Coberturas especiales

 


 

COBERTURA ESPECIAL

Beijing+20
       
11 DE MARZO DE 2015
Mujeres indígenas hacen oír sus voces
Por Norma Loto
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Nueva York, marzo (SEMlac).- Tarcila Rivera Zea es una de las más reconocidas integrantes del Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI) y representa a Chivara del Perú. En las actividades organizadas por Naciones Unidas, participa en el evento "National Women´s Machineries in Latianoamérica y Beijing +20" 
Tarcila llegó junto a sus compañeras representantes de pueblos originarios de la región para hacer oír sus balances y recomendaciones.
A dos décadas de la Declaración de Beijing, Tarcila cuenta a SEMlac que en este tiempo las mujeres de los pueblos originarios tienen "avances, pero muchos pendientes". 
"Queremos que en la Agenda Post 2015 se nos incluya transversalmente con nombre: mujeres y niñas indígenas, y que se cree un área específica para nosotras, para así poder evaluar realmente nuestra situación", explicó.
Otro de los reclamos que Tarcila relata a SEMlac es la necesidad de pensar en los medios de comunicación que construyen imágenes discriminatorias y estereotipadas y no representan a los pueblos originarios como cultura específica. 
SEMlac le consultó sobre cómo impactó la figura de Evo Morales, como representante de los pueblos originarios que llegó a presidente de Bolivia. Tarcila reflexiona que en principio tuvieron una gran esperanza, pero que finalmente sabemos que "Evo fue puesto por un gremio y la gran esperanza fue que junto a su presidencia también vino la Declaración de Pueblos Indígenas de la ONU y en ese momento Evo les dio (a los pueblos originarios) rango constitucional". 
Tarcila subraya que "no es fácil" para un Estado la problemática del territorio y de los recursos naturales porque "en realidad los Estados se sostienen con la industria extractiva".
Las mujeres indígenas reconocen que ha habido avances en el acceso a la educación, pero ahora reclaman "calidad", ya que el "sistema educativo tiene que ser intercultural. Se debe enseñar a la niñez sobre los pueblos originarios, ya a los adultos no les cambiaremos sus mentes colonizadas y machistas", opina.
Otro tanto ocurre en la educación superior: "si las mujeres indígenas no tienen la posibilidad de oportunidades de formación como cualquier otra mujer, nunca tendrán trabajo digno, siempre terminarán siendo empleadas domésticas", concluyó ante SEMlac Tarcila.

En Canadá, el número de mujeres y niñas indígenas asesinadas o desaparecidas en los tres últimos años ascendió a 1.200; en México, de cada 100 mujeres víctimas de trata, 70 son indígenas; en el pueblo de Shawi de Perú el 40 por ciento de los niños y las niñas no forman parte del sistema educativo; en Guatemala ha aumentado el número de embarazos en niñas y adolescentes y 71 por ciento de las muertes maternas corresponden a mujeres indígenas. Mientras que, en Ecuador, cerca del 40 por ciento de las madres indígenas no tuvo ningún control prenatal de salud.

