Diversidad sexual

Diversidad sexual (184)

La Habana, 11 de mayo (SEMlac).- Por la céntrica avenida 23 de La Habana, donde diariamente transitan cientos de personas ensimismadas en su cotidianidad, irrumpió el sábado 9 de mayo la sonora y colorida "Conga por la diversidad", una de las acciones principales de la VIII Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia, en reclamo de respeto y plenos derechos para lesbianas, gays, bi, trans e intersexuales (LGBTI) en Cuba.
Banderas multicolores, emblemas y consignas contra las discriminaciones por orientación sexual e identidad de género en todos los ámbitos sociales se lucieron durante el acto de celebración pública que realiza desde hace siete años por la Rampa habanera la comunidad LGBTI, junto a sus familias, personas heterosexuales e instituciones que les apoyan.
Para Sandy Ramos, estudiante de 20 años, participar de estas actividades ha sido parte de su reconocimiento personal como hombre gay y es hasta el momento el espacio de mayor libertad para que parejas del mismo sexo puedan exhibir públicamente su amor, sin miedo a ser miradas con prejuicio o recriminadas.
"Esta Conga ha sido una verdadera expresión de participación del pueblo cubano que, junto al gobierno, instituciones del Estado y de la sociedad civil, han decidido incluirse en esta gran campaña por la inclusión social en nuestro país", declaró Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenessex) que organiza la jornada, al concluir el desfile que va desde el Malecón hasta el Pabellón Cuba de la capital cubana.
El recinto ferial concentró, como otros años, las actividades centrales de la jornada capitalina, con paneles de activistas, presentaciones de libros relacionadas con el tema de la diversidad sexual, la celebración ecuménica y un encuentro con parte del equipo del filme Vestido de novia (2014), en el que la directora Marilyn Solaya aborda las consecuencias de la transfobia y la violencia de género para el contexto nacional.
Las actividades favorecen, además, la socialización entre cientos de personas gays, lesbianas y trans concentradas en el Pabellón Cuba, en un contexto inclusivo y de respeto, donde el baile, la música y la fiesta desprejuiciada son también expresiones de activismo. 

Nueva campaña
La octava edición de la Jornada, prevista del 5 al 16 de mayo, inició la campaña bianual "Me incluyo, por espacios laborales libres de homofobia y transfobia", para sensibilizar sobre la necesidad de combatir la exclusión en el ámbito del empleo, donde tradicionalmente la comunidad LGBTI ha encontrado estigmas y resistencias. 
Por primera vez, la Jornada recibió el apoyo de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y contó con la participación de líderes sindicales a favor de los derechos LGBTI de otras naciones que han logrado avances en este sentido, sobre todo de Uruguay, Argentina y Estados Unidos.
Aunque en 2014 entró en vigor un nuevo Código de Trabajo, que incluye el principio de no discriminación por orientación sexual, este no explicitó la identidad de género como una de las fuentes de rechazo ni implica por sí mismo una transformación de las condiciones de trabajo para personas LGBTI abiertamente reconocidas, señalaron varios activistas durante los encuentros de la Jornada. 
Esta es la primera ley que contempla en Cuba la orientación sexual entre los motivos para no discriminar, pero el Cenesex busca seguir visibilizando a estas poblaciones en las normas legales.
"Las leyes no son suficientes para garantizar el disfrute pleno de los derechos de personas LGBTI en los espacios laborales, son necesarios los procesos de sensibilización para desaprender los estereotipos y prejuicios que generan lesión a los derechos de todas las personas", consignó Castro en su discurso.
Durante la conferencia de prensa realizada el martes 5 de mayo en el Cenesex, la sexóloga explicó que, según las investigaciones realizadas por la institución, los contextos laborales concentran alta cantidad de actos discriminatorios hacia la comunidad LGBTI. 
Especialmente travestis y transexuales encuentran dificultad para acceder a empleos de calidad, porque su identidad de género y apariencia física no coinciden con el sexo biológico que pauta su documentación legal.
Para sensibilizar a la población en estos asuntos, el Programa Nacional de Educación Sexual que coordina el Cenesex realiza campañas de comunicación pública, que en otros años han estado dedicadas a la familia y en el futuro se centrarán en la homofobia y transfobia dentro de espacios escolares.
"Si no ponemos estas problemáticas sobre las discusiones de la población, no podremos alcanzar la inclusión social expresa en la política del estado cubano y no solo en los anhelos", expresó la también diputada. 
En su opinión, la política hay que aterrizarla en leyes y acciones concretas, que pasan por la transformación de las conciencias discriminatorias.
Castro lamentó que aún no se haya aprobado la propuesta de modificación al Código de Familia, vigente desde 1975, que incluiría los derechos de parejas homosexuales, lesbianas y transexuales, entre ellos la unión legal entre personas del mismo sexo.
Este anteproyecto se encuentra detenido hace más de una década en espera de su discusión y aprobación por la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento unicameral). 

