esposas, agrega Pacheco, al precisar que no todas son migrantes de los estados de Guerrero, Oaxaca y Chiapas, sino de las mismas comunidades de huicholes y coras de la entidad.
En las comunidades indígenas nayaritas, explicó, persiste el apartado de niñas para el matrimonio.
"Ya la tengo dada, es una frase tan natural en esos sistemas, cuyas normas propias les han dado funcionalidad, y aunque no nos guste, y no compartamos esas ideas, así operan negándoles a las niñas la libertad de elegir su vida.
"A las niñas les rompen otro futuro posible; la instalan en un sistema decidido. Se las "dan" a hombres con poder en la localidad y, al recibir una esposa, el señor será atendido, no será abandonado y, a su vez, la niña estará protegida, tendrá la posibilidad de obtener bienes", expresó.

Agripina y Victoria
"Ay, se casan con corona y todo para separarse luego, luego", expresó espontánea Agripina, quien nunca se casó, pero se unió a su pareja a los 15 años; él tenía 25.
Nunca hubo un pelado más bueno, dice con gran orgullo esta mujer de ahora 75 años, residente El Botadero, localidad situada en el municipio de Santiago Ixcuintla, quien estuvo unida por 52 años con su pareja, fallecida hace seis.
Tiene nueve hijos e hijas. Batalla para hacer el conteo de cuantos nietos y nietas tiene, "parece que son 15". Tampoco recuerda claramente a las bisnietas y bisnietos. Lo que sí recuerda es que nunca se arrepintió de haberse unido tan chica, "pues eso se usaba".
"Tuve una vida muy bonita, él era muy acarreador", dice. "Mis hijos nunca desearon una fruta o carne. Llegaba con bosas y bolsas de comida. Era muy trabajador y todos mis hijos tienen estudios".
Ella, Agripina Valdez Ramos, estudió hasta tercero de primaria, suficiente, dijo para "defenderse y hacer cuentas".
En la plaza principal de Tepic, Victoria espera a su marido. Ella tiene 18 años, y hace tres está "junta" con Emilio. Tienen dos hijos, uno de dos y medio y el otro está por "completar el año". Lo mece mientras ve juguetear al mayorcito.
Estudió hasta segundo de secundaria. En la escuela conoció a Emilio, y antes de acabarla, quedó embarazada. Entonces decidió irse a vivir con Emilio, pues su madre le dijo que el bebé tenía que tener un padre.
"Yo sí quería vivir con él y si me respondía, pues mejor". Y así fue, desde entonces Emilio se hace cargo de la familia. Ya no estudió, tampoco ella. Él se dedica a vender dulces y frituras, ella a cuidar de los niños.
Para Victoria, es muy normal estar joven y con dos hijos. De hecho, quisiera tener también una niña y, aunque le emociona la idea de casarse, dice que es muy caro, entonces "así estoy bien", concluye.

Por Alicia Mendoza Guerra
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México, septiembre (SEMlac).- Mariana duda que el matrimonio sea fuente de realización personal. En casa siempre escuchó historias de las mujeres del grupo familiar que no se casaron y que han tenido una vida más estable y satisfactoria que las que sí lo hicieron.
Mientras tanto, en su pequeña tienda del barrio de La Lagunilla, arropada por los colores vivos de los vestidos de XV años y el blanco de los vestidos de novia, Inés recuerda, con cierto pesar, que hace apenas cinco años cada fin de semana le compraban seis vestidos de novia; pero desde hace un par de años, cuando vende, vende solo uno o dos. Ella se ha dedicado por 18 años a la venta de ajuares de novia en este tradicional mercado de la capital mexicana.
En México el matrimonio marca una tendencia a la baja de 18 por ciento en un lapso de 15 años.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2000 se registraron 707.422 matrimonios y en 2014 se realizaron solo 577.713 uniones conyugales, cifra que incluye matrimonios entre personas del mismo sexo.
Pero ¿por qué no se casan las mexicanas?
Mariana es socióloga y tiene 33 años. Ella no se vio casada nunca, pues decidió concluir sus estudios universitarios. Opina que una mujer casada en este país se enfrenta a muchas desigualdades, ya que "ahora tenemos que poner nuestro salario al ingreso familiar, pero igual tenemos que llegar a hacer el trabajo del hogar, a diferencia del hombre que no tiene que llegar a la casa a trabajar".
Además, este año viajará a Francia a realizar estudios de maestría e imaginarse con este nuevo futuro siendo casada "sería un yugo", confiesa. Así que nunca pensó en casarse ni cuando tuvo a su hijo, pues dice que "para tener hijos y mantenerlos ya no necesitas estar casada y la situación se aclara si el hombre no es responsable."
La información de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) d 2014 indica que, en el país, 41 por ciento de las mujeres de 15 años y más está casada y 16,2 por ciento vive en unión libre. La población de mujeres solteras representa 25,9 por ciento, mientras las separadas, divorciadas o viudas tienen una proporción de 16,9 por ciento.

