Género

Género (363)

Por Gloria Analco
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México, marzo (SEMlac).- Las mujeres migrantes mexicanas huyen al extranjero de la violencia doméstica, buscando mejores condiciones de vida, son mujeres que se atreven, que muchas veces no conocen el idioma y que envían gran parte de los ingresos que obtienen a sus comunidades y no sólo a sus familias.
Así lo declaró la titular de la Unidad de Política de Igualdad de Género de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Guadalupe Gómez Maganda, al iniciar el Conversatorio "Mujeres Migrantes", organizado por la Cancillería y celebrado en el marco conmemorativo del Día Internacional de la Mujer.
Ante miembros del cuerpo diplomático acreditado en México, senadoras de la República, representantes de las organizaciones de la sociedad civil que trabajan por las mujeres migrantes y público en general, Gómez Maganda recalcó que México ocupa el segundo lugar a nivel mundial con el mayor número de emigrantes, con 12.3 millones, según cifras de 2015.
Destacó que en los últimos años se ha producido la feminización de las migraciones, lo cual se ha tornado en un tema central de análisis en México y en el mundo, al puntualizar que entre los principales países de origen de mujeres migrantes se encuentra México, sólo después de Rusia, con el 5,8 por ciento del total de ellas en el mundo y el 4,5 por ciento de las mujeres que emigran.
Aportó también para el intercambio en el Conversatorio que en el mundo en 2015 existían 244 millones de migrantes internacionales, de los cuales casi la mitad eran mujeres, la mayoría con un rango de edad de 20 a 49 años, con base en información de Naciones Unidas.
Frente a estos datos, la embajadora Reyna Torres Mendivil, directora general para América Latina y el Caribe de la Cancillería mexicana, próxima cónsul en San Antonio, Texas, precisó que se ha constatado que las mujeres migrantes mexicanas envían más remesas a México que los hombres, a pesar de ganar menos ingresos.
También dijo que en la repatriación hacia México desde Estados Unidos, casi el 70 por ciento son mujeres y recalcó que frente a esta situación los cambios y tendencias de las remesas cobran relevancia.
A su vez, la embajadora Rosaura Leonora Rueda Gutiérrez, asesora especial para Asuntos de Migración de la Cancillería, subrayó que el Gobierno de México está enfrentando la actual situación que en materia de migración le ha planteado la nueva administración estadounidense, a partir de una perspectiva de género, del interés superior de las niñas y niños, en pos de la unidad familiar, así como a favor de la despenalización de la migración irregular.
La postura de México, dijo, es respaldar los compromisos y obligaciones que los Estados han adquirido en materia de protección internacional, asilo y refugio, y rechazar categóricamente las prácticas de discriminación con base en perfiles raciales en las políticas migratorias.
En su intervención, Marcela Eternod Arámburu, secretaria ejecutiva del Instituto Nacional de las Mujeres, recalcó que México tiene una enorme fuerza y poder en sus mujeres migrantes, las cuales han mostrado tener mucho entusiasmo, pero sobre todo "un gran coraje".
Manifestó que el empoderamiento de las mujeres en la política y la economía es algo indispensable, porque sin la inclusión de ellas va a ser imposible que México pueda tener un progreso real.
Juliette Bonnaffé, oficial de Programas de ONU Mujeres, señaló en su participación que es fundamental abordar el tema de las mujeres migrantes como agentes del desarrollo, desde la perspectiva del presente y próximo retorno de ellas del extranjero.
Natalia Saltalamcchia, directora general del Instituto Matías Romero, en una de sus intervenciones como moderadora del Conversatorio dijo que por los comentarios emitidos por las y los participantes, si bien las mujeres migrantes mostraban estar en situación de vulnerabilidad, también era cierto que habían mostrado una gran fortaleza.

Por Sara Lovera
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México. marzo (SEMlac).- El Centro de Investigación y Docencia Económicas A. C. (Cide) el pasado 8 de marzo se convirtió en la escuela de género de México, al ser la autora intelectual de una plataforma educativa que llegará al 10 por ciento de todas las mexicanas, y para quienes quieran desarrollar su liderazgo, a través de la Internet.
POLÍTICAS. Política y Políticas Públicas con Perspectiva de Género (politicas.mx) es una plataforma de capacitación abierta, nacional, gratuita, presentada durante la ceremonia oficial de conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Es patrocinada por el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
Su propósito es formar a las mujeres que desean participar en la toma de decisiones, según se dijo en el video promocional presentado ahí. Se suma a todas las acciones oficiales y privadas que buscan empoderar a las mujeres.
Podrán acceder a ella poco más de seis millones de mujeres ya que la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y uso de Tecnologías de la Información (INEGI 2015), la disponibilidad de Internet es solamente para 12.8 millones de hogares, donde el 49,4 por ciento es usado por mujeres. De acuerdo con datos de la Encuesta Intercensal del INEGI (2015), 51,4 por ciento de la población son mujeres (61.4 millones). Tienen esta oportunidad el 10 por ciento.
Esa encuesta señala que en los estados de Guerrero, Oaxaca y Chiapas, menos de una cuarta parte de los hogares cuenta con Internet, mientras que en la Ciudad de México, Nuevo León, Sonora y Baja California el 60 por ciento tiene acceso. De ahí que las Casas de la Mujer Indígena promoverán el uso de la Internet y de la plataforma, anunció el presidente Enrique Peña Nieto. La información disponible habla de al menos 18 casas de este tipo en el país.
Al entrar en la plataforma lo primero que llama la atención es que te preguntan por tu género y no por tu sexo. Cosa extraña. Se entra sin restricciones, tiene seis módulos de aprendizaje, se calcula que este durará entre cuatro y seis meses y al final, la o las educandas, o ellos también, podrán adquirir un certificado con valor curricular.
El programa fue concebido para formar liderazgo de mujeres y dice en su promoción que está dirigido a mujeres jóvenes, indígenas, comunitarias, promotoras rurales, militantes de partidos políticos, funcionarias públicas, legisladoras y tomadoras de decisiones. O para cualquier mujer.
Los temas de los seis módulos son: Enfoque de Género; Indicadores con perspectiva de género; Políticas públicas; Gestión y dirección; Opinión pública, Comunicación política y campañas electorales; y Negociación legislativa. Se trata de proporcionar conocimientos útiles, en forma sencilla, directa y con lenguaje incluyente.
Ya dentro de la página se puede leer que los contenidos en POLÍTICAS fueron creados con estrictos estándares de investigación y rigor académico. En el primer módulo, sin embargo, hablando de la consecución del voto en México, no se ingresa la solicitud de las mujeres en 1824 en Zacatecas, dato que puede ser corroborado usando como parte de la bibliografía a quien durante muchos años fue la única fuente, Adelina Zendejas. Tiempo después, pudo encontrarse la revista El Abanico que habla de esta petición. Esa revista se halla en el Congreso del Estado.
La plataforma se define a sí misma como innovadora, y a la pregunta de ¿Qué queremos? se dice: La igualdad entre mujeres y hombres (como) una condición indispensable para promover el desarrollo económico y social, así como para consolidar nuestra democracia. Para lograr este fin, es necesario fortalecer el liderazgo y la participación de las mujeres en diferentes ámbitos de decisión, tanto públicos como privados, mediante mayores conocimientos y habilidades.
¿Qué hacemos? Promover el desarrollo de capacidades y la transferencia de conocimientos y habilidades que permitan a las mujeres acceder en mejores condiciones a los espacios de toma de decisión, fortalecer su participación en los procesos político-electorales, así como incidir en el diseño e implementación de mejores políticas públicas.
¿Cuáles son nuestros objetivos? Proporcionar conocimientos y habilidades prácticas que resulten útiles para fortalecer el liderazgo y la participación política de las mujeres interesadas en asuntos públicos. Ayudar a comprender los procesos político-electorales y los problemas públicos desde una perspectiva de género. Fortalecer las habilidades de gestión, dirección y negociación, comunicación política y estrategia electoral, así como el diseño e implementación de políticas públicas.
Al finalizar el curso, las participantes habrán fortalecido su conocimiento de los principales enfoques teóricos y empíricos sobre la perspectiva de género, la discriminación y las políticas públicas. Tendrán capacidad de analizar la situación de las mujeres en distintos ámbitos de la vida económica, política y social desde una perspectiva comparada y capacidad de diagnosticar y evaluar políticas públicas desde una perspectiva de género.
Igualmente, desarrollarán la capacidad de diseñar o participar en una campaña electoral o de comunicación política. Capacidad de gestionar y negociar políticas públicas dentro y fuera del sector público.
El proyecto POLÍTICAS suma el esfuerzo y la colaboración de tres importantes instituciones del país: el Instituto Nacional de Mujeres (INMUJERES), el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y el Centro de Investigación y Docencia Económicas A. C. (CIDE). Estas instituciones, desde sus distintos ámbitos de competencia, están comprometidas con la igualdad de género.