La cultura como aliada
En La Habana, el evento incluyó del 5 al 9 de mayo, jornadas científicas, paneles de activismo, festivales comunitarios y deportivos, presentaciones artísticas y la tradicional Gala Cubana contra la Homofobia en el teatro Karl Marx, con la participación de transformistas y agrupaciones musicales de prestigio popular. 
Durante la gala del viernes 8 de mayo se entregó por primera vez el Premio Cenesex para reconocer a personas destacadas en la lucha por los derechos sexuales en el país, que correspondió post morten a Vilma Espín Guillois (1930-2007), como fundadora del Cenesex y de la Federación de Mujeres Cubanas.
Frente a un público de mayoría LGBTI, artistas del transformismo cubano como Margot, Deborah, Kiriam e Imperio compartieron escenario con Alexander Abreu y Havana de Primera, los solistas Luna Manzanares, Kelvis Ochoa y Heidy Chapman, la Compañía de Santiago Alfonso, el grupo Quetzal de México y la estadounidense Thelma Houston.
El espectáculo artístico fue dirigido por primera vez por el salsero Issac Delgado, quien además coordinó durante toda la semana una feria cultural comunitaria con presentaciones infantiles y musicales en el Parque Almendares de la capital.
La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) organizó el viernes 8 de mayo un encuentro con parte del equipo de realización del filme Fátima o el parque de la Fraternidad, dirigido por el actor Jorge Perugorría e inspirado en el cuento homónimo del escritor cubano Miguel Barnet, que narra la vida de una travesti dedicada a la prostitución. 
Este filme representa la dureza con que la sociedad enjuicia a los seres humanos cuya identidad de género difiere de su sexo biológico, pero presenta a una protagonista optimista y dispuesta a vencer sus dificultades, defendió su realizador.
Para Perugorría, la película habla más de la resistencia de los seres humanos que de las problemáticas de las diferencias sexuales. No obstante, muestra espacios de la cotidianidad de muchas personas travestis marginalizadas.
Barnet, presidente de la UNEAC, señaló el rol de artistas y escritores del país en la visibilidad social del tema LGBTI y la denuncia de prejuicios homofóbicos, mucho antes de que se celebraran en Cuba estas jornadas. 
El escritor advirtió también que es un tema controvertido frente al que muchas personas se mantienen reticentes y prejuiciadas, sin importar su nivel cultural.
Teresa Fernández, directora de la editorial Cenesex, declaró a SEMlac que es un momento favorable para el desarrollo de estos temas en los productos artísticos. 
"Las campañas del Cenesex han motivado que el arte, habitual vanguardia en estos temas, tenga más espacio y que los artistas LGBTI se sientan incluidos", opinó la también coordinadora de la Red Nacional de Mujeres Lesbianas.
En las Tunas, provincia oriental a 654 kilómetros de La Habana, se desarrollarán las acciones centrales de la Jornada que recuerda el Día de Lucha Mundial contra la Homofobia, enmarcado el 17 de mayo para distinguir la salida de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales de la Organización Mundial de la Salud.
Para el 15 y 16 de mayo se prevén actividades culturales, conferencias magistrales, paneles académicos y de activistas, ferias comunitarias, un festival deportivo, presentaciones artísticas y un pasacalle similar a la conga capitalina. 
En años anteriores, la Jornada se ha trasladado a otras provincias como Villa Clara, Ciego de Ávila, Santiago de Cuba y Granma.

