Diversidad sexual

Diversidad sexual (184)

SEMlac/SemMéxico. Cd. de México, 17 mayo 2016.- La Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) saluda las medidas anunciadas por el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, en el marco del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia y el Día Nacional de la Lucha contra la Homofobia, para que el matrimonio entre personas del mismo sexo sea una realidad a nivel nacional.

En un comunicado de prensa, ONU DH refiere que las medidas anunciadas están firmemente basadas en el reconocimiento del principio de universalidad de los derechos humanos, del derecho a la igualdad ante la ley y de la prohibición de discriminar por cualquier causa o condición, incluyendo aquellas basadas en la orientación sexual y la identidad y expresión de género. 
Además, dichas medidas retoman los avances judiciales que en esa materia ha dictado la Suprema Corte de Justicia de la Nación y son consistentes con el esfuerzo liderado por el Secretario General de las Naciones Unidas y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en favor de la igualdad y la no discriminación hacia las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI), reflejado en la campaña mundial Libres e Iguales. 
La ONU-DH alienta a las Cámaras del Congreso de la Unión y a los Congresos de los Estados a reconocer el derecho de las personas del mismo sexo a contraer matrimonio y de esta forma avanzar en igualar los derechos y libertades de todas las personas. 
Finalmente, la ONU-DH reitera su disposición para seguir trabajando en contra de cualquier acto de discriminación y para lograr la plena realización de todos los derechos de las personas LGBTI.

 