Por Lirians Gordillo Piña
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La Habana, marzo (SEMlac).- Investigaciones científicas revelan que las trabajadoras cubanas en el sector cooperativo sufren las consecuencias de la división sexual del trabajo y de los estereotipos machistas.
"El sector cooperativo es un sector de oportunidad, tanto personal como social. Sin embargo, en las cooperativas no agropecuarias hay un predominio de adultos medios, blancos, de escolaridad preuniversitaria y hombres", concluye Claudia María Caballero Reyes.
Caballero Reyes expuso resultados de su investigación sobre redes sociales en cinco cooperativas del occidente del país, al intervenir en la comisión Género y Trabajo en contextos urbanos y rurales del X Taller Internacional Mujeres en el Siglo XXI, celebrado en La Habana del 6 al 9 de marzo.
En consonancia con los datos públicos de la Oficina Nacional de Estadísticas (Onei), la psicóloga pudo encontrar una subrepresentación de personas de escolaridad secundaria, adultos mayores, personas negras y mujeres.
Al indagar sobre las redes sociales en el ámbito laboral, familiar y de tiempo libre constató que la ausencia de las mujeres tiene que ver con estrategias y redes de apoyo distintas para uno y otro género.
"Lamentablemente, ellas suelen tener menos acceso a redes con capital y recursos que les permitan conectar con espacios atractivos y ventajosos", afirma la investigadora.
Si bien llegar puede ser difícil, el acceso también está marcado por la división sexual del trabajo. Del total de cooperativas estudiadas, las asociadas fueron mayoría solo en una que ofrece servicios de peluquería, lo cual refuerza los estereotipos patriarcales.
Relegar a las mujeres a roles reproductivos y a los servicios, actividades menos remuneradas, es un comportamiento que se refuerza mucho más en espacios rurales.
Semejantes resultados obtuvo un grupo de investigación de la Universidad de La Habana al indagar sobre las brechas de género en la cadena de valor agrícola en cooperativas agropecuarias de cuatro provincias (Matanzas, Las Tunas, Granma, Holguín).
"Existe una segregación horizontal y vertical hacia las mujeres en el trabajo por cuenta propia y en las cooperativas, donde ellas se asocian a sectores en los que reciben menos ingresos", afirma la economista feminista Teresa Lara.
El diagnóstico con perspectiva de género pudo constatar que en el ámbito rural la mayoría de los hombres son los dueños de la tierra; las mujeres se ubican principalmente en actividades no agrícolas y perviven estereotipos de género en los puestos de trabajo.
El bajo porcentaje de titularidad y protagonismo en la toma de decisiones marca las brechas de equidad que se expresan también en la sobrerrepresentación de las mujeres en roles reproductivos que no se suman a la cadena de valor.
En el caso de las cooperativas analizadas por el equipo que lidera Lara, los hombres son los presidentes de las cooperativas; las mujeres constituyen 15 por ciento de los asociados y su participación se concibe como una "ayuda familiar agrícola".
Otra de las brechas de equidad de género encontradas por el grupo de expertos fue la "escasez de tiempo" para el esparcimiento y la superación que manifiestan las cooperativistas.

Apostar por ellas…

Frente a la existencia de brechas de género varias pueden ser las respuestas. 
El Proyecto BASAL optó por las acciones afirmativas, al concluir un diagnóstico con perspectiva de género en otros tres municipios de la isla (Los Palacios en Pinar del Río, Güira de Melena en Mayabeque y Guáimaro en Granma).
BASAL (Bases Ambientales para la Sostenibilidad Alimentaria Local) tiene como objetivo "apoyar la adaptación al cambio climático, contribuyendo al desarrollo socioeconómico continuado y sostenible de la República de Cuba" y para ello se propone empoderar a grupos de mujeres que viven y laboran en las zonas escogidas.
Disminuir la inequidad de género que permanece en el campo cubano, pese a los avances en materia de género que cosecha el gobierno socialista cubano, es un reto, reiteraron participantes.
Para Oravides Almagro Peñalver, una de las coordinadoras de la experiencia, las acciones positivas se justifican por "la existencia de oportunidades diferenciadas, desigualdades que expresan injusticia y diferentes vulnerabilidades".
El proyecto que lidera la Agencia de Medio Ambiente (AMA), el Ministerio de la Agricultura y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se propone en los próximos dos años desarrollar acciones que tienen en su centro a las mujeres.
Entre ellas se encuentran poner en funcionamiento nuevas áreas productivas; mejorar las condiciones de las ya existentes para incrementar su productividad y diversificar sus cultivos; así como empoderar y sensibilizar a mujeres y hombres líderes de las comunidades.

