Género

Género (360)

Santo Domingo, abril (SEMlac).- Una campaña abierta por la Organización Internacional del Trabajo desde hace un lustro, tendrá repercusión este Primero de Mayo en República Dominicana cuando una marcha de trabajadoras y trabajadores proclame que "el trabajo decente es una meta y una necesidad" para todas las mujeres.

Además, la demostración levantará consignas vinculadas a la crisis económica, que se siente mucho aquí por el cierre de zonas francas, los despidos, la violencia y la inseguridad social, entre otros.

La fuerza manifestante estará compuesta por la membresía de tres centrales poderosas que, aunque muy afectadas por el actual desempleo, aglutinan a casi medio millón de productores y productoras, de las cuales 35 por ciento, aproximadamente, son mujeres, según informo a SEMlac Eulogia Familia, vicepresidenta de la Confederación Nacional de Unidad Sindical.

Las otras agrupaciones son la Confederación Nacional de Trabajadores Dominicanos y la Confederación Autónoma Sindical Clasista.

Managua, abril (Especial de SEMlac).- La mano de obra femenina será la más golpeada ante la inminente clausura de ocho empresas del régimen de zona franca industrial en Nicaragua.

El cierre de las empresas provocará la desaparición de 8.850 plazas laborales, 75 por ciento ostentadas por obreras, 38 por ciento de las cuales son madres solteras, reveló Sandra Ramos, directora del Movimiento María Elena Cuadra (MEC). A su juicio esta situación podría causar "desempleo masivo en el país".

La dirigente, quien calificó de grave la situación, informó que entre 2008 y lo que va de 2009 han desaparecido unos 20.000 empleos en empresas bajo régimen de zona franca, debido al cierre parcial o total de "marcas" que enfrentan dificultades para operar por falta de contratos.

La industria textilera abarca 30 por ciento de la población ocupada en el sector manufacturero y cerca de la mitad de la mano de obra en ese ramo son mujeres.

Santo Domingo, abril (SEMlac).- El tremendo poder que tienen las iglesias, en particular la católica, en este país ha permeado de un matiz de virulencia inusitado la discusión sobre las modificaciones a la Carta Magna, especialmente en lo concerniente a un artículo que establece que la vida "es inviolable desde el momento de la concepción".

La presión es tanta que hasta en su Sermón de las Siete Palabras, el último día de la Semana Santa, el cardenal José de Jesús López Rodríguez, dedicó palabras al asunto.

Influido por estas presiones, el Congreso de la República consumió cuatro horas de su sesión del último jueves (16 de abril) en considerar argumentaciones diversas acerca de la vida humana, contenidas en el artículo 30 del proyecto de reforma constitucional que le ha sido sometido por el Poder Ejecutivo.

El Congreso, con carácter de asamblea revisora, deberá realizar las modificaciones pertinentes a la Carta Magna. En concreto, el artículo que considera el parlamento dice: "El derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse, en ningún caso, la pena de muerte".

Santo Domingo, marzo (SEMlac).- Si luchar por los propios derechos, aun hasta la muerte en situaciones máximas, es ser feministas, ellas fueron las primeras. Si aliviar y acompañar el dolor de otras mujeres es ser feministas, ellas fueron las primeras. Si enfrentar la opresión y negarse a la sumisión frente a lo que hoy llamamos patriarcado es ser feministas, ellas fueron las primeras.

Si contribuir a sanar espíritus y cuerpos forma parte del ser feministas, ellas también fueron las primeras. Si constituirse en reservorios de la cultura, de los secretos de la sanación y las sabidurías ancestrales ha conformado el cuerpo teórico del feminismo, ellas fueron las primeras académicas.

Si los saberes que hoy reivindicamos como intuición, sexto sentido, corazonada o don de brujas son parte de la savia que alimenta nuestra vocación feminista, ellas, las que se enfrentaron, las que resistieron, las que sobrevivieron a las llamas con su ejemplo de estoicismo y de sapiencias, fueron las mejores.

Si la noción de sororidad —ese otro tipo de solidaridad— tuvo un origen en la hermandad y la identificación entre mujeres; ellas, las incineradas, fueron las primeras sororarias.

Bogotá, marzo (SEMlac).- Cuando se habla de feministas, inmediatamente en Colombia se visualiza a Florence Thomas, su rostro aguileño, su cabello corto ya teñido de nubes y los inmensos ojos marrones, que bien pueden mirar con compasión, como con severidad.

Nació en Rouen, Francia, pero más de cuatro décadas de residencia en Colombia la hacen sentir colombiana.

"Soy francesa y nadie lo duda, pues el acento —esa particular imposibilidad de pronunciar las eres, que me obliga a decirles aves a los pájaros y automóviles a los carros— no me ha abandonado. Me gusta que así sea, (…) es mi manera de asumir mis dos mundos —esas dos patrias que poco a poco se volvieron matrias—…", escribe Florence en el prefacio de su libro Género: femenino.

Como psicóloga y Magíster en Psicología Social de la Universidad de París, se vinculó en 1967 como profesora titular y emérita del Departamento de Psicología de la Universidad Nacional de Colombia.