Por Sara Más
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La Habana, mayo (Especial de SEMlac).- El reclamo de que se admita la unión o el matrimonio entre personas del mismo sexo se sigue abriendo paso en la sociedad cubana, donde todavía este es un asunto pendiente, en espera de aprobación legal.
Visto cada vez más como un acto de justicia, ese reconocimiento significaría también una garantía para el ejercicio de otros derechos que hoy no pueden disfrutar las personas homosexuales, bisexuales, transgénero, transexuales, interesexuales y queers
"Se trata de un tema pendiente y todavía muy polémico", reconoció la profesora cubana Marta Prieto, de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, durante el Segundo Taller Regional "Derecho Constitucional en el Caribe: Género, Sexualidad y Raza. Matrimonio igualitario", realizado el martes 10 de mayo en la capital cubana.
El encuentro estuvo auspiciado por el Programa de Género y Derecho de la Unión Nacional de Juristas de Cuba (UNJC), el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), Inter-Mujeres de Puerto Rico y el Instituto de Estudios sobre Mujer, Género y Derecho de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico.
Partidaria de seguir educando a la sociedad en la comprensión y aceptación de este tema, Prieto aboga también por avanzar en la interpretación inclusiva y amplia de las leyes, así como en su necesaria actualización.
Frente al tema surgen posturas muy diversas. 
Hay quienes abogan por legalizar el matrimonio igualitario, con los mismos derechos y deberes que el actualmente consagrado en la Constitución para un hombre y una mujer. 
También personas que, ante las limitaciones del matrimonio como institución y la permanencia de evidentes resistencias, abogan por el reconocimiento legal de la unión, fórmula que se emplea en la propuesta elaborada hace años en Cuba y todavía en espera de discusión y aprobación para renovar el Código de Familia.
Lo que sí está claro, según activistas y juristas, que no es posible seguir hablando de "la familia" en singular, ante la cantidad de tipos de familias y reconfiguraciones asociativas que establecen las personas, consideren o no el matrimonio.
Para Teresa De Jesús Fernández, mujer lesbiana que mantiene una relación estable de convivencia de muchos años con su pareja, el matrimonio igualitario es importante, aunque ella no lo necesita, precisamente, para hacer valer su amor.
"No me hace falta como ser humano, porque no necesito legitimar mi relación a través de un matrimonio; no tengo que firmar papeles para que mi relación amorosa sea completa y válida", asegura a SEMlac.
Sin embargo, en materia de derechos, sí supone un problema, porque "la sociedad no garantiza determinados derechos si no existe un matrimonio legalizado y reconocido", sostiene.
Se trata de otros derechos que la pareja heterosexual, consagrada incluso en el texto constitucional, sí tiene garantizados, como el derecho de sucesión, de herencia, adopción y acceso a la reproducción asistida.
"De ese modo, al no tener posibilidad de establecer un matrimonio legal, se nos están negando derechos que disfrutan las parejas heterosexuales constituidas, solamente por el hecho de que amamos de otra manera", reitera a SEMlac la filóloga que dirige la editorial del Cenesex.
"Eso es lo fundamental: que se mantienen vacíos legales que afectan de manera muy profunda la vida de las personas LGBTI, como no poder legitimar una relación por la institución matrimonial y, como consecuencia, un tipo de familia con los mismos derechos que todas", sostiene De Jesús Fernández.
"Que yo pueda decir este es mi hijo y aquella, mi compañera, es su mamá también, somos dos mamás; eso no está garantizado ni reconocido", agrega.
Para Manuel Vázquez Seijido, asesor legal del Cenesex, es ilógico que se mantenga hoy día el matrimonio como premisa para la adopción.
"Esa subordinación del matrimonio formalizado como requisito indispensable para la adopción no solo lesiona los derechos de personas LGBTI, también de heterosexuales que deciden generar vínculos de filiación por la vía de la adopción, sin que necesariamente deseen sujetarse a la institución matrimonial como una legitima opción de vida", argumentó.
Incluida hace varios años en una propuesta para modificar el Código de Familia en Cuba, que data de 1975, la unión entre personas del mismo sexo aguarda por ser discutida y finalmente aprobada por el Parlamento cubano.
Aunque no se ha informado públicamente acerca del estado de la propuesta en curso ni su fecha posible de discusión, no faltan rumores o comentarios acerca de que, posiblemente, deberá ocurrir primero una reforma constitucional, anunciada ya por el gobierno cubano.
Ante la ausencia de legislaciones que reconozcan o protejan a las familias del mismo sexo u homo afectivas, tampoco faltan especialistas que abogan por no esperar pasivamente e ir dando algunos pasos.
"Se impone que los profesionales del sector hagan una interpretación dinámica y extensiva del Derecho", sostuvo Yamila González Ferrer, vicepresidenta de la UNJC y coordinadora de su programa de Género y Derecho.
Entre otros ejemplos, la especialista expuso la posibilidad de hacer una nueva interpretación de lo que ya está en la Constitución. 
Tal es el caso, citó, del artículo 9 de ese texto, en su inciso a, donde se afirma que "el Estado garantiza la libertad y la dignidad plena del hombre, el disfrute de sus derechos, el ejercicio del cumplimiento de sus deberes y el desarrollo integral de su personalidad".
"El respeto a la dignidad y al desarrollo integral de la personalidad está atravesado por el respeto a la diversidad, a las formas en que las personas expresan su personalidad, disfrutan su vida y son felices", comentó como argumentos posibles de esgrimir en defensa de la legitimidad de esas parejas.
No obstante, sigue siendo una gran barrera carecer del correspondiente amparo legal, constataron juristas y activistas durante el encuentro.
En opinión de Seijido, "la institución matrimonial, en su regulación actual en Cuba, tiene un limitado y discriminatorio contenido, en tanto está delimitada solo para un grupo de personas y no deja espacio a ningún tipo de interpretación extensiva".
"Se trata de un matrimonio configurado por una pareja heterosexual y en esa dinámica se fundamenta, además, la visión constitucional de familia", precisó.
En países donde incluso se ha avanzado y está legalizado el matrimonio igualitario, todavía quedan resistencias que vencer.
"El derecho al matrimonio con personas del mismo sexo es parte de la agenda, pero no es suficiente", señaló Esther Vicente, profesora de la Universidad Interamericana de Puerto Rico e integrante de Intermujeres, quien abundó en el valor de tener en cuenta lo que dicen las personas que confrontan una vida llena de discrimen y exclusión.
Vicente llamó a valorar también otros aspectos estructurales que causan desigualdad e injusticia, reconocer las diversas identidades y atender necesidades específicas que genera el pertenecer una etnia, raza, condición económica o de género, entre otras dimensiones.
La jurista cubana Rita María Pereira insiste en la necesidad de atemperar la legislación cubana al reconocimiento de nuevas situaciones. "Se trata de realidades antes desconocidas, no investigadas, antes no legitimadas y que ya hoy, mundialmente, lo son".
Jurídicamente hablando, ello daría protección a otros derechos como nuevas parejas y familias reconocidas, a la no discriminación laboral y la adopción, entre otros.
"Eso tendría un impacto que irradia sobre la persona en su ámbito familiar, laboral, profesional, escolar, el personal, en el empoderamiento del ser humano y, además, dignificaría a la persona. Sería una medida coherente con el proyecto de igualdad y justicia social por el cual venimos luchando desde hace décadas", asegura a SEMlac.
Tanto Pereira como Teresa de Jesús Fernández, coinciden en borrar todo viso discriminatorio de la letra jurídica y apuestan por un enunciado que defina el matrimonio en Cuba como el de "dos personas que se aman", sin alusión a sexo o género.
Aun cuando asegura estar convencido de que "el matrimonio gay" o la "adopción homosexual" no existen como conceptos en sí mismos, el jurista Manuel Vázquez Seijido reconoce su valor como categorías políticas acuñadas por movimientos sociales que han buscado reivindicar derechos y visibilizar espacios de vulneración de esos derechos.
Por ello se incluye entre quienes aspiran a "avanzar en los discursos por el matrimonio y la adopción para todas y todos". 
Aunque, evidentemente, en el contexto actual "necesitamos la etiqueta con el perjuicio que ello lleva, pero también con la ganancia de visibilizar una cuestión de vulneración que está latente", aseguró.
Se dijo también que no solamente debe promoverse el matrimonio igualitario, sino la eliminación de todas las formas de discriminación por orientación sexual e identidad de género en los escenarios laborales, familiares, escolares y la sociedad en general, además de garantizar protección y derechos por igual a todas las personas, deseen o no contraer matrimonio.
El reconocimiento legal de uniones o matrimonios igualitarios es también un paso necesario en Cuba para el reconocimiento de otros derechos, como el de sucesión o los de adopción y acceso a la reproducción asistida, actualmente limitado solamente a parejas heterosexuales constituidas.
Durante el encuentro, las y los asistentes se pronunciaron igualmente por reformar aspectos de la Constitución y las leyes, incluir explícitamente la no discriminación por orientación sexual e identidad de género y promover un conocimiento integral de la sexualidad como parte de la cultura jurídica de los operadores del Derecho, otras profesiones y de la sociedad en general.
Además, establecer los mecanismos legales para garantizar el acceso de todas las personas a la reproducción asistida y seguir elevando los conocimientos y la cultura jurídica de la población para que sepa leer la norma y exigir sus derechos.