 

Por Sara Más
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La Habana, marzo (SEMlac).- En comportamientos más evidentes o sutiles, desde las palabras y también desde los actos, las diversas manifestaciones de la violencia machista siguen siendo objeto de atención de estudios e investigaciones en Cuba, constataron participantes al X Taller Internacional Mujeres en el Siglo XXI, celebrado en La Habana del 6 al 9 de marzo.
"Este es un tema emergente en debates diversos", señaló Clotilde Proveyer Cervantes, profesora de Sociología de la Universidad de La Habana, al hablar en torno a "El género de la violencia de género, reflexiones en torno al debate sobre su conceptualización".
Para la investigadora y una de las precursoras de los estudios sobre violencia de género en Cuba, en la década de los noventa, sigue siendo importante aclarar que "las víctimas de la violencia de género son las mujeres o, más exactamente, el género femenino o su esencia, pues esta no puede reducirse a la anatomía de un cuerpo sexuado".
Se trata, dijo, de una expresión de dominación patriarcal ejercida por los hombres, de la violencia del patriarcado como sistema de dominación, legitimada precisamente por los componentes estructural e histórico del patriarcado, referidos a las relaciones asimétricas de poder ente hombres y mujeres, tanto en el ámbito público como privado.
"Es una problemática compleja, estructural, cuya existencia se basa básicamente en la desigualdad jerárquica que existe entre hombres y mujeres, la cual viene construida cultualmente y es legitimada y reproducida por las propias estructuras sociales", puntualizó.
La profesora subrayó que es también un problema social, de salud y político que constituye una flagrante violación de los derechos humanos; una de las formas extremas de discriminación que ha permanecido naturalizada e invisibilizada históricamente.
Investigaciones de diversas disciplinas dan cuenta de que en Cuba existen todos los tipos y manifestaciones de la violencia machista, incluidos los micromachismos, un término acuñado por el psicólogo argentino radicado en España Luis Bonino, pero que es menos conocido y manejado en el país, en opinión de la profesora Aida Torralba, de la Universidad de Holguín, a 740 kilómetros de La Habana.
"Son una forma más sutil en que se expresa la violencia y el machismo", dijo y agregó que se trata de maniobras que, sobre todo, se enfocan en limitar y oponerse al cambio de la mujer y al hecho de que ellas ganen autonomía en la sociedad.
"Estos micromachismos tienen como objetivo excluir a la mujeres del ámbito del poder y de su derecho a la autonomía, pero no desde posiciones abiertas, sino más bien desde conductas sutiles que son mucho más difíciles de identificar", precisó la profesora.
A su juicio, se trata de formas más sutiles que se manifiestan mientras va perdiendo legitimidad el machismo duro y puro de nuestros padres y abuelos, pero al final buscan lo mismo: la dominación de las mujeres.
Entre otros ejemplos identificados en la sociedad cubana, Torralba citó el micromachismo encubierto, el que apunta a un supuesto cambio que no ocurre, realmente. Tal es el caso de las llamadas "impericias selectivas": el hombre, para no asumir determinadas tareas, se escuda en su falta de habilidad para acometerlas. Por ejemplo, dijo la profesora, no cocina, no lava ni plancha porque no sabe y lo hace mal. Así escoge colaborar en lo que le gusta hacer.
Los micromachismos de crisis, en tanto, aparecen en situaciones donde ella accede a mayor libertad y autonomía: si decide pasar un curso o debe salir de viaje, alejarse de la casa, el hombre dice que la apoya, pero tiene ella que hacerse cargo de todas tus responsabilidades más la nueva oportunidad. "No prohíbe ni se opone abiertamente, algo que podría verse mal, pero en la concreta no la apoya", apunta Torralba. 
El tipo de micromachismo coercitivo supone el uso de la fuerza moral, psíquica o económica. Un ejemplo: cuando el hombre posterga o demora a propósito la llegada a la casa para no involucrarse en lo doméstico.
Estas y otras muchas situaciones cotidianas, muy naturalizadas y poco visibles, provocan una desigual carga mental y física en detrimento de las mujeres, su sobre esfuerzo psíquico y físico, la reducción de sus reservas emocionales y de la energía para sí y para el desarrollo de sus intereses vitales, señaló Torralba.
Además, inhiben su poder personal, limitan su libertad, deterioran su autoestima y autocredibilidad, aumentan su desvalorización e inseguridad y provocan malestar e irritabilidad.
Pero también el uso del lenguaje puede evidenciar maltrato, como mostró la lingüista Alina Bestard Revilla, al referirse a la violencia verbal en el trato hacia las mujeres como fenómeno socio cultural en su provincia, Santiago de Cuba, a 860 kilómetros de la capital cubana.
"Hemos identificado violencia en el trato de los hombres hacia las mujeres", advirtió Bestard luego de explorar a una treintena de mujeres y hombres de distintos grupos etarios, en el centro de esa ciudad oriental.
Como resultado, compiló 252 formas lesivas en el trato del hombre hacia la mujer, organizadas en cuatro campos semánticos: las que denotan el físico de la mujer, su parecido con animales, su poca inteligencia y su amoralidad.
Frases y apelativos como "monstrua", "fotingúa", "pisa bonito", "cuero malo", "carne de batallón", "tetúa", "cara de caballo", "fuete de cochero", "buena pa'mi gozadera", "jicotea", "ballena", "zorra" o "cabaretera" tienen de común la visión de las mujeres como objeto puro de placer, acotó la investigadora.
Entre otras conclusiones, su estudio resume que las mujeres son más conservadoras y respetuosas en el trato y menos innovadoras y productivas; emplean formas estándares y de mayor prestigio, además de que poseen mayor rentabilidad léxica en el trato a conocidos, con muestras de mayor afecto y cortesía. Emplean, definitivamente, estrategias de cortesía más complejas y ceremoniosas.
Ellos, en cambio, se toman más confianza, tutean con frecuencia a personas desconocidas, lo que Bestard explica por la primacía de una visión androcéntrica del espacio abierto de la calle, que se sigue considerando como el lugar público de los hombres; mientras se identifica a las mujeres con la casa.

De la Redacción
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Aguascalientes. México, marzo (SEMlac).-Las estadísticas muestran que hoy en día hay más mujeres inscritas en el nivel educativo medio superior, sin embargo, es el sector de la población donde se concentra el analfabetismo.
Entre las principales causas de muerte sobresalen las enfermedades del sistema circulatorio, las enfermedades endocrinas, de metabolismo o nutricionales y en tercer lugar los tumores malignos. Las mujeres mayores de 60 años viven más tiempo que los varones, pero de cero a 15 años, tienen menos probabilidades de sobrevivir. 
Así lo da a conocer el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en un recuento anual para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, el pasado 8 de marzo.
En México hay 61.4 millones de mujeres y representan más de la mitad de la población nacional (51,4 %), dice el INEGI en su comunicado a propósito de la efemérides.
Los estados donde hay una mayor presencia relativa de mujeres son la Ciudad de México, con una relación de 90,3 hombres por cada 100 mujeres, Oaxaca de 90,8 y Puebla, con una relación de 91,3. En tanto los estados de Baja California Sur (101,8 %) Quintana Roo (100,2 %) y Baja California (99,1 %), son las entidades donde la presencia relativa de mujeres y hombres es casi igual dentro de su estructura poblacional.
De igual forma, hay una mayor sobrevivencia de mujeres adultas, es decir, mayores de 60 y más años, cuya proporción es de 10,9 por ciento, en relación con la de los hombres en este mismo rango (9,9 %). Igualmente es mayor de 15 a 59 años, con 62,8 por ciento y en los hombres de 61,5 por ciento; sin embargo, es menor entre los cero y 14 años, donde el porcentaje de hombres supera a las mujeres por 2,3 por ciento.
La noticia es que, en el ámbito educativo, las mujeres experimentan un crecimiento en materia de igualdad de oportunidades, ya que según datos de la Encuesta Intercensal 2015, México ha sumado importantes avances hacia la alfabetización universal (93,6 %) y la relación entre mujeres y hombres es semejante (92.5 % de las mujeres y 94,7 % de los hombres).