Consecuencias para la industria del vestido de novia
Esta disminución en el matrimonio se refleja en la industria de vestidos de novia en México.
Entre casaderas de todas las edades acompañadas por sus amigas y familiares, José relata que ha trabajado por 30 años en el corredor de las novias en el centro de la Ciudad de México.
Cuenta, además, que en la temporada alta de 2015 los números de las 17 tiendas de la empresa para la que trabaja actualmente registraron una caída de 25 por ciento, comparado con temporadas anteriores. José prefiere usar otro nombre y no mencionar la marca para la que trabaja, por seguridad.
Rosa toma su tiempo para hablar con entusiasmo de su experiencia en la industria, tiempo durante el cual su tienda permanece desierta. Relata que ha trabajado desde hace seis años en las tiendas de la calle de República de Chile y confirma la tendencia negativa, pues dice que en la última temporada alta, que va de octubre a diciembre, la tienda donde trabaja solo vendió 50 vestidos, cuando en años pasados "se llegaron a vender hasta 70".
La industria del vestido de novia del sector de lujo en México también ha visto una disminución de futuras esposas frente a sus aparadores. Alejandra Cal y Mayor Awad, senior buyer de la marca española Rosa Clará en México, considera que sí "se nota una disminución del mercado en México, pero en Europa la caída es mayor".
Pese a que México es el segundo mercado en importancia para Rosa Clará a nivel mundial, su representante en el país dice que en los últimos 10 años ha cambiado mucho el mercado de novias, lo mismo que la vida de las mujeres.
"Antes la mayoría de las mujeres estaba en su casa hasta que se casaba, el papá le pagaba la boda, el novio le pagaba el vestido y de esta forma más tradicional se repartían los gastos de las bodas.
"Ahora muchas de las mujeres trabajan, se independizan, viven solas, después comienzan a vivir con sus novios y ya cuando llega el momento de la boda comparten los gastos, tanto de la boda, el vestido, la luna de miel, todo. Ya no tienen el soporte económico de los papás y por lo mismo su presupuesto es más bajo, buscan hacer eventos más chicos, más casuales, más informales".
La industria del vestido en general en México tiene un alto valor social, emplea fundamentalmente a mujeres y está integrada por 20.000 empresas que representan 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) manufacturero, de las cuales 90 por ciento son pequeñas y medianas Empresas (Pymes).
La Cámara Nacional de la Industria del Vestido (CANAIVE) registró en el primer semestre de este año un crecimiento de 4,5 por ciento en la totalidad del sector productivo. En 2012 la industria textil y del vestido marcó una fuerte caída, ante la cual en 2014 el gobierno federal anunció medidas para impulsar la industria textil-vestido y la Secretaría de Hacienda estableció mecanismos para impedir la importación de productos subvaluados.
El pasado mes de junio, directivos de la CANAIVE auguraron que este año la industria mexicana del vestido crecería al doble de la económica mexicana en general, afirmaron que la industria se encuentra entre los sectores productivos más dinámicos y de mayor expansión en el país.
Pese a los datos de la CANAIVE, la industria del vestido de novias en México sigue registrando todavía un menor número de ventas en los aparadores.
Es el caso de Maricarmen, quien desde hace 16 años vive entre telas, encajes, diseños, máquinas y vestidos. Antes de dedicarse a diseñar y confeccionar estos trajes, solo vendía telas de gran calidad hechas en Tlaxcala, México, hasta que hace 15 años la fábrica cerró, por "los precios de telas chinas contra las que no podía competir".
Las amigas y clientas de Maricarmen la animaron a hacer vestidos, pues ya que tenían las telas y no sabían con quién llevarlas, entonces se decidió a diseñar y confeccionar vestidos de novia. Así que después de que la fábrica de Tlaxcala cerrara, ella tuvo que buscar por todo el país telas de excelente calidad, pero solo las encontró en el extranjero: España y Estados Unidos.
Maricarmen considera que ha bajado muchísimo la venta de ropa en general, porque los precios de la ropa importada china que se vende en tiendas en México son irrisorios, y "no podemos competir con esos precios, porque nuestras telas y prendas son mejores".
Esos precios, dice, "acortan nuestras posibilidades de vender nuestro producto de calidad."
En la boutique de Maricamen se confecciona al mes un vestido de novia, pero confiesa que vive con la angustia diaria de saber si va a salir para pagar la luz y la renta.
Ante este escenario, la industria del vestido de novia se está diversificando, reinventando y perfeccionando para poder competir.