La Habana, 11 de mayo (SEMlac).- Palabras de afecto y compromiso selladas con un beso y el aplauso colectivo atestiguaron el afecto de más de 30 parejas del mismo sexo bendecidas por líderes protestantes de Cuba y Estados Unidos, durante un culto ecuménico realizado en el Pabellón Cuba, en La Habana, el 9 de mayo, como parte de la VIII Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia. 
A Luis Enrique Mederos se le escuchó el temblor emocionado de la voz al declarar frente al pastor bautista Luis Carlos Marrero total fidelidad y entrega hacia su compañero por 14 años.
Sabe que no es una boda con legitimidad legal o eclesiástica, pero le vale como un acto simbólico que reivindica uniones fuertemente discriminadas por la sociedad y la religión y sin derechos para consagrarse legalmente en Cuba.
"Llegar hasta aquí marca un paso de fortalecimiento en nuestra relación, como camino hacia el sueño de vernos un día unidos en un matrimonio, junto a nuestras familias", cuenta a SEMlac este diseñador, integrante del grupo Humanos por la diversidad, asociado al Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), que organiza la Jornada y lidera el activismo de lesbianas, gays, bi, trans e intersexuales (LGBTI) en el país. 
Para Javier Ávila, un contador de 21 años, participar del culto junto a su pareja lo pone más cerca de derechos hasta ahora solo concedidos a los heterosexuales.
"Antes de conocernos pasamos por muchas cosas malas, pero uno encuentra la fuerza para continuar y es importante saber que nuestro modo de ser comienza a ser aceptado", sostiene por su parte Elizabeth Carbonell, de 23 años, unida hace unos meses a la muchacha que le toma la mano mientras conversan con SEMlac. 
Ninguna de ellas visita la iglesia por los prejuicios hacia las lesbianas, pero sintieron un gesto de apoyo espiritual en la celebración ecuménica de sus uniones. 
Si bien la generalidad de las estructuras de poder de las iglesias cristianas tienden a rechazar comportamientos no heterosexuales, integrantes de la comunidad protestante cubana y algunos de sus líderes han participado sistemáticamente en la campaña del Cenesex para sensibilizar en torno a la libre orientación sexual e identidad de género. 
En esta ocasión, nueve pastores y pastoras de Cuba y siete estadounidenses decidieron dedicar el espacio ecuménico que anualmente realizan durante la Jornada contra la Homofobia para celebrar el amor de todo tipo.
Tres modelos de pareja: gay, lesbiana y heterosexual fueron bendecidos de manera especial por Raquel Suárez, Santiago Delgado, Raúl Suárez, Luis Carlos Marrero, Daylín Rufí e ldael Montero, de la Federación de Iglesias Bautistas de Cuba, la pastora presbiteriana Itzé Samá y la cuáquera Kirenia Criado Pérez.
"El amor es la fuerza de relación por la que estamos aquí, y ese amor nos lleva a un compromiso con la justicia y la vida plena, con la realización y felicidad de cada ser humano", declaró Raquel Suárez, activa defensora de los derechos de gays y lesbianas dentro de la iglesia.
En el culto oficiaron integrantes de la organización estadounidense Pastores por la Paz y obispos de la Iglesia Comunidad Metropolitana cuyo fundador, Troy Perry, estuvo entre los invitados especiales de la Jornada, en reconocimiento a su participación en la lucha por los derechos sexuales en Estados Unidos, en la década del setenta del siglo pasado.
La reverenda Cari Jackson, de Nueva York, defendió que Dios se presenta en dos mujeres y dos hombres unidos y en las personas cuyo género es diferente a la norma.
Estuvieron también representantes de la Fundación Arcoiris y la Conferencia Cristiana por la Paz de Estados Unidos, y de Cuba se integraron el Centro Memorial Martin Luther King Jr., la Casa del Cariño, el Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero y el proyecto ecuménico "Abriendo brechas de colores", que trabaja por la inclusión de todas las orientaciones sexuales en la iglesia.
El reverendo mexicano Héctor Gutiérrez aseguró a SEMlac estar gratamente sorprendido por la libertad con que se está luchando por los derechos LGBTI en sectores de la iglesia protestante cubana. 
"Tienen líderes y pastores muy abiertos para tocar estos temas y esperamos que eso sirva para crear conciencia en la comunidad", afirmó el obispo para Latinoamérica de la Iglesia Comunidad Metropolitana.
A su juicio, celebraciones de ese tipo le dicen a la sociedad que es necesario reconocer los mismos derechos para todas las personas, que solo buscan sentirse respetados en dignidad, independientemente de la raza, orientación sexual y creencias. 
Entre las principales reivindicaciones del colectivo LGBTI cubano se encuentran la reproducción asistida para las mujeres lesbianas, la posibilidad de que personas trans tengan acceso al empleo sin discriminaciones y, en general, las legalizaciones de uniones entre personas del mismo sexo y la adopción para estas parejas. 
Varios de estos derechos están refrendados por el anteproyecto de modificación del Código de Familia, que hace más de una década aguarda en las gavetas de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento unicameral), sin señal de ser discutido y aprobado.
La norma actual data de 1975 y no reconoce los derechos y obligaciones de familias formadas por personas del mismo sexo.
Algunos líderes religiosos diputados al parlamento pudieran frenar o ayudar el logro de estas reivindicaciones para la comunidad LGBTI, por lo que urge sumarlos a la causa, reconoció a SEMlac el jurista Manuel Vázquez Seijido durante la III Jornada Socio-teológica "Géneros y Sexualidades no Heteronormativas", celebrada el 29 y 30 de abril en el Seminario Evangélico de Teología de Matanzas.
"Formamos parte de un movimiento en el que también necesitamos reivindicar la voz religiosa, que influye sobre mucha gente. Lo más importante no es que las personas LGBTI practiquen una fe, sino lograr la igualdad de todos y todas sin que seamos discriminados", reconoció el representante del departamento jurídico del Cenesex.

