Cuba: Informe reporta acciones contra la trata 
De La Redacción
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La Habana, enero (SEMlac).- La autoridades cubanas reportaron 21 casos de trata de personas juzgados en 2016, de acuerdo con el "Informe de Cuba, Prevención y enfrentamiento a la trata de personas y la protección a las víctimas 2017", publicado a fines del pasado año.
El documento detalla que se observaron rasgos típicos de trata de personas en cuatro casos de proxenetismo (coerción, engaño o amenaza) y en 17 causas de corrupción de menores (explotación). Del total, 20 corresponden a la modalidad de trata con fines de explotación sexual y uno a trata con fines de mendicidad. 
En el periodo señalado no se radicaron causas por el delito de venta y tráfico de menores, precisa el informe, cuyo anexo resume cada uno de los casos juzgados, describe los hechos y apunta la sanción recibida por las personas culpables implicadas.
El reporte cubano da cuenta, además, de que las autoridades policiales investigan casos de trata transnacional de personas cubanas con fines de explotación sexual, incluidas personas transexuales.
Se trata de hechos que tienen como escenario a Ecuador, Turquía, México, Angola, China y en menor medida en Guinea Ecuatorial, Estados Unidos, Reino Unido, España, Bélgica, Surinam y Guyana. 
Esos delitos son organizados principalmente por cubanos radicados en otros países, quienes captan y trasladan a sus víctimas hacia el exterior, mediante la publicación de anuncios en Internet o por telefonía móvil, con ofertas falsas de trabajo.
Otras veces las reclutan en países donde sus víctimas mantienen un estatus irregular y no disponen de los fondos necesarios para continuar viaje hasta su destino final.
Son operaciones originadas en Cuba y que se ejecutan en el exterior, en vínculo con redes allí radicadas y dedicadas a este delito, describe el documento.
Engaños, promesas de mejoras económicas, contratos falsos sin respaldo legal en Cuba o en el extranjero, retiro de pasaportes y presiones para obligarlas a la prostitución son algunas de las variantes empleadas en estos casos.
Un grupo de 21 cubanas identificadas como presuntas víctimas de trata de personas en Turquía refirieron que fueron engañadas por sus empleadores, quienes incumplieron lo pactado en los contratos firmados en Cuba respecto al pago, las condiciones laborales y la actividad a realizar. 
Las autoridades cubanas advierten que se aprecian nuevas y mayores complejidades en el accionar de la delincuencia doméstica o extranjera con incidencia en el país, a la par que se constata entre las víctimas baja percepción de riesgo sobre este fenómeno y sus formas de manifestación, particularmente la trata con carácter transnacional. 

Por lo general, los tratantes otorgan un presupuesto inicial para el viaje de las víctimas y asumen gastos de hospedaje y alimentación, para generar deudas que utilizan como mecanismo de presión, sometimiento y para evitar el regreso de sus víctimas a Cuba.
El informe indica que al respecto se han desarrollado 14 procesos investigativos, de los cuales dos concluyeron con sentencias penales y otros cuatro están en proceso.
Cuba mantuvo también la colaboración internacional para la investigación y solución de casos que trascienden el marco nacional.
EL informe indica que se le da seguimiento además a la circulación por INTERPOL de 15 cubanos vinculados a la trata de personas con fines de explotación sexual: 13 por Ecuador, uno por España y otro por República Dominicana. 
Cuba informó también que las autoridades cooperaron con sus homólogas estadounidenses para el esclarecimiento de un caso de trata de seis jóvenes cubanas en 2016, contratadas en Estados Unidos supuestamente para trabajar como bailarinas en Miami. 
En la actualidad, se evalúa una propuesta de memorando de entendimiento para la cooperación en materia de abuso sexual infantil con Canadá.
Las autoridades cubanas cuentan, además, con dos Acuerdos Tipo para fomentar la cooperación entre el Ministerio del Interior y sus homólogos extranjeros en materia de "enfrentamiento al crimen transnacional" y para la "protección de los niños, niñas y adolescentes contra la venta, prostitución, utilización en pornografía, trata y otras formas de abuso sexual", indistintamente.

 

