Argentina: Paro internacional de mujeres

Por Norma Loto
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Buenos Aires, marzo (SEMlac).- El Paro Internacional de Mujeres (PIM) dejó un puñado de aspectos positivos que serán de peso de ahora en adelante y evidenció el odio que aún se perpetúa hacia toda disidencia patriarcal. Se calcula que fueron cerca de 300.000 personas las que marcharon por las calles de la ciudad de Buenos Aires y decenas de miles en diferentes puntos del país.
El PIM se inició a las 12 horas con diversas acciones de protestas y luego a partir de las 16.00 se dio inicio a la concentración frente al Congreso Nacional, posteriormente comenzó la marcha hacia la Plaza de Mayo.
Se trató de una fiesta donde las mujeres hicieron visibles todos sus reclamos por una vida digna y sin violencias. Se marchó para decir basta a la avanzada neo liberal que está haciendo su entrada en la cotidianeidad argentina recortando calidad de vida y vulnerando todos los derechos a vivir dignamente.
A pesar de los reclamos, las calles tuvieron una mística que venía a revolucionar una cultura poco acostumbrada a la igualdad y al respeto. Sucede que cada vez que las mujeres toman las calles es una herejía subversiva que hace temblar el orden basado en asimetrías. Las mujeres que marchaban sabían que ese 8M no era como cualquier otro, sino que se estaba escribiendo un nuevo capítulo de la historia desde diferentes puntos del planeta.
Marcharon almas disidentes en medio de pancartas que pedían que el Estado laico sea una realidad (y no solo letras), otras clamaban contra la precarización laboral, estaban los pañuelos verdes de la Campaña por el Aborto legal, seguro y gratuito que se agitaban en medio de la multitud matizada con tetas libres que se mostraban desafiantes, adornadas, grafiteadas y rebeldes al status quo que las quiere encorsetadas.
El documento que se leyó en Plaza de Mayo fue producto de un trabajo conjunto entre todas las organizaciones convocantes y constó de ocho ejes referidos a: sentido de lucha colectiva que tiene el feminismo; visibilizar el mapa de trabajo en clave feminista; exigir el aborto legal, seguro y gratuito; defender las disidencias sexuales y de género, decir basta a las violencias; la necesidad de decir que el Estado es responsable; exigir un Estado laico y a construir un movimiento de mujeres como sujeto político.

Intento de disciplinamiento
A horas de haber finalizado la marcha, la policía inició una redada contra las mujeres. Se trató de acción al voleo. Algunas de las detenidas (fueron 16) se encontraban en una pizzería y otras esperando el transporte público para regresar. Fue en ese momento en que fueron arrebatadas, golpeadas y encarceladas.
"El único objetivo es disciplinar al movimiento de mujeres, lesbianas, trans y travestis", refiere un comunicado del colectivo Ni Una menos.
Laura Arnés, periodista del suplemento Soy de Página 12, fue una de las detenidas y relató en conferencia de prensa realizada en el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) que ella y otras manifestantes se encontraban cenando cuando ingresó la policía y le dijeron que tenían que despejar. La golpearon a ella y a sus compañeras y les dijeron "negras de mierda". Ya en la comisaría "nos requisaron dos veces, nos hicieron sacar la ropa, a algunas nos tocaron".
Los días 6 y 7 de marzo también hubo manifestaciones masivas de protesta en la ciudad de Buenos Aires, pero es llamativo que la policía apunte solo sobre la manifestación de mujeres.
Durante la conferencia de prensa, la directora del Instituto contra la Discriminación de la Ciudad de Buenos Aires- Defensoría del Pueblo de la CABA, María Rachid, sostuvo que "preocupa que no haya habido ningún resorte administrativo, ni judicial, que permitiera a las detenidas ser liberadas, quienes finalmente permanecieron entre nueve y 10 horas presas".
Amnistía Internacional Argentina manifestó su "máxima preocupación por la creciente persecución y criminalización de las mujeres que luchan contra la violencia de género y por una sociedad igualitaria"
Argentina ya fue condenada internacionalmente por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por la actuación de las fuerzas de seguridad locales. La CIDH subrayó que "las razzias policiales son contrarias a los derechos humanos" e instó al país a que "deben limitarse las facultades policiales de detener personas sin orden judicial.
Paula Litvachky, directora del Área de Justicia y Seguridad del CELS, enfatizó que se trató de "una razzia, policías de civil sin identificación, se produjeron detenciones al voleo, se llama razzia, y en un post marcha se la puede llamar cacería".
El accionar policial fue en sintonía con el "Protocolo de Actuación de las Fuerzas de Seguridad Del Estado en Manifestaciones Públicas", emitido en 2015 por el Ministerio de Seguridad. El mismo ordena a las fuerzas reprimir y a la justicia perseguir penalmente.
Sobre este aspecto, Litvachky manifestó la "enorme preocupación por el endurecimiento de la represión al derecho a la protesta. (Desde el CELS), habíamos cuestionado la puesta en funcionamiento del protocolo policial que habilitaba a las detenciones indiscriminadas, esto que pasó después de la marcha".

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