La violencia pone en riesgo la igualdad
Por Gabriela Ramírez
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Nueva York, marzo (SEMlac).- No habrá igualdad si no logramos erradicar la violencia contra las mujeres y las múltiples formas de discriminación de las que son objeto, dijo Lorena Cruz Sánchez, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres. 
En el debate general del 59 periodo de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, la titular de Inmujeres señaló que la reducción de la mortalidad materna sigue siendo un objetivo prioritario para el gobierno de México. 
Asimismo, dijo que se reconoce al embarazo adolescente como un grave problema que afecta el proyecto de vida de miles de jóvenes, reduce el acceso a la educación, impacta negativamente en la salud y limita el ejercicio de los derechos humanos de las y los adolescentes.
Cruz Sánchez enfatizó que lograr la igualdad sustantiva y el acceso a las mismas oportunidades es el gran desafío de las democracias modernas y recordó que en la Constitución mexicana se ha establecido la paridad en candidaturas para legisladores federales y locales. 
Ante representantes de diversos países, expuso que en México el Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y No Discriminación contra las Mujeres "Proigualdad" ha obligado a incorporar el cumplimiento de los derechos humanos de las mujeres en distintos planes y programas de gobierno. 
Finalmente, la presidenta del Inmujeres indicó que México tiene un gran compromiso con la construcción de una Agenda de Desarrollo Post 2015 en la cual la inclusión y la igualdad se incorporen de manera transversal. 
Sin la inversión de los países no habrá igualdad
Por Gabriela Ramírez
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Nueva York, marzo (SEMlac).- A 20 años de la declaración y Plataforma de Beijing, los avances de inversión en igualdad de género y empoderamiento de las mujeres son claramente insuficientes. 
Ana María Baiardi Quesnel, ministra de asuntos de las mujeres en Paraguay, hizo un llamado a Naciones Unidas para que dé a conocer cuál es la inversión de la cooperación internacional para la igualdad, porque considera que es muy poco. 
Durante la mesa de debate "Inversión en igualdad de género y empoderamiento de las mujeres", representantes de diversos países hicieron hincapié en lo que aún falta por hacer: implementar políticas fiscales y tributarias con perspectiva de género, mayor inversión, transparencia y rendición de cuentas.
Países como Angola, Vietnam, Sudán, Suecia e Irlanda, entre otros, hablaron sobre los avances en sus naciones y sus experiencias durante esa mesa de trabajo. 
Señalaron que las promesas no son suficientes, que es necesario destinar más recursos al tema de la igualdad y hacer un llamado fuerte para aumentar esa inversión en el mundo. 
Finalmente, ministras y ministros enfatizaron que solo con mayor inversión será posible lograr el desarrollo de las mujeres.