Cuba: Llegar a las mujeres que sufren violencia de género
Por Lirians Gordillo Piña
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La Habana, enero (Especial de SEMlac).- Ante la ausencia de un sistema de atención nacional articulado, proyectos, servicios e iniciativas puntuales buscan llegar a las mujeres que sufren violencia de género, como punto clave en el abordaje integral de esta problemática social. 
"Las mujeres que consultan por una situación de violencia lo hacen luego de un proceso muy difícil de quebrantamiento del secreto, enfrentamiento de sus propios miedos, amenazas externas, sentimientos de vergüenza y desconfianza en el porvenir, lo que las ubica en una situación de alta vulnerabilidad", reconoce la jurista Perla Delgado.
Pero quienes se animan a buscar ayuda suelen encontrarse con trabas y dificultades en las instituciones que tienen el encargo social de brindarles asistencia.
En el artículo "Desafíos de la prevención y la atención de la violencia en Cuba: algunas consideraciones", la investigadora Magela Romero Almodóvar reflexiona sobre "la falta de capacidades y conocimientos especializados sobre este fenómeno del personal que presta servicios en espacios e instituciones destinados a la atención de las víctimas".
La experta identifica que "las intervenciones se quedan, por lo general, en el plano de la sensibilización o derivación del caso hacia otro servicio u espacio, en el que probablemente ocurra lo mismo, conduciendo de ese modo al proceso de revictimización que popularmente se conoce como peloteo".
Ante esta situación, algunas experiencias brindan orientación, como los Servicios de Orientación Jurídica del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).
Desde el ámbito psicológico, la Consejería para mujeres en situaciones de violencia del Centro Oscar Arnulfo Romero (CEOAR) ofrece apoyo emocional, orientación e información sobre la violencia de género, además de brindar herramientas para fortalecer la capacidad de las mujeres en la toma de decisiones.
Otras acciones convocan a especialistas y actores sociales de distintas áreas para ofrecer una atención integral. Son los casos de la Experiencia piloto de atención integral a la violencia contra las mujeres en el ámbito comunitario, que desde hace un año se realiza en La Habana, y el proyecto Cultura jurídica en clave de género: herramienta para la igualdad y la no violencia contra las mujeres en la provincia Cienfuegos, a 233 kilómetros de la capital.
De manera general, todas estas iniciativas, protagonizadas por especialistas con años de experiencia, tejen redes de trabajo común. Otra constante es el apoyo de organizaciones y organismos internacionales en la materialización de las iniciativas.
El proyecto Cultura jurídica en clave de género es fruto del trabajo sostenido desde 2000 por especialistas de Cienfuegos e integrantes de la Asociación de Juristas de Cuba en esa provincia.
A juicio de Perla Delgado, una de las coordinadoras, el proyecto adquiere relevancia "en términos de capacitación, educación, orientación y atención individual y grupal, propiciándoles a las mujeres las herramientas necesarias para enfrentar sus conflictos, tramitarlos con las instituciones procedentes y solucionarlos".
Llegar a las víctimas y apoyarlas en el complejo camino para salir del ciclo de la violencia de género es también uno de los objetivos de la Experiencia piloto de atención integral a la violencia contra las mujeres en el ámbito comunitario, en la capital cubana.
El proyecto convocó a actores sociales de cinco comunidades periféricas en La Habana (El Canal, Alamar Este, Párraga, Libertad y Buena Vista), a partir del trabajo de los Talleres de Transformación Integral del Barrio (TTIB) existentes en esas localidades, cuya misión es impulsar el desarrollo local.
Las expertas Magela Romero Almodóvar y Clotilde Proveyer Cervantes acompañaron procesos formativos, diagnósticos con perspectiva de género y el diseño en cada barrio de un sistema integral y articulado para la prevención y atención de la violencia contra las mujeres.
"La comunidad es un Estado en pequeña escala. Allí está la policía, el gobierno, la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y el sistema de salud con sus servicios comunitarios. Además, las redes de apoyo más cercanas a la víctima ofrecen mayor confiabilidad, porque ante una crisis o emergencia pueden llegar más rápido", afirma Proveyer.
A partir de un diagnóstico con perspectiva de género se levantó información sobre el número de denuncias hechas en la policía local, los espacios más peligrosos para las mujeres, los sitios de reunión de los hombres y las instituciones y personas a las cuales acudir.
Los cinco grupos gestores de las comunidades diseñaron un modelo de atención que incluye pasos a seguir, contactos y nombres de actores clave para dar acompañamiento a las víctimas.
Durante el primer año de trabajo fueron atendidas un total de 55 mujeres víctimas de violencia.
"Este es el resultado más importante porque son 55 mujeres que hoy sienten que tienen algún apoyo, acompañamiento, asesoría. De ellas, 13 mujeres de las distintas comunidades se encuentran fuera del ciclo de la violencia. Estos datos hablan de nuestro trabajo y, a partir de ellos, podemos diseñar los pasos a seguir", dijo Almodóvar durante la evaluación del proyecto, el pasado 19 de diciembre.
Fortalecer la articulación de actores es una de las intenciones de esta experiencia, que encuentra en el trabajo comunitario un espacio vital, pues "suple muchas veces las fallas de las instituciones que tienen como encargo social atender a las víctimas y que no siempre responden con la celeridad y la eficacia que hace falta", al decir de la académica y profesora Clotilde Proveyer.

De lo local al país
Especialistas, activistas, instituciones y organizaciones comprometidas con erradicar la violencia hacia las mujeres y las niñas en la isla coinciden reconocen avances en los últimos cinco años.
Sin embargo, perviven retos e incomprensiones que limitan el alcance de estas iniciativas y la puesta en marcha de una respuesta integral e integrada que, desde una estructura estatal, convoque a los diversos actores sociales.
Para Delgado, el compromiso profesional y la articulación son elementos fundamentales si se quiere lograr un impacto positivo y duradero. Romper con los prejuicios y la discriminación también impone fomentar la cultura jurídica y un cambio de paradigma respecto a la víctima.
"Muchas veces la atención que reciben las mujeres maltratadas en las instituciones parte de una concepción asistencial y no de derechos, las tratan como personas necesitadas y no como ciudadanas. El punto de partida, en estos casos, es que estas mujeres necesitan un servicio y no que tienen derecho a recibirlo", afirma la abogada.
La aspiración máxima es llegar a todo el país. Según la "Encuesta sobre igualdad de género" 10 mujeres de cada 30 encuestadas (27,9 %) declararon haber recibido algún tipo de violencia física, psicológica, sexual o económica durante los últimos 12 meses, pero la cifra aumenta a 40,5 por ciento cuando el período se abre a "algún momento de su vida".
La investigación nacional realizada por el Centro de Estudios de la Mujer (CEM) de la FMC y la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) en 2016 incluyó una muestra representativa de 19.189 mujeres y hombres de 15 a 74 años e incluye otros temas relacionados con la igualdad de género.
A pesar de esfuerzos y proyectos puntuales que se han ramificado en varias provincias y el recorrido por distintos territorios de la Jornada Cubana por la NO violencia hacia las mujeres y las niñas, las principales experiencias aún se concentran en la capital del país. 
Proveyer cree esencial "llegar a las zonas de silencio", aquellos lugares de la geografía nacional de los que no se tiene información, en los que no existen proyectos, ni acompañamiento.
"No podemos seguir trabajando de manera esporádica, por iniciativas, tenemos que hacerlo en sistema, organizados con una institución del Estado que coordine con intención un trabajo en todo el país. Una entidad que preste servicios de prevención, atención, seguimiento y acompañamiento; que contribuya a cambiar lo que hay que cambiar", convoca la reconocida especialista.