Por Lirians Gordillo Piña
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La Habana, mayo (Especial de SEMlac).- Activistas por los derechos de personas homosexuales y transgénero en Cuba reconocen avances en la inclusión social de este grupo poblacional, a la vez que coinciden en la necesidad de generar acciones que materialicen sus derechos laborales.
"En los últimos años se han dado pasos que constituyen expresiones de la voluntad política del gobierno cubano y el Partido Comunista de Cuba (PCC), pero hace falta poner en práctica acciones concretas que hagan cotidianos los derechos laborales de la comunidad LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales y queers)", dijo a SEMlac el activista Isbel Díaz Torres.
Mercedes García Hernández y Francisco Rodríguez Cruz, también defensores de los derechos de la diversidad sexual en la isla, coinciden en que el Código del Trabajo ha permitido visibilizar el problema de la homofobia y la transfobia en los espacios laborales.
Esa es la primera ley en el país que prohíbe de manera específica la discriminación por orientación sexual. A raíz de su aprobación en 2014, el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) intensificó las acciones conjuntas con la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) por espacios laborales sin discriminación.
Jornadas científicas, intercambios en centros de trabajo y producción de materiales informativos han sido algunas de las iniciativas realizadas durante los últimos dos años por la institución cubana.
Sin embargo, García Hernández opina que, pese a que en la dirección nacional de la CTC existe una voluntad y una sensibilización con estos temas, todavía los dirigentes sindicales en la base no están lo suficientemente sensibilizados y preparados. 
"La gente no conoce la ley, existe muy poca cultura de denuncia entre las personas homosexuales y transgénero, se naturaliza la discriminación y las personas no creen que puedan ganar un caso de discriminación laboral", apunta la integrante de la red Humanidad por la Diversidad (HxD).
Para Díaz Torres, del colectivo independiente y anticapitalista Proyecto Arcoiris, el desafío es no dejar en letra muerta las nuevas legislaciones.
"Los activistas nos ponemos muy contentos porque reconocemos que forman parte de un proceso de avance. Pero la mayoría de las personas no se enteran, por eso tenemos que darlas a conocer para que puedan ser una herramienta efectiva en la defensa de nuestros derechos", apunta.
Los derechos de las personas transgénero no fueron incluidos en la ley laboral cubana, a pesar de que la diputada y directora del Cenesex Mariela Castro Espín, junto a otros diputados, exigiera su inclusión.

Derechos laborales…en todos los escenarios
El auge de la actividad económica privada, a partir de las reformas económicas emprendidas por el gobierno cubano, pudiera significar una oportunidad de empleo para personas LGBTIQ en la isla del Caribe.
Activistas alertan, sin embargo, sobre la reproducción de la discriminación en los espacios laborales no estatales, aunque no constan estadísticas ni registros de denuncias al respecto. 
"El sector no estatal está generando empleo para un buen número de personas, incluyendo el colectivo LGBTIQ; incluso algunos tienen sus propios negocios. Pero, como reflejo de la sociedad, los espacios privados reproducen prejuicios relacionados con la diversidad sexual, el color de la piel y de otros tipos", reflexiona Rodríguez Cruz.
El autor del conocido blog Paquito el de Cuba, forma parte de los colectivos HxD y Proyecto Arcoiris. Este último denunció en 2015 la discriminación en un bar habanero privado supuestamente amigable con la población LGTBIQ.
Rodríguez Cruz reconoce no tener respuesta ante esta interrogante: ¿cómo evitar la discriminación por orientación sexual e identidad de género en el sector privado? 
La indefensión frente a la economía privada radica, según Díaz Torres, en que la ley laboral recién aprobada no puntualiza lo suficientemente en ese sector.
A partir de experiencias de amistades y conocidos, García Hernández ha conocido la fragilidad de las garantías laborales en algunos negocios "por cuenta propia". 
"Siento que el ámbito privado se siente al margen de Código del Trabajo", opina. 

Políticas públicas y diversidad sexual a debate

Desde su surgimiento, el comité organizador de las Jornadas Cubanas contra la Homofobia y la Transfobia ha promovido la participación de activistas e instituciones estatales con políticas de avanzada respecto a la diversidad sexual.
Una de las experiencias presentes en la IX edición de la Jornada han sido las políticas afirmativas implementadas en Argentina y Uruguay. 
Karina Nazabal, diputada de la Provincia Buenos Aires, presentó la Ley de cupo laboral Trans Diana Sacayán, que establece políticas específicas para el acceso al empleo digno del colectivo trans.
Nazabal opina que es responsabilidad del Estado compensar a las personas trans por la discriminación histórica a la que han sido sometidas a través de instituciones estatales como la escuela, los medios de comunicación masiva y los empleos públicos.
En el panel "Abordaje sobre Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género en los espacios laborales", celebrado en la sede nacional de la CTC el pasado 12 de mayo, también se expusieron experiencias de políticas de discriminación positiva.
Patricia Gainza, directora de la División de Derechos Humanos de la Dirección Nacional de Promoción Sociocultural del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) de Uruguay, presentó acciones afirmativas para la inclusión social de colectivos trans.
Entre ellas se encuentran la inclusión de la categoría trans en los formularios públicos, cuotas para jóvenes trans en programas de estudio, censo de personas trans en 2016, llamados específicos a personas trans para ocupar puestos estatales, cupo del dos por ciento para el programa social Uruguay Trabaja, etc.
Activistas entrevistados para este reportaje tienen posiciones distintas frente a la aplicación de políticas afirmativas en Cuba. No obstante, reconocen la pertinencia de estas experiencias y la posibilidad de que en el futuro puedan implementarse políticas a favor de las personas LGBTIQ en el país.
"La dinámica nacional es tan compleja y tiene tantas urgencias que me parece más lógico incidir para que transversalmente esté el tema en todas las políticas que se vayan aprobando, aunque tengamos la insatisfacción de que podemos demorarnos mucho más tiempo", opina Rodríguez Cruz.
Por su parte, Díaz Torres reconoce que el debate sobre las políticas de discriminación positiva es un tema pendiente en el contexto cubano e identifica en el quehacer del Cenesex ejemplos de políticas afirmativas.
"De algún modo ha estado sucediendo. El Cenesex y otras instituciones han tenido una postura intencionada de dar empleo y ubicar en algunos espacios a personas trans y homosexuales. Hay una intención política, pero no me arriesgaría a llamarla política pública porque no forma parte del sistema estatal como tal", opina el también poeta y ecologista cubano. 

