Guatemala: Velas, marchas y #todossomoslas40


Por Alba Trejo
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Guatemala, marzo (SEMlac).- En la noche 40 velas se encienden en la plaza central y se escuchan rezos y cantos de lamento. En el día, la historia es otra. La furia y la indignación se refleja en los grupos de mujeres y hombres que han hecho propia la frase "Todossomoslas40", exigiendo justicia y castigo a los responsables frente casa presidencial, el Congreso y la Torre de Tribunales. 
Piden con grito fuerte al gobierno del presidente Jimmy Morales que se capture a quienes formaban parte la cadena de responsabilidad en el cuidado y abrigo de las niñas y niños que fueron remitidos por orden de juez al hogar estatal Virgen de la Asunción, con el fin librarlos del martirio de una madre golpeadora o un padre abusador, y que al final terminó en una tragedia.
Frente al altar construido con flores, velas, muñecos de peluche, muñecas, ropa de niña y cruces, frente al Palacio Nacional, se efectúan actividades con música de protesta. Incluso hubo una propuesta de bautizar la plaza como de las "niñas mártires".
En tanto, los y las activistas en la calle claman por justicia, el Ministerio Público (MP) declaró bajo reserva el caso mientras dure la investigación, debido a los diferentes rumores que se escuchan.
Pero todos son responsables, indicó a SEMlac Trinidad Gutiérrez, activista de derechos humanos que ha dado acompañamiento a las madres de las víctimas. Incluye al MP porque omitió las denuncias que un año atrás venían haciendo las menores.
Delataban tratos inhumanos tales como comida con gusanos, sanitarios sin puertas que violaban su privacidad, camas con colchones con hoyos, hasta gritos, golpes, abusos sexuales y castigos criminales, destacó Gutiérrez.
Tres capturas han sucedido desde aquel trágico 8 de marzo: la del director y subdirectora de la Secretaría de Bienestar Social (SBS), Carlos Rodas y Anahí Keller, respectivamente, así como la del director del Hogar Virgen de la Asunción, Santos Torres Ramírez, pero Leonel Dubón, de casa Refugio, indicó a esta agencia que no es suficiente, que se debe procesar a todos los que estaban ese día en el hogar.
Y con sobrada razón, porque policías, monitores y educadores estuvieron presentes y no auxiliaron a las niñas que gritaban, imploraban y suplicaban, mientras eran consumidas por las llamas que aquella puerta fuera abierta para liberarse de ese infierno.
Norma Cruz, de la Fundación Sobrevivientes, comentó a SEMlac que "se dicen muchas cosas, como que las niñas fueron rociadas con inflamable para que prendieran fuego, también que las quemaron para callarlas porque estaban hablando de violaciones, prostitución, castigos severos, golpes y droga" ¿verdad o mentira? Eso es algo que el MP deberá aclarar, puntualizó.
Una de las denuncias en el MP contiene la declaración de dos niñas de 14 y15 años de edad hace 10 meses atrás, que cuentan con detalle cómo después de una hora de sentadillas, la educadora quería obligarlas a que una se comiera las heces de las otras, como no lo hicieron les ordenó meterse el dedo en el ano y chupárselo.
Todos esos castigos, llevaron al límite a los y las niñas del Hogar Virgen de la Asunción que, una noche antes, habían realizado un motín para exponer los malos tratos a los que eran sometidos y darse a la fuga, ya que los jueces no les permitían su salida a pesar de las denuncias.
Todavía puede verse el rostro en las cámaras de televisión de una de las niñas ya fallecida, que aquella noche de motín habló y lloró contando como las tocaban sus partes íntimas los monitores, como les pegaban si no hacían los que les pedían.
Porque las niñas que habían logrado escapar del Hogar en medio de la trifulca, fueron las mismas que la policía encontró pérdidas en la oscuridad entre los matorrales, y que fueron encerradas en el cuarto de donde jamás volverían a salir integras, sanas, completas o con vida.
El viernes 18 fue enterrada otra menor que fue identificada por sus padres un día anterior debido a que su rostro y cuerpo quedaron calcinados completamente. Hubo una madre que logró saber que se trataba de su hija por el tatuaje que la niña tenía en el pie, al mismo tiempo que se repetía tener la culpa de haber sido una mala mama.
Llanto y dolor se ha vivido en los cementerios del país, porque algunas de las niñas eran del interior, siete más fueron llevadas a los Hospitales de Houston y Texas, Estados Unidos, pero su estado de salud permanece en reserva porque pulmones, pies, manos y ojos de unas y de otras, fueron consumidos por el fuego.
Guatemala es un país conformado por 17 millones de habitantes, de los cuales siete están integrado por niñas, niños y adolescentes. Los índices de violencia contra la niñez en este país van desde maltrato familiar hasta violaciones sexuales.
El continuo monitoreo sobre la situación de los derechos de la niñez y adolescencia guatemalteca por la Oficina de los Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHAG) refiere que entre más corta es la edad de las y los menores, más violencia se ejerce en su contra, como consecuencia de su indefensión y dependencia de los adultos.
Lazos, cables eléctricos y planchas calientes son los instrumentos más utilizados por los padres para "corregir" a sus hijos, advierten los fiscales de la niñez del MP que reciben a diario de 10 a 15 denuncias por maltrato contra los menores de edad.
De ahí que sitios como casa Hogar Virgen de la Esperanza fueran creados para abrigar y proteger a las pequeñas víctimas que, al final del día, "salieron de las llamas para caer en las brasas", advierte Arturo Echeverría, quien fuera director de la desaparecida Casa Alianza, una ONG que daba techo y comida a niños y niñas en situación de calle.

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