Cuba: Conocer la ley para ejercer los derechos
Por Sara Más
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La Habana, diciembre (Especial de SEMlac).- Hace falta mayor conocimiento de leyes y normativas jurídicas para ejercer los derechos, defenderlos y ejercitar la ciudadanía, concuerdan juristas, activistas y profesionales de diversas disciplinas.
"Si bien es cierto que el desconocimiento de la ley no te exime de su cumplimiento, sí te priva de la garantía para ejercer los derechos y también de algún que otro derecho", asegura Liset Imbert, integrante del equipo de orientación jurídica del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).
Al cierre de 2017, se realizó en la capital cubana la Primera Reunión Nacional para promover el fortalecimiento de las capacidades en el ejercicio de ciudadanía, encuentro organizado por los Servicios de Orientación Jurídica del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), con apoyo del Centro de Orientación e Investigación Integral (COIN) de República Dominicana 
La libertad, la dignidad y la intimidad como principios y derechos enunciados en la Constitución, aspectos relacionados con el tutelaje judicial (debido proceso), la participación desde el activismo de las redes comunitarias y la reforma constitucional estuvieron en la agenda del encuentro, dirigido fundamentalmente al ejercicio de la ciudadanía.
"Solemos entender la ciudadanía como algo distante, que no nos toca, y se la reduce a momentos como las elecciones o determinados espacios políticos", apuntó a SEMlac Ivón Calaña Pérez, al frente de los servicios de Orientación Jurídica del Cenesex.
"Pero la ciudadanía nos toca a todos, por el solo hecho de ser personas, desde que nacemos; tiene que ver con el vínculo entre el Estado y los ciudadanos, y debemos tener claridad en los derechos y obligaciones que esto genera", agregó la jurista.
La necesidad de elevar la cultura jurídica de todas las personas fue punto común, en particular el conocimiento de la Constitución de la República, de la cual emana todo el ordenamiento jurídico y que está avocada actualmente a un proceso de reforma.
"La libertad, la igualdad y la intimidad son esenciales para el ser humano e imprescindibles para la realización de su personalidad", reafirmó Marta Prieto, profesora de Derecho Constitucional de la Universidad de La Habana.
Pero no basta con su reconocimiento, agregó. "Se necesita de capacidad para el ejercicio de esos derechos; que las personas los conozcan para que lo puedan ejercer y las autoridades reconozcan que su ejercicio no supone una violación de principios, sino la realización de las personas y su dignidad humana", dijo.
Sin embargo, como normas que tienen un contexto cambiante, las leyes necesitan también de renovación y actualización mediante procesos ordenados.
"Desde la lógica del texto constitucional, por ejemplo, no es posible la unión del mismo sexo, pues la figura del matrimonio se concibe solo para un hombre y una mujer", apuntó.
Sin embargo, "hacer depender a la familia del matrimonio, en estos momentos, es restringir a las familias que hoy tenemos y no parten de la unión de un hombre y una mujer, se han formado sin matrimonio previo y además, son muy funcionales", reconoció la jurista. 
Partidaria de no validar una figura cuando la Constitución no lo hace, Prieto aboga en favor de que la reforma constitucional reconozca primero que el matrimonio es la unión entre dos personas.
Para Yan Guzmán, también profesor de Derecho de la Universidad de la Habana, el conocimiento e interpretación de la ley es fundamental.
Reitera que la dignidad, como principio fundamente y derecho fundamental de la Constitución, es un valor que transversaliza y somete, en el sentido jurídico, al resto del ordenamiento.
"La actual concepción minimalista del matrimonio está negando, sobre la base de la interpretación histórica, el bienestar individual, el colectivo, el 'con todos y para el bien de todos', la igualdad de trato, entre otros derechos que están implícitos y explícitos", sostuvo.
Yaniseli, integrante de la Red TransCuba, es partidaria de que el matrimonio igualitario sea lo último que se reafirme. "Hay cuestiones fundamentales que deben verse antes", opina.
"Antes de acceder a un matrimonio, hay que tener derecho a crear una familia, un hogar, o tener derecho a un vínculo laboral, que es tan importante", señala.
En su opinión, se necesita primero del recurso legal de una ley de identidad, que permita a la comunidad trans adoptar legalmente nombre y sexo acordes a como se representan sus integrantes, aun cuando no quieran acceder a una intervención quirúrgica de adecuación sexual.
"Ya hay un logro que, aunque sea pequeñito, para nosotras es grandísimo: la fotografía en el carné de identidad, tal y como nos identificamos diariamente", expone.
Participar en este tipo de encuentros y talleres es también un logro para Yaniseli. 
"La comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero) ha sufrido grandes cambios; hemos salido de conductas primitivas a conductas civilizadas. Esta es una manera de empoderarnos de conocimientos, que hasta cierto punto nos permiten enfrentar actos y posturas negativos hacia nosotras", argumenta.
El imperativo de conocer la Constitución, divulgar sus contenidos y hacer que cumpla el papel que tiene en la sociedad toca, en lo particular, la vida de las personas.
"Hay mucho por trabajar en los espacios donde hacemos activismo, en las comunidades. Cuando hablas de estos temas, si mencionas los derechos sexuales enseguida dicen que estás defendiendo a los homosexuales; si hablas de derechos humanos, te confunden con un opositor", dice Argelia Fellove Hernández, de la Red Oremi, de mujeres lesbianas y bisexuales.
La creación de capacidades en estos temas, desde el Cenesex, se enfoca principalmente a las redes comunitarias que coordina esa institución.
"Representan a grupos que sienten vulnerados sus derechos y muchas veces no son escuchados; trabajamos también en empoderar a esas personas que necesitan de estos conocimientos", sostuvo a SEMlac la jurista Ivón Calaña.
"Cuando se habla de derechos sexuales, las personas se ubican solo en no ser discriminados. Derechos sexuales son también el derecho a formar familia, a tener pareja, a que me acepten como me visto. Y se desconoce que hay un amparo constitucional que me permite ser persona como quiero ser", insiste.
Como parte de una mayor cultura jurídica, se debe conocer también acerca de la tutela judicial, explicó la profesora de Derecho Penal Arlín Pérez Duharte.
"Como ciudadanos, tenemos derecho a recibir una tutela judicial efectiva, que es una expresión de los derechos constitucionales, se asienta en los derechos fundamentales", explicó.
La también profesora de la Universidad de La Habana insistió en que, además, siempre hay un camino para impugnar un fallo del tribunal con el cual no se está de acuerdo, dijo en referencia al recurso de apelación y el de revisión de sentencia, este último un procedimiento especial que se puede realizar cuando el proceso ha terminado y la sentencia es firme.
"También hay otros espacios disponibles, como el Departamento de Atención a los Derechos Ciudadanos de la Fiscalía o el de Ciudadanía del Ministerio del Interior", abundó.
En concreto, se trata de proveer a las personas de conocimientos como instrumentos que luego puedan esgrimir en favor de sus derechos humanos.
"Eso es empoderamiento. Que las personas sepan de las herramientas procesales y legales para hacer valer sus reclamos, que sus demandas no queden en meros discursos, que sepan sus opciones, lo que pueden hacer", resumió Calaña a SEMlac.