La Plataforma de Acción de Beijing cumple 20 años

COBERTURA ESPECIAL

Beijing+20
       
12 DE MARZO DE 2015
Menos gobiernos y más mujeres, como en un encuentro feminista
Por Sara Lovera
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Nueva York, marzo (SEMlac).- No se sabe cómo fue. Los espacios del edificio de las Naciones Unidas y una decena de universidades y espacios culturales de la Gran Manzana están topados por las mujeres del mundo; suceden mesas redondas, conversatorios, discusiones de pasillo, con antiguos y relativamente nuevos discursos. Se confunden funcionarias públicas, ministras y jefas de delegación con las ciudadanas de las organizaciones sociales y los movimientos de base.
Están aquí todas. Bueno, casi todas: variopintas, profesionales del feminismo y activistas. Algunas nuevas, como en cada encuentro de mujeres o feminista, que discuten en los salones porque hay 20 actividades diarias. Otras se emocionan porque se encuentran. Eso, se encuentran, abrazan y se ponen al día en dos minutos, porque cada una viene a su asunto, a su experticia --como se dice ahora--, a su programa, al tema de su preocupación.
Los hoteles estudiantiles están llenos y las misiones oficiales de los gobiernos reciben a funcionarias y mujeres comunes que han llegado hasta aquí con la esperanza de encontrar algunas respuestas. Hay como una sucesión de pequeñas y grandes negociaciones. 
También hay exposiciones regadas por los recodos de un edificio complicado; volantes que se reparten en los tres cafés de acceso al público y el elegante restaurante del segundo piso reservado para las delegaciones oficiales que, en este recinto, han discutido desde el fin de las guerras civiles en África hasta las dificultades entre países, de las crisis democráticas hace 40 años en América Latina a la caída del Muro de Berlín, la expansión de Asia y la urgente necesidad de que los derechos de las mujeres se reconozcan y cese la violencia contra sus cuerpos y sus vidas.
Un sitio --diría una antigua amiga mía-- donde se reúnen no las naciones, sino los gobiernos del mundo, con todas sus diversidades culturales y sus interpretaciones de la democracia y la igualdad. No cabe en mi cabeza que el grupo de gobiernos africanos diga no a las reivindicaciones feministas y México, en voz de su delegación oficial, se comprometa a mirar y actuar frente a la persecución a periodistas y defensoras de derechos humanos.
Por los pasadizos del edificio de Naciones Unidas, que por su cristalería se espejea con el río Hudson, hay, además, una bella expresión que recuerda que las mujeres fueron esclavas y eso terminó hacia 1807; mientras en un salón contiguo se discute sobre la trata con fines de explotación sexual o laboral, que en la práctica es una nueva forma de esclavismo.
También se muestra en esa exposición que se halla en el primer módulo de la entrada, tras el gran hall, la semblanza de una reina de Angola que actuó como Eréndira en la mitología purépecha, salvando a su pueblo de las manos del tirano y a las mujeres de la furia de los violadores.Se puede leer el paso histórico de las sufragistas inglesas a las sufragistas estadounidenses. Al lado de las fotografías ciento por ciento masculinas de los secretarios generales de la ONU, y los delegados, eso, los hombres que armaron esta mole de cristal de 28 pisos, donde actúa el Consejo de Seguridad y apenas hay las primeras mujeres representantes, mujeres por la paz, en un consejo que tiene que planificar las guerras y los conflictos recurrentes en el Medio Oriente y ahora en esa zona de África pluriétnica y pluricultural.
EL MUNDO AL REVÉS
Elsa María Arroyo viene de una de las colonias o asentamientos urbanos de la ciudad de México: "Yo me represento a mí misma: se habla de muchas cosas, de información valiosa para todas las mujeres, es información que da aprendizaje, pero ¿saben qué?: las mujeres de mi barrio ni idea tienen, hay que llevar esta discusión al territorio".
Elsa María me recordó los antiguos encuentros feministas, antiguos porque hace 30 años que se celebran en América Latina; me recordó a Domitila, la ama de casa de Bolivia que en 1980, en Dinamarca, reclamó que la dejaran hablar; a las mujeres del socialismo estalinista que no sabían cómo actuar frente a los performances feministas, atrevidos y provocadores: me recordó a las antiguas políticas que iban encantadas a los encuentros feministas, a respirar un poco de paz y libertad, porque en los parlamentos a donde llegaron poco a poco las asfixiaba el lenguaje y la actitud masculina.
Eso es el espacio del edificio de la ONU, resguardado por un sistema electrónico de seguridad, que se ha convertido en una gran discusión: lo mismo se habla de las nuevas tecnologías como de los derechos pospuestos para las mujeres indígenas. Pocas declaraciones y pocos acuerdos. Nada de nuevos planes.
En cambio, sí que hay posicionamientos, mea culpa de los gobiernos que no han avanzado en la igualdad de las mujeres, ninguna discusión ministerial sobre los medios de comunicación, constructores del pensamiento; mesas redondas donde muchas panelistas vienen a descubrir la piedra filosofal de un nuevo protocolo para mitigar la violencia contra las mujeres y un gusanito que circunda por todo el edificio: será que de aquí, de esta celebración de los 20 años de la Conferencia de Pekín y los 15 de las Metas del Milenio, saldrá algo que cambie la vida de millones de mujeres de las que habla Elsa, una mexicana que fruta vendía y a quien esta reunión, con todo, le ha quitado la venda de los ojos.
Sin duda aquí se respira el avance de las privilegiadas, de las que ya controlan sus vidas, las que llegadas a ministras administran los recursos en sus ministerios, secretarías o institutos, para empujar lo que se ha dado en llamar el avance de las mujeres.
No faltan aquí las militantes feministas, que no se han cansado, como las mexicanas Delia Selene de Dios; o amigas peruanas, costarricenses, venezolanas, cubanas, chilenas, canadienses, norteamericanas que se reúnen de vez en vez, por los derechos sexuales y reproductivos, por la ciudadanía de las mujeres, por la tarea de disminuir o enfrentar la violencia contra las mujeres, las jefas de los observatorios de todo tipo, las académicas que buscan respuestas y todas las que alguna vez tomaban la calle y también lo hicieron aquí el domingo pasado. El examen de la plataforma tiene meses discutiéndose, hoy toca encontrarse y constatar que todavía hay energía para un día conseguir la hoy definida como igualdad sustantiva. Probablemente, el mayor cambio es el lenguaje con que se nombran antiguos y persistentes problemas..