Por Lirians Gordillo Piña
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La Habana, mayo (Especial de SEMlac).-El activismo por los derechos de personas homosexuales y transgénero llega a los espacios religiosos en Cuba. La Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM) en el país caribeño surge bajo los presupuestos de la inclusión y el respeto a la diversidad sexual. Esta nueva comunidad de fe acoge a practicantes de distintas religiones y denominaciones del cristianismo.
En 2015 llegó la buena nueva de que el Grupo Somos y el Proyecto Abriendo Brechas de Colores, iniciativas que defienden desde el espacio religioso los derechos de personas homosexuales y transgénero en la isla, encontrarían un espacio de representación formal en una nueva iglesia. 
La líder de esta congregación, Elaine Saralegui, ha dado a conocer los pasos para la institucionalización de ICM en Cuba y conversó con SEMlac sobre su quehacer.

¿Qué antecedentes consideras fundamentales para la existencia de ICM en Cuba?

Nosotros pertenecíamos a la Primera Iglesia Bautista de Matanzas. En esa iglesia, a petición de los pastores y con el apoyo de nuestra iglesia hermana de Estados Unidos, que tiene experiencia como iglesia inclusiva y abierta, hicimos un grupo de apoyo a personas de la comunidad LGBTIQ. 
Al principio yo confieso que no estaba muy convencida. Empezamos cinco personas de esa comunidad, luego otras personas de distintas comunidades comenzaron a entrar y también empezaron a llegar personas de la comunidad LGTIB de Matanzas, creyentes y no creyentes. 
Así surgió el Grupo Somos. Entonces nos iniciamos en trabajar las escrituras e invitábamos a especialistas para analizar cómo se trataban estos temas; también involucramos a algunos pastores de la comunidad y seminaristas. Luego comenzamos a hacer un trabajo más social y comunitario hacia cuestiones como el VIH, el activismo social. Surge entonces el proyecto Abriendo Brechas de Colores, con una perspectiva mucho más social. Talleres, debates, espacios habituales para la proyección de filmes, la realización de las Jornadas Socioteológicas en el Seminario de Matanzas, la participación en las Jornadas contra la Homofobia fueron algunas de las actividades y espacios que defendemos desde Abriendo Brechas. 
El proyecto se iba a ver afectado desde las iglesias en las que estábamos, pues no todas tenían un ministerio totalmente positivo a la comunidad LGBTIQ. La Iglesia de la Comunidad Metropolitana nos asesora en estos temas desde hace algún tiempo, pues en el país no se aborda mucho la diversidad sexual desde la teología. Entonces decidimos formar la ICM en Cuba. Varios fueron los motivos, pero el principal fue no afectar la comunidad segura de las personas que conforman nuestra iglesia.

¿Cuáles crees son las principales fortalezas y retos de ICM en Cuba?
Las fortalezas están en que podemos formar parte de una institución en la que nos sentimos representados y que no solo trabaja los temas relacionados con la sexualidad y la diversidad sexual, sino que los apoya, es su sentir y razón de ser. Estos son los puntos positivos. 
La ICM es un lugar en Cuba donde las personas han podido sacar de sus gavetas, redescubrir y articular sus propias espiritualidades. No ha sido fácil convivir con estas diversidades, pero no se trata de una lucha de dioses o espiritualidades; se trata construir un espacio sanador, constructivo, litúrgico. Este ha sido un trabajo pastoral muy intenso.
Queremos ser una comunidad fraternal y sanadora; en ese sentido hay que enfrentar el rechazo acumulado en las historias de vida. A nuestra iglesia llegan personas sobrevivientes del rechazo social, con derechos negados y con altos costos en su salud mental y física. 
Los retos son muchos; el primero es que las iglesias no nos vean como una pseudo iglesia. Es importante aclarar que, a diferencia de otras la Iglesia Comunidad Metropolitana, no se forma por una cuestión doctrinal, por cómo entendemos la fe o por una cuestión teológica. 
Nosotros nos conformamos como iglesias porque somos un grupo de personas que estamos entendiendo de manera diferente la sexualidad, la identidad de género y la espiritualidad. Por eso recibimos a personas de muchos lugares: bautistas, presbiterianas; incluso muchas de ellas todavía militan en esas iglesias y en la nuestra. Pero es muy importante la transparencia con la denominación religiosa de la que se proviene. Nos reunimos los viernes en la noche y las personas siguen en su iglesia y en la nuestra, porque también allí puede compartir lo que estamos haciendo.
Entre los desafíos también se encuentra levantar un discurso teológico al igual que lo hicieron en algún momento las feministas más osadas, que irrumpa al desencadenar el cuerpo y la sexualidad que había estado atrapada en una concepción tradicional, marginal, antinatural, dualista y no espiritual. Hoy día las teologías más liberales utilizan herramientas de las ciencias sociales, se estudia la Biblia desde la perspectiva de género y teorías postcoloniales, pero cuando llegamos al tema de la sexualidad creo que todavía quedamos atrapados en una posición medieval. 
Otro de los desafíos que tenemos es invitar a la iglesia a que comience a hablar de sexualidad, pero también de espiritualidad, de sexo e identidades. Jesús sigue encarnando el ascetismo y el antiplacer en la iglesia tradicional, la masculinidad asexuada de Jesús sigue siendo la norma. Y no cabe duda de que los grupos que forman parte de la diversidad sexual y de las "comunidades desordenadas", al decir de la teóloga feminista Marcella María Althaus-Reid, forman parte de los cuerpos castrados de estos tiempos, mutilados por los preceptos sociales. 