Cuba: Alertas múltiples para jóvenes y adolescentes
Por Sara Más
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La Habana, diciembre (Especial de SEMlac).- El embarazo temprano, la gestación indeseada y frágiles proyectos de vida se incluyen entre las desventajas que conspiran contra la realización personal de jóvenes y adolescentes, alertaron especialistas en la capital cubana.
Para Matilde Molina, investigadora del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana, son diversas las vulnerabilidades asociadas al embarazo adolescente.
Una de ellas se asocia a las edades más bajas en que se están dando estos embarazos, advirtió la experta durante el coloquio de cierre de la XI Jornada por la No Violencia a las mujeres y las niñas organizado por el Centro Oscar Arnulfo Romero (CEOAR) y la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (Socumes), el 15 de diciembre.
Si bien Cuba exhibe una baja tasa de fecundidad, muy cercana a la de Europa, muestra también una desarticulación respecto a la tasa de fecundidad adolescente, que es de 50 nacimientos por cada mil muchachas menores de 19 años, citó la experta.
Agregó que, de acuerdo con estudios realizados, 82 por ciento de la fecundidad adolescente es de 15 a 19 años, pero 18 por ciento corresponde a niñas menores de 15 años.
"En este último grupo de edades hay, además, mucho más resistencia al descenso de la fecundidad", comentó.
En un lapso de 25 años, desde inicios de los noventa hasta 2016, descendió la tasa global de fecundidad, con algún ascenso después de 2007, ilustró. Para 2016, el resultado era que 15,38 por ciento de la fecundidad correspondía a menores de 15 años.
"La mayor tasa de fecundidad adolescente prevalece en zonas rurales; sin embargo, la distancia entre zonas urbanas y rurales se acorta, al punto que en algunas provincias llega a ser mayor en espacios urbanos", precisó Molina.
Como otras desventajas destaca que los niveles más altos de fecundidad se ubican en muchachas entre 0 y sexto grados de enseñanza. "Es algo realmente para pensar, teniendo en cuenta las oportunidades que brinda el sistema educativo cubano y ellas dejan de aprovechar por cuenta del embarazo", subrayó.
Como determinantes próximos de la fecundidad, mencionó el inicio temprano de las relaciones sexuales a una edad mediana de 15 años. También la recurrencia al aborto y otras formas de interrupción del embarazo.
"La tasa global de interrupciones multiplica la de fecundidad: es mucho más alta la cantidad de interrupciones que niños que nacen en menores de 15 años", apuntó la investigadora del Cedem.
"Si sumamos las interrupciones, nacimientos, regulaciones menstruales y los abortos espontáneos, la tasa de embarazos sería altísima", valoró.
Lo que ocurre al interior del día a día de estas madres prematuras preocupa igualmente, cundo se hace un análisis cualitativo.
Los estudios describen que ellas suelen tener una percepción inadecuada de sus condiciones económicas y de vida, la mayoría son amas de casa y en sus familias prima el canon del hombre como figura principal, una escasa comunicación sobre temas de salud sexual y reproductiva, así como posturas educativas reglamentadas, principalmente, por figuras paternas.
Como métodos educativos prevalecen la permisividad, el autoritarismo, la inconsistencia educativa, así como patrones familiares que reproducen bajos niveles de escolaridad, relaciones consensuales, inicio temprano de relaciones sexuales, el poco o ningún uso de métodos anticonceptivos y una historia familiar de embarazos adolescentes.
El seguimiento que Molina ha dado a estos casos indica que, después del parto, estas muchachas se mantienen en el hogar, luego de la deserción escolar, sin pareja estable, y la mayoría de sus hijos están siendo criados por las abuelas.