Asunción, marzo (SEMlac).- Mariana, una chiperita (*) de 14 años, vivía una vida normal dentro de las posibilidades económicas en la ciudad de Tobatí ,del departamento de Cordillera —distante a unos 70 kilómetros de Asunción— hasta que una mañana cuando se encontró cara a cara con José María Fois y todo cambió.

La muchacha iba con su canasta de chipas acompañada de su hermanita de cuatro años, hasta que fue interceptada por Fois, un funcionario público de la gobernación de Cordillera. Este, bajo engaños, la condujo hasta un arroyo y la violó. Su madre denunció el hecho, la Justicia tomó intervención, pero las presiones políticas hicieron que el hombre fuese liberado por "falta de pruebas y la no comprobación de uso de armas".

El caso de Mariana, un nombre ficticio, pero no por ello su historia deja de ser real, es uno de los 600 que, en promedio, se denuncian mensualmente en la fundación Kuña Aty, de Paraguay.

¿Qué tiene que ver Mariana con el feminismo? Pues que, a pesar de las luchas emprendidas hace más de 100 años por mujeres como Serafina Dávalos, la primera abogada paraguaya, todavía no se logra la igualdad en este campo y en muchos otros donde la mujer sigue siendo relegada a un segundo plano.

Guatemala, marzo (Especial de SEMlac).- La revista feminista La Cuerda es el único medio mensual que habla de las mujeres en Guatemala, una sociedad donde el machismo está profundamente arraigado. Durante 11 años, la Asociación La Cuerda ha plasmado la idea de mujeres convencidas de que la justicia y la equidad no son meras utopías.

Rosalinda Hernández, una de sus fundadoras, describe lo que significa sostener un medio escrito mensual, de corte feminista, en este país de la región y señala que "como medio de comunicación, nos oponemos a todos los tipos de exclusión e injusticia; al autoritarismo y a los múltiples disfraces del fundamentalismo; al sexismo y la violencia; al racismo, el militarismo y la impunidad".

¿Por qué hacer una revista feminista en Guatemala?

Debido al nivel de exclusión de las mujeres en los medios de comunicación, un grupo de feministas consideramos oportuno y necesario lanzarnos a producir un medio masivo (20.000 ejemplares), que contribuyera a la construcción de ciudadanía, con un enfoque no neutral; es decir, comprometido con la causa de las mujeres y otros conglomerados excluidos en la prensa.

Buenos Aires, marzo (SEMlac).- Los logros del feminismo han sido muchos: el acceso de las mujeres al poder, las leyes de cuotas y la cada vez más cercana naturalización de la mujer como sujeto de derecho son sólo algunas muestras. Sin embargo, este movimiento es aún perfectible.

A pesar de los avances, todavía persisten los paradigmas hegemónicos no sólo en el patriarcado, sino que muchas veces esas marcas patriarcales se manifiestan dentro del propio feminismo.

SEMlac interrogó sobre estos aspectos a Mónica Tarducci, antropóloga y miembro del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires, y a Ruth Zurbrigen, docente e integrante de la colectiva Las Revueltas de la provincia sureña de Neuquén.

Respecto a las deudas que el feminismo tiene con las mujeres argentinas, Tarducci subraya que hablar de débitos no sería justo para el feminismo y por eso prefiere decir situaciones: "hay situaciones a las que nos falta llegar porque somos pocas —las feministas— y hay mucho por hacer".

La paz, marzo (SEMlac).- El feminismo en Bolivia es inexistente en la mayoría de los sectores de mujeres, es urbano y persisten las definiciones sesgadas y reducidas a la igualdad y al género.

Ese es el diagnóstico realizado por mujeres de diferentes organizaciones, la mayoría de las cuales reconoce al movimiento Mujeres Creando como la única expresión de feminismo en el país.

También mencionaron al Centro de Promoción de la Mujer Gregoria Apaza como una organización que capacita a las mujeres para que luego puedan "salir adelante".

Raquel Santelices, responsable del Área de Género del Ministerio de Trabajo, considera que, en Bolivia, ha tomado fuerza una corriente de feministas "cautas", que trabajan con el género y no con el feminismo.

La Paz, marzo (SEMlac).- Cuando asoma a nuestros oídos la palabra "feminismo", la idea más frecuente que surge es la de un grupo de mujeres, unificadas ideológicamente, en la búsqueda de soluciones para problemas homogéneos que aquejan al género femenino. Y así es, aunque, en medio de la diversidad, los enfoques varían, según la problemática de cada grupo.

En Bolivia, país pluricultural donde habitan alrededor de 36 nacionalidades entre la indígena, la mestiza y la blanca, esos enfoques cambian porque las mujeres viven distintas realidades.

"En el reino de la diversidad sería un error considerar la existencia de un movimiento de mujeres unificado y homogéneo (…), cuya única identidad, que aglutina a todas las mujeres, sea el sexo", explica la socióloga Sonia Brito en la revista de debate social y jurídico Artículo Primero.

Añade que la existencia de jerarquías sociales, económicas y las históricas discriminaciones por la pertenencia a un pueblo indígena separan a las mujeres y hace que cada grupo tenga una mirada diferente al enfoque de género y al feminismo.

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