Estrategias de la industria nupcial
En el mercado de la Lagunilla, Inés y su hija Laura mantienen la empresa familiar, Novedades Lupita. Juntas diseñan y confeccionan, además de los vestidos de novia, los atuendos de las quinceañeras. Hace tres meses redujeron el espacio de exhibición de vestidos de novia en su tienda para aumentar el espacio de vestidos de XV años, porque se venden más.
Las quinceañeras, dice Laura, quien estudia diseño y confección de ropa, "todavía tienen la ilusión de vestirse de princesas, las chicas de ahora ya no se casan y las que vienen en busca de vestidos para su boda son chicas de otros estados, porque ellas tienen más arraigada la costumbre de casarse de blanco".
Tanto para Inés como para Laura, su proyecto de vida está en los vestidos. Hace cinco años lograron abrir su establecimiento propio "para poder competir", dicen. Al compartir los altibajos que han tenido en el negocio, les emociona mostrar sus nuevos diseños y contar el tiempo que les toma satisfacer a un cliente, "varios meses y largas jornadas de trabajo". Aunque ambas coinciden en que necesitan más apoyos financieros del gobierno, "para que nuestro negocio familiar pueda crecer".
En la boutique de Maricarmen ella y otras 10 mujeres hacen, además del vestido nupcial, los vestidos de las damas de honor, de la mamá de la novia, de las hermanas, es decir, el paquete completo, pues así lo han pedido las clientas hace muchos años. "Cuando ellas ven la calidad de nuestras telas y diseños, se convencen y mandan a hacer todos los vestidos para la familia de la novia".
Al igual que Inés, Maricarmen opina que le ha sido difícil encontrar financiamientos y apoyos gubernamentales para poder hacer su negocio más rentable.
Con un mercado mermado, Rosa Clará se prepara con precios más bajos para poder llegar más a la población de mexicanas de posición socio económica alta, pero también para llegar al mercado de posición socio económica media.
La oferta en "el mercado es muy competitivo, las novias buscan las promociones, las facilidades de pago, meses sin intereses, un porcentaje de descuento por pagar al contado o poder pagar en dos partes."
La representante de la marca española, que en México sabe que las posibilidades de crecer son limitadas y también que la oferta de marcas de lujo ha crecido y seguirá creciendo en este país, pues "ahora en el corredor de Masaryk se puede ver más tiendas de las que había hace 10 años", dice.

¿Qué buscan en sus vestidos las novias mexicanas?
Selene se casó el año pasado. Ella encontró su vestido ideal en "la calle de las novias", después de dos días de visitar tiendas. Para ella es importante destacar que la experiencia de elegir vestido "no necesariamente fue agradable, porque hay una parte muy dura que tiene qué ver con las expectativas de los otros, el cuerpo y la belleza".
Recuerda que se probó varios vestidos hasta encontrarse en una tienda donde le trataron mejor que en otras, ahí encontró y eligió esa prenda de importación española que le sentó mejor y que para ella representa "lo especial y único que es el día de nuestra unión, lo ceremonial e irrepetible".
De acuerdo con Maricarmen, hoy en día llegan a su boutique mujeres de 27 años, con poder socio económico alto, "ya no llegan tan jovencitas".
De igual forma, Alejandra Cal ha percibido que Rosa Clará atiende un mayor número de mujeres independientes y que "la edad de las novias va en aumento, antes era como de 25 a 30 años, ahora vemos que tienen entre 28 a 35 años".
El matrimonio como institución social, aún está muy presente en México y "las mujeres que quieren seguir la tradición de llegar a la iglesia lo quieren hacer con un vestido de moda, no con cualquier vestido", opina Mariana Rodríguez, también representante de Rosa Clará.
"La novia que paga su vestido es un cliente con más exigencia y quiere tener un abanico más amplio de opciones, quiere ver las 15 opciones que hay antes de decidirse por una. Buscan calidad y excelencia en su vestido, pero también piden un servicio especializado y asesoría de imagen", comparte Alejandra Cal.
De acuerdo con la Procuraduría Federal del Consumidor y su estudio "Brújula de Compra", las mexicanas invierten en sus vestidos de novia en promedio 6,2 por ciento del total de los gastos de la fiesta; es el segundo gasto más significativo después de la renta del salón.

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