Más oportunidades en educación
De acuerdo con la Encuesta Intercensal, la proporción de mujeres en analfabetismo funcional es mayor casi dos puntos porcentuales que en hombres: 10,6 por ciento de las mujeres de 15 y más años es analfabeta funcional, mientras que en la población masculina esta característica se presenta en 8,7 por ciento de la población.
De acuerdo con cifras de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en el ciclo escolar 2015-2016, 49,2 por ciento de los inscritos en el nivel de enseñanza básico en el Sistema Educativo Nacional es una mujer; en el nivel medio superior existe una ligera pero mayor proporción de mujeres inscritas (50,2 %) que hombres (49,8 %), en tanto que en el nivel superior 49,3 por ciento de las personas que cursan estudios profesionales son mujeres.
El promedio de escolaridad, según la misma fuente, revela que en el caso de las mujeres es 9,1 grados, mientras que los hombres tienen en promedio 9,3 grados.
Sobre el nivel de escolaridad, la brecha entre mujeres y hombres es relativamente baja, dice el INEGI. De las personas de 15 años y más, el porcentaje de mujeres sin instrucción es mayor al de los hombres en 1,6 puntos porcentuales (6,8 % contra 5,2 %, respectivamente); para el nivel medio superior la diferencia es de 1,8 puntos entre mujeres y hombres (18,7 % contra 20,9 %, respectivamente) y, por último, en el nivel superior difieren en 1,9 puntos porcentuales (16,1 % en mujeres y 18 % en hombres). En el caso de estudios de normal, técnicos o comerciales, las mujeres duplican el nivel mostrado por los varones (5,4 % en mujeres respecto de 2,6 % en hombres).

Las mujeres viven más años que los hombres
En el país durante 2015, 82,2 por ciento del total de la población tiene afiliación a servicios médicos, 47,6 por ciento son varones y 52,4 mujeres. Comparando por sexo y grupos de edad, los porcentajes de afiliación de los varones superan ligeramente al de las mujeres únicamente de cero a los 14 años de edad.
Al distribuir a las mujeres usuarias por lugar de atención, la mayoría se atienden en centros de salud y hospitales de la SSA (39,7%), en el IMSS (30%) y en clínicas, consultorios y hospitales privados (13,5%).
En el año 2015, se registraron 655.688 defunciones en el país. Este total de muertes equivale a una tasa bruta de mortalidad de 5,4 fallecimientos por cada 1.000 habitantes: 4,5 fallecimientos por cada 1.000 mujeres y 6,2 por cada 1.000 hombres.
La mayoría de las defunciones de mujeres registradas durante 2015 se concentró en edades adultas: 72 por ciento aconteció en la población de 60 y más años, 19,3 por ciento en mujeres de 30 a 59 años; mientras que la población infantil (0 a 14) y joven (15 a 29 años) representa 1,7 y 2,9 por ciento de las defunciones femeninas, respectivamente.
Entre las principales causas de muerte en la población del país sobresalen las enfermedades del sistema circulatorio que provocan la muerte de más mujeres (27,5 %) que hombres (23,8 %). Es la misma situación entre las enfermedades endocrinas, nutricionales y metabólicas, la segunda causa de muerte más frecuente en la población: 17,5 por ciento del total de fallecimientos se deben a este tipo de enfermedades, las cuales están más presentes en las mujeres (20,2 %), que en hombres (15,3 %).
En ese mismo sentido, los datos de INEGI revelan que la diabetes mellitus agrupa 15 por ciento del total de muertes en el país y afecta más a las mujeres (17,4 %) que a los hombres (13,1 %). Y la tercera causa de muerte que se presenta en mayor cantidad para las mujeres son los tumores malignos 15 por ciento en mujeres y 11,5 en hombres.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2014, de la población de tres años y más con discapacidad, 53,6 por ciento son mujeres y 46,4 varones; mientras que en la población con limitación concentran 52,7 y 47,3 por ciento, respectivamente. 

Más de la mitad de las mujeres, en edad fértil
De acuerdo con los resultados de la ENADID 2014, en México habitan 31.9 millones de mujeres en edad fértil (de 15 a 49 años), es decir 51,9 por ciento del total de mujeres.
La edad promedio al primer hijo nacido vivo ha mostrado leves pero importantes incrementos a lo largo del tiempo, dice INEGI, que revela que la edad media al primer hijo nacido vivo de las mujeres en edad fértil a nivel nacional es de 21,1 años de edad, lo que refleja una fecundidad temprana en este país, pues además la mayor tasa de fecundidad se presenta para el grupo de edad de 20 a 24 años (113.1 nacidos vivos por cada 1.000 mujeres en ese rango de edad), para el trienio 2011 a 2013.
De acuerdo con la ENADID 2014, el promedio de hijos nacidos vivos de las mujeres en edad fértil, es de 1,7 hijos por mujer: 16,7% por ciento tiene solo un hijo; 21,8 tiene dos; 16,4 tres y 12 por ciento cuatro o más hijos. Por último, 33,1 por ciento de las mujeres en edad fértil no tiene hijos.
Por entidad federativa, presentan la fecundidad más alta Chiapas (2,90), Zacatecas (2,66), Nayarit (2,58) y Guerrero (2,57); en tanto que la Ciudad de México (1,47) y Yucatán (1,98) tienen la fecundidad más baja, es decir, por debajo del nivel de reemplazo.
Gran parte de la reducción de la fecundidad se debe al incremento en el uso y acceso a los métodos anticonceptivos, 98,7 por ciento de las mujeres en edad fértil conocen al menos un método anticonceptivo (ENADID 2014); 51,6 declararon ser usuarias actuales de algún tipo de método; 15,3 lo utilizaron, pero actualmente ya no lo hacen, y 31,8 declararon nunca haber utilizado métodos anticonceptivos. El método anticonceptivo más utilizado (48,6%) es la oclusión tubaria bilateral, el menos empleado por las jóvenes.
Un dato importante es que, en 2015, disminuyó la tasa bruta de nupcialidad en un 34,3 por ciento con respecto al 2000. La Encuesta Intercensal 2015, de la población total, el 31,5 por ciento de las mujeres son solteras, en contraste con el 37,0 de los hombres que comparten esta característica; de la misma manera esta diferencia también se presenta en las mujeres que son casadas (38,1 %) con respecto de los hombres que se encuentran en esta misma situación conyugal (40,6 %).