Un tema de derechos
El embarazo temprano también se asocia al ejercicio de los derechos, alertó Molina, pues dan lugar muchas veces a matrimonios y uniones muy tempranas, a edades inapropiadas. 
De los 286 matrimonios de muchachas de 16 años reportados en 2016, cuatro ya iban por la segunda unión, ejemplificó.
Para Yamila González Ferrer, vicepresidenta de la Unión Nacional de Juristas de Cuba, este tema se enmarca jurídicamente en la existencia de una pubertad legal en edades muy bajas, que está en cuestionamiento, ya que permite el matrimonio en menores de edad.
"En la legislación de familia encontramos que, aunque la edad para la formalización del matrimonio es 18 años, se puede autorizar excepcionalmente y por causa justificada el matrimonio, cuando la niña tiene 14 años y el varón 16", explicó.
También ocurre que, en la práctica, cuando hay un embarazo adolescente, la muchacha menor de 18 años tiene que ir acompañada de la madre y al final prevalece el criterio y valoración de su mamá.
"Eso denota la necesidad de una mayor cultura jurídica de la población, porque está establecido que cuando haya contradicciones en el ejercicio de la patria potestad, no solo ente madre y padre, sino entre la madre, el padre y su descendencia, se puede acudir a la Fiscalía, pues el ministerio público es el que representa a las personas vulnerables y a los menores de edad ante este tipo de situaciones", argumentó.
Estudios de casos de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana presentados durante el coloquio refieren también la presencia de proyectos de vida poco estructurados y diseñados a muy corto plazo en grupo juveniles diversos como muchachas prostitutas, embarazadas y otras gestantes que viven con VIH.
"Esa temporalidad a corto plazo indica una limitación en el desarrollo personal. Se vive en la inmediatez y a veces ni se define el tiempo, lo que denota incertidumbre respecto al futuro", sostuvo la profesora Laura Domínguez.
En opinión de Rosa Campoalegre, del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), entre las múltiples tensiones que se viven en las familias y repercuten en la población joven están además, los actuales desafíos demográficos, las pautas que impone el nuevo modelo económico, la capacidad para aprovechar las oportunidades y las diversas expresiones de violencia, entre otras.

Cuba: Mujeres admiten que viven violencia
Por Sara Más
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La Habana, diciembre (Especial de SEMlac).- Unas 10 mujeres de cada 30 declararon haber recibido algún tipo de violencia física, psicológica, sexual o económica durante 12 meses, según devela un estudio que también arroja baja percepción sobre este problema en la sociedad cubana.
Algunos resultados aún preliminares de la "Encuesta sobre igualdad de género", levantada en 2016 por el Centro de Estudios de la Mujer (CEM) de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), fueron socializados en el coloquio de cierre de la XI Jornada por la No Violencia a las mujeres y las niñas organizado por el Centro Oscar Arnulfo Romero (CEOAR) y la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (Socumes), el 15 de diciembre.
La investigación abarcó una muestra representativa de 19.189 mujeres y hombres de 15 a 74 años y exploró, entre otros temas, sus concepciones generales acerca de la igualdad de género, la familia y las relaciones de pareja, así como la percepción sobre la violencia hacia la mujer y sus expresiones en Cuba.
Marisol Iglesias, investigadora del CEM, expuso que 27, 9 por ciento de las mujeres entrevistadas declaró haber recibido algún tipo de maltrato físico, psicológico, sexual o económico en los 12 meses previos a la entrevista, proporción que se eleva a 40, 5 por ciento cuando el periodo se abre a "algún momento de su vida".
La forma de agresión más declarada es la psicológica, incluidos el silencio, la ignorancia, el grito, la ofensa, estrategias diversas de control, limitar el contacto con amistades y familiares y las amenazas con matarla, suicidarse o ambas, mencionó Iglesias.
En menor medida se relacionan actos de agresión física y sexual, así como de violencia económica, como gastar el dinero para la casa, no dejarlas trabajar, negarles dinero, privarlas de objetos y bienes, controlarles o quitarles el dinero.
Aunque 81,4 por ciento de la población encuestada admitió que existe violencia hacia las mujeres y las niñas, lo que denota un reconocimiento del problema, 51,8 por ciento cree que es poca; 29,7 por ciento dice que es mucha; para 9,6 por ciento no existe y 7,9 por ciento no sabe.

Persisten mitos 
Al explorar los soportes de estos hechos, el estudio constató que aún perviven mitos, desconocimiento y falsas creencias que naturalizan, justifican y reproducen la violencia patriarcal.
Entre los mitos y opiniones más arraigados están: considerar como causa del problema el consumo de alcohol (67 %) y no el desequilibrio de poder patriarcal, creer que la mujer soporta el maltrato porque le gusta (60,6 %), cuando en realidad tiene miedo o necesita ayuda, o acuñar que los hombres también son víctimas de violencia en las relaciones de pareja (73, 7 %), cuando el número de mujeres víctimas es mucho mayor.
Por otra parte, 27 por ciento repite el patrón de que los abusos sexuales son realizados por desconocidos, lo que denota desconocimiento, apuntó la experta, "pues se sabe que estos actos son ejecutados por personas cercanas a la víctima y no necesariamente desconocidos".
La mayoría, afortunadamente, dice estar en desacuerdo con el pensamiento de que los hombres son violentos por naturaleza, aunque es mayor el número de mujeres que justifica estos actos así, por una causa biológica.
Igualmente, la mayor parte de la muestra se opone a considerar la violencia hacia las mujeres en la pareja como un asunto privado, pero 39,6 por ciento de mujeres y 43 por ciento de hombres, cifras nada despreciables, lo siguen valorando como un asunto que debe resolverse entre dos, sin intervención de terceras personas o instituciones públicas.