La Habana, 11 de mayo (Especial de SEMlac).- Cristal sigue buscando trabajo. Ella es enfermera y licenciada en laboratorio clínico. Pero, aunque tiene experiencia y ganas de trabajar en el sector de la salud, no ha podido ocupar ningún puesto. Cristal es una mujer transexual. 
"Se valen de todo tipo de pretextos, principalmente prejuicios sobre lo que pensarán las personas. No siempre tienen en cuenta tu preparación y disposición para el trabajo", declaró la joven habanera a SEMlac.
Aunque el acceso al empleo es un derecho refrendado por el artículo 45 de la Constitución cubana, especialistas apuntan que los prejuicios de administrativos ponen barreras al pleno ejercicio de este derecho por parte de personas LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales).
Es por ello que el programa científico de la VIII Jornada cubana contra la homofobia y transfobia tomó el espacio laboral y sindical como tema de debate.
Durante el encuentro académico, celebrado el pasado 6 de mayo, Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), calificó de histórico el momento actual y el apoyo de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) a la lucha por espacios laborales más inclusivos.
Pese a la falta de investigaciones y estadísticas, los numerosos casos que ha acompañado la institución cubana han puesto la mira en la discriminación laboral.
A este problema se enfrentan muchas personas homosexuales y transgénero, para quienes a veces es la prostitución una vía de supervivencia.
"Muchas muchachas trans no tendrían que prostituirse si pudieran tener un trabajo o mayores oportunidades de estudio", declaró a SEMlac Yan Martínez, de la Red Trans Cuba.
Para aquellas que logran insertarse en espacios laborales es difícil mantener las exigencias administrativas en colectivos poco tolerantes. El caso de Daniela reúne expresiones discriminatorias y de acoso comunes. 
Cortarse el pelo "como un macho", no arreglarse las cejas, cortarse las uñas y no usar ropas ajustadas eran exigencias que debía cumplir la joven y, de no acatarlas, terminaría su relación laboral y se afectaría su matrícula universitaria como estudiante de licenciatura en enfermería.
El caso, según relata Manuel Vázquez Seijido, jefe del Servicio de Orientación Jurídica (SOJ) del Cenesex en la revistaSexología y Sociedad, tuvo una salida administrativa y un final feliz.
El contexto actual posibilita más oportunidades a partir de la inclusión en el artículo 2 del Código del Trabajo de la orientación sexual y el género entre los motivos por los que se prescribe la discriminación ante el empleo. También el artículo 146 establece que los empleadores deben responder por la integridad física y mental de las y los trabajadores.
No obstante, juristas resaltan las limitaciones de los medios de prueba en procesos legales laborales. También los nuevos escenarios económicos muestran otros rostros de la discriminación.

Exclusión sin barreras
La investigadora Yamirka Robert Brady, profesora del departamento de sociología de la Universidad de Oriente, afirma que los estereotipos sociales inciden con fuerza en la exclusión social de homosexuales masculinos en la oriental ciudad de Santiago de Cuba, ubicada a más de 860 kilómetros de La Habana.
Robert Brady expuso parte de sus resultados de investigación en el panel "Abordaje sobre discriminación por orientación sexual e identidad de género", que formó parte del programa académico de la VIII Jornada cubana contra la homofobia y la transfobia.
El estudio incluyó en una primera fase entrevistas a 40 hombres homosexuales y arrojó que la exclusión laboral en Santiago de Cuba se concentra en el sector estatal y se expresa en diversas formas.
Negar plazas o cargos de dirección estando profesionalmente preparadas; no participar en actividades profesionales a las que sí han podido acceder personas heterosexuales; no asumir una identidad trans, ni asistir con sus parejas a actividades de trabajo a las que acuden acompañadas el resto del personal laboral heterosexual son algunas de las restricciones mencionadas por las personas estudiadas por Robert.
La investigadora reconoció incluso la autoexclusión en personas homosexuales y trans en estos espacios, pues "reflejan la internalización de la heteronormatividad, siendo ellos mismos portavoces de lo socialmente correcto, normal o moral".
"Llama la atención que casi siempre no se excluye al sujeto homosexual que cumple con las normas de la institución y reproduce los roles masculinos socialmente aceptados en su forma de ser y conducirse, reservando la expresión de su homosexualidad a lo oculto o al espacio que nosotros llamamos no sociedad", comentó la investigadora en el encuentro científico.
Pasar inadvertido parece entonces una opción común, incluso para mujeres lesbianas como Argelia Fellové Hernández, quien ha evitado dar a conocer su orientación sexual para no ser discriminada en varios centros laborales.
"Yo trabajaba en una Empresa de Seguridad y Protección. Nunca hablé sobre mi orientación sexual, pero al parecer sospechaban y mi vida laboral fue muy difícil. Por eso decidí trabajar por cuenta propia, pero esto tampoco es un nido de rosas", comentó Argelia a SEMlac.
Al ser su propia jefa, Argelia no sufre discriminación, pero su pareja sí ha experimentado la lesbofobia solapada en el sector privado. Aunque la aceptaron para ocupar un puesto de vendedora en un punto de venta de artesanías, cuando se presentaron juntas el primer día de trabajo fueron testigos de los comentarios en voz baja y las "señas al dueño".
"El puesto estaba sin dependiente, pero de buenas a primeras nos dijo que ya tenía a alguien y que habían cometido un error", recuerda.
Si bien el actual Código del Trabajo ofrece herramientas para enfrentar la homofobia, Fellové aprueba las alianzas con los sindicatos cubanos para ganar aliados en esta batalla, aunque opina que falta mucho por hacer.
"Nosotros como trabajadores estatales y no estatales muchas veces no nos sentimos identificados con los sindicatos porque unas veces responden más a la administración y otras no reconocen a las personas LGBTI", añadió la activista.
El secretario general de la CTC, Ulises Guilarte, reconoció durante el encuentro con activistas LGBTI y líderes sindicales que sumarse a la Jornada Cubana contra la Homofobia y comenzar un trabajo conjunto por la defensa de los derechos de todos los trabajadores es muy importante, pero no por ello "existirá una comprensión y asimilación inmediata" en las secciones sindicales.
"Será una lucha marcada por el carácter persuasivo, de fundamentación y, sobre todo, de alcanzar el compromiso de más compañeros. Sí puedo asegurar que sentirán el acompañamiento de nuestra central obrera y sus sindicatos", afirmó Guilarte.