¿Cómo tú crees que estas experiencias están aportando a la lucha contra la homofobia?
Nuestra iglesia se entiende como una comunidad religiosa, con un trabajo hacia adentro y hacia afuera. Queremos una comunidad que sea luz para otras en estos temas.
Dicen que el aletear de mariposas puede provocar un tsunami. Por eso es que tratamos de trabajar con las personas, desde las experiencias. Primero porque son las personas quienes van a llegar a estos otros lugares no tan inclusivos y cuando se habla desde el corazón las personas son mucho más propensas a comprender y escuchar. 
Desde un principio nosotros tuvimos muy clara la importancia de la incidencia social; a pesar de que algunas iglesias no entienden el vínculo entre iglesia y sociedad. Esa sí es una brecha que nosotros nos proponemos cerrar. Porque a veces en las ciencias sociales se nos ve a teólogos y teólogas como tontos que creemos en Dios y también la iglesia está muy atrasada en estos temas, cuando debería ser luz en vez de sombra. Por eso desde el principio nos vinculamos a instituciones como el Centro de Prevención de las ITS (infecciones de transmisión sexual) y el VIH en Matanzas, también con el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y con la SOCUMES (Sociedad Cubana para el Estudio Multidisciplinario de la Sexualidad), etc. 
La experiencia de Abriendo brechas de colores es una fortaleza de la pastoral de ICM. Desde que somos ICM en Cuba, Abriendo brechas de colores continúa con la organización de las Jornadas Socioteológicas en el Seminario de Matanzas. 
Este año incluimos, como parte del programa de la IX Jornada contra la Homofobia, que tendrá su sede en Matanzas el 16 y 17 de mayo, el festival de Teatro Rosa, un evento que reunirá del 26 al 27 de mayo a varias compañías de teatro con la presentación de obras que abordan la diversidad sexual. 
También estamos organizamos para septiembre un taller de redes para reunir a activistas de diversos grupos, instituciones y organizaciones, con el objetivo de poner en común temas y estrategias.
 

Por Karina Escalona
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Quito, mayo (SEMlac).- "Mariana sí es lesbiana" es el nombre de la primera radionovela de tema lésbico que se transmite en Ecuador, un programa que incluye 24 relatos y se centra en una adolescente que descubre su sexualidad en la década de los noventa, según destaca el diario El Telégrafo, en su versión digital.
El programa, desarrollado por la fundación Causana, se ubica en el contexto de los años previos a la despenalización de la homosexualidad en el país y recoge las experiencias de mujeres que respondieron a una convocatoria para contar sus vivencias.
Durante más de un año, quienes lideraron esta convocatoria se dedicaron a crear este proyecto, que comenzó a difundirse en formato digital desde el 8 de marzo, por varios espacios a nivel nacional.
María Auxiliadora Balladares, escritora y catedrática de Guayaquil, fue la encargada de elaborar los guiones a partir de las cartas recibidas como parte de la iniciativa de Causana.
"Rescatar la memoria histórica de un movimiento resulta fundamental para continuar la lucha y cargarla de sentidos", destacó la autora en el informativo digital Expreso.ec, en alusión a la posibilidad de incluir en la radionovela experiencias personales que enriquecen la historia contada en "Mariana sí es lesbiana".
Una primera parte incluye 11 capítulos de 15 minutos cada uno, transmitidos en su totalidad por los canales deRadio PúblicaPichincha UniversalChasqui Radio de la Ciespal y en YouTube.
Una segunda parte de la radionovela, hasta completar 24 entregas, pretende extenderse también a las emisoras privadas, para ampliar su alcance.
Además de los diversos personajes creados como parte de esta iniciativa, destaca la participación de la exministra de salud Carina Vance, quien prestó su voz como narradora.
Este proyecto busca focalizar la atención en un tema que aún es tabú en la sociedad ecuatoriana, marcadamente conservadora y machista, para mostrar un período importante de la historia nacional en la que ser homosexual significaba no solo una discriminación, sino un delito.
Acercar la temática lésbica a públicos masivos, más allá de visibilizar, permite educar en una cultura de respeto y tolerancia en una sociedad como la ecuatoriana, donde el machismo es aún asunto pendiente de transformación.

Por Lirians Gordillo Piña
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Matanzas, mayo (SEMlac).- Comunidades religiosas y personas cristianas en Cuba hablan de sexualidad y rompen con prejuicios que limitan vivir a plenitud a personas homosexuales y transgénero. 
"Pensar en la sexualidad como una actividad espiritual podría parecer extraño, incompatible e incómodo. Todavía nuestros modelos teológicos interpretativos de la realidad no miran estas dos fuerzas como lo que realmente son: coexistentes y absolutamente complementarias", opina el reverendo Luis Carlos Marrero.
Marrero participó en la IV Jornada Socioteológica Género, Sexualidades no Heteronormativas. Sexualidades/Espiritualidades y Familias. Impacto para la Pastoral. 
El evento fue convocado por la iglesia Somos ICM (Iglesia de la Comunidad Metropolitana) en Cuba y el proyecto ecuménico a favor de la diversidad sexual Abriendo Brechas de Colores (ABC). El Seminario Evangélico de Teología (SET) fue la sede del encuentro en la provincia Matanzas, del 28 al 30 de abril.
Paneles de ciencias sociales y teología conformaron el programa, cuyo tema central fue la aceptación de la diversidad sexual al interior de las familias y congregaciones religiosas.
Durante el panel ecuménico del 29 de mayo, líderes de comunidades religiosas de Cuba, España y Estados Unidos reflexionaron sobre la necesidad de superar la concepción tradicional que separa a la iglesia de la sociedad.
La pastora española Carmen Llanos Acero llamó a construir una iglesia abierta, transgresora, que no pierda de vista la individualidad LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales), su identidad y reivindicaciones. Y afirmó: "hay que hablar de sexo en las iglesias".
Estudios, investigaciones y resignificaciones de lecturas sagradas desde la teología buscan conformar un marco desde el cual romper con la discriminación heteronormativa en las iglesias.
"La dignidad requiere de muchas desobediencias, sean estas políticas, sociales, epistemológicas, religiosas, hasta espirituales. La osadía del amor trasciende las fronteras de una cama, una moral, un credo, un Dios", afirmó Marrero, quien es además profesor de la Instituto Superior Ecuménico de Ciencias de la Religión (ICECRI) en La Habana.
La pastora cubana Elaine Saralegui expuso algunos de los costos de la homofobia para la dignidad humana. Según la líder religiosa, los daños en la salud emocional, el abuso de las drogas, la depresión profunda y varias vulnerabilidades frente al VIH-sida son algunas de las principales problemáticas que enfrentan quienes no cumplen con las normas heteronormativas.
Para Saralegui, estos impactos en la salud y en la integración social y espiritual de las personas claman por comunidades de fe que sean sanadoras e inclusivas.
"Quisiéramos que fueran cambios estructurales, pero los pequeños sucesos en el corazón de la personas pueden producir grandes transformaciones. Aquí están las personas convertidas; el reto está en llegar a aquellas iglesias que aún no son inclusivas", dijo la líder evangélica a SEMlac.
La IV Jornada Socioteológica se suma a las actividades por la IX Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia. El encuentro reunió a activistas por los derechos de la comunidad LGBTIQ en Cuba, integrantes de varias iglesias, especialistas de la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (Socumes), del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y el Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR).