¿Por qué justificar la violencia?
Aunque la mayoría de las personas entrevistadas contestó que nunca debe justificarse la violencia hacia las mujeres ni los hombres, quienes sí lo hacen se basan en criterios diferenciados por sexo.
Iglesias precisó que del grupo que justifica la violencia hacia ellas, 77,6 por ciento de los hombres y 80,1 por ciento de las mujeres la explican por motivos que van desde que la mujer sea infiel --como el primero--, hasta incumplir con las labores del hogar, como última y menos señalada de las razones.
En cambio, cuando la mira se enfoca hacia los varones, los motivos van desde el hecho de que tengan relaciones sexuales con otro hombre --como el primero de los argumentos seleccionados--, hasta otros como no traer suficiente dinero a la casa, no saber hacer reparaciones, tener rasgos afeminados o no cumplir con las exigencias sexuales.
"Hombres y mujeres justifican más la violencia hacia una mujer que hacia un hombre", precisó Iglesias.
Otro de los datos preliminares del estudio, cuyo informe final se dará a cocer en 2018, apunta a que es poca la cantidad de mujeres que acuden en busca de ayuda a instituciones o servicios. 
De las que declararon ser víctima de violencia, solamente 3,1 por ciento buscó ayuda para sí y 0,9 por ciento lo hizo para otra.
Los espacios a los que acuden son, primero, los relacionados con la justicia, como policía y tribunales; luego a la FMC y trabajadores sociales. A donde menos se dirigen es a instituciones religiosas.
Al comentar sobre las concepciones generales acerca de la igualdad de género exploradas en el estudio, Mayda Álvarez, directora del CEM, dijo que entre las violencias fue más identificada la que se ejerce hacia las mujeres y la señalaron más ellas que los hombres.
No obstante, la investigadora reconoció avances en una serie de estereotipos y prejuicios, como la igualdad de mujeres y hombres para tomar decisiones, que una mujer puede sentirse bien aunque no haya tenido hijos, que ellas consideren que los hombres no son mejores que ellas para negociar, ni para tomar decisiones y que las mujeres no siempre tienen que complacer sexualmente a su pareja aunque no es despreciable la proporción que aun piensa así (40 %).
"Los hombres siguen pensando que son mejores para negociar y que las mujeres deben complacerlos sexualmente", acotó.
Las concepciones más arraigadas en mujeres y hombres son el no designar a ellas actividades que impliquen esfuerzo físico, que los bebés necesitan más cercanía de la mamá que del papá, que un hombre no puede cuidar a un niño como lo hace una mujer y que ellas son más cariñosas que los varones, agregó Álvarez.
Al referirse específicamente a la violencia hacia las mujeres en la pareja, el director del CEOAR, Gabriel Coderch, reconoció que el número de personas con conocimientos sobre el tema ha aumentado, gracias a una labor sistemática que se viene desarrollando en la población cubana por varias organizaciones e instituciones.
No obstante, dijo, la percepción de violencia en las mujeres sigue siendo baja y muchas de las que son víctimas manifiestan no conocer las leyes que las protegen.
"Los datos con que contamos resultan significativos, ya que dan cuenta de la manera en que gran parte de la población ha naturalizado el maltrato hacia la mujer y es evidente que los factores históricos y culturales favorecen y justifican la violencia, haciendo énfasis en las actitudes, percepciones y prácticas individuales y sociales", sostuvo Coderch.
Agregó que esa violencia no se presenta como una serie de hechos aislados, sino como forma de intimidación, y que se registran varios eventos en contra de una misma persona, no solo en agresiones físicas, sino también sexuales, psicológicas y patrimoniales.
"Cada uno de esos casos los tenemos que trabajar", precisó Yanira Cooper, del Secretariado Nacional de la FMC. "La violencia escondida detrás de las paredes es un gran desafío", dijo y llamó a seguir diseñando acciones que contrarresten esas manifestaciones.