Matanzas, 4 de mayo (Especial de SEMlac).- Acusadas de enfermas, depravadas o pecaminosas, las personas no heterosexuales siguen sufriendo el rechazo de las iglesias cristianas que, en su mayoría, censuran las sexualidades no tradicionales y les excluyen de ciertas liturgias y gobiernos religiosos. 
Noemí Vázquez, unida hace décadas a otra mujer, habla de su amor por Cristo con la misma convicción con que defiende la legitimidad de su orientación sexual diferente a la norma heterosexual vigente.
Sin embargo, por ser lesbianas, ella y su pareja fueron cuestionadas por la directiva de la Iglesia Bautista de El Calvario, en la capital cubana, de donde se marcharon hace varios años.
"Mi pareja cantaba en el coro y yo la acompañaba a los ensayos nocturnos, pero comenzaron a molestarnos con comentarios y miradas incómodas, hasta que decidimos abandonar el templo", cuenta a SEMlac esta mujer de casi 60 años, actual feligresa de la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao, La Habana, donde funciona una pastoral desprejuiciada y abierta a la diversidad humana.
Su testimonio semeja al de otras lesbianas y gays creyentes del cristianismo, que participaron en la III Jornada Socio-teológica "Géneros y Sexualidades no Heteronormativas. La Iglesia frente a estos desafíos", celebrada los días 29 y 30 de abril en el Seminario Evangélico de Teología de Matanzas, a 105 kilómetros de La Habana.
El evento multidisciplinario reunió a más de 80 especialistas y activistas LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales) de Santiago de Cuba, Cienfuegos, Matanzas y La Habana, para debatir sobre ciudadanía sexual, familias homoparentales y teología feminista y queer, un reciente campo de estudios religiosos que incluye la diversidad sexual.
Durante los debates y paneles, líderes de varias denominaciones protestantes reconocieron la necesidad de superar las discriminaciones por orientación sexual e identidad de género dentro de las iglesias que, a veces, frenan la aceptación social de personas LGBTI y la obtención de políticas públicas que garanticen sus derechos sexuales.
"Me formé en una iglesia bautista de la Convención Occidental, que es una institución religiosa muy conservadora en Cuba, y cuando reconocí mi homosexualidad a los ocho o nueve años opté por reprimirme, porque me habían enseñado que eso se quitaba con el poder de Dios", recuerda el joven Abdiel González Maimó en entrevista con SEMlac.
Con 25 años, el estudioso de teología integra el equipo de coordinación del proyecto "Abriendo brechas de colores", fundado hace un año por lesbianas y gays de fe cristiana en Matanzas, para sensibilizar a la comunidad religiosa sobre el respeto a la libre orientación sexual e identidad de género.
"A los 20 años decidí no luchar más contra lo que yo era, porque entendí que Dios me ama como soy y empecé a ver la vida desde otro punto de vista, sin pensar mi condición como un pecado", reconoce el activista.
Según González, la mayoría de las iglesias protestantes cubanas no acompañan a las personas LGBT, sino que las repudian y las conminan a casarse en matrimonios heterosexuales, lo que violenta sus derechos y autoestima.
"La fe es parte intrínseca de la vida de cada creyente, por eso la opción no puede ser abandonarla, sino sensibilizar a los conservadores para que entiendan que el cristianismo tiene que ser incluyente y no puede despreciar a los demás, porque el amor de Cristo no hace excepciones", enfatizó.
Las lecturas sesgadas de la Biblia, sin ubicarla en contexto, son base para la homofobia religiosa, que se apoya en el tabú hacia la libertad sexual y las prácticas patriarcales de la iglesia, explicó la líder bautista Raquel Suárez en una de las conferencias del evento.
A esto se une el auge de grupos evangélicos fundamentalistas en la isla caribeña, que estigmatizan a las personas amantes de otras de su mismo sexo y desaprueban la autonomía de las mujeres, abundó Suárez, una de las pocas pastoras que en Cuba reconoce abiertamente su condición lesbiana.
"Algunas denominaciones aceptan el derecho de homosexuales y lesbianas a tener fe, pero se les recomienda abstenerse del disfrute pleno de su sexualidad y se les prohíbe acceder a la vocación religiosa de ser pastores", detalló a SEMlac la clériga de la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao.
Otras estructuras eclesiales conciben la homosexualidad como un pecado que se puede revertir con la devoción religiosa o mantienen preceptos que niegan la posibilidad de la fe en quienes no siguen la conducta erótica tradicional, lo cual, según Suárez, viola derechos humanos elementales.
Grupos evangélicos de Cuba han comenzado a utilizar los nuevos medios audiovisuales para promover mensajes homofóbicos y, de manera alternativa, distribuyen entre sus comunidades testimonios de personas homosexuales supuestamente redimidas por la fe cristiana, que las hizo "cambiar" y casarse.
Sobre este asunto, advirtió la teóloga Elaine Saralegui, coordinadora general del proyecto "Abriendo brechas" y organizadora de la jornada socio-teológica.
"Lesbianas y gays de fe cristiana llevamos el espacio eclesial también como otro ladrillo en la espalda, que se une al rechazo familiar y social que soportamos", declaró la integrante de la Primera Iglesia Bautista de Matanzas, donde desde 2012 funciona el grupo "Somos", de apoyo y autoayuda a personas LGBTI.
En su opinión, lesbianas, gays y trans que profesan esta fe deben reaccionar de manera más activa para exigir su espacio dentro de las iglesias, al tiempo que los estudios teológicos de la isla deberían incluir los enfoques feministas y queer, para desarticular la censura bíblica a la sexualidad. 
Saralegui asegura que las escrituras sagradas no presentan claras desaprobaciones a las sexualidades diversas y no existe mención al tema homosexual en las palabras de Jesús de Nazaret recogidas por la Biblia.
La amplia diversidad del cristianismo, que va desde la tradicional iglesia católica hasta las numerosas vertientes protestantes con distintos estatutos y formas de gobierno, favorece la ausencia de una posición común entre las comunidad religiosa que sea conveniente a la aceptación de múltiples identidades sexuales.
Si bien ciertas denominaciones han realizado avances en temas de equidad de género, especialmente iglesias bautistas y presbiterianas que ordenan a mujeres pastoras, no existe hasta el momento una declaración oficial del movimiento ecuménico cubano sobre la inclusión de personas LGBTI.
"Las iglesias más abiertas dependen de la manera en que las congregaciones, líderes laicos y pastores asuman el tema, desde su conciencia de inclusividad", opinó a SEMlac Ary Fernández, pastor de la Iglesia Presbiteriana de Matanzas.
Fundadas en su mayoría por misioneros estadounidenses en los últimos años del siglo XIX, estas teologías heredaron el puritanismo anglosajón que norma la sexualidad.
Demandas de la comunidad LGBTI, como el matrimonio o unión legal entre personas del mismo sexo, la adopción y reproducción asistida para formar familias entre parejas homosexuales, la aceptación de la transexualidad y el travestismo o la exhibición pública de gestos amorosos en este tipo de parejas siguen estando entre lo más cuestionado por la religión protestante en Cuba.
Incluso, durante la II Jornada Cubana contra la Homofobia realizada en 2008, algunas congregaciones reaccionaron desfavorablemente frente a los reclamos antihomofóbicos de la comunidad LGBTI cubana.
En Villa Clara, al centro del país, grupos fundamentalistas salieron a la calle para protestar contra la presencia pública de parejas del mismo sexo y oponerse a la obtención de derechos como la unión legal entre parejas del mismo sexo.
Especialistas de distintas disciplinas de las ciencias sociales que participaron en la Jornada Socio-teológica reconocieron que el problema no está en la fe religiosa, sino en los dogmas y prejuicios con que esta puede ser asumida.
Al respecto, la psicóloga Adriana Agramonte consideró que las religiones y la teología también pueden reducir la violencia contra quienes se salen del molde binario del género y la heterosexualidad, si estos proporcionan entornos de apoyo.
"El desafío es reforzar que la lucha a favor de los derechos sexuales y reproductivos engloba también actores y discursos religiosos, en los que es preciso rescatar el pluralismo que caracteriza el campo ecuménico", abundó la especialista en atención a personas intersexuales.
Representantes del activismo LGBTI desde el ámbito académico hasta el comunitario celebraron la articulación con incipientes grupos cristianos defensores de la diversidad sexual en la isla.
Juntos participarán en actividades previstas para la VIII Jornada Cubana contra la Homofobia que se extenderá desde el 5 al 17 de mayo en varias provincias del país e incluirá un culto ecuménico para bendecir a parejas no heterosexuales.