La mitad de las mujeres en edad de trabajar, buscan empleo
La población de mujeres en edad productiva (15 a 64 años) ascendió a 40.6 millones en 2015, cantidad que representa el 66,1 por ciento del total de población de mujeres. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) refiere que, en el tercer trimestre de 2016, 20.8 millones de mujeres de 15 y más años forman parte de la población económicamente activa (PEA) en el país. 
La tasa de participación económica es de 43,9 por ciento, lo que significa que cerca de la mitad de mujeres en edad de trabajar tiene o está en búsqueda de un empleo. Sin embargo, la participación femenina continúa siendo menor a la masculina: 78 de cada 100 hombres de 15 y más años pertenece a la población económicamente activa.
Para el tercer trimestre de 2016, la suma de mujeres ocupadas de 15 y más años en el país es de 19.9 millones; en su mayoría, ocho de cada 10 (78,7 %), están ocupadas en el sector terciario de la economía, principalmente como comerciantes (33,1 %), servicios diversos (19,3 %), servicios sociales (16,8 %) y restaurantes y servicios de alojamiento (14,3 %); 17,1 por ciento del total de ocupadas se emplean en el sector secundario y solo 3,8%está ocupada en el sector primario (agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca).
De las mujeres ocupadas, 23,3 por ciento trabajan por cuenta propia, 2,3 son empleadoras y 7,5 no recibe remuneración por su trabajo. Dos de cada tres mujeres ocupadas (66,9 %) son subordinadas y remuneradas y de ellas: 37,7 por ciento no cuenta con acceso a servicios de salud como prestación laboral, 41,9 labora sin tener un contrato escrito, más de la tercera parte (33,8 %) no cuenta con prestaciones laborales, solo una de cada dos trabajadoras subordinadas (55,2 %) goza de vacaciones pagadas, 62, 6 por ciento recibe aguinaldo y 16,9 cuenta con reparto de utilidades.
Respecto a la duración de la jornada laboral más de la tercera parte (37,1 %) de las mujeres de 15 y más años ocupadas, cumple jornadas semanales de entre 40 y 48 horas; 19,2 por ciento labora jornadas de más de 48 horas por semana; 29,1, de 15 a 39 horas, y 14,2 menos de 15 horas por semana. 

Un total de 35 mujeres por cada 100 hombres son migrantes
El 3,5 por ciento del total de población en el país es migrante, el comportamiento de la migración interna es muy similar entre las mujeres (2,9 %) y los hombres (3,0 %).
En cuanto a la migración internacional, la mayoría de estos desplazamientos se realizan por hombres, aunque en los últimos años la participación femenina ha incrementado gradualmente respecto del total de movimientos. En ese sentido, datos de la ENADID 2014 muestran que, por cada cuatro emigrantes recientes, una fue mujer y el resto fueron hombres; en términos proporcionales, por cada 100 hombres migrantes, hay 35 mujeres que realizaron su cambio de residencia a otro país.
Esta migración se presenta en mayor proporción en mujeres jóvenes de entre 15 a 29 años de edad y el 86,3 por ciento de los casos el destino es Estados Unidos de América.

De la Redacción
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México, marzo (SEMlac).- En ocasión del Día Internacional de la Mujer, AHF (Aids Healthcare Fundation) México lanzó la campaña para fortalecer la defensa de los derechos de las mujeres, incluyendo (pero no solo) a grupos clave en el tema de VIH como son las mujeres trans y aquellas que tienen VIH. 
En una conferencia de prensa organizada en el Huerto Roma Verde, se hizo un llamado a participar en esta campaña "Mantén la promesa por las Mujeres", que ha llevado a más de 60.000 mexicanas una prueba rápida de VIH/sida en 26 estados de la República.
El reporte del Foro Económico Mundial 2016, que evalúa a 144 países, muestra que la brecha para alcanzar la paridad de género, se cerrará en 170 años, es decir, en el año 2086.
Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó recientemente que 17.8 millones de mujeres -de 15 años o más- constituyen 51 por ciento del universo de personas con VIH. En el grupo de 15 a 24 años de edad, las mujeres representan al 60 por ciento del total.
Adicionalmente, las mujeres positivas simplemente no tienen acceso igualitario a tratamiento en muchos países y a menudo viven discriminación y mayor violencia, incluyendo violaciones a sus derechos sexuales y reproductivos.
"En México existe esta brecha para alcanzar la equidad de género; necesitamos no sólo erradicar la violencia y discriminación a esta población, sino exaltar los derechos de las mujeres: trans, con VIH, privadas de su libertad, indígenas, trabajadoras sexuales, amas de casa, lesbianas, en situación de calle, migrantes, etc." sostuvo la doctora Nicole Finkelstein Mizrahi, directora de AHF México.
Finkelstein Mizrahi llamó a las personas y organizaciones del mundo a unirse para revertir la marginalización de las mujeres. "AHF se compromete a disminuir, no sólo la brecha de género en la salud de las mujeres, sino también en las inequidades educativas, políticas, sociales y económicas, todo ello indispensable para alcanzar la equidad de género", dijo.
Explicó que mientras más tratamientos se descubren y se vuelven accesibles a más personas, dejamos de luchar con el mismo ímpetu que al principio; esto ha traído como resultado nuevas cuestiones que no podemos dejar a un lado como la importancia de que los políticos se preocupen por las personas que día a día viven con VIH o sida.
En la conferencia participaron mujeres reconocidas de diversos sectores, quienes se pronunciaron en contra de la discriminación que viven las mujeres en diversos aspectos como el acceso a la servicios de salud, educación, trabajo y participación política, entre otros, 
Abogaron igualmente por que las mujeres tengan más y mejor acceso a información, a servicios de salud y por normalizar la prevención del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.
Desde la creación de AHF en 1987 se ha consolidado como un proveedor de servicios en materia de prevención del VIH, con campañas de concientización, pruebas y asistencia sanitaria para personas que viven con VIH.

Por Sara Lovera
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México, marzo (SEMlac).- Coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, dio el banderazo a 17 nuevos autobuses Atenea que, a partir de ese día, dan servicio de cinco de la mañana a 11 de la noche, ampliado a favor de la seguridad de las mujeres.
El jefe de gobierno capitalino habló sobre la importancia de que en la ciudad haya una primera Constitución en toda la historia, una, que, dijo, defiende y pone en primer plano los derechos para la igualdad, y acto seguido, reconoció a Las Constituyentes, las mujeres que dieron la batalla por rescatar los derechos a la diversidad, a la sexualidad y a la salud materna en la capital del país.
Reconoció la labor del Instituto de las Mujeres en la persona de Teresa Inchaústegui, quien próximamente en Nueva York representará al gobierno capitalino en una discusión sobre ciudades seguras tanto, y de quienes en el gobierno de la ciudad se desempeñan operando la política de género, compromiso adquirido con ONU Mujeres desde 2003.
En la plancha del zócalo, donde asistieron diputadas, la nueva jefa del Senado, Dolores Padierna; la jefa del M1, Laura Itzel Castillo; la secretaria de gobierno Patricia Mercado; Ana Güezmes, representante en México, de ONU Mujeres y oradora en la reunión para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, Mancera refrendó los acuerdos firmados con Naciones Unidas para que esta ciudad esté comprometida con la igualdad de género y la lucha contra la violencia que afecta a ocho de cada 10 mujeres en el transporte público.
Los 17 nuevos autobuses, explicó la arquitecta Castillo, se adquirieron con una inversión de más de 53 millones de pesos (2.650.000 dólares) del fondo de Capitalidad, con lo cual, informó, se pone en práctica el presupuesto con perspectiva de género y se habla de igualdad haciendo.
Castillo informó que los autobuses están equipados con la tecnología más avanzada, garantizan la inclusión, la no discriminación, la igualdad de género, porque llevan el botón de alarma, un sistema de cámaras y uno de georreferencia que dará seguridad a todas las personas que se transporten.
Anunció que los Atenea, creados para ser utilizados por las mujeres, principalmente, ahora permitirán a hombres con bebés o niños o niñas; personas de la tercera edad, sin importar su sexo como todas las personas discapacitadas, transportarse con mayor facilidad.
Adicionalmente, estos autobuses tienen rampa para las sillas de ruedas; un dispositivo al frente y atrás para colocar las bicicletas que usan muchas mujeres hoy en la Ciudad ; un dispositivo para cargar los celulares y lo más novedoso y avanzado un código QR para leer los libros de la editorial INK Digital que dirige Ana Lilia Cepeda; libros de Guadalupe Loaeza, de Martha Chapa, presentes en el banderazo y otras escritoras; además las novelas llevarán el nombre y la biografía de mujeres contemporáneas que han contribuido a los derechos de las mujeres. 
Y la movilidad tiene género, dijo la jefa del M1, porque los hombres viajan en sentido lineal, de la casa a sus labores o viceversa; las mujeres lo hacen en segmentos cortos, variados, de la casa a la escuela, al mercado, al trabajo, a las gestiones, y eso es lo que se ha tomado en cuenta para el proyecto, que ha sido evaluado positivamente como una de las mejores prácticas de la movilidad internacional.