La Habana, abril (Especial de SEMlac).- Historias de vidas, opiniones de especialistas y experiencias familiares revelan avances y dificultades en la aceptación de homosexualidad y la identidad transgénero en familias cubanas.
"¿Cómo responderle cuando me pregunte si los varones pueden enamorarse de otros varones? ¿Cómo ser clara con algo tan complejo como la identidad de género y el travestismo?", se pregunta Marianela Santos.
Para esta madre cubana, el silencio no puede ser una opción y siempre intentará "ser clara, no generarle preocupaciones y reafirmar su identidad masculina sin crearle prejuicios hacia las personas homosexuales y transgénero".
La psicóloga infantil Ana María Cano, especialista del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), enfatiza la importancia del contexto y la influencia de los imaginarios de las personas adultas en la formación de infantes.
"Si somos personas llenas de tabúes hacia la sexualidad y no estamos de acuerdo con la diversidad sexual, los más pequeños también van a pensar que la homosexualidad y la identidad trans no son aceptadas", dijo Cano a SEMlac.
Hablar de la sexualidad infantil genera temores, resistencias y dudas en muchas familias. "Los adultos estamos acostumbrados a ver la sexualidad de nuestros hijos como nuestras propias sexualidades y eso entorpece la educación en este tema", apunta la especialista.
En opinión de la psicóloga, asuntos como el autoplacer, el reconocimiento del cuerpo y los juegos sexuales no son vistos como realidades infantiles a respetar.
Marianela Santos opina que no se nace con los prejuicios, aunque es muy difícil escapar de los estereotipos machistas en la educación de la descendencia.
"Mi esposo y yo tratamos de desmoronar esos estigmas, pero no es fácil", reconoce la profesional de la comunicación.
La situación se complica cuando se incorpora a este escenario la orientación sexual y la identidad de género. Muchas veces son los más pequeños quienes propician con sus interrogantes una conversación sobre estos temas.
Francisco Rodríguez Cruz catalogó como la "conquista de toda la libertad" la conversación que sostuviera con su hijo sobre sobre su orientación homosexual.
"Fue un extenso intercambio de más de una hora, durante el cual estoy convencido de que no logramos, ni así lo pretendimos su madre y yo, agotar todas las infinitas incógnitas que, día a día, a partir de esta fecha, posiblemente surjan en Javier, de quien solo espero que haya podido percibir nuestro amor, confianza y franqueza", escribió Rodriguez Cruz en su blog Paquito el de Cuba.
El activista por los derechos de las personas LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales y queers) en Cuba, dijo a SEMlac que llegar a ese momento requirió conversaciones y acuerdos entre la madre del niño, él y otros miembros de la familia, incluyendo a su pareja.
Encontrar el momento oportuno, dar argumentos sólidos, ofrecer información clara, hablar con sinceridad y asertividad, estar a tono con la edad y necesidades del infante son algunas de las herramientas que dijeron tener en cuenta los progenitores entrevistados para este reportaje.
La psicóloga infantil Ana María Cano también considera que no existe un momento exacto para dialogar sobre la orientación sexual e identidad de género.
"El tiempo preciso es cuando se siente la necesidad y la responsabilidad de abordar el tema; cuando se está preparado para hablar al respecto y están dadas las condiciones", afirma la especialista.

Educar en la diversidad… entre limitaciones propias y del contexto

Marianela Santos y Francisco Rodríguez Cruz se preocupan porque sus hijos adquieran un amplio sentido del respeto y puedan convivir en armonía con la diversidad humana.
"Yo intento educarlo en el respeto a la diversidad de manera general. Que comprenda que no todas las personas somos iguales y eso no nos hace mejores o peores seres humanos", comenta Santos.
Para Rodríguez Cruz, aunque no existen recetas, es necesario respetar los tiempos de las y los adolescentes y no subestimarlos. Sin embargo, opina que son pocos los referentes públicos que contribuyan a la preparación de la familia y los padres sobre estos temas.
"Estas realidades aún se tratan de manera muy tímida en nuestros medios de comunicación. Mucho menos se aborda la realidad de familias homoparentales o aquellas donde un integrante es homosexual o trans", dijo el periodista a SEMlac.
La escuela y el barrio son otros de los agentes socializadores que impactan, casi siempre de forma negativa, en la aceptación de la diversidad sexual.
"Cuando una niña o niño nace en un ambiente donde la diversidad se acepta y se respeta, lo aprende sin necesidad de explicarle. Pero muchas veces eso entra en contradicciones con lo que socialmente se acepta. Entonces, hay que prepararlos para defender a su familia y los principios que le ha enseñado", reflexiona Cano.
Las familias que viven en carne propia la diversidad sexual o aquellas que apuestan por la aceptación de todas las expresiones de la sexualidad y el género, enfrentan resistencias y hasta rechazo.
No obstante, la voluntad de acompañar a hijas e hijos suele guiar a quienes apuestan por convivir en la diversidad sexual desde el respeto y la inclusión.
El libro "Conflictos humanos. Una aproximación desde la ciencia y la vida a la orientación sexual", de las especialistas cubanas Rita Pereira y Natividad Guerrero, da a conocer historias de vida y experiencias marcadas por la homofobia.
El volumen, publicado por la Editorial de la Mujer en 2015, incluye el testimonio de Gisela, una madre de dos muchachos, uno de ellos homosexual.
"Esta situación es dura y difícil de asimilar, siento que algunos amigos me rechazan a mí, por lo que es mi hijo, pero no pienso abandonarlo, a los dos los parí, los crié y estaré acompañándolos siempre", confirma Gisela en su testimonio. 