 

Matanzas, 4 de mayo (Especial de SEMlac).- Acusadas de enfermas, depravadas o pecaminosas, las personas no heterosexuales siguen sufriendo el rechazo de las iglesias cristianas que, en su mayoría, censuran las sexualidades no tradicionales y les excluyen de ciertas liturgias y gobiernos religiosos. 
Noemí Vázquez, unida hace décadas a otra mujer, habla de su amor por Cristo con la misma convicción con que defiende la legitimidad de su orientación sexual diferente a la norma heterosexual vigente.
Sin embargo, por ser lesbianas, ella y su pareja fueron cuestionadas por la directiva de la Iglesia Bautista de El Calvario, en la capital cubana, de donde se marcharon hace varios años.
"Mi pareja cantaba en el coro y yo la acompañaba a los ensayos nocturnos, pero comenzaron a molestarnos con comentarios y miradas incómodas, hasta que decidimos abandonar el templo", cuenta a SEMlac esta mujer de casi 60 años, actual feligresa de la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao, La Habana, donde funciona una pastoral desprejuiciada y abierta a la diversidad humana.
Su testimonio semeja al de otras lesbianas y gays creyentes del cristianismo, que participaron en la III Jornada Socio-teológica "Géneros y Sexualidades no Heteronormativas. La Iglesia frente a estos desafíos", celebrada los días 29 y 30 de abril en el Seminario Evangélico de Teología de Matanzas, a 105 kilómetros de La Habana.
El evento multidisciplinario reunió a más de 80 especialistas y activistas LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales) de Santiago de Cuba, Cienfuegos, Matanzas y La Habana, para debatir sobre ciudadanía sexual, familias homoparentales y teología feminista y queer, un reciente campo de estudios religiosos que incluye la diversidad sexual.
Durante los debates y paneles, líderes de varias denominaciones protestantes reconocieron la necesidad de superar las discriminaciones por orientación sexual e identidad de género dentro de las iglesias que, a veces, frenan la aceptación social de personas LGBTI y la obtención de políticas públicas que garanticen sus derechos sexuales.
"Me formé en una iglesia bautista de la Convención Occidental, que es una institución religiosa muy conservadora en Cuba, y cuando reconocí mi homosexualidad a los ocho o nueve años opté por reprimirme, porque me habían enseñado que eso se quitaba con el poder de Dios", recuerda el joven Abdiel González Maimó en entrevista con SEMlac.
Con 25 años, el estudioso de teología integra el equipo de coordinación del proyecto "Abriendo brechas de colores", fundado hace un año por lesbianas y gays de fe cristiana en Matanzas, para sensibilizar a la comunidad religiosa sobre el respeto a la libre orientación sexual e identidad de género.
"A los 20 años decidí no luchar más contra lo que yo era, porque entendí que Dios me ama como soy y empecé a ver la vida desde otro punto de vista, sin pensar mi condición como un pecado", reconoce el activista.
Según González, la mayoría de las iglesias protestantes cubanas no acompañan a las personas LGBT, sino que las repudian y las conminan a casarse en matrimonios heterosexuales, lo que violenta sus derechos y autoestima.
"La fe es parte intrínseca de la vida de cada creyente, por eso la opción no puede ser abandonarla, sino sensibilizar a los conservadores para que entiendan que el cristianismo tiene que ser incluyente y no puede despreciar a los demás, porque el amor de Cristo no hace excepciones", enfatizó.
Las lecturas sesgadas de la Biblia, sin ubicarla en contexto, son base para la homofobia religiosa, que se apoya en el tabú hacia la libertad sexual y las prácticas patriarcales de la iglesia, explicó la líder bautista Raquel Suárez en una de las conferencias del evento.
A esto se une el auge de grupos evangélicos fundamentalistas en la isla caribeña, que estigmatizan a las personas amantes de otras de su mismo sexo y desaprueban la autonomía de las mujeres, abundó Suárez, una de las pocas pastoras que en Cuba reconoce abiertamente su condición lesbiana.
"Algunas denominaciones aceptan el derecho de homosexuales y lesbianas a tener fe, pero se les recomienda abstenerse del disfrute pleno de su sexualidad y se les prohíbe acceder a la vocación religiosa de ser pastores", detalló a SEMlac la clériga de la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao.