Por Alicia Mendoza, María García y Gabriela Ramírez
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México, marzo (SEMlac).- Las mujeres trabajan, de eso no hay duda; sin embargo, lo hacen en condición de desventaja. En el sector formal en donde por cada mujer hay dos hombres, obtienen un menor salario; enfrentan obstáculos para ascender a puestos directivos y experimentan segregación laboral y acoso. En el informal, son mayoría y carecen de todo tipo de servicios y seguridad social, para ellas y sus hijos.
Las mujeres enfrentan una probabilidad cuatro veces mayor, de abandonar sus estudios y no trabajar, que los hombres, sobre todo porque en la generalidad, siguen siendo las únicas que se dedican al cuidado de las y los hijos y las labores domésticas.
Esta realidad parece no haber cambiado en la última década, de acuerdo con el informe "Construir un México inclusivo: políticas y buena gobernanza para la igualdad de género" de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.
El estudio indica que, de revertirse las brechas salariales y laborales entre hombres y mujeres para 2040, la fuerza laboral femenina se traduciría en un aumento aproximado de .1.100 dólares del PIB per cápita.
De acuerdo con el informe, el 47 por ciento de las mujeres en edad productiva trabaja, en contraste con el 82 por ciento de los hombres.
Carmen Ponce, economista, especialista en temas de género, aseguró que en el caso de las mujeres en el trabajo informal, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), ellas laboran en micronegocios urbanos no registrados ante la autoridad tributaria, como el comercio ambulante; pero no solo en eso.
"Las otras modalidades de la informalidad son las empresas o instituciones que no le dan acceso a la seguridad social a sus trabajadoras y trabajadores; abarca la agricultura de subsistencia, el servicio doméstico remunerado de los hogares, así como todas las variedades de trabajo que, aunque ligado a unidades económicas registradas o formales, las mujeres desempeñan su labor bajo condiciones de desprotección laboral", expresó.
La especialista explicó que esta precariedad laboral genera desigualdades. "Actualmente, por cada 100 hombres, en condiciones de pobreza hay 117 mujeres, ellas tienen los salarios más bajos", señaló.
Dijo que hay diferencias entre quienes cumplen una jornada laboral de más de 48 horas a la semana: 19,4 por ciento son hombres y 41,5 mujeres.
"¿Esto qué se traduce esta realidad? En bajos salarios y en que son trabajadoras sin prestaciones sociales, sin escalafón, sin sindicato y seguridad social".
En cuanto al ingreso, dijo, sucede lo mismo: quiénes ganan un salario mínimo, el 21,9 por ciento son hombres y 24,4 mujeres; en contraste, cuando son más de cinco salarios mínimos solo el ocho por ciento son mujeres, y 10,8 hombres.
Frente a la desigualdad salarial, la diputada Flores Estela Rentería, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), presentó el 2 de marzo una iniciativa para combatir la brecha salarial de género, que busca adicionar el artículo 86 de la Ley Federal del Trabajo y garantizar que en todos los centros de trabajo sea colocada la información salarial de manera pública, física o en sus sitios virtuales, para que no haya incertidumbre sobre el carácter igualitario del salario.
"La iniciativa tiene como objetivo combatir un problema no menor: la brecha salarial de género, un asunto que apremia, que nos ofende y nos recuerda que de nada sirve tener aquí (en el Congreso) paridad entre hombres y mujeres, si eso no impacta allá afuera a las mujeres que más lo necesitan y en las que hemos generado tantas expectativas en beneficio de su desarrollo en todos los ámbitos de la vida social y económica de nuestro país", señaló.
Explicó que la iniciativa se deriva de lo que la propia ley señala, pero que en México no se cumple, a trabajo igual, salario igual. "Si bien es cierto que toda mujer puede constatar si su trabajo es igual al del varón, no puede revisar si el mismo caso ocurre con su salario, lo cual ha generado una brecha de género en México, que acorde con la información de la OCDE asciende al 17 por ciento", expresó. La iniciativa fue turnada a comisiones.
La senadora Diva Gastelúm, presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género en el Senado, coincidió que en el ámbito laboral hay pendientes para las mujeres.
"En el tema laboral, sí es verdad que no hemos hecho lo suficiente por las resistencias que tenemos. Con la reforma laboral que el presidente (Enrique) Peña impulsó, logramos algunas cosas: el tema del acoso sexual y el hostigamiento laboral; pero yo me pronuncio porque tengamos una reforma transversal con perspectiva de género, ya que todavía no la hemos alcanzado".
Incluso aseguró que esta reforma transversal a la ley laboral con perspectiva de género, debe abordar el tema de la brecha salarial entre hombres y mujeres.
"Esa es la brecha que tenemos que cerrar. Tenemos que acabar con esta desigualdad laboral", expresó.
Pero mientras en el Congreso se ponen de acuerdo, la realidad en las empresas es dura para las mujeres, donde muchas viven no sólo la brecha salarial, sino distintos tipos de violencia y acoso laboral.
Kristhal Vergara relató que trabajó en una franquicia de comida rápida donde el lema principal era: "¿Qué no puedes? Si no puedes, renuncia".
"Necesitaba y quería ganar más y me dijeron que tenía que aprender otras cosas para poder subir de puesto. En una ocasión, el gerente en turno me obligó a hacer un inventario dentro de la cámara de refrigeración, yo no me di cuenta cuando él cerró desde afuera una de las dos puertas, dentro forcejeamos porque intentó abusar de mí, terminé con los brazos llenos de moretones porque no dejé que me hiciera algo". Después renunció.
Alejandra, cuyo nombre real no quiere que aparezca, contó que laboró en la Secretaría General del Instituto Politécnico Nacional, donde vivió un acoso laboral por lo que terminó renunciando.
"Cuando me integré a trabajar en la Secretaría General del IPN me dijeron que había muchos proyectos que realizar, en un primer momento se me dejó trabajar para cumplir los objetivos, los cuales implicaban apoyar a las demás áreas de la Secretaría.
"Conforme el tiempo pasaba noté que me distanciaban de mi jefe inmediato y se me prohibió hablar con el sobre el trabajo que venía realizando, nunca me dieron una explicación, solamente me enteraba por voces de otros, a nivel de chisme, que ya no me tenían confianza porque yo hablaba con los del 'equipo contrario'".
Dijo que después comenzaron a enviarle tarjetas y oficios firmados por el Secretario del área en donde se le informaba que dejaba de coordinar algún proyecto, que ya no era parte de un comité o que entregara el trabajo realizado a otra persona, sin decirle cuál era el motivo, hasta que dejaron de asignarle trabajo.
Tanto Kristhal como Alejandra han sido víctimas de lo que se conoce como acoso laboral o mobbing, y forman parte del 52,5 por ciento de las mujeres trabajadoras que han sido acosadas por su jefe, según datos de Encuesta Nacional sobre Violencia contra las Mujeres (ENVIM) 2011.
El 42,1 por ciento de las mujeres víctimas de acoso laboral, que en ocasiones puede llegar hasta el acoso sexual en el trabajo, laboran en una fábrica o taller; el 31,3 por ciento en una empresa privada o banco; el 29,1 por ciento en una institución pública; el 17,8 en un comercio y el 17,5 por ciento trabajan en el servicio doméstico.
En 2012 OCCMundial, sitio líder en México para encontrar empleo, encuestó a más de 2.000 profesionistas para obtener cifras sobre el acoso laboral o mobbing en México, y encontró que el 51 por ciento de las personas encuestadas habían sido víctimas de acoso laboral en algún momento de su vida.
La Organización Mundial de la Salud define mobbing como una situación de violencia o acoso recurrente dirigida hacia una persona con el objetivo de aislarlo de un grupo laboral; se caracteriza por conductas crueles y hostiles que se convierten en una tortura psicológica para la víctima. Algunas manifestaciones pueden ser rumores, difamación y calumnias, aislar o excluir a una persona, insultos o motes, ignorar o no dejar participar a una persona y amenazar.
Indica que las consecuencias para las víctimas de este tipo de abuso se traducen en problemas psicológicos como angustia y depresión; físicos como pérdida de peso, dolores de cabeza o insomnio; laborales como caída del rendimiento, absentismo, y sociales como problemas familiares y pérdida de relaciones interpersonales. La mayoría de las mujeres no denuncia.
Este pasado 8 de marzo #NosotrasParamos fue un llamado para visualizar las diversas violencias que vivimos las mujeres en distintos espacios, el trabajo es uno de ellos. El Paro Internacional fue una llamada para decir ¡Ya basta! al acoso laboral, al acoso sexual en el trabajo, a la brecha salarial y a la desigualdad en la realización de trabajo doméstico y de cuidado.