 

Por Lirians Gordillo Piña
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La Habana, abril (SEMlac).- Activistas transgénero coinciden en que el amor propio y las relaciones humanas asertivas son fundamentales para el goce pleno de los derechos humanos y la lucha contra la discriminación en Cuba.
"El activismo no se trata solo de la exigencia de nuestros derechos, sino de establecer redes de amor y de cuidado entre nosotras", opina la socióloga colombiana Andrea García.
García compartió junto Juana Cooke, especialista de la oficina regional del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la coordinación del taller Amor y derechos, celebrado el pasado ocho de abril en La Habana.
En la reunión participaron integrantes de la Red Trans Cuba, grupo que coordina el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).
Durante el debate, fueron abordados temas relacionados con el amor romántico, la diversidad en la manera de expresar los afectos, la importancia de la aceptación y la presencia de los cuidados en el activismo político.
A criterio de García, rescatar los sentimientos en el actuar colectivo de organizaciones LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales) es también una manera de luchar contra el patriarcado heteronormativo. Para la académica, trans "no se puede desligar el amor y la emoción de lo que hacemos".
Desde la perspectiva feminista de que "lo personal es político", activistas y expertas también relacionaron sentimientos y vivencias con el goce cotidiano de los derechos humanos.
"Es importante asumir los derechos humanos como un poder transformador. Lejos de parecernos una quimera, los derechos tienen que estar en el día a día", dijo a SEMlac la jurista mexicana Juana Cooke.
Durante el debate, varios participantes hicieron mención a derechos humanos como el derecho a la vivienda, a la salud, a la educación, a vivir libre de violencia, a la identidad de género, entre otros.
Malú Cano, coordinadora nacional de Trans Cuba, afirmó que las personas trans tienen acceso a la salud en Cuba por ser este un derecho universal y gratuito en el país. 
"A nadie se le niega la atención médica en un hospital. Aunque eso no quiere decir que no existan expresiones de discriminación y prejuicios", apuntó Cano.
Según la activista, son necesarios servicios de salud especializados y gratuitos que permitan a las personas trans realizar los cambios de identidad e imagen de manera segura. Estos procedimientos están incluidos solo en los casos de readecuación genital.
Otra de las brechas de desigualdad es el acceso a la educación. En Cuba la educación es obligatoria hasta el nivel secundario, pero la mayoría de las adolescentes trans abandonan los estudios por el acoso escolar y la discriminación.
"Yo creo que hoy es mucho más fácil estudiar porque existen instituciones y grupos con los que una puede contar", dijo Cano durante el debate.
Entre los derechos humanos pendientes está el disfrute de una familia legalmente reconocida. Colectivos LGBTI cubanos demandan la aprobación del anteproyecto de Código de Familia que incluye la unión legal de personas del mismo sexo. La ley espera por la sanción de la Asamblea Nacional del Poder Popular, órgano legislativo en Cuba. 

La Habana, noviembre (SEMlac).- La formación, el intercambio y el trabajo en red han integrado las estrategias desarrolladas por el Centro Memorial Martin Luther King Jr. (CMMLK) para unir proyectos, instituciones y personas comprometidos con la transformación humanista de la sociedad cubana, también desde una perspectiva de género.
Del 4 al 7 de noviembre se celebró en La Habana la Cátedra Mujer, Género y Diversidad Clara Rodésin memorian, que organiza el Programa Formación-Reflexión Socioteológica y Pastoral del reconocido centro ecuménico de vocación cristiana
La cátedra trabaja la perspectiva de género desde la educación popular y la formación socioteológica. Sus talleres apoyan la labor del centro en la formación de líderes comunitarios poniendo a debate problemáticas actuales y, en esta ocasión, fue escogido el tema género y prosperidad en el contexto cubano actual.
Desde la teoría y la práctica cotidiana, talleristas intercambiaron sobre violencia de género, homofobia, inserción de la perspectiva de género en el modelo de desarrollo cubano y la presencia de las mujeres en los cambios económicos que ocurren en el país.
"La prosperidad implica modos de producción económica y queremos ver el respaldo estatal y el respeto a los derechos de las mujeres que están embarazadas, que tienen ancianos en sus casas y, en el sector privado, deben trabajar más de ocho horas", dijo a SEMlac Kirenia Criado, coordinadora del Programa de Formación-Reflexión Socioteológica y Pastoral.
Según especialistas y talleristas, eliminar las discriminaciones, garantizar el respeto a los derechos de las mujeres y superar las relaciones desiguales de poder tendrán impacto en lo económico.
Para la economista Dayma Echevarría, las cifras hablan de espacios conquistados y también de ausencias y vulnerabilidades a las que están expuestas las cubanas.
La investigadora del Centro de Estudios de la Economía Cubana opina que la educación, el fortalecimiento de capacidades, el acceso a las redes de información y a los recursos son fundamentales para establecer puntos de partida favorables para ellas.
"Si no identificamos las desigualdades y las inequidades, no podemos transformarlas. También debemos pensar, desde el compromiso, en nuestro marco de acción. El país está cambiando y nosotras con él", dijo la investigadora durante una de las sesiones.
Organizaciones sociales e iglesias de la isla apuestan por insertar estos temas en sus comunidades. Participación y liderazgo de las mujeres en la iglesia y la sociedad cubanas, ruptura de prejuicios machistas, respeto a la diversidad sexual, racial, religiosa e ideológica son temas presentes en el trabajo de varios grupos. 
En el taller de la Cátedra Mujer, Género y Diversidad participaron representantes de organizaciones cristianas y con vocación ecuménica de 10 provincias del país. 
"¿Cómo vamos a decir que una comunidad es próspera si no se reconocen los derechos de las personas, si no hablamos de igualdad y equidad de género?", se pregunta Maite Álvarez Roca, del Centro Labastida.
El Centro Labastida es una institución cristiana de capacitación y servicio en la oriental provincia de Santiago de Cuba. Para la institución, trabajar por la equidad de género y el desarrollo local trae implícito promover la participación y la autonomía económica de las mujeres.
"Trabajamos mucho la participación de las mujeres, no vista desde cuántas están presentes, sino desde su liderazgo, para que se escuchen sus voces y criterios, que su trabajo sea reconocido", dijo Álvarez Roca a SEMlac.
El interés por la prosperidad crece en el ámbito religioso cubano, no solo por los cambios económicos ocurridos en el país durante los últimos años, sino también por el arribo a la isla del Caribe de la Teología de la Prosperidad.
Esta responde a un movimiento religioso que, desde hace varios años, gana críticos y adeptos en América Latina, Estados Unidos y África, principalmente.
La preocupación por este movimiento y los retrocesos que implica en varios aspectos, incluidos la igualdad de género, aparecen en el más reciente número de Caminos, revista cubana de pensamiento socioteólogico que edita el CMMLK.
"Ya hemos reconocido algunas consecuencias de este conservadurismo, observables en hechos como la separación de mujeres del pastorado que antes ejercían, la postura antiecuménica, sectaria e incluso agresiva, el retroceso en el tratamiento de temas que social y mundialmente se debaten, como salud sexual y derechos sexuales y reproductivos", afirma la pastora Raquel Suárez en uno de los artículos de la publicación.
Pese a ciertos avances en algunas comunidades de fe, el apoyo a la diversidad sexual, las iniciativas para fomentar la participación de las mujeres y la asunción de la teología feminista siguen generando críticas y resistencias.
"La iglesia es parte de la sociedad cubana. Si la iglesia asume los debates a favor del respeto a la diversidad y por la igualdad de género podremos estar dentro de la casa común con nuestras individualidades de tipo racial, sexual, ideológicas", opina Adiel González, integrante del grupo Uniendo brechas de colores, colectivo que surgió en 2015 en la central provincia de Matanzas y defiende los derechos de la comunidad LGBTI en el ámbito religioso.