Otras estructuras eclesiales conciben la homosexualidad como un pecado que se puede revertir con la devoción religiosa o mantienen preceptos que niegan la posibilidad de la fe en quienes no siguen la conducta erótica tradicional, lo cual, según Suárez, viola derechos humanos elementales.
Grupos evangélicos de Cuba han comenzado a utilizar los nuevos medios audiovisuales para promover mensajes homofóbicos y, de manera alternativa, distribuyen entre sus comunidades testimonios de personas homosexuales supuestamente redimidas por la fe cristiana, que las hizo "cambiar" y casarse.
Sobre este asunto, advirtió la teóloga Elaine Saralegui, coordinadora general del proyecto "Abriendo brechas" y organizadora de la jornada socio-teológica.
"Lesbianas y gays de fe cristiana llevamos el espacio eclesial también como otro ladrillo en la espalda, que se une al rechazo familiar y social que soportamos", declaró la integrante de la Primera Iglesia Bautista de Matanzas, donde desde 2012 funciona el grupo "Somos", de apoyo y autoayuda a personas LGBTI.
En su opinión, lesbianas, gays y trans que profesan esta fe deben reaccionar de manera más activa para exigir su espacio dentro de las iglesias, al tiempo que los estudios teológicos de la isla deberían incluir los enfoques feministas y queer, para desarticular la censura bíblica a la sexualidad. 
Saralegui asegura que las escrituras sagradas no presentan claras desaprobaciones a las sexualidades diversas y no existe mención al tema homosexual en las palabras de Jesús de Nazaret recogidas por la Biblia.
La amplia diversidad del cristianismo, que va desde la tradicional iglesia católica hasta las numerosas vertientes protestantes con distintos estatutos y formas de gobierno, favorece la ausencia de una posición común entre las comunidad religiosa que sea conveniente a la aceptación de múltiples identidades sexuales.
Si bien ciertas denominaciones han realizado avances en temas de equidad de género, especialmente iglesias bautistas y presbiterianas que ordenan a mujeres pastoras, no existe hasta el momento una declaración oficial del movimiento ecuménico cubano sobre la inclusión de personas LGBTI.
"Las iglesias más abiertas dependen de la manera en que las congregaciones, líderes laicos y pastores asuman el tema, desde su conciencia de inclusividad", opinó a SEMlac Ary Fernández, pastor de la Iglesia Presbiteriana de Matanzas.
Fundadas en su mayoría por misioneros estadounidenses en los últimos años del siglo XIX, estas teologías heredaron el puritanismo anglosajón que norma la sexualidad.
Demandas de la comunidad LGBTI, como el matrimonio o unión legal entre personas del mismo sexo, la adopción y reproducción asistida para formar familias entre parejas homosexuales, la aceptación de la transexualidad y el travestismo o la exhibición pública de gestos amorosos en este tipo de parejas siguen estando entre lo más cuestionado por la religión protestante en Cuba.
Incluso, durante la II Jornada Cubana contra la Homofobia realizada en 2008, algunas congregaciones reaccionaron desfavorablemente frente a los reclamos antihomofóbicos de la comunidad LGBTI cubana.
En Villa Clara, al centro del país, grupos fundamentalistas salieron a la calle para protestar contra la presencia pública de parejas del mismo sexo y oponerse a la obtención de derechos como la unión legal entre parejas del mismo sexo.
Especialistas de distintas disciplinas de las ciencias sociales que participaron en la Jornada Socio-teológica reconocieron que el problema no está en la fe religiosa, sino en los dogmas y prejuicios con que esta puede ser asumida.
Al respecto, la psicóloga Adriana Agramonte consideró que las religiones y la teología también pueden reducir la violencia contra quienes se salen del molde binario del género y la heterosexualidad, si estos proporcionan entornos de apoyo.
"El desafío es reforzar que la lucha a favor de los derechos sexuales y reproductivos engloba también actores y discursos religiosos, en los que es preciso rescatar el pluralismo que caracteriza el campo ecuménico", abundó la especialista en atención a personas intersexuales.
Representantes del activismo LGBTI desde el ámbito académico hasta el comunitario celebraron la articulación con incipientes grupos cristianos defensores de la diversidad sexual en la isla.
Juntos participarán en actividades previstas para la VIII Jornada Cubana contra la Homofobia que se extenderá desde el 5 al 17 de mayo en varias provincias del país e incluirá un culto ecuménico para bendecir a parejas no heterosexuales.