Por María García y Alicia Mendoza 
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México, marzo (SEMlac).- Cientos de mujeres feministas, sindicalistas, de organizaciones de la sociedad civil y madres de los 43 desaparecidos en Ayotzinapa, de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, en el Estado de México y cientos más de activistas marcharon el pasado 8 de marzo para protestar por la vigente violencia contra las mujeres, para exigir justicia por los feminicidios y apoyar el Paro Internacional de Mujeres (PIM) que se celebró en más de 50 países.
Alrededor del mediodía, las mujeres se dieron cita en el Ángel de la Independencia y comenzaron con actividades culturales y posteriormente organizaron una valla humana. 
Pasadas las cinco de la tarde, salió la marcha. Al contingente se sumaron hombres miembros de gremios como el universitario, sindicatos de electricistas SME, el Frente Popular Francisco Villa Independiente, Movimiento de Trabajadores por el Socialismo, La Nueva Central de Trabajadores y hasta el Partido de la Revolución Democrática (PRD) con un contingente encabezado por la secretaria general, Beatriz Mojica.
Con la consigna signada en la manta que encabezó la manifestación: "Paro Internacional de Mujeres. Todas las voces contra las violencias machistas. Si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras", las manifestantes exigieron "a trabajo igual, salario igual", mientras otras las miraban con sus regalos florales entre las manos que les dieron como regalo por el Día Internacional de la Mujer.
"¡Vivas se las llevaron, vivas las queremos!", corearon antes de comenzar a caminar por Paseo de la Reforma hasta Avenida Juárez. Tres mujeres exigieron justicia para sus hijas mientras gritaban "¡Ni una más, ni una más, ni una muerta más!". Atrás, mujeres en silla de ruedas también protestaron por la violencia contra las mujeres. Son integrantes del Consejo de Mujeres con Discapacidad. Las acompañaron hombres también en silla de ruedas.
Hicieron el conteo de los 43 desaparecidos en Ayotzinapa, expresaron su sentir por el presidente: "¡Fuera Peña! ¡Fuera Peña!", una y otra vez.
Entre las mujeres cuyas madres o hermanas pedían justicia estaban los nombres de Mariana, Nadia Muriño, Fernanda Sánchez Velarde con la pancarta: "¡No fue suicidio, fue feminicidio!". Otra exigió "¡Justicia para Arlet Sánchez Chávez!"
Siguieron las consignas: "Mujeres contra el capital, mujeres contra el machismo y el terrorismo neoliberal". A la altura del Hotel Hilton se quedaron un grupo de mujeres jóvenes, desnudas de la cintura para arriba, que a ritmo de la bazucada bailaron mientras coreaban sus consignas.
Hubo pancartas con el hashtag: "#Yo soy libre" entre las chicas del Colectivo Feminista de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales o de la Central de Estudiantes Universitarios de la UNAM. Más cartulinas: "¡Enseña a tus hijos a no violar!", "¡Quien te ama no te ata y tampoco te maltrata!", gritaron otras; unas más cargaron cruces, flores de colores, coronas de muerto, globos. 
También marcharon ciudadanos independientes. Un grupo causó simpatía porque fueron acompañadas por cinco niñas que traían una manta con la consigna: "¡Igualdad genérica. Ni una más, ni una menos!".
Al llegar al Hemiciclo a Juárez las organizaciones de mujeres convocantes comenzaron el mitin, donde dieron a conocer "El posicionamiento de América Latina y el Caribe sobre el Paro Internacional de Mujeres", para denunciar el feminicidio, racismo, violencia sexual, lesbofobia, transfobia, la criminalización de las defensora de la vida y el territorio, la negación de salud sexual y reproductiva, la criminalización del aborto, la vulnerabilidad de las mujeres con discapacidades, la falta de paridad en las listas de elección".
Con este posicionamiento, la marcha 8M PIM México se sumó a las exigencias del Paro Internacional de Mujeres de los más de 50 países participantes, para reclamar juntas "respeto a la vida de todas las mujeres, sin discriminación, todos los derechos para todas las mujeres, acceso a la educación gratuita con perspectiva de género, políticas públicas con enfoque de género en todos los ámbitos, así como asignación de los recursos económicos para poder implantar estas políticas Estados laicos".
Además de castigos severos y ejemplares para feminicidas, violadores, proxenetas, abusadores infantiles y agresores sexuales; condiciones laborales justas, sin discriminación de género o por maternidad ni hostigamiento sexual, así como igual paga de trabajo por igual valor; reconocimiento y beneficios para el trabajo de las amas de casa y cuidadoras de personas enfermas, menores y personas con discapacidades".
Enseguida tomó el micrófono la luchadora Irinea Buendía, quien convocó a cambiar la injusticia por justicia, acabar con el machismo y cambiar el silencio cómplice por gritos, "no darle ni un minuto de silencio más al machismo. Mi familia y yo no nos callamos y ¿tú qué vas a hacer?", sostuvo ante todas las participantes en la manifestación. 
La luchadora Norma Andrade también exigió no más violencia feminicida, "ellos piensan que tienen el derecho de tirarnos como zapatos viejos, pero no y por eso aquí decimos ¡De Juárez a Chiapas ni un feminicidio más!"
María Martínez Zeferino exigió "justicia para nuestros hijos", justicia por los 43 normalistas desaparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero.
Después de la participación de Nazaria Monroy, del Consejo Mexicano de Mujeres con Discapacidad; Raquel Almanza del Congreso Popular Social de la Ciudad de México, Sulem Estrada, Pan y Rosas; Teresa Acosta de la Asamblea Nacional de Usuarios de la Energía Eléctrica ANUEE, el mitin concluyó cuando Cirse Sandoval, participante en la marcha, denunció que un integrante del Frente Francisco Villa Independiente la golpeó en el rostro.
Detrás del templete Cirse Sandoval relató a los medios "me pegó un tipo del Frente Popular Francisco Villa Independiente. Me pegó porque estábamos impidiendo que pasara un camión repleto de hombres. Empujaron a unas compañeras y les reclamé. Él estaba enojado y me soltó el golpe en la cara"; e informó que iniciaría una denuncia contra el agresor ante una agencia del Ministerio Público.
Posteriormente, integrantes de colectivos feministas subieron al templete a exigir que no se toleraran este tipo de agresiones físicas en la marcha por el Día Internacional de las Mujeres, por lo que las organizadoras ya no pudieron continuar con lista de oradoras, entre las que se encontraban integrantes de las diversas organizaciones convocantes a la marcha.
La marcha fue masiva, participaron contingentes de las organizaciones ya mencionadas y de la Nueva Central de Trabajadores NCT, Asamblea Nacional de las Resistencias, Organización Política del Pueblo y los Trabajadores OPT, ALCONA, Campaña Trabajo Digno, Movimiento Al Socialismo MAS, Partido Revolucionario de los Trabajadores PRT, Feministas con Voz de Maíz, Grupo de Acción por los Derechos Humanos y la Justicia Social, Constituyentes CDMX Feministas, Pan y Rosas, Perspectivas Criticas, Académicas en Acción Crítica, SUTUACM Sindicato Único de Trabajadores de la UACM y CAIT Centro de Apoyo a las Identidades Trans.