Opuestas a derechos humanos delegaciones africanas, China y Rusia
Por Sara Lovera
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Nueva York, marzo (SEMlac) -La declaración oficial con que comenzó este 59 Periodo de Sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer es una declaración política, consensuada por las Naciones Unidas, que ha sido calificada como tibia e incompleta por mil organizaciones de mujeres en el mundo. 
Se sabe que fue negociada y hubo que conceder a nuevos polos de países que todavía, 20 años después de los compromisos adquiridos en Beijing, piensan que las mujeres no deben tener los mismos derechos que los hombres.
Al parecer hubo, durante la escritura del documento, asuntos irreconciliables: China, el bloque africano y Rusia se oponen a considerar los derechos igualitarios, a reconocer que sufren violencia específica las y los defensores de los derechos humanos y las y los periodistas. Por eso, la declaración es considerada débil e insuficiente.
Sin embargo, puede leerse que todos los países se comprometieron a tomar nuevas medidas concretas "para asegurar la aplicación plena, efectiva y acelerada de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing y aprobar y promover los documentos finales del 23 Periodo de Sesiones de la ONU, referido a la igualdad plena de hombres y mujeres". 
Este sexto párrafo de la declaración, adoptada la noche del 9 de marzo por las distintas delegaciones reunidas en la ONU, señala también que se crearán más instituciones para las mujeres, se trabajará en programas para todas las niñas y se continuará en la creación de formas y prácticas sociales que reconozcan el papel positivo y la contribución de las mujeres.
No obstante, el documento es polémico porque expresa que el progreso ha sido lento y desigual, y subraya las barreras estructurales que dificultan el avance. Para las feministas, esto es un mero pretexto ante la falta de voluntad política.
Lo cierto es que el balance señala que ningún país en el mundo ha conseguido la igualdad plena ni ha logrado eliminar los barruntos de desigualdad que suceden a todas las mujeres del mundo, en distintas situaciones, vivencias y ambientes.
Esta semana empezó a circular una protesta de mil organizaciones feministas y de mujeres alrededor del mundo contra la declaración, y una postura propia, como ha sucedido desde 1975 en que se instaló la Conferencia Mundial de la Mujer, explicó la mexicana Magdalena García, integrante de un grupo de organizaciones civiles que elaboraron un documento alterno al informe de México. Ella, exfuncionaria pública, ha realizado en distintas épocas análisis y balances de las políticas públicas para las mujeres.
Más de 1500 acciones por las mexicanas
Por Sara Lovera
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Nueva York, marzo (SEMlac).- En los últimos 14 años, seis después de los acuerdos de Beijing, México impulsó dos reformas constitucionales, seis leyes nacionales y, al menos, 95 legislaciones en los estados de la República para detener la violencia, la trata, dar igualdad a mujeres y hombres y reconocimiento a los derechos humanos de las mujeres y su derecho a participar en paridad en los comicios electorales.
La política pública incluyó la creación de tres grandes instituciones para acabar con la discriminación: el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las mujeres y la Trata de Personas (Fevimtra) y la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), así como institutos estatales de las mujeres en las 32 entidades del país y 1.510 institutos municipales.
Esto es, se pasó de la nada a un presupuesto de 24.000 millones de pesos para impulsar la igualdad. Este es el resumen del examen que una ONG hace sobre las políticas de género del gobierno mexicano, de acuerdo con el borrador del documento.
En los últimos dos años se aprobó la paridad electoral y se incluyó en la tercera línea de acción estratégica del Plan Nacional de Desarrollo. Con claroscuros, en México la sociedad civil y los gobiernos han avanzado.
El documento elaborado por la organización MIRA, Mujer y Economía Nacional hace notar que hay vacíos, falta de reglamentos de leyes y son poquísimas las fiscalías especializadas en estados y municipios (sólo 18).
MIRA reivindica la participación de la sociedad civil en todas estas políticas públicas del gobierno de México, sin dejar de precisar la participación de funcionarias y bancadas feministas, que avivaron las propuestas, como la autora del documento, Magdalena García, que trabajó en la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) impulsando los centros de justicia para las mujeres.
Cronología de las acciones
Instituciones
Se crearon el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) en 2001, la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y la Trata de Personas (Fevimtra) en 2008 y la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) en 2009. 