Cuba: Hombres por una vida sin violencia
Por Sara Más
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Las Tunas, Cuba, diciembre (SEMlac).- Líderes comunitarios, periodistas, artistas, deportistas, académicos, estudiantes y trabajadores, jóvenes y adultos de una variada procedencia se reunieron en Las Tunas, a más de 660 kilómetros de la capital cubana, en el Encuentro de la Plataforma de Hombres por la No Violencia, del Centro Oscar Arnulfo Romero (CEOAR). 
"La plataforma es, sobre todo una oportunidad para buscar otra manera de ser hombre", dice a SEMlac Sergio Morlán, uno de los coordinadores del espacio, que reunió en esa ciudad oriental integrante de varias provincias del país durante las actividades centrales de la XI Jornada Cubana por la no Violencia que coordinan el CEOAR y la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).
El encuentro sirvió para sistematizar experiencias comunitarias, fortalezas y debilidades del grupo, creado en 2011 con un interés particular de formación, capacitación y desarrollo de iniciativas por la no discriminación de género y el desmonte de la cultura patriarcal.
El equipo apuesta por desarrollar potencialidades desde el trabajo de sus integrantes y territorios, allí donde hacen vida diaria, para ir hacia un nuevo modelo de masculinidad más inclusivo, flexible y no patriarcal. 
"También encontramos mucha resistencia, cambiar cuesta mucho, tiene que pasar por lo personal y lo social", apunta Morlán.
En el grupo no tienen identificados maltratadores ni se hace terapia, aunque sí intentan identificar sus miedos dificultades y posibilidad en el camino a crecer como seres humanos, acota.
"A mí me falta mucho por cambiar, digo que soy un hombre en reconstrucción. Para mí ha sido como el paso de un huracán para empezar a dar otra mirada, desde la responsabilidad, a lo que hago. Han sido muchos los años de machismo patriarcado y comodidad varonil", admite Morlán.
"Lo más importante para nosotros es la formación, instalar capacidades y conocimientos que nos permitan girar la mirada al cambio que pretendemos", asegura el coordinador del grupo, que reunió os días 7 y 8 de diciembre a hombres de Pinar del Río, Matanzas, Las Tunas, Baracoa y otros territorios.
Con una agenda anual que se articula con los proyectos comunitarios y acciones de sus integrantes, la Plataforma establece igualmente interacciones con otros grupos como la Red Iberoamericana de Masculinidades (RIAM), explicó Morlán a SEMlac.
"Que se haya diseñado este encuentro dentro de la jornada es porque tratamos de fortalecer redes de apoyo en cada territorio que puedan articularse en el trabajo de no violencia", precisó a SEMlac María Teresa Díaz, especialista del CEOAR.
El encuentro sirvió para el intercambio de experiencias y también para reflexionar acerca de diversos temas, como espacio de capacitación que contó con disertaciones y debates acercad de las parejas cubanas contemporáneas, así como la necesidad del respeto a la diversidad humana y sexual.
Este tipo de espacios es crucial para la trasformación y para poder avanzar en la necesidad de combatir la violencia hacia las mujeres y las niñas, porque los hombres son parte también de ese proceso", comentó el médico Alberto Roque, activista por los derechos humanos y sexuales de la población LGBT (lesbianas, gay, bisexuales y transgénero)
En su opinión, este tipo de iniciativas contribuye a la reflexión y acción comunitaria en el proceso de erosión patriarcal sobre el cual se estructura datos las acciones violentas y visualiza un grupo d población con capacidades para el cambio, aun cuando conviven entre ellos muchos de los receptos de patriarcado.
"Mi percepción es que están todavía en fase muy inicial de identifica de liderazgos, alianzas, de buscar los proyectos comunitarios exitosos en la articulación y la lucha frente a otras discriminaciones", acotó el activista e investigador, invitado al encuentro.
Como fortaleza del grupo, identificó la participación de hombres con distintas formas de pensar y sentir la masculinidad y las construcciones de género, atravesadas además por otras formas de discriminación como por la expresión de la sexualidad, el color de la piel, el lugar de residencia o el nivel educacional.
Como potencialidad, Roque aprecia un gran interés por aprender, adquirir nuevos conocimientos y elaborarlos.
"Hay siempre un problema, un desafío mayúsculo, y es el marco ideológico sobre el cual hay que trabajar: hay que desmontar la ideología patriarcal y evitar reproducirla hacia la organización del grupo. Hay también mucho desaprendizaje por hacer", sostuvo.

Cuba: Malestares de la terapia sexual
Por Lirians Gordillo Piña
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La Habana, noviembre (Especial de SEMlac).- Disfunciones sexuales y otras situaciones ancladas en mitos y desconocimiento en torno a la sexualidad son malestares frecuentes en las consultas de orientación y terapia sexual en Cuba; servicios que desde hace algunos años lidian con múltiples retos.


"Mujeres y hombres llegan a las consultas con dudas y estereotipos acerca de la sexualidad. En ocasiones, un consejo o una charla informativa es suficiente, otros casos más complejos requieren de un tratamiento más extenso y multidisciplinar", comenta el doctor Pedro Pablo Valle, con casi una década de experiencia en la terapia sexual.


Para el Máster en Sexualidad, varios elementos median en la existencia y extensión de consultas de orientación y terapia sexual, incluidos el interés, preparación y compromiso personal de las y los especialistas, la comprensión de las autoridades institucionales y los recursos médicos.


"En la mayoría de los casos, la consulta de orientación y terapia es una actividad extra que se realiza con la comprensión y apoyo de las instituciones de salud en las que trabajamos", dijo a SEMlac el profesor de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana.


Esas consultas pueden cambiar de lugar, horario y frecuencia, o incluso desaparecer. Su existencia puede divulgarse de boca en boca, o gracias a los medios de comunicación masiva.


"Muchas veces la consulta se llena de pacientes porque me han visto en un programa de televisión hablando sobre algún tema relacionado con la sexualidad", comenta Valle.


Pero no siempre ha sido así. Un llamado colectivo aboga por recuperar las consultas y grupos multidisciplinarios que existieron de manera intermitente en varias épocas. 


"En el Instituto Nacional de Endocrinología logramos echar a andar un equipo multidisciplinario en el tratamiento de la sexualidad humana. Conformamos un grupo con especialidades en urología, psicológica y endocrinología. Ese servicio perduró varios años y se podía ofrecer una atención integral a las personas que asistían por problemas vinculados a la sexualidad", comenta a SEMlac la psicóloga Adriana Agramonte.

 
La restructuración de los servicios de salud y las decisiones administrativas también inciden en la fluctuación de los servicios de orientación y terapia sexual.