Por Norma Loto
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Buenos Aires, marzo (SEMlac).- El Paro Internacional de Mujeres (PIM) dejó un puñado de aspectos positivos que serán de peso de ahora en adelante y evidenció el odio que aún se perpetúa hacia toda disidencia patriarcal. Se calcula que fueron cerca de 300.000 personas las que marcharon por las calles de la ciudad de Buenos Aires y decenas de miles en diferentes puntos del país.
El PIM se inició a las 12 horas con diversas acciones de protestas y luego a partir de las 16.00 se dio inicio a la concentración frente al Congreso Nacional, posteriormente comenzó la marcha hacia la Plaza de Mayo.
Se trató de una fiesta donde las mujeres hicieron visibles todos sus reclamos por una vida digna y sin violencias. Se marchó para decir basta a la avanzada neo liberal que está haciendo su entrada en la cotidianeidad argentina recortando calidad de vida y vulnerando todos los derechos a vivir dignamente.
A pesar de los reclamos, las calles tuvieron una mística que venía a revolucionar una cultura poco acostumbrada a la igualdad y al respeto. Sucede que cada vez que las mujeres toman las calles es una herejía subversiva que hace temblar el orden basado en asimetrías. Las mujeres que marchaban sabían que ese 8M no era como cualquier otro, sino que se estaba escribiendo un nuevo capítulo de la historia desde diferentes puntos del planeta.
Marcharon almas disidentes en medio de pancartas que pedían que el Estado laico sea una realidad (y no solo letras), otras clamaban contra la precarización laboral, estaban los pañuelos verdes de la Campaña por el Aborto legal, seguro y gratuito que se agitaban en medio de la multitud matizada con tetas libres que se mostraban desafiantes, adornadas, grafiteadas y rebeldes al status quo que las quiere encorsetadas.
El documento que se leyó en Plaza de Mayo fue producto de un trabajo conjunto entre todas las organizaciones convocantes y constó de ocho ejes referidos a: sentido de lucha colectiva que tiene el feminismo; visibilizar el mapa de trabajo en clave feminista; exigir el aborto legal, seguro y gratuito; defender las disidencias sexuales y de género, decir basta a las violencias; la necesidad de decir que el Estado es responsable; exigir un Estado laico y a construir un movimiento de mujeres como sujeto político.

Intento de disciplinamiento
A horas de haber finalizado la marcha, la policía inició una redada contra las mujeres. Se trató de acción al voleo. Algunas de las detenidas (fueron 16) se encontraban en una pizzería y otras esperando el transporte público para regresar. Fue en ese momento en que fueron arrebatadas, golpeadas y encarceladas.
"El único objetivo es disciplinar al movimiento de mujeres, lesbianas, trans y travestis", refiere un comunicado del colectivo Ni Una menos.
Laura Arnés, periodista del suplemento Soy de Página 12, fue una de las detenidas y relató en conferencia de prensa realizada en el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) que ella y otras manifestantes se encontraban cenando cuando ingresó la policía y le dijeron que tenían que despejar. La golpearon a ella y a sus compañeras y les dijeron "negras de mierda". Ya en la comisaría "nos requisaron dos veces, nos hicieron sacar la ropa, a algunas nos tocaron".
Los días 6 y 7 de marzo también hubo manifestaciones masivas de protesta en la ciudad de Buenos Aires, pero es llamativo que la policía apunte solo sobre la manifestación de mujeres.
Durante la conferencia de prensa, la directora del Instituto contra la Discriminación de la Ciudad de Buenos Aires- Defensoría del Pueblo de la CABA, María Rachid, sostuvo que "preocupa que no haya habido ningún resorte administrativo, ni judicial, que permitiera a las detenidas ser liberadas, quienes finalmente permanecieron entre nueve y 10 horas presas".
Amnistía Internacional Argentina manifestó su "máxima preocupación por la creciente persecución y criminalización de las mujeres que luchan contra la violencia de género y por una sociedad igualitaria"
Argentina ya fue condenada internacionalmente por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por la actuación de las fuerzas de seguridad locales. La CIDH subrayó que "las razzias policiales son contrarias a los derechos humanos" e instó al país a que "deben limitarse las facultades policiales de detener personas sin orden judicial.
Paula Litvachky, directora del Área de Justicia y Seguridad del CELS, enfatizó que se trató de "una razzia, policías de civil sin identificación, se produjeron detenciones al voleo, se llama razzia, y en un post marcha se la puede llamar cacería".
El accionar policial fue en sintonía con el "Protocolo de Actuación de las Fuerzas de Seguridad Del Estado en Manifestaciones Públicas", emitido en 2015 por el Ministerio de Seguridad. El mismo ordena a las fuerzas reprimir y a la justicia perseguir penalmente.
Sobre este aspecto, Litvachky manifestó la "enorme preocupación por el endurecimiento de la represión al derecho a la protesta. (Desde el CELS), habíamos cuestionado la puesta en funcionamiento del protocolo policial que habilitaba a las detenciones indiscriminadas, esto que pasó después de la marcha".

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