 

 

La Habana, mayo (SEMlac).- Palabras de afecto y compromiso selladas con un beso y el aplauso colectivo atestiguaron el afecto de más de 30 parejas del mismo sexo bendecidas por líderes protestantes de Cuba y Estados Unidos, durante un culto ecuménico realizado en el Pabellón Cuba, en La Habana, el 9 de mayo, como parte de la VIII Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia.


Matanzas, mayo (Especial de SEMlac).- Acusadas de enfermas, depravadas o pecaminosas, las personas no heterosexuales siguen sufriendo el rechazo de las iglesias cristianas que, en su mayoría, censuran las sexualidades no tradicionales y les excluyen de ciertas liturgias y gobiernos religiosos.

 

Ciudad de México, mayo (SEMlac).- Niñas y adolescentes superan en porcentaje y número en los últimos 15 años a sus pares varones en las escuelas secundarias: por cada 100 estudiantes de secundaria, 52 son mujeres y 48 hombres. Incluso, el número de varones de 15 años sin secundaria casi duplica el total de niñas en esa condición.

Esta tendencia, de acuerdo con la UNESCO, no es exclusiva de México, sino que se presenta en la mayoría de los países latinoamericanos.

La Habana, febrero (SEMlac).- Las variaciones que han tenido las relaciones de género en Cuba han impactado, sobre todo, en la vida de las mujeres, pero también han provocado cambios en las dinámicas y procesos familiares, aseguran especialistas.

Mayda Álvarez, directora del Centro de Estudios de la Mujer, de la Federación de Mujeres Cubanas, reconoció que las cubanas han cambiado más rápido que los hombres y ello ha tenido un impacto en la estructura, composición, características demográficas y funciones de las familias.

Cienfuegos, enero (SEMlac).- Las prácticas homofóbicas y discriminatorias por motivo de género y orientación sexual se inscriben entre los temas que urge investigar en Cuba, acordaron profesionales de diversas disciplinas y zonas del país durante un encuentro científico realizado del 20 al 23 de enero en Cienfuegos, ciudad a unos 250 kilómetros de La Habana.

Los crímenes de odio, las familias homoparentales, las inquietudes de las mujeres lesbianas y bisexuales, las personas transgénero y las diferentes formas de violencia hacia la expresión de las diversidades sexuales son otros de los temas propuestos para estudio por especialistas asistentes a la Primera reunión de trabajo sobre estudios de género y sexualidades no heteronormativas.

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