Nicaragua: Queman a mujer en la hoguera para "sacarle los demonios"

Por Sylvia Ruth Torres
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Managua, marzo (SEMlac).- En la víspera su día internacional, los movimientos de mujeres y feministas nicaragüenses se sumarán al paro internacional del 8 de marzo, una movilización que este año se desarrolla en el marco de 49 feminicidios en 2016 y cinco en lo que va del año.
Uno de estos últimos fue el asesinato de Vilma Trujillo, de 25 años, lanzada el 23 de febrero a una hoguera, donde la quemaron, por cuatro horas, integrantes de la iglesia "Visión Celestial", adscrita a las Asambleas de Dios.
La mujer falleció cinco días después y la noticia ha dado la vuelta al mundo. Directivos nacionales de las Asambleas de Dios aseguran que el pastor no estaba acreditado por las Asambleas. No obstante, líderes del movimiento feminista señalan que más allá de las formalidades de afiliación, el problema radica en el discurso religioso que promueve la imagen de las mujeres como pecadoras, lujuriosas.
La doctora Rebeca Centeno, docente universitaria, dijo a SEMlac que le resulta difícil responder cómo puede suceder eso en Nicaragua y se pregunta qué nivel de control de las iglesias existen en las comunidades rurales que, en vez de sugerir asistencia médica a una persona que parecía perturbada mentalmente, se creen con derecho de decidir sobre la vida y muerte de las mujeres. Vilma Trujillo fue víctima del sistema patriarcal que se instala en instituciones como las familias y las Iglesias.
Centeno señaló que, a cinco siglos de distancia, a juzgar por el aumento de los asesinatos en contra de las mujeres, el patriarcado sigue cada vez más firme.
Justamente, agregó, existe una representación de un Dios masculino que castiga, que es cruel y al que hay que obedecer y temer. Es la representación de Dios utilizada en la Europa medieval, donde miles de mujeres fueron quemadas en plazas públicas para el escarmiento.
Es la perversa herencia colonial, dijo. "Cinco siglos de distancia y el patriarcado sigue, cada vez más firme, a juzgar por los asesinatos en contra de las mujeres que van en aumento".
Magaly Quintana, de Católicas por el Derecho a Decidir, afirmó que el discurso religioso, en general, tiene como eje central el binomio: Dios castigador - Demonio tentador para controlar a la gente y someterles a la obediencia, particularmente a las mujeres. Este es el eje del discurso patriarcal, insistió.
Algunas personas alegan, como causa del crimen, la falta de información, el aislamiento y la pobreza de la zona de donde provienen los acusados; una comunidad ubicada a 110 kilómetros de la Mina Rosita, a su vez distante 383 kilómetros de Managua.
La comunidad donde ocurrieron los hechos está en la cima de un cerro, al que solo se puede acceder luego de tres horas a lomo de caballos.
Haciendo memoria del libro "Malleus Maleficarum", también llamado "El martillo de las brujas", un tratado de criminología de la Inquisición, Eduardo Galeano escribió que el texto aconsejaba someter a tormento a todas las sospechosas de brujería y recomendaba el más despiadado exorcismo "contra el demonio que lleva tetas y pelo largo". 
El pastor que dirigió los hechos, Juan Gregorio Rocha, y algunos de los otros participantes consideraron como prueba de que Vilma estaba endemoniada era que ella le "hacia cejitas" (las levantaba como coqueteando) y les decía amorcito a los hombres por indicaciones de un demonio en forma de serpiente.
Galeano recuerda que, en el libro arriba mencionado, los autores alegaban que "las brujas, harén de Satán, representaban a las mujeres en estado natural, porque toda brujería proviene de la lujuria carnal, que en las mujeres es insaciable".
El viudo relata que a él no le dejaron verla porque le dijeron que el demonio se apoderaría de él, pese a que les dijo que creía que estaba loca, no endemoniada, porque había visto a otras mujeres así, pero no le hicieron caso.
Días atrás habían visitado a un curandero. La pesadilla que terminó con la vida de la mujer empezó con unos tres días de oración, seis días de ayuno "de sanación", liderado por el pastor, un día de hoguera y seis días de agonía.
El 21 de febrero, Vilma fue rescatada por su padre y un primo de un barranco, donde la lanzaron después de la hoguera; el 23 fue trasladada a la capital, donde falleció, dejando dos hijos en la orfandad.
La fiscal auxiliar del Estado Fabiola Mendoza encontró ensañamiento, superioridad en el número de atacantes y estado de indefensión de la víctima como causales para solicitar la prisión preventiva de los acusados, quienes están siendo juzgados en la capital, porque allí falleció la víctima y se teme que por su influencia en la región puedan entorpecer las investigaciones.
Damarys Vanegas, la juez suplente del Juzgado Décimo Distrito Penal de Audiencia de Managua, ordenó la prisión preventiva de los procesados, después de admitir la acusación por secuestro simple y asesinato en contra de las cinco personas señaladas como autores.
Mientras tanto, el Movimiento Feminista, el Movimiento Autónomo de Mujeres, la Red de Mujeres Contra la Violencia, el Movimiento María Elena Cuadra, lo mismo que el Grupo Venancia de Matagalpa y Mujerales en Acción de León, entre otros, han declarado su adhesión al paro internacional de mujeres.

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