Quito, 14 de marzo (SEMlac).-La discriminación por orientación sexual e identidad de género ha vuelto a quedar en evidencia pública en Ecuador con el libro Cuerpos deseantes y el armario político hetero-homosexual, volumen que recoge una reciente investigación presentada por Margarita Camacho Zambrano, quien analiza los discursos mediáticos en torno a la homosexualidad masculina.
El texto evidencia la marcada discriminación a partir de dos casos de amplia repercusión nacional en el último medio siglo, que muestran "los límites de los derechos y del ejercicio político democrático en Ecuador", de acuerdo con su autora.
Este estudio "corrobora cómo los enunciados sobre la homosexualidad masculina que la categorizan como 'anti natura', patológica y perversa construyen realidades que emanan violencia, inequidad, desigualdad política y desprotección social y civil contra los varones que mantienen prácticas homoeróticas" y, en particular, "cómo los discursos sociales han marcado un tratamiento injusto y diferenciado a quienes son señalados como homosexuales en la esfera pública".
Para su análisis, Camacho Zambrano se basa en dos acontecimientos reflejados en la prensa nacional. Por un lado, el caso penal Granizo y otros (1963-1968) y la declaraciones de Fabricio Correa (2009) acerca de la existencia de un "círculo rosa y oscuro", en claras alusiones prejuiciosas y discriminatorias.
Se indagó en el enfrentamiento que han hecho los varones homosexuales a los abusos aberrantes por causa de su orientación sexual y de género disidentes. Algunos han desarrollado, desde el ocultamiento, estrategias de supervivencia para tratar de sortear las desigualdades políticas y laborales, debido a la naturalización de los sistemas discriminatorios, explica la autora en su libro.
Señala, además, que "esta investigación muestra cómo los discursos sociales han marcado un tratamiento injusto y diferenciado a quienes son señalados como homosexuales en la esfera pública. Estos procedimientos discriminatorios tienen graves consecuencias en la vida política de los varones afectados, limitando su participación y conduciéndolos al silencio y el ocultamiento de su sexualidad, para evitar el desprestigio político".
Camacho Zambrano remarcó a SEMlac que, aunque nunca hubo condena, en Ecuador la homosexualidad masculina estuvo penalizada hasta noviembre de 1997, medida que establecía entre cuatro y ocho años de reclusión.
En ambos casos de estudio, se pudo apreciar que los prejuicios, la estereotipia y el estigma circulan y se reproducen debido a los comportamientos y discursos aprendidos acríticamente, los cuales se refuerzan y consolidan con información homofóbica y transfóbica que circula en la mayoría de los medios de comunicación masiva en el país.
En sus reflexiones finales, la autora comentó que "hay que comprender el nivel de responsabilidad que tienen los medios de comunicación al dar cabida a la perniciosa acusación de homosexualidad de un político o funcionario público, como mecanismo de desprestigio, pues alienta una práctica social perversa y discriminatoria al reforzar los prejuicios homofóbicos de la esfera social en el ámbito político, impidiendo la erradicación de estos procedimientos en la contienda política ecuatoriana".
En ese sentido, recalcó la importancia de realizar una convocatoria ciudadana para la construcción de una nueva ley de comunicación que garantice la igualdad y derechos del colectivo TLBGQI, como vía para "frenar los abusos de la prensa dominante y homofóbica."
Margarita Camacho Zambrano es investigadora de las políticas del cuerpo, las sexualidades y los géneros, y entre sus últimas publicaciones destacan textos como Cuerpos encerrados, cuerpos emancipados. Travestis en el expenal García Moreno; y Sexualidades y acceso al trabajo. Exclusión social e inserción laboral en Quito.



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