La mayoría de los institutos o secretarías de la mujer en las entidades federativas se crearon entre 1998 y 2006. Para 2014 existían en 1.510 municipios de los 2.445 existentes. En algunas entidades hay fiscalías especializadas y en 18 entidades se han creado Centros de Justicia para las Mujeres. A la fecha existen comisiones de género en las cámaras legislativas federales y en los 32 estados.
De acuerdo con la información actualizada del Inmujeres, se han instalado enlaces en todas las dependencias federales y en entidades del país, casi todas como unidades de género, en posición de direcciones generales o con mayor rango, con programas de trabajo y presupuesto. El informe de MIRA no contemplaría estos puntos.
Leyes y reglamentos
Se elevaron a rango constitucional los derechos humanos (2011). Se publicaron las Leyes Generales de Igualdad entre Mujeres y Hombres (2006) y, a la fecha, existen leyes similares en 31 entidades federativas. Ni la ley federal, ni las estatales tienen reglamentos aún, de acuerdo con los datos de MIRA. 
La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (2007), hasta ahora en 32 entidades federativas, en las que dos no tienen reglamento. La Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación (2003), y leyes similares en 22 entidades federativas, en las que 19 no tienen reglamento. La ley general contra la trata de personas (2012), y a la fecha en 24 entidades federativas, sin reglamento federal en 18 estados.
Se incorporó la perspectiva de género en las Leyes de Planeación y Presupuesto (2012) y tienen perspectiva de género la Ley de Planeación en nueve entidades, y la Ley de Presupuesto, en ocho. Un punto legislativo destacado fue la reforma del Código Penal del Distrito Federal para permitir la interrupción legal del embarazo (ILE) hasta la décima segunda semana de gestación (2007).
Llama la atención que la Ley del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica (2008) no considera el tema de género, a pesar del dictamen entregado por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) en el mismo año.
Sistemas
Se instaló el Sistemas Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres (2007) y hasta el momento está instalado en 18 entidades. Se instaló el Sistema para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (2007) y a la fecha se ha instalado en las 32 entidades.
En los últimos dos años
Plan y programas
El Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 dispuso la perspectiva de género como uno de los tres ejes transversales. Se han elaborado tres programas de Igualdad, y el primer Programa Integral para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres 2014-2018. En 28 entidades tienen Programa para la Igualdad entre Mujeres y Hombres y en 15 tienen Programa para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres.
De acuerdo al balance de la sociedad civil, los mecanismos u oficinas locales para las mujeres tienen un desarrollo desigual, su actividad se ve favorecida en casos particulares en entidades con movimientos feministas más consolidados. 
Sin embargo, en muchos casos incumplen su función por razones diversas: el derecho a la igualdad enfrenta la tensión central derivada de un gobierno que privilegia la lógica del mercado combinada con un conservadurismo cultural que se contrapone a la visión emancipadora de la política de igualdad; la debilidad de la cultura de la igualdad lo que impide la continuidad e institucionalización de buenas prácticas que se enfrentan a conclusiones abruptas ante cambios de gobierno.
Observan que también son problemáticas las políticas asistenciales, la designación política de titulares desconocedoras y/o desinteresadas en los derechos de las mujeres o en los temas tratados, llamados agenda feminista.
Esto se traduce, dice el documento de MIRA, en una acción dominada por la obediencia y la subordinación partidaria a institutos políticos que eluden su compromiso con la agenda de la igualdad; la fragilidad de los avances legislativos carentes de reglamentación, sin recursos institucionales, financieros y humanos suficientes para su difusión y aplicación, y sin sanciones ante su no cumplimiento; recursos financieros y técnicos insuficientes para cumplir su mandato; su debilidad institucional y otras cuestiones, como el desconocimiento conceptual en materia de transversalidad y de los marcos jurídicos nacionales e internacionales para la igualdad.
Preocupa a las ONG la inexistencia de sistemas de seguimiento y evaluación con indicadores de impacto; la desconsideración de las ventajas de la participación de movimientos feministas en el impulso de la agenda; y en general la debilidad de las políticas públicas transversales e integrales, que no han logrado desarrollar el argumento central del vínculo virtuoso entre la igualdad de género y el crecimiento económico, la productividad, la competitividad, la estabilidad macroeconómica, la cohesión social, la seguridad y la paz, temas centrales del contexto mexicano actual.
 

La Plataforma de Acción de Beijing cumple 20 años
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