"Desafortunadamente, esa consulta integradora y multidisciplinaria desapareció a partir de varios cambios que existieron a nivel institucional, que abarcaron no solo al Instituto sino también a otros servicios y hospitales. Algunas personas que pertenecían a ese servicio se trasladaron a otros lugares y lo cierto es que ahora no contamos con él. En estos momentos estamos tratando otra vez de crear una consulta multidisciplinaria, pero no es algo fácil", reflexiona Agramonte.

¿Una cuestión menor?


Una de las dificultades para conocer la prevalencia de los malestares de la sexualidad y cuánto afectan el bienestar de la población cubana es la ausencia de estadísticas nacionales en esta área.


El Anuario Estadístico de Salud de 2016, publicado este año, contiene ocho capítulos y 167 cuadros numerados con datos sobre mortalidad, morbilidad según edad, sexo y región. También ofrece información detallada sobre causas de enfermedad y muerte, tipología de recursos, de servicios y categorías establecidas en la actividad de la formación de recursos humanos en el sector. 


Pero no pueden hallarse datos nacionales actuales sobre la incidencia de la disfunción sexual eréctil, la eyaculación precoz, la disfunción del deseo sexual, la anorgasmia, el vaginismo u otras problemáticas que aquejan la salud de cubanas y cubanos que asisten a consultas de orientación y terapia sexual.


Para la psicóloga Beatriz Torres Rodríguez es fundamental comprender la importancia de la sexualidad para la salud y el bienestar de las personas.


"Si asumimos un concepto de salud integral que habla no solo de la ausencia de enfermedad, sino también del bienestar físico y mental, tendremos que reconocer la importancia de una sexualidad plena, placentera y responsable", dijo a SEMlac la presidenta de la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (SOCUMES).


El poco reconocimiento social y administrativo a la orientación y terapia sexual fue uno de los resultados del Diagnóstico Nacional de los Servicios de Orientación y Terapia Sexual realizado en 2003 por Lellany Coll Arzola, como ejercicio académico de la Maestría en Sexualidad. 


Coll trabajó con 141 sujetos, entre especialistas y autoridades de todo el país, incluidos responsables de comisiones provinciales de educación sexual, autoridades estatales, organizaciones sociales, terapeutas y orientadores.


De 122 terapeutas encuestados, la mayoría manifestó insatisfacción al realizar esta actividad (62,3 %). 


"El grado de satisfacción depende del reconocimiento de las autoridades de salud a estas actividades y la prioridad que dan a los trabajos 'de base', dejando poco tiempo a la superación y al desempeño en los servicios de orientación y terapia sexual", refiere Coll en su investigación.


En la mayoría de los casos, la terapia sexual es una labor extra de quienes la practican.


El 50, 8 por ciento de la muestra declaró no contar con ningún tipo de apoyo social y la investigadora lo atribuye a la "insuficiente importancia que, en general, aún se le concede a la orientación y terapia sexual en nuestro país".


Las carencias económicas, la escasez de recursos y la necesidad de fortalecer otros servicios médicos también son elementos a tener en cuenta.


El estudio de 2003 alertaba sobre los problemas para acceder a medios diagnósticos y terapéuticos, locales y mobiliario. En cuanto al apoyo profesional, la mayor necesidad expresada fue la asesoría científica, seguida de la capacitación y la bibliografía. 

Aprovechar las fortalezas


Cuba cuenta con importantes resultados en materia de salud y derechos sexuales y reproductivos, fruto de políticas estatales implementadas por el gobierno socialista por más de cinco décadas.


Para las personas entrevistadas por SEMlac, la principal fortaleza con la que cuenta el país es el sistema nacional de salud pública y las experiencias acumuladas en distintos programas de salud.


Entre ellos sobresalen el Programa materno-infantil, el Programa integral para el control del cáncer y el Programa Nacional de prevención y Control de las ITS/VIH/sida, por solo mencionar algunos.


En su artículo "La educación integral de la sexualidad en el contexto histórico-político de la Revolución Cubana. Contradicciones y avances", la sexóloga Mariela Castro Espín hace un recorrido por las distintas etapas de la política cubana en materia de sexualidad, su evolución, resultados y retos.


El artículo, publicado en 2015 en el volumen Educación Integral de la sexualidad. Enfoques y propuestas, destaca el enfoque intersectorial y multidisciplinar de esta política, presente desde la creación del Grupo Nacional de Trabajo de Educación Sexual (GNTES), en 1972.


Ese grupo era el "encargado de elaborar el Programa Nacional de Educación Sexual, liderado por la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), con la participación de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y los ministerios de Educación y de Salud", refiere la autora.


En 1989, el GNTES devino Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), que hoy lidera el Programa Nacional de Educación y Salud Sexual (PRONESS).


Entre sus objetivos específicos, el PRONESS incluye "contribuir a la atención integral de la calidad de la salud sexual y reproductiva de la población a lo largo de todo el curso de la vida, con énfasis en la reducción de las condiciones de vulnerabilidad y en los grupos con necesidades específicas".


La propuesta del PRONESS para el período de 2015-2018 prevé avanzar en la solución de necesidades en el orden estructural e institucional, formación de recursos humanos y marco legislativo.


Publicaciones, cursos de postgrado y maestrías, eventos científicos y talleres buscan contribuir también a esa política y a la práctica sexológica en Cuba. 


Por su parte, las y los especialistas mantienen el compromiso con sus servicios y consultas para dar respuesta a las necesidades de la población: mujeres y hombres para quienes los malestares de la sexualidad no son un asunto menor.

 

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